El desarrollo industrial del país llegó con la producción minera y a
la vez se desarrolló la metalurgia con la fundición de la plata, cobre y
plomo.
La industria de transformación estaba representada por las empresas
textiles.
“A comienzos de 1910 en México había 150 fabricas textiles”. (Rodríguez
Valencia, 2001).
La crisis de 1929
Un hecho muy importante de la historia económica mundial y que afecto a
las exportaciones de América Latina fue la crisis económica de 1929.
Producida por el proteccionismo comercial que dificultó las
exportaciones y con un fuerte aumento de la producción de bienes de
consumo, automóviles y construcciones.
“El mercado se satura y se produce la caída de las ventas, el
endeudamiento bancario, la disminución y la parálisis de las actividades
industriales, el desempleo, la disminución de las compras y la
saturación casi completa del mercado, en una espiral de recesión”.
(Almanaque Anual, 2001).
El 24 de octubre de 1929 cae la Bolsa de Nueva York, que produce una:
“Parálisis de las exportaciones al resto de América Latina y la caída de
los precios de las materias primas de carácter mundial a la crisis. Para
frenar el desplome de los precios, miles de toneladas de productos
agrícolas son destruidos en Estados Unidos, Europa y América Latina”.
(Op. Cit.).
Periodo Cardenista
Al finalizar la Gran Depresión, en México se empiezan a dar cambios de
relevancia, durante la administración del Presidente Lázaro Cárdenas se
inició la Reforma Agraria (1935), se nacionalizó la industria del
petróleo y de los ferrocarriles.
Se desarrolló un proyecto de desarrollo nacionalista con autonomía
del exterior.
Este cambio estructural conduce a la participación del gobierno como
agente activo promotor del cambio y del desarrollo.
Inicios del Modelo de Industrialización Sustitutiva (1940-1955)
Durante el sexenio de Ávila Camacho (1940-1946). Se crearon las bases
para un proceso de industrialización en México, mejor conocido como el
“Modelo de Industrialización Sustitutiva” o “Modelo de Sustitución de
Importaciones”.
Con la finalidad de impulsar la industrialización en México se crearon algunos organismos como: Sosa Texcoco, S.A. (1940); el IMSS (1942);
Altos Hornos de México, S.A. (1942); Cobre de México, S.A. (1943);
Guanos y Fertilizantes de México, S.A. (1943); y también se reorganizo
NAFIN (Nacional Financiera), con el fin de apoyar al proceso de
industrialización y revitalizar el aparato productivo del Estado, con el
fin de beneficiar a la iniciativa privada del país.
En el periodo de 1946-1952, que fue gobernado por Miguel Alemán Valdés
se siguió impulsando a las empresas privadas, nacionales como
extranjeras, en este sexenio se incrementaron las obras de
infraestructura en nuestro país, sobre todo caminos y puentes.
Por parte del Estado se utilizaron mecanismos para impulsar la inversión
privada como (Méndez, 1997):
Exenciones y disminuciones de impuestos.
Aumento y facilidades al crédito privado.
Promoción de actividades industriales.
Apoyo a la inversión privada en el campo.
Incremento de los créditos públicos.
Promulgación de la Ley de fomento de industrias de la transformación.
Aumento de aranceles y otorgamiento de subsidios.
Control de organizaciones obreras y campesinas.
Control de salarios.
Reformas al Artículo 27 Constitucional con la finalidad de aumentar
los límites de la pequeña propiedad privada, incrementar las tierras
inafectables y conceder amparos agrarios, todo esto para promover las
explotaciones agrícolas capitalistas, es decir, los neolatifundios.
Todo esto propicio una industrialización de manera firme y continua
durante
la década de los 50´s, donde surgió una fuerte actividad industrial de
pequeñas y medianas empresas.
“En 1955 se promulgó la Ley para el Fomento de las Industrias Nuevas y
Necesarias, cuyo ordenamiento permitió que se estableciera un importante
número de empresas industriales y fundamentalmente medianas y pequeñas,
y que un gran número de talleres y artesanías se transformaran en
pequeñas empresas”. (Rodríguez, 2001).
Para esto el Estado instituyó mecanismos de carácter financiero para
poder responder a la demanda de créditos de las pequeñas y medianas
empresas de tipo industrial, creando un rápido proceso de expansión y
diversificación de la rama industrial en nuestro país.
Lo antes mencionado constituye la primera etapa del Modelo de
Industrialización Sustitutiva (1940-1955).
Que se tradujo en una política económica orientada a promover la expansión y desarrollo industrial en México.
Dejando fuertes efectos negativos en la economía mexicana, como:
fluctuaciones en el tipo de cambio, inflación, y déficit en las finanzas
públicas como en la cuenta corriente, creando desequilibrios internos y
externos.
Segunda Fase del MIS (1955-1970)
La segunda fase del modelo se desarrolló en el periodo 1955-1970.
Periodo caracterizado por un endeudamiento con el exterior para poder
financiar al gasto público, pero, no todo fue tan negativo ya que; el
desarrollo de la política económica del sexenio de Adolfo López Mateos
(1958-1964), “permitió el crecimiento sostenido, con una inflación
inferior a 5% y una estabilidad cambiaria…” (Méndez, 1997), por eso se
dice que este periodo se le conoce como “periodo de desarrollo
estabilizador”.
Con Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), sé continuo con este periodo de
crecimiento sostenido sin inflación y con estabilidad cambiaria,
siguiendo la misma política económica de sexenios anteriores:
“protección arancelaria, subsidios, exenciones de impuestos, control
oficial de las organizaciones obreras, control salarial, liberalización
de precios, etc.”. (Ibíd.).
Crisis del MIS
Durante el periodo de Luis Echeverría Álvarez (1970-1976), la crisis se
dejó sentir, debido a todas las irregularidades económicas que se venían
arrastrando de sexenios anteriores, como el fuerte gasto público,
financiado por una excesiva oferta monetaria, endeudamiento externo, y
un fuerte déficit en la balanza de pagos, creando una situación adversa
para la economía, caracterizada por un crecimiento notable en la
inflación, se devaluó el peso, aumentaron las importaciones de
alimentos, creció la deuda externa y la fuga de capitales.
Para el periodo 1977-1982 gobernado por José López Portillo, se da un
auge petrolero que beneficia las expectativas de nuestro país, y esto
constituye la base del resurgimiento de México a la recuperación
económica, con esta confianza adquirida por las exportaciones del
petróleo, se agudiza las políticas de expansión fiscal y monetaria
(mayor gasto público y mayor creación de dinero), creando un nivel de
inflación con tendencias alcistas, produciendo una perdida de
competitividad con el exterior.
Que trae consigo un estancamiento en las exportaciones y aunado a una
recesión mundial, donde los países del resto del mundo adoptan políticas
restrictivas, y este tipo de políticas proteccionistas producen un
aumento en el déficit de la balanza comercial.
El Modelo Neoliberal en México (1982-actual)
Para el periodo de 1982-1988, sexenio gobernado por Miguel De La Madrid
Hurtado, se comienza con una economía orientada al mercado
internacional, ya que se ve como única salida a la recesión y
estancamiento de la actividad productiva de nuestro país, etapa
caracterizada por hiperinflación (niveles hasta de 3 dígitos), y
considerada como una década perdida, producida por una crisis de la
deuda externa y del petróleo.
Se inicia una etapa de privatización de las empresas paraestatales, y
una política económica que se apega al modelo Neoliberal basado en el
libre mercado interno y externo, donde se redujo los aranceles a las
importaciones y se eliminaron las barreras arancelarias, México se
adhiere al GATT en 1986 (Acuerdo General Sobre Aranceles Y Comercio).
Esto no resolvió ningún problema en México, ya que por el excesivo
proteccionismo que se dio en nuestro país, se crearon fuertes
monopolios, que no eran ni competitivos, ni productivos y menos
eficientes ante el comercio exterior, es decir, no contaban con una
oferta suficiente para exportar, contaban también con una planta
productiva obsoleta, y la competitividad estaba basada en las
modificaciones que se dieran en el tipo de cambio.
En la década de los 90´s se firma el TLC (Tratado de Libre Comercio),
con Estados Unidos y Canadá, en donde se invita a la inversión
extranjera, a invertir en nuestro país, para usarlo como plataforma de
exportación hacia nuestros vecinos del norte.
Profundizando aún más en este punto; en febrero de 1991, los
presidentes George Bush, Carlos Salinas de Gortari y Brian Mulroney (de
EE.UU., México y Canadá respectivamente) anunciaron formalmente que sus
gobiernos se preparaban para negociar un histórico acuerdo comercial de
libre comercio, que sería un catalizador del crecimiento económico del
hemisferio, promovido por el aumento en la inversión, el comercio y el
empleo.
Las negociaciones concluyeron formalmente el 11 de agosto de 1992 con la
elaboración del documento final (el TLCAN) y este fue suscrito el 17 de
diciembre de 1992 por los 3 lideres antes mencionados, entrando en
operación el primero de enero de 1994, teniendo como objetivos
generales:
“La eliminación de las barreras al comercio.
Fomento a la inversión.
La promoción de la competencia.
La protección de la propiedad intelectual.
Y se pretende aprovechar las potencialidades que brinda la complementariedad económica entre los países miembros para lograr una mayor competitividad internacional, sobre todo ante la Unión Europea y Japón”.
(Ceballos, 1997).
En este mismo sexenio se inicia la creación del Mercado de Derivados,
denominado MexDer, que es una bolsa de opciones y futuros dentro de la
BMV, y este Mercado de Derivados “constituye uno de los avances más
significativos en el proceso de desarrollo e internacionalización del
Sistema Financiero Mexicano”
(www.mexder.com.mx). Pero esto no es nada nuevo, ya que
“en 1865 se negociaron los primeros contratos de futuros sobre productos
agrícolas y en los siguientes años se desarrollaron contratos de futuros
sobre metales y otros productos.
Los contratos de futuros y opciones de carácter financiero como divisas,
instrumentos de deuda e índices accionarios aparecieron en la década de
los setenta y ochenta”. (Op. Cit.).
México intento varias veces establecer un mecanismo de mercado sobre
instrumentos derivados.
“A partir de 1978 se comenzaron a cotizar contratos a futuro sobre el
tipo de cambio peso / dólar, que se suspendieron a raíz del control de
cambios decretado en 1982. En 1983 la BMV listó futuros sobre acciones
individuales y petrobonos, los cuales registraron operaciones hasta
1986. Fue en 1987 que se suspendió esta negociación debido a problemas
de índole prudencial”. (Ibíd.).
Pero, el MexDer se pudo constituir el 24 de agosto de 1998 y Asigna
(cámara de compensación de derivados) el 11 de diciembre de 1998.
Iniciando operaciones al 15 de diciembre de 1998, con la participación
de cuatro socios liquidadores (Banamex, Bancomer, BBV, Inverlat), e
iniciando operación electrónica el día lunes 8 de mayo de 2000, con
SENTRA DERIVADOS (sistema desarrollado específicamente para la ejecución
de operaciones de futuros).
Se hace esta pauta intermedia, ya que el MexDer, tiene cabida entre los
periodos de Salinas y el de Zedillo. Y es de vital importancia para el
desarrollo histórico de este tema.
Con la entrada del TLC en vigor, se une, la aparición del EZLN (Ejercito
Zapatista de Liberación Nacional), que es un grupo armado de campesinos
de cuatro municipios del Estado de Chiapas, liderado por el
Subcomandante Marcos dando a conocer los cambios sociales y económicos
que piden para la región, el ejercito mexicano interviene en la zona el
3 de enero y se ha mantenido ahí hasta la fecha actual.
Cabe mencionar algunos de los aspectos políticos posteriores al TLC,
que fueron factores determinantes, para crear una atmósfera de
inestabilidad político-económico en el país, dejando como respuesta la
peor crisis económica que haya vivido México:
“En marzo de 1994 es asesinado en Tijuana el candidato del PRI a la
presidencia, Luis Donaldo Colosio. En septiembre, matan a José Fco. Ruiz
Massieu, secretario general de ese partido. Ernesto Zedillo – el nuevo
candidato de ese partido – es elegido presidente el 21 de agosto del
mismo año”. (Almanaque Anual, 2001).
La suma de todos estos sucesos políticos, aunado a un alto déficit en
cuenta corriente y una baja capacidad para hacer frente a los
compromisos de la deuda, junto con aumentos sucesivos a las tasas de
interés estadounidenses obligaron a México a devaluar hasta un 40%,
creando una reacción en cadena en América Latina caracterizada por la
fuga de capitales y que ha sido conocida como efecto “Tequila”.
En 1996, México da señales de recuperación económica, y logrando una
estabilización económica en 1997, que hasta hoy en día se ha mantenido.
El presidente actual Vicente Fox, da continuidad y refuerza al mismo
tiempo, a la iniciativa privada, como un motor de desarrollo y
crecimiento económico, promoviendo las exportaciones, la competitividad,
la productividad, y la eficiencia en la industria nacional.
Aunado a la continuidad de una política restrictiva y de control a
la inflación.
Conclusiones:
Esas elecciones del 2 de julio del año 2000, representaron un sueño para
la población mexicana bajo las tantas promesas del presidente Fox.
La realidad que vivimos hoy en día los mexicanos, sólo se ha traducido
en un descontento político, ya que, no existen apoyos reales para las
pequeñas y medianas empresas, altas tasas de desempleo real, cierre de
más dependencias que antes trataban de fomentar algo, o simplemente,
representaban fuentes de trabajo, el Gobiernos Federal argumenta una
crisis financiera en el IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) y lo
desean privatizar, escándalos de corrupción, rompimiento diplomático con
Cuba y, podría seguir con la lista.
La democracia no es mala, al contrario es positiva para cualquier país,
lo que se vive en México, es la presencia de un líder con falta de
conocimiento sobre como se debería manejar un país realmente, no existen
acuerdos entre nuestros partidos y de paso, se llevan al país con
reformas o misceláneas totalmente ineficientes o incoherentes para la
realidad económica de nuestro país.
Aunado a los problemas internos, se siente también claramente las
influencias de inestabilidad del exterior, como la desaceleración
económica de los Estados Unidos de Norte América, así como, los
problemas colaterales de la invasión de Irak y su relación con el
Terrorismo.
Bibliografía:
1.- RODRÍGUEZ, Valencia Joaquín (2001). Cómo Administrar Pequeñas y
Medianas Empresas. 4ª Edición, Edita International Thomson Editores,
México.
2.- ALMANAQUE ANUAL 2001, Editora Cinco Cultural S.A. México.
3.- MÉNDEZ, Morales José Silvestre (1997). Problemas Económicos de
México. Editorial McGraw-Hill, 3ª Edición, México.
4.- CEBALLOS, Piedra Adalberto (1997). La Economía Mexicana en el
Contexto de la Globalización. Edita la Universidad Veracruzana, México.
5.- www.mexder.com.mx
L.E. Juan Pablo Zorrilla Salgador.
Licenciado en Economía por la Facultad de Economía. Universidad Veracruzana. Xalapa, Consultor de Negocios Independiente. Catedrático de las Licenciaturas en Administración de Empresas y Contaduría en la Universidad Ignacio Manuel Altamirano. Habiendo impartido las cátedras de Mercadotecnia, Administración de la Pequeña y Mediana Empresa, Financiamiento al Comercio Exterior, Modalidades Internacionales de Pago, Distribución Internacional, Presupuestos y Emprendedores.
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