¿En cuántos presupuestos de organizaciones se incluye una partida
para mejoramiento de la calidad en el servicio?, y ¿qué tan importantes
son estas partidas?
¿Cuántas de las organizaciones que realizan planificación estratégica
incluyen estrategias para desarrollar una cultura de calidad en el
servicio, a fin de atraer y retener cada vez más clientes?
Y más allá de lo anterior, ¿qué tanto creemos en todo esto?; porque
normalmente dedicamos todos nuestros esfuerzos a la gestión de crédito y
cobranza, a la negociación con los proveedores o al mantenimiento de los
equipos. Evidentemente que estas y otras funciones son primordiales,
pero ¿sabemos si nuestro cliente está contento?, o ¿acaso nos enteramos
cuando ya deja de comprarnos?
Hoy en día, en medio de una fuerte crisis económica, encontramos muchos
sectores en los cuales se ha venido acentuando la competencia:
Un ejemplo sencillo lo encontramos en la gran cantidad de taxis que
circulan por la ciudad, especialmente en las zonas de mayor afluencia de
peatones. Inclusive la mayoría son muy parecidos en marca de vehículo y
color (blanco).
Dentro de esta gran competencia no todo es malo, ya que por efecto de las leyes de la oferta y la demanda los usuarios se han visto beneficiados con la forma en la cual los precios han bajado. Pero, ¿qué ocurre con el servicio?. En este sentido nos encontramos que casi todos corren como locos para hacer la mayor cantidad de clientes en el menor tiempo posible, el trato que recibimos muchas veces deja mucho que desear, y quien sabe cuantas otras fallas podríamos enumerar. Nos sorprendemos gratamente cuando encontramos un taxista que cumple con las normas de tránsito o si nos saluda educadamente.
Los productos son cada vez más parecidos en esa incesante búsqueda por satisfacer al cliente. Nos encontramos con empresas líderes y otras seguidoras, en cuanto al lanzamiento de nuevos productos. El proceso de imitación tarda un poco más o un poco menos dependiendo principalmente de las dificultades tecnológicas para lograr un producto similar al de nuestra competencia, el cual ha venido causando furor desde su lanzamiento al mercado.
¿Cómo se puede lograr establecer una diferencia que sea interesante
para los clientes?
La respuesta es a través del SERVICIO, porque ¿a quién no le gusta ser
bien atendido?, y ¿quién no desea ser tomado en cuenta de una manera muy
personal que le haga sentirse considerado o importante?. Esto es algo
que se encuentra formando parte de la naturaleza humana. ¿Qué agradable
es llegar al banco y escuchar un “buenos días señor Rodríguez, ¿cómo
esta su esposa?” o tal vez en la panadería un “señora Pérez, que bueno
volver a verle”.
Todo aquel que está en condiciones de adquirir algo, siente en el fondo
de si mismo que porque está pagando espera un mínimo de cosas asociadas
a su compra: la calidad intrínseca del producto o servicio, entrega
oportuna, garantía, crédito y cobranza, servicio posventa. Todas estas,
algunas de ellas o tal vez estas y algunas otras son características del
servicio que los clientes valoran en mayor o menor grado.
Las características del servicio antes mencionadas, sumadas a otras que
son comunes a todo servicio, como:
Intangibilidad,
Inseparabilidad consumo producción,
Variabilidad en sus características y
No posesión del mismo en el tiempo, nos resultan muy cargadas de
elementos sumamente técnicos. Existe un elemento, muchas veces
desestimado que es la CALIDAD PERSONAL, el cual establece la diferencia
en que una determinada estrategia de servicio funcione o falle. No
olvidemos que son seres humanos, con sus virtudes y sus defectos, los
que estudian las posibilidades de otorgar un crédito, ejercen tareas de
cobranza o brindan apoyo al cliente a la hora de tomar la decisión de su
compra.
Los aspectos técnicos del servicio, es decir términos de crédito, tiempo
de entrega o elementos cubiertos por la garantía, entre otros, se
encuentran normalmente claramente definidos en las organizaciones; y en
caso de no estarlo no es tan complejo definirlo tomando en cuenta lo que
el cliente necesita, como lo hace la competencia y que posibilidad tiene
la organización de hacerlo de una determinada forma. Esto nos lleva
nuevamente a valorar la importancia que debemos concederle a la CALIDAD
PERSONAL de los empleados de la organización.
¿Qué otros elementos complican la prestación de un servicio de calidad
en Venezuela?
En el año de 1.994 la firma Consultores 21 realizó una gran encuesta
para definir cuáles son los valores de los venezolanos. A manera de
resumen destacaré algunos de los más relacionados con el tema que nos
ocupa: Satisfecho y consciente de su potencial y capacidad, Ha perdido
motivación e interés, Confía en la familia, y sólo ésta hace favores sin
segundas intenciones, Prefiere la libertad por encima de la igualdad,
Valora el trabajo, pero lo que le importa es el ingreso y la seguridad
laboral.
Además, todos sabemos que el venezolano es muy solidario y de trato
agradable, siempre que no se sienta maltratado u oprimido, es decir
somos capaces de dar mucho a aquel con quien nos sentimos identificados,
pero podemos ser desagradables y hasta groseros con el que sentimos que
nos trata mal.
La palabra SERVICIO viene del latín SERVUS, que eran los esclavos de
guerra en la península itálica algunos siglos antes de Cristo, los
cuales eran eliminados hasta que a alguien se le ocurrió dejarlos vivos
como servidores sin ningún derecho, realizando tareas indignas de
cualquier ser humano.
Recordemos que el venezolano es el resultado de una gran mezcla de
razas, en sus orígenes conformada por el conquistador español, el
esclavo africano y el indio autóctono sometido y humillado. Nuestros
genes llevan en su memoria recuerdos de opresión y esclavitud. Este es
el recurso humano con el cual contamos para brindar servicio; ¿quiere
decir entonces que en Venezuela no podemos ofrecer un servicio de
calidad?. Por supuesto que sí podemos, y hay algunos buenos ejemplos de
esto como Fe y Alegría en el sector educativo o Mc Donald´s en el sector
empresarial. Esos que laboran en estas organizaciones son tan
venezolanos como usted o como yo.
¿Por qué existen unas organizaciones que lo hacen mejor que otras?. De
los ejemplos antes mencionados podemos citar algunos elementos
importantes:
Tienen una misión claramente definida en la cual se incluye la
importancia del cliente,
Han diseñado una adecuada estrategia de servicio, que da apoyo a la
gestión de los empleados, y Cuentan con un clima laboral sano, en el
cual cada empleado sabe cuan importante es su trabajo.
Posiblemente podríamos continuar mencionando otros elementos, pero es
interesante destacar que en estos ya citados, que por cierto son bien
importantes, encontramos que tienen en común la contribución que dan a
que cada persona pueda dar lo mejor de su calidad personal.
Cuando hablamos de calidad personal nos referimos a una serie de
aptitudes o habilidades que nos hacen más sencillo comprendernos y
comprender mejor a nuestros semejantes, lo cual hoy en día ha sido
explicado a través del concepto de la inteligencia emocional. En nuestra
entrega anterior ya nos referimos a dicho tema, que como ya se mencionó
incluye un conjunto de habilidades como la empatía o la capacidad de
persistir a pesar de las dificultades. Para más detalles referimos al
lector al número anterior de esta revista.
En
nuestra próxima entrega les ofrecemos algunos conceptos y técnicas
de la programación neurolingüística que, al igual que aquellas de la
inteligencia emocional, pueden contribuir a que logremos brindar un
mejor servicio a nuestros clientes, e inclusive a que llevemos una vida
más satisfactoria.
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