¿Capacitación o aprendizaje organizacional?
10 / 2003
Un número importante de empresas en crisis presentan dos comportamientos
frecuentes. El primero es recortar recursos del rubro de capacitación.
El segundo, invertir los disminuidos recursos en programas de
capacitación y no en programas de aprendizaje.
Para algunos, lo anterior puede ser simplemente un juego de palabras;
para otros, una reflexión sobre el desarrollo del capital humano como
estrategia para agregar valor a la organización, incrementando su
competitividad.
Frecuentemente las entidades distribuyen los recursos asignados a
Capacitación entre dos componentes: 1. Un programa estructurado con base
en un diagnóstico de necesidades de los trabajadores y 2. Solicitudes
aprobadas para asistencia a Congresos, Seminarios, Diplomados y
Postgrados.
En ambos casos, es poco frecuente analizar la relación entre la
capacitación recibida y el mejoramiento del desempeño. Se espera que
quien reciba la capacitación, tenga el criterio suficiente para
incorporar los conocimientos en el trabajo. Unos meses después es poco
lo que se recuerda de la capacitación y menos aún de la contribución de
la misma al desempeño.
En estas circunstancias no sorprende por qué en una empresa en condición
de crisis, se recorte el rubro de capacitación primero que otros.
La capacitación enfatiza en contenidos, el aprendizaje enfatiza en
procesos. En capacitación la pregunta más frecuente es qué se enseña. En
aprendizaje la pregunta más importante es qué se cambia. En capacitación
la actitud suele ser receptiva. En aprendizaje aplicativa.
La recomendación principal de este artículo no es la de modificar el
nombre “programas de capacitación” por el de “programas de aprendizaje”.
De nada sirve un nombre nuevo para una práctica antigua. Por ejemplo,
cuántas oficinas de gestión humana no son más que oficinas de personal
con un nombre nuevo.
El propósito de este escrito es sensibilizar al lector sobre la
necesidad de profundizar en el concepto aprendizaje organizacional, como
estrategia de mejoramiento de la competitividad, en una mejor relación
costo-beneficio, que la tradicional capacitación empresarial.
A continuación se presentará una breve revisión teórica sobre el
concepto aprendizaje organizacional.
Aún cuando las organizaciones sólo aprenden a través de individuos que
aprenden, el aprendizaje individual, no garantiza el aprendizaje
organizacional. Adicionalmente, el aprendizaje en las organizaciones no
es la sumatoria de los aprendizajes de sus miembros. Las organizaciones
desarrollan visiones, valores, conceptos y desarrollos propios, que
tienden a permanecer, independientemente del ingreso y retiro de talento
humano (Hedberg, 1981).
Peter Senge (1992), quizás el autor más conocido en el área, define una
organización que aprende, como aquella que expande continuamente su
capacidad para construir futuro. Es la integración de talentos y
funciones, en una totalidad productiva.
Argyris y Schon (1978) dos de los autores pioneros en el área, hacen una
diferencia entre lo que llaman aprendizaje de un solo ciclo (“single
loop learning”) y aprendizaje de ciclo doble (“double loop learning”).
El primero hace referencia a cambios y correctivos que hacen los
trabajadores, con base en las premisas existentes en la organización. El
segundo, a cambios que implican establecer nuevas premisas en la
organización para superar las actuales.
Años después y en la misma dirección, McGill, Slocum y Lei (1992) hablan
de aprendizaje adaptativo y generativo. El aprendizaje adaptativo hace
referencia a cambios, para facilitar el ajuste de la organización al
entorno. Por ejemplo, utilizar know-how para resolver un problema
específico, con base en las premisas existentes, que permita continuar
con el normal funcionamiento de la entidad. El aprendizaje generativo
tiene relación con la transformación del entorno, mediante cambios
radicales de estructura, estrategia y sistemas organizacionales.
Mientras que el aprendizaje adaptativo busca la acomodación al entorno,
el generativo busca transformar el entorno. El aprendizaje adaptativo
corresponde al de un solo ciclo y el generativo al de ciclo doble. En
uno y otro caso, la organización aprende en su interacción con el
entorno.
Tanto en la aproximación de Argyris y Schon, como en la de McGill,
Slocum y Lei, el énfasis del aprendizaje está en el cambio. No hay
aprendizaje sin cambio. Este enfoque está desdibujado en los programas
de capacitación tradicional, donde el énfasis está en enseñar y cómo
enseñar y no en para qué sirve lo enseñado y lo que es más importante,
si se presentó aprendizaje como resultado de la enseñanza. Es decir, qué
cambios en el entorno real laboral se facilitaron con la capacitación.
Las evaluaciones de las capacitaciones, cuando las hay, se limitan a
temas como: cumplimiento de expectativas, cumplimiento de objetivos,
claridad de las presentaciones, adecuación de la metodología y
logística. Pocas veces a establecer si la capacitación es o no aplicable
al trabajo, más allá de un si o no. Adicionalmente, rara vez se proponen
planes de acción para generar cambios adaptativos o generativos del
entorno laboral. Es decir, el énfasis está en capacitación y no en
aprendizaje organizacional.
Una organización que aprende, como lo plantea Marquardt (1996), “es una
organización que aprende colectivamente y se transforma continuamente,
para recoger, gestionar y utilizar mejor el conocimiento, para el éxito
de la empresa”. O en palabras de Aramburu (2000), “el aprendizaje de la
organización está asociado, tanto al cambio del comportamiento
organizativo, como a la creación de una base de conocimiento que lo
soporte”.
La capacitación no garantiza el aprendizaje organizacional, en especial
cuando es masiva y descontextualizada. Es como jugar al tiro al blanco
con los ojos cerrados.
El aprendizaje organizacional puede ser posible a través de la
capacitación, sólo sí existe un ejercicio disciplinado sobre el alcance
de los contenidos en relación con procesos de cambio. Por otra parte, la
capacitación tradicional, no es ni la única ni la mejor estrategia de
aprendizaje organizacional.
Hoy es posible aprender dentro de la empresa o entidad, si existe la
cultura del compartir, entendida como el intercambio de información y
conocimiento. Desafortunadamente, aunque para unos compartir es una
oportunidad de desarrollo, para otros es un riesgo asociado con la
pérdida de poder (Castañeda, 2002).
Para convertir el conocimiento personal en organizacional, como lo
plantean Nonaka y Takeuchi (1999), es necesario que exista un ambiente
que facilite el diálogo, la discusión, la observación, la imitación, la
práctica y la experimentación.
Este ambiente debe ser promovido desde la alta gerencia y no sólo con
palabras y folletos, sino con comportamientos que se conviertan en
modelo para todos. Es muy probable que si la alta gerencia utiliza el
diálogo como estrategia permanente de aprendizaje, este ejemplo sea
seguido por otros.
La crisis actual, caracterizada por recursos disminuidos, es una
oportunidad para promover ambientes de aprendizaje, que a la luz de una
misión corporativa, faciliten personas interactuantes e
interdependientes, dispuestas a compartir conocimiento, observar e
imitar buenas prácticas, recibir y dar retroalimentación, de tal forma
que aprendizajes individuales se conviertan en aprendizajes colectivos.
Ambientes en donde el diálogo sea herramienta para la creación de
conocimiento, que agregue valor a las organizaciones.
REFERENCIAS
Aramburu, N. (2000). Un estudio del Aprendizaje Organizativo desde la
Perspectiva del Cambio. Universidad de Deusto.
Argyris, C., Schon, S. (1978). Organizational Learning: A theory in
Action Perspective. Addison-Wesley.
Castañeda, D. (2002). Variables del Capital Humano Asociadas a la
Gestión del Conocimiento: El Papel de la Percepción. Asociación
Internacional Para la Gestión del Conocimiento, Artículos Marzo.
Hedberg, B. (1981). How Organizations Learn and Unlearn. Handbook of
Organizational Design. Oxford University Press.
Marquardt, M. (1996). Building the learning organization. Mc Graw Hill.
McGill, M., Slocum, J., Lei, D (1992). Management Practices in Learning
Organizations. Organizational Dynamics, Vol 21, Summer, pp. 5-17.
Nonaka, I., Takeuchi, H. (1999). La Organización Creadora de
Conocimiento. Oxford University Press.
Senge, P. (1992). La Quinta Disciplina. Granica.
Artículo publicado por LEGIS en Gestión Humana Punto Com
Mayo 2002
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Ignacio Castañeda Zapata
Psicólogo de la Universidad Católica de Colombia
Master en Educación: University of Manchester Inglaterra Especialista en
Gerencia de Servicios de Salud: Universidad Jorge Tadeo Lozano Diploma
en Desarrollo Social: St Francis Xavier University Canada Actualmente es
profesor e investigador de la Universidad Católica de Colombia y
profesor invitado en las Universidades el Rosario, el Bosque y Asesor
Organizacional de la Fundación Konrad Lorenz. Ha sido Director de
Gestión Humana de la Superintendencia Nacional de Salud y de la
Secretaría de Salud de Bogotá; Subsecretario de Salud de Bogotá,
Director Nacional de Capacitación y Facilitador Regional de Operaciones
de la Oficina para Colombia de World Vision International y Subdirector
Nacional de FLET. El énfasis actual de su trabajo está en el estudio y
aplicaciones del aprendizaje organizacional y en la relación entre
Capital Humano y Gestión del Conocimiento.
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