En cuestión de independencia pueden decir que cada país vela por su
autonomía y su cabal funcionamiento como un sistema soberano, pero
cuando esos países emergente afectan de alguna forma sus intereses
particulares sale a relucir una voz que clama que “el sano
funcionamiento de la economía mundial es competencia de todas las
regiones del mundo”.
De este panorama queda por parte de los desprotegidos buscar la forma
de acomodar sus intereses con las migajas que brotan de arriba y
obviamente limitarse a recoger y repartir las pocas que llegan abajo.
Difícil ha sido la envergadura que ha azotado a los países
latinoamericanos con respecto a otros y muchos estudiosos del tema se
han desvivido por formular y dar a conocer las formas viables para
contrarrestar este vicio.
Así pues, un economista podría proponer diversas políticas encaminadas
al desarrollo, un sociólogo buscaría la salida a la recesión cultural
que nos ahoga, un político buscaría la estrategia para conducir la
nación por vías administrativas justas y equitativas, un científico se
limitaría en construir una teoría al respecto confrontándola con la
realidad, un historiador buscaría las razones en el comportamiento de
las civilizaciones que han protagonizado el mundo, un filosofo buscaría
el hilo explicativo de la humanidad en dos fuentes esenciales: el ser y
la razón.
Y en esta humanidad perdida encontraríamos la transformación de
muchas ideas ajenas al compartir, a la solidaridad, al amor.
Espiritualmente navegamos sin rumbo, racionalmente nos hundimos en el
mal y en la destrucción del ser.
Desde aquel instante en que cada ser humano “decida” elegir entre vivir
o morir, y elija vivir, desde aquel momento en que “decida” elegir hacer
el bien y no el mal, desde aquel instante que “decida” elegir construir
para no destruir, pero sobre todo cuando “decida” elegir entre ser
humano y no hombre, entre amar y no odiar, cuando “decida” elegir qué
quiere regalarle al mundo, se podrá desde entonces descubrir una
propuesta para el desarrollo que quizás suene con mas sentido económico
pero que no se escapa del sentido humano, porque es esa su razón de ser
ciencia.
Econ. Idana Berosca Rincón Soto
Maracaibo - Venezuela
Conéctate con GestioPolis
¿Qué hay de nuevo?
Lo que se está compartiendo
Otros artículos que te van a interesar
Explora todas las publicaciones por tema