Bolivia y su riqueza gasífera; ¿hacia el atlántico o hacia el pacífico?

Autor: Bernardo Quagliotti de Bellis

COMERCIO INTERNACIONAL

04 / 2004  

Bolivia es un país artificial, una idea tardía, el territorio que quedó luego que las demás posesiones españolas en el continente sudamericano fueron liberadas, con la excepción -por un tiempo- de las Guyanas. Bolivia, luego de la batalla de Ayacucho no contó con un movimiento de independencia por lo cual no tuvo fronteras claramente definidas ni carácter distintivo, por lo cual su territorio , a mi criterio, debe ser analizado como si existieran tres Bolivia conforme lo indica su topografía: la del Alto, la de las laderas orientales ( Yungas); , la del Oriente cruceño; las tres características geográficas diferentes que dan asiento a economías e identidades distintas. 

Aun después de haber perdido más de la mitad de su territorio a manos de sus cinco vecinos (Chile, Perú, Argentina, Brasil, Paraguay), Bolivia sigue siendo un país extenso, tanto como los estados de Texas o California, La trama de del país corre hacia el Norte y hacia el Sur, al igual que los hacen las rutas de transporte más importantes.

Su centralidad en el “heartland” sudamericano, es su bendición y, a la vez su castigo.

Los geopolíticos bolivianos suelen definirlas como conformada por tres triángulos, que se extienden hacia las tres regiones fisiográficas de América del Sur: los Andes, la cuenca del Plata y la cuenca del Amazonas; y que a su vez, se presenta como una valla geopolítica entre tres grandes potencias del Cono Sur: Argentina, Brasil, Chile y, en menor grado Perú.

La pregunta que encabeza este artículo se basa ante la reciente posibilidad de venta de la gran reserva de gas que contiene el subsuelo boliviano, del cual están muy interesado en su compra los países del área sudamericana ante la crisis energética actual y, extra-continentalmente, por Estados Unidos y México ante las necesidades que tienen sus respectivas zonas oeste,

 
¿POR QUÉ CAMBIAR HACIA EL ATLÁNTICO?

Durante décadas luego de la “guerra del Pacífico”, Bolivia anduvo a los tumbos en cuanto al transporte de sus productos. Forjó rutas de tránsito a través del sistema Amazónico (río Beni); a través de Tarija en la frontera con Argentina, hacia el río de la Plata; hacia el Oriente hacia el río Paraguay.

 Aislada del mar, contenida detrás de las murallas andinas, Bolivia se convirtió en un Estado cercado por tierras. Pero la campaña diplomática por su salida al mar a través de Chile, sigue siendo la constante en su política exterior.

La falta de un diálogo sincero entre Chile-Perú y Bolivia, sigue paralizado, a pesar del esfuerzo diplomático realizado por importantes hombres de gobierno de ambos países y de la intervención manifiesta en declaraciones por las chancillerías sudamericanas en el propio ámbito de la OEA, en cuanto a la tan largamente reclamada y justa salida soberana boliviana hacia el Pacífico, perdida en la guerra de “los dos centavos”, guerra  incitada por el capitalismo inglés ante el gobierno de Santiago de Chile y que le sirvió a la Administración de Aníbal Pinto Cruz a declarar el 5 de abril de 1879 a Perú (Pte. Gral.

Mariano Ignacio Prado) y Bolivia (Pte. Gral. Hilarión Daza), satisfaciendo así las ambiciones expansionistas que, desde 1842 el gobierno de Santiago había comenzado con la posesión del estrecho de Magallanes, Tierra del Fuego y la creación de una plataforma jurídica para sus derechos antárticos.

Muchos observadores, por muchas razones, han propuesto una orientación atlántica para Bolivia.

Puede ser resumidas con los títulos algo arbitrarios de política, geopolítica, economía, demografía. Políticamente, reza el argumento, Bolivia necesita la amistad de Brasil y la Argentina para contrarrestar la actitud hostil de Chile, que éste también la extiende hacia Perú.

Económicamente, el país es rico en hidrocarburos, minerales duros, y potencial agrícola, todo lo cual resulta atractivo por inversores de los países limítrofes. Geopolíticamente, Bolivia controla las cabeceras de muchos ríos que fluyen hacia el Amazonas y el Plata.

Fundamentalmente, en la actualidad con el impulso que los gobiernos sudamericanos otorgan a los corredores bioceánicos , ante la potencialidad del mercado asiático, impone que el comercio del Cono Sur -vía Atlántico hacia Pacífico- deba atravesar el “corazón continental” (Paraguay-Bolivia)  .

 Lo más importante es que, con el desarrollo de la Provincia de Santa Cruz de la Sierra, el tránsito como el comercio con sus vecinos del Oeste, viene creciendo en importancia.

En cuanto al aprovisionamiento de gas, Argentina y Brasil son los mercados más importantes de la región, sin dejar de interesarle, de hecho, a Paraguay y Uruguay a través de sus respectivos vecinos.  

No puede dejarse lado para un futuro cercano, la explotación del manganeso y del hierro de El Mutún, yacimiento éste, el de más grande reservas del mundo .
 
¿POR QUÉ NO UNA ORIENTACIÓN ATLÁNTICA?

Al tratar de cultivar buenas relaciones con Brasil, en particular, Bolivia ha sido y es cautelosa. Las antiguas políticas expansionistas de Brasil que datan de los primeros años de la colonización portuguesa, no han sido echadas a la borda. Simplemente, a los ojos de muchos sudamericanos, ahora Itamaraty las está diseñando con más discreción y diferente estilo. Geopolíticos bolivianos no olvidan las expresiones y los esquemas de “La marcha hacia el Oeste” que en 1931 presentara el entonces Capitán de Ejército Mario Travassos, ideas que fueron atendidas y aplicadas por los diversos gobiernos de turno, fundamentalmente en el período de Getulio Vargas con su política conocida como “el novo Brasil”..

Algo similar ocurre con Argentina. Quedó marcado el hecho que en 1932 el entonces Ministro de Relaciones Exteriores –Saavedra Lamas- audazmente declarara ante el Senado de la Nación que “el gobierno argentino aspiraba a reconstruir la unidad económica del Virreinato del Río de la Plata”.
 
¿ Bolivia, el equilibrador ?

Muchos analistas arguyen que Bolivia se convertirá, que debería convertirse, o que está en una etapa geopolítica respetablemente avanzada ha el sector de influencia del Cono Sur atlántico.

Otros, insisten en que el país del Altiplano es y continuará siendo una potencia del área del Pacifico suramericano.

Personalmente considero que aún no ha llegado el tiempo para un fuerte vuelco en la orientación de Bolivia desde el Pacifico hacia el Atlántico. Quizás ello puede ser una realidad en dos o tres generaciones de distancia. 

Bolivia, junto con Paraguay y Uruguay, ha sido categorizado como un clásico Estado valla; un país relativamente débil rodeado por poderosos vecinos. Bolivia, en el análisis geopolítico de América del Sur es, o puede ser, o debería ser “una tierra de contactos”, un “equilibrador” de las potencias que la rodean.

 Ello implica un papel activo para el país, ya que Bolivia se abriría en todas las direcciones: Amazonía con cuenca del Plata y Patagonia; litoral suramericano del Pacífico con el del Atlántico.

Lamentablemente, Bolivia siempre ha sido un objeto y no un sujeto de los acontecimientos regionales e internacionales;. no asoma en las relaciones exteriores de país alguno, pero sí en los planes estratégicos de varios.

 Los mapas geopolíticos de América del Sur, diseñados en Argentina, Brasil, Chile, Perú e inclusive Paraguay, casi siempre figuran “flechas direccionales” que penetran en Bolivia; nunca salen de ella.

El tema actual, tan importante por lo estratégico como por lo económico, como lo es su riqueza de gas y petróleo, permitirá a Bolivia a sobrevivir pero no a crear.

 En el siglo 18 y 19 tuvo la lamentable experiencia de los metales estratégicos como el estaño, el cobre, y otros, manejados en el campo de la extracción, control y precio internacional por y para Inglaterra por testaferros bolivianos, viviendo lujosamente en Londres como los Aramayos, los Patiños, además de otros “lobby” europeos y estadounidenses, sin lograr logró ventajas políticas. Por el contrario, acumulando pérdida tras pérdida.. 

Quizás, aun le resta un tiempo de inclinación hacia el Pacífico por necesidad, por acostumbramiento, por falta de adaptación.

 Pero el gobierno de La Paz no debe ni puede dejar de valorar la importancia que va adquiriendo el MERCOSUR -la orientación atlántica- más aún cuando el Acuerdo de Asunción, conjuntamente con la Comunidad Andina, conforme definitivamente una América del Sur que sea activa protagonista en el escenario internacional -en pocas décadas más- como un bloque de relevancia estratégico.

Finalizó el período de los Estados-nación surgido en Westfalia. Ha llegado la hora de los Estados-continente. 
 

 

Bernardo Quagliotti de Bellis

geosur - Asociacion Sudamericana Estudios Geopolíticos

bquaglioarrobaadinet.com.uy 

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