Aun después de haber perdido más de la mitad de su territorio a manos
de sus cinco vecinos (Chile, Perú, Argentina, Brasil, Paraguay), Bolivia
sigue siendo un país extenso, tanto como los estados de Texas o
California, La trama de del país corre hacia el Norte y hacia el Sur, al
igual que los hacen las rutas de transporte más importantes.
Su centralidad en el “heartland” sudamericano, es su bendición y, a la
vez su castigo.
Los geopolíticos bolivianos suelen definirlas como conformada por
tres triángulos, que se extienden hacia las tres regiones fisiográficas
de América del Sur: los Andes, la cuenca del Plata y la cuenca del
Amazonas; y que a su vez, se presenta como una valla geopolítica entre
tres grandes potencias del Cono Sur: Argentina, Brasil, Chile y, en
menor grado Perú.
La pregunta que encabeza este artículo se basa ante la reciente
posibilidad de venta de la gran reserva de gas que contiene el subsuelo
boliviano, del cual están muy interesado en su compra los países del
área sudamericana ante la crisis energética actual y,
extra-continentalmente, por Estados Unidos y México ante las necesidades
que tienen sus respectivas zonas oeste,
Aislada del mar, contenida detrás de las murallas andinas, Bolivia
se convirtió en un Estado cercado por tierras. Pero la campaña
diplomática por su salida al mar a través de Chile, sigue siendo la
constante en su política exterior.
La falta de un diálogo sincero entre Chile-Perú y Bolivia, sigue
paralizado, a pesar del esfuerzo diplomático realizado por importantes
hombres de gobierno de ambos países y de la intervención manifiesta en
declaraciones por las chancillerías sudamericanas en el propio ámbito de
la OEA, en cuanto a la tan largamente reclamada y justa salida soberana
boliviana hacia el Pacífico, perdida en la guerra de “los dos centavos”,
guerra incitada por el capitalismo inglés ante el gobierno de Santiago
de Chile y que le sirvió a la Administración de Aníbal Pinto Cruz a
declarar el 5 de abril de 1879 a Perú (Pte. Gral.
Mariano Ignacio Prado) y Bolivia (Pte. Gral. Hilarión Daza),
satisfaciendo así las ambiciones expansionistas que, desde 1842 el
gobierno de Santiago había comenzado con la posesión del estrecho de
Magallanes, Tierra del Fuego y la creación de una plataforma jurídica
para sus derechos antárticos.
Muchos observadores, por muchas razones, han propuesto una orientación
atlántica para Bolivia.
Puede ser resumidas con los títulos algo arbitrarios de política, geopolítica, economía, demografía. Políticamente, reza el argumento, Bolivia necesita la amistad de Brasil y la Argentina para contrarrestar la actitud hostil de Chile, que éste también la extiende hacia Perú.
Económicamente, el país es rico en hidrocarburos, minerales duros, y
potencial agrícola, todo lo cual resulta atractivo por inversores de los
países limítrofes. Geopolíticamente, Bolivia controla las cabeceras de
muchos ríos que fluyen hacia el Amazonas y el Plata.
Fundamentalmente, en la actualidad con el impulso que los gobiernos
sudamericanos otorgan a los corredores bioceánicos , ante la
potencialidad del mercado asiático, impone que el comercio del Cono Sur
-vía Atlántico hacia Pacífico- deba atravesar el “corazón continental”
(Paraguay-Bolivia) .
Lo más importante es que, con el desarrollo de la Provincia de Santa
Cruz de la Sierra, el tránsito como el comercio con sus vecinos del
Oeste, viene creciendo en importancia.
En cuanto al aprovisionamiento de gas, Argentina y Brasil son los
mercados más importantes de la región, sin dejar de interesarle, de
hecho, a Paraguay y Uruguay a través de sus respectivos vecinos.
No puede dejarse lado para un futuro cercano, la explotación del
manganeso y del hierro de El Mutún, yacimiento éste, el de más grande
reservas del mundo .
¿POR QUÉ NO UNA ORIENTACIÓN ATLÁNTICA?
Al tratar de cultivar buenas relaciones con Brasil, en particular,
Bolivia ha sido y es cautelosa. Las antiguas políticas expansionistas de
Brasil que datan de los primeros años de la colonización portuguesa, no
han sido echadas a la borda. Simplemente, a los ojos de muchos
sudamericanos, ahora Itamaraty las está diseñando con más discreción y
diferente estilo. Geopolíticos bolivianos no olvidan las expresiones y
los esquemas de “La marcha hacia el Oeste” que en 1931 presentara el
entonces Capitán de Ejército Mario Travassos, ideas que fueron atendidas
y aplicadas por los diversos gobiernos de turno, fundamentalmente en el
período de Getulio Vargas con su política conocida como “el novo
Brasil”..
Algo similar ocurre con Argentina. Quedó marcado el hecho que en 1932 el
entonces Ministro de Relaciones Exteriores –Saavedra Lamas- audazmente
declarara ante el Senado de la Nación que “el gobierno argentino
aspiraba a reconstruir la unidad económica del Virreinato del Río de la
Plata”.
¿ Bolivia, el equilibrador ?
Muchos analistas arguyen que Bolivia se convertirá, que debería
convertirse, o que está en una etapa geopolítica respetablemente
avanzada ha el sector de influencia del Cono Sur atlántico.
Otros, insisten en que el país del Altiplano es y continuará siendo
una potencia del área del Pacifico suramericano.
Personalmente considero que aún no ha llegado el tiempo para un fuerte
vuelco en la orientación de Bolivia desde el Pacifico hacia el
Atlántico. Quizás ello puede ser una realidad en dos o tres generaciones
de distancia.
Bolivia, junto con Paraguay y Uruguay, ha sido categorizado como un
clásico Estado valla; un país relativamente débil rodeado por poderosos
vecinos. Bolivia, en el análisis geopolítico de América del Sur es, o
puede ser, o debería ser “una tierra de contactos”, un “equilibrador” de
las potencias que la rodean.
Ello implica un papel activo para el país, ya que Bolivia se abriría
en todas las direcciones: Amazonía con cuenca del Plata y Patagonia;
litoral suramericano del Pacífico con el del Atlántico.
Lamentablemente, Bolivia siempre ha sido un objeto y no un sujeto de los
acontecimientos regionales e internacionales;. no asoma en las
relaciones exteriores de país alguno, pero sí en los planes estratégicos
de varios.
Los mapas geopolíticos de América del Sur, diseñados en Argentina,
Brasil, Chile, Perú e inclusive Paraguay, casi siempre figuran “flechas
direccionales” que penetran en Bolivia; nunca salen de ella.
El tema actual, tan importante por lo estratégico como por lo económico,
como lo es su riqueza de gas y petróleo, permitirá a Bolivia a
sobrevivir pero no a crear.
En el siglo 18 y 19 tuvo la lamentable experiencia de los metales
estratégicos como el estaño, el cobre, y otros, manejados en el campo de
la extracción, control y precio internacional por y para Inglaterra por
testaferros bolivianos, viviendo lujosamente en Londres como los
Aramayos, los Patiños, además de otros “lobby” europeos y
estadounidenses, sin lograr logró ventajas políticas. Por el contrario,
acumulando pérdida tras pérdida..
Quizás, aun le resta un tiempo de inclinación hacia el Pacífico por
necesidad, por acostumbramiento, por falta de adaptación.
Pero el gobierno de La Paz no debe ni puede dejar de valorar la
importancia que va adquiriendo el MERCOSUR -la orientación atlántica-
más aún cuando el Acuerdo de Asunción, conjuntamente con la Comunidad
Andina, conforme definitivamente una América del Sur que sea activa
protagonista en el escenario internacional -en pocas décadas más- como
un bloque de relevancia estratégico.
Finalizó el período de los Estados-nación surgido en Westfalia. Ha
llegado la hora de los Estados-continente.
geosur - Asociacion Sudamericana Estudios Geopolíticos
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