Anterior: No tratemos de cambiarnos a nosotros mismos
En el artículo precedente, LA AUTOGERENCIA, ya hablamos de las primeras consideraciones que nos debemos hacer para llegar a conocernos y saber cuales son las habilidades y capacidades que nos permiten alcanzar diferentes niveles de desempeño. Decíamos, como conclusión, que lo más importante era no tratar de cambiarnos a nosotros mismos, sino más bien, tratar de mejorar nuestras fortalezas una vez conocidas.
La segunda parte del autoconocimiento y automanagement involucra la respuesta a las siguientes preguntas que nos debemos formular:
1. ¿Cuáles son mis valores?
Drucker no plantea esta pregunta, ni la respuesta, como un asunto de
ética, sino como una cuestión inherente a cada uno de nosotros, ya que
con respecto a la ética las reglas son generales. Para respondernos esta
pregunta, Drucker señala que debemos practicar una prueba, "la prueba
del espejo" y cita un ejemplo que no deja dudas de lo que significa
dicha prueba: cuenta la historia de la renuncia de un embajador Alemán
en Londres en 1906, cargo diplomático que en esa época era el más
respetado por las potencias mundiales y que representaba, para quien lo
desempeñaba, el trampolín para llegar a convertirse en ministro de
relaciones exteriores o canciller federal de la República Alemana. Este
personaje, presentó su renuncia después de negarse a ofrecer una cena al
Rey Eduardo VII, quien era conocido por mujeriego y quien quería una
"cena" de otras calidades, a lo cual el embajador respondió "me rehúso a
ver un alcahuete en el espejo en la mañana cuando me afeite".
Consejo
"Gerenciarse a sí mismo requiere cosas nuevas y sin precedentes del
individuo, exige que cada trabajador del conocimiento piense y se
comporte como el presidente de una empresa".
Para todos, hoy, la pregunta sería, ¿comparto el sistema de valores de la empresa para la cual trabajo?, es más, ¿conozco el sistema de valores de mi empresa y le doy la importancia que merece? Por ejemplo, si las políticas y las estrategias de mi empresa se enfocan en el corto plazo y yo considero que el enfoque en el largo plazo es mucho más importante y da mejores frutos, lo propongo y no me toman en cuenta, ¿debo seguir trabajando para esta firma? o ¿debo buscar un empleo en el que mis valores estén alineados con los de la empresa?
En ocasiones, los bajos niveles de desempeño son consecuencia de la no alineación de valores entre la compañía y los individuos que la conforman, también se deben a conflictos entre las fortalezas de las personas y sus valores, Drucker hace mención a su experiencia personal: en la década de los 30's estaba trabajando como banquero de inversión en Londres y lo estaba haciendo muy bien, a pesar de ello, no se veía a sí mismo como gerente de activos, se dio cuenta que lo que realmente valoraba eran las personas y, aunque no tenía otras perspectivas laborales ni dinero, sintió que renunciar era lo correcto y lo hizo.
"Los valores, en otras palabras, son y deberán ser la última prueba"
2. ¿A dónde pertenezco?
Esta pregunta, como las anteriores, puede resultar algo ambigua y casi siempre muy difícil de responder, además, cuando nos la hagamos, ya debemos conocer nuestras fortalezas, nuestra forma de hacer las cosas y lo que realmente valoramos.
Por lo general, ninguno de nosotros se ha hecho estas preguntas, por lo cual es muy común que no sepamos a dónde pertenecemos, pero a lo mejor conocemos a dónde no pertenecemos. Si nos hemos dado cuenta que no somos buenos tomadores de decisiones, podremos decir no a un proyecto donde las decisiones fundamentales estarán a nuestro cargo, lo cual, aunque suene raro, nos beneficiará y si hemos notado que somos muy buenos para relacionarnos con la gente, una oportunidad en la gerencia de servicio al cliente sería un si rotundo.
"Entender a dónde pertenece puede transformar a una persona común en alguien de desempeño sobresaliente"
3. ¿Qué debo aportar?
La historia empresarial siempre ha estado enmarcada dentro de las relaciones jefe - empleado, lo cual quiere decir que cuando una persona es contratada, ya tiene una serie de tareas que debe realizar, pero casi nunca se le da la oportunidad de proponer un aporte propio. Hoy, conociendo nuestras fortalezas, desempeño y valores, debemos preguntarnos ¿cuál es la contribución que yo quiero hacer? La respuesta pasa por tres aspectos básicos, lo que requiere la situación, mi contribución al trabajo que habré de realizar y los resultados a alcanzar para sobresalir.
Consideremos el ejemplo de un administrador de un centro comercial
recién nombrado. El centro comercial es muy grande pero las ventas de
los establecimientos han decaído en los últimos tres años y se empiezan
a ver locales desocupados, lo cual generará aun más pérdida de
reputación. El administrador nuevo decide enfocar sus esfuerzos en la
seguridad del centro comercial que debido a su gran tamaño se había
vuelto algo inseguro. Se fijó el objetivo de no permitir ningún robo, ni
asalto, ni atraco más y al cabo de un año, las ventas se habían
recuperado, la seguridad del centro era un modelo para los demás y en un
período de dos años logró el 100% de ocupación de los locales.
Algunas preguntas
*Cuáles son mis valores? *Qué debo aportar? *A dónde pertenezco?
*Conozco a las personas que trabajan conmigo y me comunico bien con
ellas?
4. ¿Conozco a las personas que trabajan conmigo y me comunico bien
con ellas?
Para lograr altos niveles de desempeño es necesario que tanto jefes como
subordinados se conozcan, es decir, que se hagan responsable por conocer
las fortalezas, la forma de hacer las cosas y los valores de unos y
otros, de no ser así, las relaciones de trabajo no van a dar buenos
resultados. El otro factor que se debe explorar es la comunicación, si
las personas no se preguntan ni se comentan entre sí, qué hacen, cómo lo
hacen, qué resultados esperan, cuál es su aporte, entonces se
presentarán conflictos. De nuestro trabajo dependen otros y nosotros
dependemos del trabajo de ellos, conocimiento mutuo y comunicación van
de la mano y deben ser responsabilidad de todos los que forman una
organización, a todos los niveles.
DRUCKER, Peter F., "Management challenges for the 21st century",
Editorial Harper Collins, New York, 1999
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