Como alguien que ha sido, hace muchos años, el representante personal
del Presidente de Brasil en lo que fue históricamente la primera reunión
en Ginebra, preparatoria del nacimiento del grupo en Kuala Lumpur, puedo
personalmente aquilatar la distancia entre el pasado y el presente, que
resumiría como la misma que separa el sueño de la realidad, la promesa y
el deseo del comienzo de la construcción efectiva del Proyecto.
Señores, el comercio entre las Naciones en desarrollo llegó el año
pasado al 43% del total de su comercio.
Esa realidad es particularmente halagadora en el Continente Asiático, donde el comercio intrasiático permitió a esas naciones, continuar a crecer aceleradamente en los mismos años de desaceleración de la economía de Estados Unidos, Japón y Europa, a partir de 2001.
En esos años, según el Banco Asiático de Desarrollo, las 41
economías de Asia y del Pacífico han logrado crecer a un 5,5% y deben,
de acuerdo con la misma fuente, continuar expandiéndose durante todo el
decenio hasta el 2010, a una tasa de 6% anual. Los dos gigantes, China e
India, aumentan respectivamente, a 8% y a 6% al año.
Está surgiendo en consecuencia lo que el Presidente Lula llama
correctamente “una nueva geografía del comercio y de la economía”.
Otras regiones del sur están asistiendo también a un aumento del
comercio dentro de sus regiones y, lo que es mas nuevo, con otras zonas
ó continentes en desarrollo. Por ejemplo, hoy Asia representa un mercado
importante para África, Latinoamérica y el Medio Oriente.
Las exportaciones de Argentina y Brasil hacia China han doblado y el mercado chino se ha convertido, por primera vez, en el primer mercado para Corea del Sur y otros países vecinos. Pero ese movimiento no es de ninguna manera solamente benéfico a los países en desarrollo.
El martes pasado, 24 de febrero, el Financial Times anunciaba en
primera página: “el excedente comercial japonés salta a 3,7 bil: (mil
millones dólares) como resultado de un aumento de exportaciones a China
de 34%”. El diario señalaba como el fuerte crecimiento regional del
comercio asiático, le está permitiendo al Japón finalmente salir de su
crisis económica de más de 10 años.
El fenómeno pone de relieve lo que era la creencia central del gran
creador del pensamiento desarrollista de América Latina, el economista
argentino Don Raúl Prebisch, el fundador de la Unctad.
Para él, la conciencia de una sana e igualitaria interdependencia
entre las economías del norte y del sur, debería guiarnos en un esfuerzo
de corrección de las asimetrías del sistema financiero y comercial
internacional, responsable por una perversa dependencia del sur hacia el
norte.
Desgraciadamente, ese esfuerzo está aún muy lejos de completarse. Hemos
visto en Cancún, hace menos de un año, la resistencia a rectificar los
desequilibrios en agricultura y en los subsidios al algodón, que tanto
daño hacen a los africanos.
Pocos meses después, cuando nos reunimos en la ONU, en Nueva York, para dar balance de los resultados de Monterrey, hemos constatado que, por el séptimo año consecutivo, se ha registrado una transferencia líquida de recursos financieros del sur hacia el norte.
Así, dos años después de la conferencia sobre la “Financiación del Desarrollo”, la triste realidad es que, los países pobres, necesitados de capital, lo están exportando para financiar a los déficit de las economías avanzadas. La conclusión es que la lucha por una arquitectura financiera más estable, menos sensible a crisis frecuentes y capaz de financiar el desarrollo, apenas comienza.
En ese contexto, será fundamental que tenga éxito el heroico esfuerzo
del pueblo argentino, al cual expreso mi plena y cabal solidaridad, para
cerrar las heridas sociales y económicas dejadas por la catástrofe
financiera y negociar en bases justas, dignas y equilibradas para todos
su futuros compromisos financieros.
Señores, en el pasado, la interdependencia fue muchas veces una vía de
sentido único, la del sur con relación al norte, pero eso comienza a
cambiar.
El año pasado, casi la mitad de las importaciones de los Estados
Unidos, Japón y mas de un tercio de la Unión Europea, han venido del sur
y lo mismo ha ocurrido con sus exportaciones a los mercados del Sur.
Juntos, los países del sur representan un tercio del comercio mundial de
mercancías y un cuarto del comercio de servicios.
Colectivamente, el sur constituye el segmento mas dinámico de la
producción y del comercio mundial. Esto se debe tanto a su poder de
compra, cada vez mayor, como a su crecimiento demográfico.
Todo eso indica la pertinencia y actualidad del pensamiento de Prebisch:
cada vez que el sur crece, ese crecimiento crea nuevos mercados y
alimenta la demanda de importaciones desde el Norte y también de otros
países del sur.
Lejos de ser una alternativa excluyente al comercio Norte-Sur, el intercambio Sur-Sur es su indispensable complemento.
El comercio Sur-Sur está creciendo al ritmo del (10%) anual, mas del
doble de la expansión del comercio mundial en 2003 (4.7%). Esta
transformación o revolución “silenciosa” se ve reforzada por el aumento
de la inversión, la transferencia de la tecnología y de las relaciones
entre empresas del sur, a nivel intra-regional como, cada vez mas, entre
regiones en desarrollo.
Esa es la nueva “geografía comercial”, que gana realidad bajo nuestros
ojos. Deberíamos, así, dar un paso adelante y aprovechar la XI
Conferencia de la Unctad, que se celebrará en Sao Paulo Brasil del 14 al
18 de junio próximo, para abrir nuevas fronteras a ese movimiento.
En Sao Paulo celebraremos los 40 años de la fundación de la UNCTAD y del Grupo de los 77 y de la China, quienes nacieron en la misma ocasión y con propósito idéntico.
Que mejor ocasión que esa Conferencia, dedicada al tema de la
“coherencia entre las políticas nacionales de desarrollo y los procesos
financieros y comerciales globales”, para crear un nuevo y dinámico
paradigma de desarrollo.
Uno de sus componentes debería ser la revitalización del Sistema de
preferencias comerciales entre los países en desarrollo, con miras a
alcanzar significativas reducciones de las barreras entre los países del
sur y un tratamiento mas favorable a los menos avanzados, a los mas
vulnerables entre nosotros, necesitados de la cooperación y solidaridad
de los demás.
Además de la dimensión económica–comercial Sur-Sur, otro componente
indispensable del nuevo paradigma de desarrollo, en honor en la reunión
de Caracas, es la integración energética sur-Sur y Norte-Sur.
En ningún otro dominio, creo, está mas clara y evidente la
interdependencia que en el campo de la energía, en el cual naciones como
Italia, Japón, Alemania, dependen del exterior entre el 65% y 80% de sus
necesidades energéticas.
En ningún otro dominio tampoco es mas acentuado el desequilibrio en el
uso de los recursos del planeta.
Hoy día el un mil millón de habitantes de los países ricos consumen por año 4,5 toneladas equivalentes del petróleo por persona anualmente, mientras que los 5 mil millones de los habitantes en países pobres, consumen cada uno 0,75 tep.
La continuación de las tendencias actuales indica que en el 2050,
cada habitante de un país en desarrollo deberá consumir de 2 a 3 tep.,
lo que, multiplicado por la población que tendrán entonces esos países,
(casi 9 mil millones de habitantes), aumentará el consumo mundial para
25 a 30 mil millones de tep., contra menos de 9 mil millones en nuestros
días.
De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, fuente de esos
datos, los precios comenzaran a acercarse del nivel mas alto antes del
agotamiento de las actuales reservas, previsto para el 2040, en el caso
del petróleo y 2060 , en el gas. A fin de buscar nuevos yacimientos o
fuentes alternativas de energía, habrá necesidad de sumas astronómicas
de inversiones.
Ese es el cuadro que exige de todos, Norte y Sur, una cooperación
estrecha para que los piases desarrollados se percaten de la necesidad
de suministrar los capitales y la transferencia de tecnología, capaz de
permitir no solo la ampliación y el aumento de fuentes nuevas de
hidrocarburos y energías alternativas, sino también la posibilidad para
productores como Venezuela, de participar en la cadena de valor agregado
representada por los valiosos servicios de energía.
Caracas es la capital ideal para el lanzamiento del proyecto prioritario
de cooperación Sur-Sur y Norte-Sur, con miras a la plena integración de
la energía en beneficio común. La vocación venezolana ha sido siempre,
señor Presidente, de jugar un rol innovador y visionario en la
cooperación internacional.
Así fue en la fundación de la OPEP, así ocurrió también con el papel inolvidable de mi ilustre predecesor, el Dr. Pérez Guerrero, segundo Secretario General de la UNCTAD, después de Prebish. Venezuela ha sido uno de los países que practican lo que dicen y lo mostró en la generosidad de su política petrolera hacia Cuba, los centroamericanos y a los caribeños.
Esa generosidad no nos sorprende a los latinoamericanos concientes
de que cuando Venezuela no era mas que una colonia pobre, ya había
enriquecido a la América con el Libertador Simón Bolívar, pero también
con Simón Rodríguez, Andrés Bello, Francisco de Miranda, Sucre y otros
extraordinarios hombres de pensamiento y acción .
Nos dudamos que, en el momento en que el país pone en valor su herencia
bolivariana y busca promover la erradicación de la pobreza y del
subdesarrollo, venga de Venezuela el liderazgo para finalmente convertir
en realidad la aspiración de “Sembrar el Petróleo” como fuente de
riquezas nuevas para todo el pueblo.
Secretario General de la Unctad. Discurso pronunciado en el acto de inauguración del G-15 del Secretario General de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo-UNCTAD
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