No obstante que aún persiste cierta inercia de tendencias
neoliberales de destrucción de la industria nacional y de su recurso
financiero más notable -como eran entonces: la confianza, el crédito,
las cajas de crédito cooperativo, etc., la industria nacional se está reconstituyendo con los buenos
tiempos para la agricultura, el turismo, el calzado, los textiles, agro
mecánicos, productos y servicios no tradicionales y otras sustituciones
de importaciones que han llegado a superar la necesidad de importar
pasando incluso a lograr grados importantes de colocación de productos
argentinos en el exterior y, lo más valioso, inaugurando crecientes e
ingeniosos procesos y procedimientos de valor agregado nacional.
Si bien es cierto que no basta crear riqueza sin calidad y cualidad del
crecimiento, paulatinamente iremos logrando que la expansión productiva,
se traduzca en el mediano plazo, en mas equidad entre los argentinos.
Sin embargo, lo dicho es incompatible con “improlijidades”
macroeconómicas tales como aquellas evidenciadas en materia de
coparticipación de impuestos, de políticas energéticas, políticas de
cultivos, de desarrollo y promoción industrial nacional; en cuestiones
de federalismo y autonomía municipal, en abusos de posiciones dominantes
y aspectos semejantes.
Internacionalmente deberemos ser firmes y coherentes frente a la
persistencia, por ejemplo, de los subsidios agrícolas de otros países,
que concluyen impidiendo, restringiendo o falseando la competencia,
paradójicamente, dentro del marco de una economía de mercado y de
democracia mundial.
Obviamente, los argentinos sabemos sobradamente que en cuestiones de
nuestra industria nacional, no se puede ni se debe improvisar,
impunemente.
Por eso, es necesario un proyecto federal concreto e ínter consultado de
crecimiento económico, que incluya la pluralidad de todos los sectores y
espacios locales y regionales a través de una distribución de
oportunidades e ingresos más equitativa; un proyecto que inhiba
migraciones hacia centros sobrepoblados escasos de infraestructura,
trabajo y vivienda.
Funcionalmente, hay que `atomizar´ el monopolio del centralismo porteño
en todos los aspectos, el “monopsonio” de todos los bienes, productos,
servicios y oportunidades; por caso, la cultura, el transporte, las
comunicaciones, los servicios y el empleo publico...
intensificando el uso y descubrimiento de los recursos locales que
favorecen y facilitan el arraigo, la cultura del trabajo, el cuidado y
la recuperación del medio ambiente, el uso racional de los recursos
naturales, especialmente, de aquellos no renovables.
De este modo, nada impediría –sino, todo lo contrario- que grandes
industrias –nacionales y extranjeras- localicen o relocalicen plantas,
subsidiarias, sucursales y segmentación de procesos.
Esto mismo se transforma y ofrece espontánea y naturalmente, como
espacio propicio para la incubación y crecimiento genuino y autónomo de
microempresas, de pymes y de cooperativas pluripartitas y de propósitos
múltiples, contribuyendo a mitigar hasta superar la notoria desigualdad
urbano-rural actual.
Todos sabemos que son tiempos difíciles pero a la vez tiempos de
oportunidad.
Necesitamos miradas con grandeza para plasmar la gran empresa nacional,
participada, fraterna y solidaria que despeje el horizonte de
recurrentes `recidivas´ de crisis o emergencias, más o menos admitidas y
en no pocos casos, peligrosamente inadvertidas ni tan siquiera, por
calificados comunicadores ni por algunos dirigentes que todavía,
pareciera, no se han calzado la “camiseta nacional”.
A modo conclusivo, una vigorosa industria nacional podrá asegurar un
sólido y consistente desarrollo, esta vez, un desarrollo duradero,
proyectado, cultivado, defendido y propuesto abiertamente, el que sí
podrá detener hasta revertir el creciente deterioro de los ingresos de
los argentinos y el deterioro o agotamiento irresponsable de sus mejores
recursos naturales.
Es que únicamente, una economía más solidaria y más humana, puede
prometernos cabal y creíblemente, bienestar, progreso y tranquilidad
para todos los todos del todo social.
Y decimos lo que decimos porque, finalmente, nos sobran los motivos para
la esperanza y el optimismo, porque, como `hablaron´ los
acontecimientos y las experiencias argentinas más duras, `escuchadas
sabiamente por Sábato, cada argentino puede ser:
“El ser humano que sabe hacer de los obstáculos, nuevos caminos,
porque a la vida le basta el espacio de una grieta para renacer”.
Argentino. Director del Proyecto de Investigación para una Ley Nacional de la Microempresa Urbana & Rural. Centro de Investigaciones Jurídicas y Sociales de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba de la Republica Argentina.- TITULOS OBTENIDOS · Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Universidad Nacional de Córdoba · Procurador: 28/8/75 · Abogado: 15/9/75 · Notario: 1978 - Facultad de Derecho y Ciencias Sociales - U. N. C · Investigador por concurso, Cat. JTP. (2/9/1993) del Centro de Investigaciones Jurídicas y Sociales de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. U.N.C. · Curso de Post-grado en Derecho Cooperativo. Dpto. Graduados U.N.C Tema: Derecho Obligac. De los Asoc. 9/9/1993. · U.N.C Facultad de Derecho, Escuela de Trabajo Social - Maestría cursada en Ciencias Sociales, con orientación en Formulación y Gestión de Políticas Sociales, · Director del proyecto de investigación para una ley nacional para promover y normalizar los Micro emprendimientos Urbanos y Rurales, 1992/2005.Fac. de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba.
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