FYCSA se creó en 1985, por iniciativa de Miguel Ángel
Canalejo, a partir del departamento de formación de Standard Eléctrica,
todavía vinculada a ITT. Pronto Standard Eléctrica fue adquirida por
Alcatel, pero M. A. Canalejo continuó como CEO de la organización, y
FYCSA era ya una incipiente realidad, como empresa de formación y
consultoría que daba servicio a empleados y clientes de Alcatel Standard
Eléctrica (luego Alcatel España), y que pronto hizo nuevos clientes en
el sector público y en el privado. Proporcionaba formación a técnicos y
titulados de grandes organizaciones, tanto en materias técnicas
(Informática y Telecomunicación) como en habilidades directivas. FYCSA,
que en su primer ejercicio (1986) facturó unos 600 millones de pesetas,
llegó a facturar cerca de 2.500 millones de pesetas a principios de los
90, y dedicaba por entonces un importante esfuerzo a la investigación de
nuevas tecnologías para el aprendizaje. Su actividad formativa era
fundamentalmente tradicional, pero ya en los primeros 90 había
desarrollado productos de Enseñanza Asistida por Ordenador para
Telefónica, Iberia y Alcatel, y también sistemas de vídeo interactivo
para Retevisión, Alcatel y Sociedad del Quinto Centenario. Tras los
primeros cinco años de andadura, se hablaba, internamente, de una
exitosa trayectoria.
Al final de 1995, la dirección general pasó a José Ignacio Díez,
procedente de Alcatel. A partir de entonces, la facturación fue
reduciéndose lentamente pero se consolidó la apuesta estratégica por el
e-learning, como emergente método de aprendizaje continuo en las
empresas. FYCSA mantuvo un área de Telecomunicación e Informática para
dar servicio principalmente a clientes y empleados de Alcatel, y, en su
actividad de consultoría y desarrollo de directivos, se centró en lo que
denominó sus “productos estrella”: Liderazgo, Trabajo en equipo,
Análisis de procesos, Orientación al cliente, Mandos intermedios,
Dirección de proyectos... Por dar una idea de su capacidad, en 1998 más
de 600 titulados y técnicos de 30 países (de Europa, América, Asia y
África) recibieron de FYCSA formación en sistemas y tecnologías de
telecomunicación.
En esta segunda mitad de los 90, Díez firmó numerosas alianzas
estratégicas en España, en otros países europeos y también en América, y
puso gran empeño en hacer aparecer FYCSA en los medios, además de editar
un boletín corporativo propio, de carácter bimestral, para su difusión
entre clientes. Por ejemplo, FYCSA llegó a un acuerdo con la empresa
francesa Computer Channel para la traducción y comercialización en
España de vídeos didácticos; se introdujo en el sector turístico y
colaboró de manera continuada con la FER; cada año podía visitarse su
stand en FITUR; se encargó del suplemento bimestral IH-Formación, del
semanario IH; creó el Instituto de Turismo Europeo, con DEREC e IFATUR;
preparó un curso superior de gestión hotelera en colaboración con el
Centro Internacional Carlos V... Por otra parte, FYCSA estableció un
acuerdo con una consultora de Buenos Aires, como entidad franquiciada
para comercializar de manera exclusiva sus productos formativos en
Argentina. También firmó una alianza con PricewaterhouseCoopers en 1999,
en materia de e-learning. Empero, la facturación parecía en aquellos
años contenida por debajo de los 2.000 millones de pesetas.
Año 2000: el Management Buy Out
En la primavera de 2000 y en representación de Alcatel, Miguel Ángel
Canalejo vendía FYCSA a una sociedad a tal efecto creada en Madrid y
llamada Cartera FYCSA, presidida por Javier Vega de Seoane y participada
por la consultora Gestlink, especialista en MBO y en crecimiento de las
empresas. Su capital social eran 10 millones de pesetas. Todo lo
anterior para significar que una nueva FYCSA nacía en mayo de 2000, con
intención de crecer muy rápidamente, fuera de las rigideces funcionales
del grupo Alcatel, bajo la tutela de Gestlink y presidida por Javier
Vega de Seoane. Y con una visible ofensiva en los medios de
comunicación. De modo que en junio de 2000, FYCSA ya no pertenecía a
Alcatel, sino a una sociedad endeudada con Alcatel España (el importe de
la venta eran 445 millones de ptas., a pagar en cuatro años) y llamada
Cartera FYCSA, que pronto absorbió a la propia FYCSA, tomando su nombre.
Por su parte, Alcatel se comprometía a seguir haciendo pedidos a FYCSA
durante los primeros años: 360 millones de pts. durante los primeros
doce meses, 300 millones durante los siguientes doce meses...
Decía Virgilio que la fortuna premia a los audaces, y todo pintaba bien
para la nueva FYCSA. Dentro del mismo año 2000, 25 nuevos consultores se
incorporaron a la plantilla, y sabemos también que por entonces la
compañía contaba con un catálogo de más de 60 cursos on line, aunque lo
más habitual era la producción de cursos a medida. (Hoy, ya en 2004,
esta compañía declara disponer de unos 500 títulos en su catálogo).
El año 2001
Al principio de 2001 se fueron incorporando 8 consultores más, hasta
completar una plantilla de alrededor de 70 personas. La nueva FYCSA,
presidida por Javier Vega de Seoane y con José Ignacio Díez como
consejero delegado, era frecuente noticia en los medios del sector, y
hacía pública en junio su intención de facturar 5.000 millones de
pesetas (30 millones de euros) en 2003; las notas de prensa añadían que
el 70 % de la facturación correspondería a la actividad de e-learning.
En seguida surgió en Madrid, por cierto, la Asociación de Proveedores de
e-Learning (APeL), de la que José Ignacio Díez fue nombrado tesorero
(recientemente, ya en 2004, ha sido elegido vicepresidente); y también
se había creado Aefol, Asociación de E-learning y Formación On Line, en
Barcelona. El sector esperaba un rápido crecimiento, y parecía
organizarse para ello.
Este año, el consejero delegado publicaba un interesante artículo en
Dirección y Progreso, luego reproducido en el propio boletín bimestral
de FYCSA; en el mismo se leía: “Un elemento esencial de la industria del
e-learning son los contenidos, y de hecho en este momento es crítico por
la carencia de los mismos en las cantidades y calidades necesarias”. No
obstante, Díez señalaba la necesidad de otros elementos en sinergia:
“Excelentes contenidos colgados de potentes plataformas serán un fracaso
si la concepción del proceso metodológico no ha sido adecuada”. FYCSA
avanzaba en los tres pilares de este business: contenidos, tecnología y
servicios. Por entonces, eran frecuentes los artículos de consultores de
esta empresa, en medios impresos y electrónicos.
Las ventas de FYCSA en 2001 apenas llegaron a los 7 millones y medio de
euros, pero hubo beneficios, como en toda la historia anterior de la
compañía; quizá también porque Alcatel seguía siendo el principal
cliente, que incluso pagaba importantes indemnizaciones (unos 500.000
euros en este año) si no hacía efectivos sus pedidos previstos. A pesar
de que la facturación era todavía modesta (la mitad que al principio de
los 90), se había asumido el reto de multiplicar por 4 las ventas, en
dos años. Aquí queremos ya subrayar este gran objetivo, sustentado en
las grandes posibilidades de crecimiento del prometedor sector del
e-learning en España. Con este reto se iba a encarar el ejercicio de
2002: propiciar la consecución de la facturación anunciada para 2003,
que supondría una sólida posición de liderazgo en el mercado del
e-learning corporativo en nuestro país.
Entre otras apariciones en los medios, se publicó también un extenso
reportaje en la revista Ranking, sobre la vida y aficiones artísticas y
deportivas del consejero delegado, incluyendo una foto suya de
adolescente, y también una foto “de familia” del equipo directivo de la
compañía. Fue asimismo este año cuando Miguel Ángel Canalejo, ya
expresidente de Alcatel España, se incorporó al Consejo de
Administración de FYCSA. Y también este año, los 6 socios directores se
dotaban de coches de lujo a cargo de la compañía, en beneficio de la
imagen que correspondía a la nueva FYCSA.
Año 2002: algo va mal
Este era un año crucial, pero las cosas no avanzaban como se esperaba:
algunos de los consultores que se habían incorporado tuvieron que salir
de la organización ya en abril. La presidencia pasó de Javier Vega de
Seoane a Miguel Ángel Canalejo, que presidía ahora la empresa que había
vendido él mismo. El capital social, inicialmente de 10 millones de
pts., pasó a ser de 600.000 euros. Para propiciar el deseado
crecimiento, se dio forma al “grupo FYCSA”, formado por tres empresas
(unas 80 personas en plantilla total): la propia FYCSA como empresa
“madre”, una división segregada (Internet Training Center) para la
formación relacionada con redes de telecomunicación, y una consultora
catalana, ECG. Para conducirlas a la consecución de objetivos, se
contaba con tres directores generales: Ramón Casadesús por ECG (en
Barcelona), Mariano Sanz por ITC (en Madrid), y Raúl González, gran
experto en Contabilidad, por FYCSA (en Madrid). Dentro de los objetivos
de marketing, y aunque las cifras seguían por debajo de previsiones, se
hizo, el día 27 de junio y con visible solemnidad, un acto de
presentación del grupo en el Salón de los Espejos del Gran Teatro del
Liceo de Barcelona, con intervención del Cuarteto de Cuerdas del
Conservatorio y conferencia de Eduard Punset.
Parece que la idea de crecimiento rápido apuntaba ya a la fusión de
empresas consultoras, aunque no nos consta que ECG (alrededor de una
docena de personas), fundada en Barcelona en 1985, tuviera experiencia
en e-learning. En suma, el grupo FYCSA parecía dispuesto a incorporar
nuevas empresas en diferentes lugares de España y Latinoamérica, y
Barcelona había sido un primer paso, aparentemente firme.
Las cifras no mejoraban y, aunque la plantilla había crecido muy
sensiblemente en FYCSA-Madrid desde el MBO (de unas 40 a más de 70
personas), sólo cuatro meses después del solemne acto del Liceo y tras
una nueva reorganización comercial, se introdujeron nuevos recortes en
los recursos humanos. En Madrid, se pidió a 15 personas que firmaran una
novación de contrato, reduciendo al 50% su dedicación y salario por un
periodo máximo de 14 meses; y se pidió a 3 personas más que firmaran una
excedencia por el mismo periodo. La no aceptación por una mayoría de
afectados, condujo a la ejecución de algunos despidos entre el personal
de mayor antigüedad y contrato fijo. El previsto crecimiento rápido y
exitoso de la compañía parecía retrasarse.
El año acabó con más de 1.600.000 euros de pérdidas declaradas en el
grupo FYCSA (repartidas entre las tres empresas: FYCSA, ITC y ECG),
sobre una facturación total de 6,1 millones de euros: han leído bien. Un
bajón en las ventas y cuantiosas pérdidas. Algo impensable, tras la
trayectoria anterior de la compañía, que siempre había mostrado una gran
solidez dentro del grupo Alcatel; como muestra de ello, José Ignacio
Díez había sido distinguido con el prestigioso Honorary Degree de ESERP,
en 1998. ¿Qué había fallado? ¿Cómo pueden tres empresas de sólida
trayectoria alcanzar tan elevadas pérdidas inmediatamente después de
asociarse, y de celebrarlo en el Liceo de Barcelona?
Año 2003: mensajes al mercado
Este nuevo ejercicio comenzó ya reduciendo a algo más de 7 millones de
euros las previsiones de facturación. En definitiva, FYCSA, que en junio
de 2001 hacía pública su intención de facturar 30 millones de euros en
2003 –más de 20 en la actividad de e-learning–, tuvo que reducir sus
previsiones a la cuarta parte, poco más de un año después, y a pesar de
unirse a ECG. Hemos de suponer que las intenciones de FYCSA estaban
sólidamente fundamentadas en 2001, porque de otro modo no las habría
hecho innecesariamente públicas mediante notas de prensa. No tenemos
cifras oficiales de este ejercicio 2003, pero, tras la bancarrota de
2002, parece que la facturación no ha quedado lejos de las, ya
corregidas, previsiones.
Al comienzo de 2003 y tras cinco años de aparición bimestral, se
suspendió temporalmente la publicación del boletín bimestral
“In-formación” de FYCSA para clientes, aunque este proveedor de
contenidos y servicios de e-learning patrocinó entonces un interesante
libro editado por Aedipe-Pearson: “e-Learning. Las mejores prácticas en
España”. En él, el consejero delegado hace declaraciones sorprendentes,
relativizando la contribución de los contenidos al éxito de la formación
on line, y aconsejando expresamente a las empresas que dosifiquen bien
su inversión en los mismos. “Los contenidos –dice– han sido magnificados
durante estos tres o cuatro años pasados, sin que se entienda muy bien
la razón”. Y añade: “Quien más y quien menos se ha visto obligado a
adquirir conocimientos complejos con medios precarios. Recordemos la
universidad, con los libros de texto disponibles o las fotocopias de los
apuntes del más estudioso de la clase: contenidos más precarios,
imposible”. Se diría que José Ignacio Díez relativiza los contenidos
tanto en la formación on line, como en la presencial.
Razones habrá para ellas, pero sorprenden estas declaraciones de quien
produce y vende contenidos on line, a medida y de catálogo; por eso
hemos intentado (sin conseguirlo) obtener aclaraciones o matizaciones.
Sin ellas, percibimos una cierta repentina desatención a las
expectativas de los usuarios: “Es obvio –añade Díez, refiriéndose a los
contenidos– que cuanto más atractivos sean y mejor se hayan desarrollado
pedagógicamente, mayor será su aceptación por los alumnos; pero no está
claro que ésta sea la clave del autoestudio”. Esta posición de Díez
sobre la satisfacción de los usuarios de e-learning, contrasta con la
que él mismo sostenía en 1999: “Sabemos que el individuo debe aprender
de manera eficiente y debe sentirse satisfecho mientras lo hace: uno de
los propósitos, ocultos o no, de estos sistemas autoconducidos es que el
alumno tome conciencia de sus progresos y disfrute del aprendizaje”. Y
tampoco parece coincidir ya su posición ante la calidad de los
contenidos, con la que había formulado en Dirección y Progreso en 2001,
cuando se proponía un crecimiento espectacular de la compañía.
Volviendo a 2003, y a las declaraciones de Díez en el libro patrocinado,
llama asimismo la atención que, por éxito en los proyectos de
e-learning, FYCSA entiende la obtención de un end rate (porcentaje de
alumnos que concluyen los cursos) superior al 75%, sin aludir a la
eficacia del aprendizaje interpretada según los niveles de Kirkpatrick
(ya el director general, Raúl González, había sostenido públicamente
este criterio meses antes). Dice Díez en el libro: “Es relevante
destacar que en los casos con éxito, considerando como tal alcanzar un
end rate mayor del 75%, (...) siendo en unos casos el factor de éxito
principal la motivación de las personas...”. Hemos leído en Internet
que, en los proyectos de e-learning que gestiona, FYCSA declara obtener
un end rate superior al 72,6%. Parece en definitiva que esta empresa, no
sabemos si de acuerdo con sus clientes, mide el éxito del e-learning por
el número de personas que concluyen los cursos, al margen de la mejora
obtenida en su desempeño profesional, o quizá dada ésta por segura.
En otro momento, Díez apunta otras medidas (del éxito) más globales:
“éxitos abrumadores medidos con cualquiera de los índices conocidos:
personas implicadas en formación on line sobre plantilla total, que
superan el 50%; horas de formación on line sobre horas totales de
formación que alcanzan cifras del 40%; start rates y end rates por
encima del 80 ó 90%; reducciones del coste de la formación...”. Sigue
sin relacionarse explícitamente el éxito, en e-learning, con la
materialización del aprendizaje, la mejora del desempeño y la
consecución de resultados.
Díez esboza también, en el libro de Aedipe, un dibujo del panorama
finisecular del e-learning en España: “El número de remangados que se
hacían millonarios de la noche a la mañana era abrumador; el que más y
el que menos tuvo que escuchar el discurso de algún principiante
aficionado a la informática proponiendo con gran suficiencia un negocio
fantástico de e-Learning, que pasaría de la nada, a ser la firma más
importante de la formación –por supuesto, sólo on line–, en el plazo que
marcaba su flamante plan estratégico a tres años...”. Como ya dijimos al
principio, FYCSA ha conocido diferentes etapas de la formación servida
por ordenador, desde los años 80.
Una invitación al análisis
Hasta aquí, los hechos. El interés del caso, si el lector conviene en
ello, está en la abismal diferencia entre lo esperado y lo conseguido, a
pesar de que el sector está en incuestionable crecimiento y de que el
MBO resultaba muy ventajoso para la nueva FYCSA. También debía ser
ventajoso para Alcatel, porque parecía librarse de la carga de unos 40
empleados, de los que quizá habría tenido que deshacerse mediante
importantes indemnizaciones, como lo había estado haciendo con miles y
miles de empleados y directivos del grupo. Si todo pintaba a favor,
¿cómo puede producirse un resultado tan frustrante para los nuevos
directivos-propietarios, e incluso para los trabajadores?
A este respecto, nos ha parecido de interés reproducir los pensamientos
hechos públicos por el consejero delegado. Son muchos los proveedores
que intentan hacerse hueco en este prometedor sector, aunque no todos
con el mismo ideario estratégico y táctico. ¿Evoluciona el ideario de
FYCSA al fracasar en sus propósitos de crecimiento rápido? ¿Cabe, por el
contrario, relacionar el propio fracaso con la estrategia de
crecimiento? Nosotros no hemos encontrado declaraciones escritas
similares –que relativizaran la contribución de los contenidos a un
aprendizaje eficaz y autotélico– en ningún otro proveedor, aunque es
cierto que las hemos encontrado en otro importante agente del sector: un
prestigioso directivo de Telefónica de España. Esta coincidencia no debe
ser casual porque, en efecto, FYCSA sigue siendo proveedor de formación
de Telefónica de España, desde el principio.
¿Son tan arriesgadas como parece todas las operaciones de Management Buy
Out? Creemos que hay varias preguntas que cabría hacerse, y quizá
también hay diversas respuestas posibles. Naturalmente, hemos enviado
esta síntesis a Alcatel y a FYCSA, y hemos incorporado todas las
sugerencias recibidas. Nuestra petición de feedback ha alcanzado al
Director Financiero de FYCSA, Francisco Roca, que, a pesar de participar
muy directamente en el proceso narrado, no nos ha corregido ninguna
cifra. Quedamos, desde luego, a la espera de relatar, muy próximamente,
un final feliz de este MBO; pero mientras, cabe la reflexión, por si de
ella se derivaran aleccionadoras conclusiones. Hay que pensar que muchos
de los MBO´s constituyen un éxito, y que la formula está vigente.
"Consultor
de Management y Recursos Humanos, José Enebral Fernández, madrileño y
nacido en 1951, posee una experiencia de más de 30 años en formación
continua de titulados y directivos de grandes empresas, tanto mediante
métodos presenciales como aplicando nuevas tecnologías de la información
y la comunicación. Desde 1997, publica regularmente artículos en
diferentes medios impresos de su país (Capital Humano, Training &
Development Digest, Harvard Deusto, Aedipe, Dirección y Progreso,
Q-Calidad, etc.) y también en algunos portales de la Red".
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