La importancia de la Ventaja Mental
En la dinámica de los negocios, tanto así como en la vida misma, las
dificultades y los conflictos constituyen una inexorable constante. Su
presencia alcanza grados significativos de condicionamiento sobre la
conducta de las personas.
La forma de interactuar con los problemas y con los conflictos es la que
determina el éxito o el fracaso, la victoria o la derrota. Ningún
resultado definitivo puede emerger del deseo de evitarlos o eludirlos.
El STRATEGOS es el profesional de la Estrategia y del Fenómeno
Competitivo. Como tal, es un profesional que no solo se halla inserto en
la realidad del resto de las personas, es un profesional que se
desenvuelve activamente en el Conflicto. No solo se encuentra con él, lo
busca. El STRATEGOS necesita interactuar con el Conflicto “cara a cara”,
de cerca, pues sólo allí puede encontrar el perfeccionamiento de su
trabajo profesional.
Adicionalmente, el STRATEGOS debe enfrentar a otros STRATEGOS que
sostienen la misma posición. Profesionales que buscan dirimir el
Conflicto a su favor en detrimento de los intereses del oponente.
Afortunadamente para el STRATEGOS, son muchos los hombres de poca Fé.
Y mucho cuidado con confundir Fé con falta de flexibilidad o de
sentido práctico. Estas últimas son actitudes que deben aplicarse en el
camino, la Fé debe estar puesta en el objetivo, aquel que se encuentra
al final del camino.
2. Añadir a la Fé, Virtud: La Virtud está resumida por todas las
habilidades naturales del STRATEGOS. La actividad competitiva demanda
habilidad entre los protagonistas, si esto no fuera así cualquiera
estuviera involucrado en éstas tareas. Y esto no es verdad. La
Estrategia se encuentra inscrita entre “las grandes ligas” de
acercamiento e interacción con el Conflicto. La Estrategia es una
historia escrita por protagonistas virtuosos, no por hombres comunes.
Pero en todo caso la Virtud se añade a la Fé, porque por sí sola carece
de un vital fundamento que la dinamice.
Las habilidades que definen el virtuosismo del STRATEGOS son, al menos,
las siguientes:
Habilidad de interpretar y aplicar CONCEPTOS en términos de espacio y
tiempo pertinentes con las necesidades específicas de la situación.
Habilidad de interpretar con rapidez situaciones y acontecimientos
que constituyan condicionantes de los planteamientos estratégicos
(habilidad de VISUALIZACION).
Habilidad de interpretar con rapidez situaciones y acontecimientos que
ameriten respuestas estratégicas (Lectura de movimientos opuestos).
Habilidad de prever las respuestas del adversario (habilidad de
ANTICIPACIÓN).
Habilidad de conocer, aprovechar, manipular o condicionar el
desenvolvimiento del adversario (estudio de los STRATEGOS y de las
estrategias opuestas).
3. Añadir a la Virtud, Conocimiento: Aquí prevalece la formación
profesional del hombre, no antes ni después. Aquí se manifiesta la
necesidad de “saber” aquello que se practica. Aquí se premia el estudio,
la experiencia, la investigación, la capacitación, el entrenamiento, la
doctrina.
Cuando esto se suma a la virtud, emerge la diferencia entre un hombre y
otro. El Conocimiento evita caer en la arrogancia, enorme debilidad
estratégica.
Para la práctica estratégica, el STRATEGOS debe conocer profundamente
todo lo que esté involucrado en la teoría de negocios, en la teoría
organizacional, en el concepto de Estrategia, en la lógica de los
Principios Estratégicos y en la naturaleza del Conflicto.
4. Añadir al Conocimiento, Dominio Propio: ¡Cuantos STRATEGOS, cuantas
personas desconocen el éxito y la victoria porque no conocen el Dominio
Propio!. Es verdad que el Conflicto mas grande, la pelea principal se
encuentra dentro de nosotros.
En el Dominio Propio el STRATEGOS explica la capacidad de controlarse
a sí mismo, de controlar sus emociones, sus miedos y sus angustias, con
la serenidad de quien posee Fé en sí mismo y en sus posibilidades,
Virtud para soportarlas y Conocimiento para llevarlas a buen fin.
El “Dominio Propio” es un estado indispensable para el ejercicio
estratégico. El control de las emociones es un mecanismo de equilibrio
vital para el carácter mismo que tiene el Conflicto, pues éste viene
revestido de algunos elementos de la mayor intensidad que el hombre
conoce.
Resulta sencillo suponer la naturaleza de los efectos subyacentes cuando
el Conflicto no es tratado con elevadas dosis de Dominio Propio; allí
desaparece el equilibrio, allí se combate el fuego con fuego, se avivan
las llamas, hasta un punto en que el fuego termina prevaleciendo.
Si el STRATEGOS no tiene capacidad de controlarse a sí mismo entonces no
tiene la capacidad de controlar el Conflicto y nada más tiene por hacer
en la lógica estratégica.
En el juego estratégico la razón debe imponer sus buenos argumentos
sobre el conjunto de emociones. Sin ello no existe la menor posibilidad
de victoria. En el juego estratégico la convocatoria se establece para
la razón precisamente porque el juego mismo está plagado de emociones.
Desde aquí debe concluirse en algo importante: este juego no persigue
eliminar las emociones, no pretende desconocerlas, ni acaso ignorar su
participación en el proceso. El juego está precisamente lleno de
emociones, ellas están allí porque responden a un llamado de su
naturaleza, se encuentran por todas partes, en cada resquicio y en cada
momento del desarrollo de la Estrategia y del Conflicto. No
desaparecerán nunca por absurdo esfuerzo que se imprima en la tarea,
permanecerán impasibles en tanto un ser humano exista. Porque las
emociones son en última instancia el combustible mismo del hombre, el
alimento del alma y su fuerza motriz.
El objetivo es de CONTROL, simplemente. Las emociones deben controlarse;
se debe equilibrar su impulso con una fuerza contraria que modere sus
efectos y encauce sus energías. Esta fuerza opuesta es la razón.
La razón viene acompañada con un vasto instrumental de lógica, sentido
común, principio, urgencia, conveniencia, convicción. Y todo ello lo
antepone a la emoción desbocada en forma de un pensamiento claro, de un
argumento.
Para el control de sus propias emociones el STRATEGOS debe poseer un
Pensamiento Claro con respecto a sus objetivos, debe estar provisto de
un Argumento sólido que los respalde. Debe estar absolutamente conciente
y convencido que nada puede interponerse entre él y el alcance de ése
objetivo; eso precisamente le repite sin cesar el Pensamiento, eso
exigen sus Argumentos.
El deseo mismo de hacer prevalecer éste Pensamiento se convierte a la
vez en una emoción que sostiene el proceso, construyendo con ello un
cauce útil y beneficioso para el desenvolvimiento de las energías.
Napoleón confesaba que el momento de sus aprontes militares se hundía en
agitación penosa, parecía una joven que da a luz, pero ello no le
privaba de mostrarse sereno ante la gente que lo rodeaba, y cuando
tomaba una decisión todo quedaba en el olvido, menos lo que era
necesario para alcanzar la victoria. Esto es, exactamente, Control de
Emociones: sentirlas ardientemente, allí en lo profundo de lo que uno
es, tener la capacidad de mantenerse impasible ante los demás a pesar
que las emociones quemen desde adentro y el momento de actuar olvidarlo
todo, menos el pensamiento claro y el argumento que conduce a la
obtención de los resultados. De esta forma el ser humano trabaja como
esas máquinas de vapor que alcanzan ebullición interna y canalizan ésa
enorme energía a un punto preciso, uno que genera un movimiento vital,
gigante, poderoso. En el hombre la ebullición se consigue por medio de
las emociones, pero el control permite que esa fuerza se dirija a un
punto preciso y desde allí mueva la maquinaria que el pensamiento ha
creado para actuar en función de los objetivos.
Si este “vapor interno” no es controlado, entonces sale por cualquier
lado, no mueve nada en particular, puede quemar a todos alrededor y
termina por encontrar víctima en su propio creador.
Anteponer siempre un Pensamiento Claro ante la Emoción cuando se trata
de afanes estratégicos, requiere de mucha fuerza de voluntad y
disciplina. La aptitud natural se refuerza y se alimenta de ellas. De
esta manera se establece una diferencia con el oponente tan importante
como la que viene dictada por el propio grado de Aptitud. Fuerza de
voluntad y disciplina, ambos inquilinos inquietos y errantes de la
personalidad humana.
5. Añadir al Dominio Propio, Paciencia: Este es un don incomparable en
sus alcances, lleno en sí mismo de magnífico poder.
La Fé educa a la Paciencia y ésta es, a su vez, la mejor consejera de
las buenas decisiones.
Una buena parte de los errores que se cometen en la interacción con el
Conflicto no provienen de la falta de Fé, de virtuosismo o de
conocimiento, provienen de la falta de Paciencia. Esta se declara
enemiga perfecta de la Ventaja Mental.
Un antiguo personaje de historietas hindúes siempre aconsejaba a su
joven ayudante en los momentos de mayor dificultad: “serenidad y
paciencia..., mucha paciencia”. Este sigue siendo un consejo de
inapreciable valor para cualquier STRATEGOS. Y para cualquier hombre.
6. Añadir a la Paciencia, Piedad: La Piedad está inspirada en la
consideración a los demás y manifestada en actos de abnegación (que de
manera tan positiva califican a un líder) y compasión.
La Piedad es el marco grande que soporta la Empatía.
En tanto que al STRATEGOS se le demanda que tenga la necesaria capacidad
de Controlar sus Emociones, se le pide simultáneamente que sea un
“receptor” idóneo del sentir de los demás.
El STRATEGOS es un catalizador del sentir de las personas que trabajan
en el desarrollo de la Estrategia, y para cumplir apropiadamente con
esta función vital debe ser capaz de buscar a profundidad,
aplicadamente, las causas y la naturaleza de lo que sienten los demás.
Le es imperativo llegar hasta el origen de estos sentimientos, le es
exigido que trate de comprenderlos hasta el punto exacto que establezca
la razón, y le es demandado que los tome en cuenta de forma personal,
como uno más de los justificativos que orientan su acción.
Si el STRATEGOS no puede “sintonizar” apropiadamente con el sentir de
los demás, entonces está incapacitado de aprovechar las energías que
emergen de la Organización, de hecho se convierte en un receptor de ésos
que los ingenieros llaman “tontos”, “muertos”. Un receptor de ésos jamás
puede “emitir”nada.
Por otra parte, la propia jerarquía del liderazgo aumenta a medida que
el STRATEGOS alcanza grados mayores de Empatía. El reconocimiento de la
situación, de las dificultades, de los desafíos, etc. aumenta a medida
que también se reconocen las situaciones, las dificultades, los desafíos
de los demás. Este es el enorme poder de la riqueza integral: dar para
recibir.
Cuando el líder reconoce, recibe reconocimiento; cuando se identifica
recibe identificación; cuando se esfuerza por los demás, recibe esfuerzo
de los demás; cuando apoya, recibe apoyo.
Y en este proceso quien más gana es el propio STRATEGOS.
7. Añadir a la Piedad, Afecto Fraternal: El afecto fraternal es
condición esencial para establecer guía y orientación, compromiso y
afecto recíproco; y en conjunto dínamo incomparable de energía.
No debe olvidarse nunca que el camino hacia la victoria no es un camino
ni corto ni sencillo, por otra parte no es un camino que nadie pueda
transitar solo. La unión del grupo, la solidez del equipo no está tan
sólo forjada por capacidades y habilidades, ni aún siquiera por
compromisos comunes, está formada por hombres, y los hombres trabajan
mejor cuando de su líder reciben un honesto afecto fraternal, aquel que
transmite confianza, seguridad y, por sobre todo, fuerza.
8. A todo lo anterior añadir Amor: El amor resume las cualidades que son
indispensables encontrar en cualquier líder:
El amor es sufrido y el líder es sufrido. En sus espaldas carga y
soporta los mayores pesos. Ésa es su Responsabilidad, ésa es la
naturaleza de su condición.
El amor es benigno y el líder es benigno. Le es demandado que sea bueno, apacible y benévolo.
El amor no tiene envidia y el líder tampoco la tiene. La envidia es fruto de las almas mediocres.
El amor no es jactancioso y el líder tampoco. El éxito es producto de la superación de muchos fracasos. Detrás de cada éxito existe otro fracaso, por ello mismo jactarse del éxito no pasa de ser una absurda banalidad.
El amor no se envanece y el líder tampoco. El envanecimiento sólo refleja inseguridad y con el tiempo produce enorme debilidad. La actitud profesional tan sólo encuentra premio en la satisfacción de la labor cumplida.
El amor no hace nada indebido y tampoco lo hace el líder. Una de las mayores ventajas del líder radica en la calidad del ejemplo.
El amor no busca lo suyo y el líder tampoco. Todo debe quedar sujeto al imperativo de la tarea.
El amor no se irrita y el líder tampoco.
El amor no guarda rencor y el líder tampoco.
El amor, como el líder, no se goza de la injusticia mas se goza de la verdad.
El amor, como el líder, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera,
todo lo soporta. Este es el requisito categórico del liderazgo, éste es
el precio final del privilegio por comandar a los demás. Esta es la
esencia de la Responsabilidad de quien dirige. Por cada mil hombres sólo
uno es un verdadero Líder, porque el costo de la posición no fácilmente
lo paga cualquier persona.
En esencia el amor nunca deja de ser, como así tampoco el líder
revestido de éste poder.
Aquí está resumido el carácter que debe tener el STRATEGOS, el mismo que
sin temor a equivocación alguna, lo llevará tantas veces como lo quiera,
hasta la necesaria Ventaja Mental que la naturaleza del Conflicto
demanda.
Natural de Bolivia, reside en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. Nació el 13 de octubre de 1964 y actualmente tiene 39 años. Tiene una licenciatura en Administración de Empresas de la Universidad Católica de Bolivia y ejerce la profesión desde hace 15 años. El señor Nava ha desempeñado cargos gerenciales de importancia en empresas de su país orientadas especialmente a la comercialización de productos de consumo masivo: bebidas gaseosas (Coca-Cola), cemento (SOBOCE S.A), comida rápida (Burger King). En estas organizaciones su responsabilidad principal ha estado siempre vinculada a la dinámica de los mercados y a la competencia, en cargos de Gerencias Comerciales y de Operaciones. El señor Nava es catedrático de la Universidad Católica Boliviana desde hace 8 años, en la materia de Política y Estrategia Empresarial. Ha dedicado mas de 12 años de investigación profesional a la Estrategia de Negocios y se encuentra en proceso de publicar el libro "El STRATEGOS y la guerra en el mundo de los negocios", del cual éste artículo es un extracto adaptado.
www.elstrategos.com
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