Conocía a mi cliente porque nos habían presentado amigos comunes.
Luego coincidimos en algún partido de tenis y también en una o dos
reuniones sociales. Cada uno se había interesado por el trabajo del otro
y después de unos meses de estos contactos, me llamó para preguntarme si
podíamos almorzar juntos. Acordamos el día y el restaurante. Mi
interlocutor empezó así la conversación:
Interlocutor.- Como sabes, ocupo un puesto relativamente alto en un
Banco de Negocios. No es que nos conozcamos mucho pero desde que nos
presentaron y luego cada vez que nos hemos visto y hemos hablado de
nuestros respectivos trabajos, me he ido interesando más por el tuyo y
he estado pensando si trabajar contigo una temporada me serviría para
mejorar el funcionamiento de mi departamento y comprender mejor la
naturaleza y el sentido del trabajo que realizo. Cuéntame algo más de tu
trabajo.
Yo.- Si te parece, ahora con cierta tranquilidad- no como cuando
hablamos en presencia de más gente- te describo el tipo de trabajo que
hago y tú mismo puedes decidir la conveniencia o no de contratarme.
Quiero que sepas que- en el caso de que me contrataras- si empezado el
trabajo no te sintieras a gusto podríamos tranquilamente rescindir el
convenio que tuviéramos. Lo mismo podría hacer yo si me pareciera que no
progresáramos o si descubriéramos que es mejor mantener una buena
relación de amistad que una mala entre cliente y consultor.
Ya sabes que hay muchas definiciones de consultor y de consultoría y
también algunos comentarios, no siempre elogiosos, de nuestro trabajo.
Se dice, por ejemplo, que cobramos por decir lo que ya saben nuestros
clientes. Puede haber una parte o mucha razón en las críticas que
recibimos pero eres lo suficientemente perspicaz para saber que ni todos
los consultores somos iguales y que ¿por qué no iba a ser uno de
nuestros trabajos decir a los clientes lo que ya saben?. Si nos
contrataron y lo sabían, seguramente habrá una razón: muchas veces todos
necesitamos que alguien, un tercero, nos confirme opiniones, ideas,
creencias, etc.
Pero te voy a hablar de mi y de mi trabajo. En primer lugar, informarte
de que trabajo con organizaciones y con directivos de medio y alto
nivel. O si lo hago con otros componentes de la organización de nivel
más bajo, siempre actúo con el conocimiento de los superiores. No sólo
porque me pagan- que es una razón bastante respetable - sino también
porque no creo en la eficacia de mi trabajo con la oposición de quienes
ostentan el poder formal de la organización. Háblame un poco de tu
trabajo.- Creo que ya sabes que soy Director General de un departamento
importante de un gran banco de negocios y que mi trabajo está
relacionado con la cartera de nuestras propias participaciones
industriales; también colaboro con los departamentos de “Corporate
Finance” , “Fusiones y Adquisiciones” y “Project Finance”. Y.- Los dos
conocemos bien el significado de los términos ingleses que utilizas pero
te propongo que si decidimos trabajar juntos, hagamos el esfuerzo de
buscar buenas traducciones a nuestro idioma de todas esas expresiones.
Cuando te hago esa sugerencia no estoy sólo ni principalmente rompiendo
una lanza por nuestro idioma: es algo más, seguro que lo captas.
I.- Claro que sí. En todo caso ,si seguimos adelante ya tendremos
ocasión de profundizar en esta cuestión que me parece muy atractiva.
Pero, por favor, continúa diciéndome lo que haces.
Y.- No hará falta que te aclare que yo no podría “daros lecciones” de
cómo mejorar técnicamente vuestro trabajo. Ni recomendaros programas
informáticos u otras tecnologías para aumentar la productividad, o los
controles, o las medidas de seguridad. Si esperas eso de mi, no te lo
puedo ofrecer. Seguramente hay en España consultores mucho más
preparados que yo para trabajar desde el enfoque de experto.
I.- No me hables de expertos, no me “tires de la lengua”. Baste decir
que si recurro a ti es porque ya he tenido otras experiencias.
Y.- Sigo, pues. Tampoco podré darte lecciones de estrategia, aunque lo
que yo hago consultoría estratégica. Como sabes, una característica
fundamental de la estrategia es que debe ser capaz de buscar
alternativas diferenciadoras.
Si pusieras en práctica las que yo te aconsejara, lo más probable es que
también las haya aconsejado o lo haga en el futuro a otros clientes,
incluso a competidores potenciales tuyos. No estoy hablando de una ética
que me lo impidiera (que también) sino de que no soy omnipotente: no
puedo ser original y diferente con cada uno de mis clientes. Con lo
cual, todos los que siguieran mis consejos llegarían a la misma
estrategia.[1]
Otra premisa de nuestro trabajo sería que yo no soy el experto. Tú lo
eres, en la práctica y también en este marco de la consultoría. Si
alguna vez no soy consciente de ello recuérdamelo: nos vendrá bien a los
dos.
Y entonces, ¿qué vamos a hacer?. En primer lugar, voy a invitarte a
reflexionar en el entorno en el que se mueve y opera tu organización, tu
departamento. Me refiero, por lo menos, a tres entornos. El más
inmediato, el resto de la organización, el Banco.
Luego, al entorno que podríamos llamar algo más distante. Es el mercado,
pero no sólo él; la tecnología y sus cambios; los competidores, los
tradicionales y los que pueden entrar. Por qué tu empresa consigue y
retiene clientes. Por qué pierde otros. Qué oportunidades y que amenazas
tiene. Canales de distribución actuales y posibles. Luego, un entorno
más distante, las instituciones nacionales e internacionales, los
cambios culturales, políticos y económicos.
A continuación, entraremos en tu departamento: cómo es; cómo se
relaciona con el resto de la organización; qué papel tiene. Cuál debería
tener, cuál y cómo es su potencialidad, Cómo le ven y le usan los
clientes internos y externos. Cuál es su tarea, lo que, como sabes, se
llama también la “misión”.
Finalmente, hablaremos -hablarás- de ti. Cómo te ves ahora y en el
futuro, Cómo ha sido tu trayectoria profesional, cómo la ves en el
futuro. Cómo compatibilizas tu carrera profesional con el resto de tu
vida. Cómo te ves como líder y cómo te ven en tu grupo más próximo y en
el conjunto de la organización. Cómo -según tú, deberían verte. Cómo
aprendes e incluso cómo des-aprendes. Cual es tu misión.
No se trata de un esquema que vayamos a seguir rígidamente. Es
inevitable y hasta conveniente que saltemos, que alternemos entre las
diferentes perspectivas.
El fundamento de mi trabajo será invitarte a que profundicemos, en pasar
de descripciones a análisis, a descubrir estructuras más que relatar
acontecimientos. Aún más, a que miremos bajo la superficie de las cosas,
a que busquemos explicaciones o más bien hipótesis explicativas de
situaciones, de experiencias que no podemos entender con nuestra lógica
convencional. Si las experiencias son negativas, podríamos repetirlas.
Si positivas , no sabríamos cómo aprovecharlas.[2]
I.- Me suena bien lo que oigo pero, dime, ¿a dónde llegaremos con todo
este proceso, cuánto durará? ¿cuánto costará?
Y.- Es la pregunta del millón de dólares. No te asustes, no me estoy
refiriendo a mis honorarios. La dificultad es responder a tu interés en
saber a dónde llegaremos, tan legítimo por otra parte. Algunos de mis
colegas consultores , te dirán que después de un proceso de
re-ingeniería, cambio cultural, implantación de un programa de calidad
total, etc. se alcanzarán una serie de objetivos preestablecidos y que
incluso serán medibles objetivamente. Si quieres, más adelante hablamos
de los problemas de la medición, de lo que no se mide, para qué se mide,
cómo se interpreta; si insistir en la medición –como un sistema de
lógica contable o matemática- significa algo y más de lo que a primera
vista pueda parecer. Vamos al “dónde llegaremos”.
Déjame que en lo que sigue utilice algunas metáforas: Para que un
médico diagnostique a un paciente una insuficiencia cardiaca, antes de
ver al enfermo tiene que conocer todos los síntomas y todos los datos.
Con el paciente en su consulta, deberá saber si la exploración coincide
o no con lo que él sabe de la dolencia, tal como está descrita y tal
como resulta de su experiencia. En el servicio de urgencias de un
hospital se necesitan médicos que rápidamente digan sí o no. Si el
médico empieza a pensar metafóricamente, el enfermo está perdido. (J.
Thomas, 1998). Pero hay otras situaciones en las que hay que funcionar
al revés y una de ellas es la consultoría. Aristóteles dijo que “la
metáfora es la forma más elevada del pensamiento”. Es metafórico pensar
que las cosas pueden tener más de un significado.; que un elemento
determinado significa una cosa y otra, según cómo se mire. Este tipo de
pensamiento permite apropiarse de lo que uno no sabe. Ser consultor, en
el fondo, consiste en pensar en lo que no se sabe en la organización.
Dedicarse a lo que se sabe es perder el tiempo. Los consultores -y
estarás de acuerdo en lo que ahora te voy a recordar, porque ya lo
sabes- y los consultados, los financieros en este caso ,tenemos muy poca
capacidad para predecir el futuro. En Agosto de 1992, la libra esterlina
se salió del sistema europeo y se devaluó fuertemente. Todos los
programas informáticos, todos los sistemas estaban diseñados para operar
bajo el supuesto de que todas las divisas cotizaban dentro de unos
márgenes. Algunos países hicieron cosas que dos días antes anunciaron
que nunca harían. No creo que haga falta que sigamos hablando del
“efecto Tequila”, de la crisis del sudeste asiático. Para qué vamos a
hablar de Japón, modelo en el que todos nos mirábamos hasta un minuto
antes de saber lo que hemos sabido. A propósito te he citado ejemplos
que afectaron al sistema financiero mundial, pero podríamos hablar de
muchas otras cosas. Por ejemplo, por qué Microsoft ganó a Apple en la
batalla por establecer un sistema operativo de uso general, casi único.
Lo que sí podemos hacer juntos es un entrenamiento; aunque hemos
acordado que vamos a desterrar de nuestro vocabulario palabras inglesas,
déjame que te diga que lo que vamos a hacer lo llaman “coaching”. Quizá
la traducción más adecuada sea “acompañar a directivos”. Vamos a andar y
a recorrer un camino juntos. Cuando terminemos, espero que tú sepas más
de ti mismo en relación con tu trabajo, en relación con tu equipo, la
relación tuya y la de tu organización próxima -el departamento- con la
organización total- el Banco. Y la de unos y otros con los clientes
externos e internos. Mejorar el análisis de los competidores y diseñar
escenarios[3]. Vas a entender mejor y ,si fuera necesario, redefinir tu
tarea en la organización. Pero no puedo prometerte más.
Como habrás observado, me refiero continuamente a ti en relación a tu
organización y, a veces, a ella separadamente. Pero el trabajo lo vamos
a hacer tú y yo solos. Si más adelante piensas que fuera conveniente
ampliar mi trabajo para incluir a tu equipo o a parte de él, estaremos a
tiempo.
En cuanto al formato, te propongo trabajar dos horas seguidas cada
dos semanas y en mi despacho profesional aquí en Madrid. También te
propongo que la duración mínima sea de ocho sesiones, es decir, cuatro
meses. Si estás de acuerdo, te enviaré mi contrato para que lo firmes.
I.- De acuerdo. Tan pronto como te devuelva el contrato, llámame para
buscar juntos las horas y el día de la semana de las reuniones.
EL TRABAJO DE CONSULTARÍA
En adelante, describiré el trabajo realizado en los cuatro meses que
siguieron sin especificar qué asuntos se trataron en cada una de las
sesiones. A partir de ahora, llamaré C al cliente y el consultor será Y.
C.- En realidad no sé muy bien por qué te he contratado como consultor.
Las cosas me van razonablemente bien en el trabajo y, aunque ya sé que
esto está fuera del límite de nuestro trabajo, ya sabes que tengo una
vida familiar estupenda con dos críos que son una gloria y una mujer con
la que estoy muy compenetrado y por supuesto, enamorados los dos.
Además, la música es muy importante en mi vida.
Ya sabes que me hice Ingeniero Electrónico en Barcelona y que después de
algún trabajo como auxiliar y otros en laboratorios y empresas de
electrónica de Cataluña, conseguí una beca Fulbright para estudiar en
Harvard. Allí hice un MBA en la especialidad de Finanzas. Al mismo
tiempo, pude ampliar mis estudios de piano e incluso hice algún pinito
estudiando dirección de orquesta. A mi regreso a España, obtuve mi
primer trabajo como “trader” en la mesa de tesorería de un Banco; a
continuación, me casé. Luego fui ascendiendo de puesto en el mismo Banco
y hace cuatro años me “fichó” el actual. Mi primer puesto fue de Jefe de
Operaciones de la “back-office”. Ya sé que hemos pactado que trataríamos
de traducir a nuestro idioma todas las expresiones inglesas que usamos a
diario en este oficio.
Y.- Cuando hablamos de ello por primera vez, es cierto que acordamos esa
traducción y recuerdo que me dijiste que imaginabas el por qué. Ahora te
lo pregunto yo.
C.- En mi opinión, lo que me sugerías es que utilizáramos un lenguaje
que nos es más próximo, más íntimo; y, además, como si fuera menos
dependiente, con lo que eso significa desde el punto de vista cultural y
emocional.
Y.- Exacto. Has dado en el clavo. Continúa, por favor.
C.- Pues yo creo que “trader” podría traducirse como operador en el
mercado, aunque aquí también llamamos “traders” a los que contactan con
los clientes para ofrecerles los servicios profesionales de esta rama de
negocio del Banco. En cuanto a “back -office”- y de paso hablemos ya de
“front-office”- te digo. La primera es la que yo ahora dirijo. Se trata
del departamento de control de la gestión y de control de las
operaciones, del cumplimiento de la normativa interna de seguridad y de
riesgo; y de la externa, generalmente legal , de instituciones
reguladoras, incluido la Comisión del Mercado de Valores y organismos
similares- la SEC en Estados Unidos, por ejemplo- normativa mercantil y
fiscal. La segunda es la encargada de la relación y del contacto con los
clientes actuales y potenciales; de buscar oportunidades de negocio,
inversiones, clientes que deseen financiación, financiación de
proyectos, colocaciones en Bolsa, emisión de bonos y obligaciones, etc.
Es el departamento que capta el negocio.
Y.- Si lo entiendo bien, ambos departamentos tendréis que trabajar muy
compenetrados pues de nada serviría que los encargados de buscar
oportunidades de negocio hicieran su trabajo si luego el departamento de
control lo vetara por incumplimiento de alguna de las normas internas o
leyes externas. O si vuestros análisis económico- financieros no
aconsejaran la inversión o la concesión del crédito. En definitiva, cada
departamento es cliente y proveedor del otro.
C.- En teoría así debería ser. En la práctica ya no está tan claro.
Ellos son los que traen negocio. Nosotros los que controlamos, los que
“ponemos pegas”, los contables y controladores que sólo estamos
pendientes de la letra pequeña, de ver problemas imaginarios. Ellos son
los creativos y nosotros la mosca c...
Y.- ¿Cómo ves tú la situación?
C.- Nosotros tenemos que estar pendientes de todos los procesos de
“compliance” y de “due diligence”. Perdona, quiero decir cumplimiento de
todas las normas y procedimientos y de que cuando se hacen operaciones
de fusiones, adquisiciones, salidas a bolsa, etc., se realizan y
comprueban los procesos legales y los exigidos por el mercado o por las
partes contratantes. Ellos se relacionan con los clientes, con las mesas
de tesorería, con otros bancos para identificar oportunidades y para
seguirlas; negocian con los clientes ,o en su nombre con terceros ,para
llegar a acuerdos y cerrar negocios. Visto así, es posible que tengan
razón: ellos son más creativos que nosotros.
Y.- ¿Quieres decirme que en tu actividad no hay- no puede haber- espacio
para la creatividad y que en la de “ellos” sí le hay?
C.- Más o menos. Ya me dirás tú dónde está la creatividad en comprobar
que una operación cumple con la normativa fiscal o con la mercantil. O
de si cabe ser creativo con un balance. De hecho en inglés cuando se
habla de “contabilidad creativa” se refieren a fraudes o a
presentaciones irregulares de la información de una empresa.
Y.- Permíteme que, al hilo de lo que estás relatando, te cuente yo algo
de lo que he sido testigo. Ya sabes que soy miembro de la SOL (Society
for Organizational Learning) -que según nuestro pacto es la Sociedad
para el Aprendizaje de las Organizaciones- que preside el gran “guru”
Peter Senge desde su cátedra en el Massachussets Institute of Technology
(MIT), y esto sí que no lo vamos a traducir. Asistí a una de las
reuniones de la SOL en la que participaba Tom Johnson que ha escrito
algún libro con Kaplan, el gran maestro de la contabilidad. Pues bien,
recuerdo que Tom dijo algo parecido a esto: Defiendo que la ventaja de
Toyota como sistema de producción / organización / marketing se debe a
que ha puesto sus datos contables al servicio de la construcción de
alianzas entre los miembros de la empresa basadas en la confianza mutua,
en lugar de imponer la tiranía de su aparente exactitud matemática.
C.- Todo eso está muy bien pero en un Banco como el nuestro, de hecho en
cualquier banco, los números y los controles son imprescindibles.
Recuerda lo que ocurrió con Nick Leeson en el Banco Barings[4].
Y.- Lo recuerdo. Y me pregunto si es que Barings no tenía controles ni
sistemas. O que si los tenía, cómo pudieron ser burlados.
C.- Pues nadie lo sabe muy bien pero lo cierto es que se produjo el
descalabro y el hecho de que Leeson esté encarcelado en Singapur no ha
devuelto al Banco las pérdidas.
Y.- No quiero ser pesado pero te invito a que reflexionemos, casi a que
fantaseemos porque seguramente no tenemos toda la información, qué tipo
de persona era o es Leeson. Qué tipo de relación tenía con sus
superiores y con sus colegas. ¿Por qué fue enviado a la “frontera
especulativa” del sudeste asiático cuando ganar dinero allí parecía
fácil y sin riesgo. Si quieres, dejamos esta cuestión por ahora y
volvemos al hilo de tu argumento.
C.- De acuerdo, estábamos con la relación entre mi departamento y el de
los operadores y yo te decía que ellos tienen todo el “glamour” (como es
palabra francesa, queda fuera de nuestro convenio) y que nosotros somos
más los contables con manguitos a los que se soporta porque no hay más
remedio.
Y.- ¿Podríamos definir lo que a tu juicio es la tarea primaria de tu
organización?
C.- Según nuestro Presidente debemos todos crear el máximo valor para el
accionista. Por cierto, que esto mismo lo afirma el Informe Olivencia.
Y.- No me refería al conjunto del Banco, sino a tu departamento. Aunque
más adelante tendremos que hablar de la empresa como un todo.
C.- Creo que ya te lo he dicho. Mi departamento controla las
transacciones realizadas por cuenta de nuestros clientes y nuestras
propias inversiones como Banco para asegurar el cumplimiento de los
sistemas de control interno y de seguridad del propio Banco; de los
impuestos al sector financiero por el Banco de España ,la Comisión del
Mercado de Valores, la normativa legal, etc. También realiza el estudio
y seguimiento de las empresas en las que nosotros o nuestros clientes
tenemos inversiones estables. Incluso yo mismo pertenezco al Consejo de
Administración de varias grandes empresas españolas y extranjeras en las
que participamos. O represento en los Consejos a clientes importantes.
Y.- ¿Habría alguna forma en la que pudiéramos definir esta tarea
primaria, generalizándola, encajándola en la tarea primaria de todo el
Banco?
C.- Pues, la verdad no sé si podré o si vale la pena intentarlo. Vamos a
ver. No creo que sea necesario definir ahora lo que es un banco. Como
sabes, es bastante frecuente en la Europa continental un tipo de banca
que se llama universal, es decir, que atiende u opera en mercados de
banca al por menor, de empresas, administración de grandes patrimonios y
banca de negocios. Mi departamento encaja en éste último mercado o
segmento. Si nos referimos al conjunto del Banco ya te he dicho lo que
dice nuestro Presidente: Tenemos que maximizar el valor para el
accionista. También lo dice el informe Olivencia. Esa sería la tarea
primaria del Banco en su conjunto. La de mi departamento, contribuir al
objetivo general.
Y.- Háblame un poco del sector, de la banca. Qué está pasando, cuáles
son las grandes o no tan grandes fuerzas que están impulsando cambios,
qué tipos de cambios. Hacia dónde van el sector y este Banco en
particular. Cómo influyen la tecnología y sobre todo los nuevos sistemas
de información y de distribución.
C.- Voy a referirme primero a las grandes tendencias, a Europa y a
América. Habrás oído de la muy reciente dimisión del Presidente de
“Unión de Bancos Suizos”, una de las primeras entidades del mundo. Ha
tenido que provisionar 630 millones de francos suizos por su riesgo en
los denominados mercados emergentes. ING Barings, el nuevo nombre o,
mejor dicho, el paraguas que acogió a Barings después del asunto Leeson,
acaba de despedir a 1.200 personas, o el 12% de su plantilla. En el
Reino Unido tanto Barclays como National Westminster Bank se deshicieron
el año pasado de sus bancos de negocios. Y el primero de ellos acaba de
provisionar con 250 millones de libras su riesgo en Rusia. Santander
Investment acaba de anunciar reducciones de sus plantillas en Nueva York
y en otras partes. Menos mal que todos ellos hacen banca universal con
balances más saneados. Pero ¿quién va a hacer o hace ya banca al por
menor? ¿Podemos imaginarnos a El Corte Inglés concediendo créditos
financieros?, porque ya lo hace a sus clientes de bienes y servicios no
bancarios. La cuestión principal es que los bancos nacieron como
intermediarios entre quienes ahorraban y quienes demandaban capital.
Durante muchos años, la banca ha funcionado bien por el “no saber” de
sus clientes tanto de activo como de pasivo. O por el alto coste de
obtener la información que conducía a no saber. Incluso está en
entredicho el papel de la banca como intermediario en el gran volumen de
cobros y pagos que todos hacemos, nóminas ,domiciliaciones de recibos y
operaciones similares porque están surgiendo empresas especializadas en
estas transacciones. A medida que las actividades comerciales y
mercantiles avanzan hacia el conocimiento y la información, toda la
economía está más expuesta- expuesta desde nuestro punto de vista- a una
mayor desintermediación. Ya que me has dicho que te gustan las metáforas
voy a citarte una que en parte lo es y en parte es la constatación de
una realidad.
Me refiero a la profesión o a la actividad empresarial de mayoristas de
frutas y verduras. Lo que llamamos los “asentadores”. La tarea, el valor
que añadían, consistía en recoger los pedidos de los minoristas para
agruparlos y, a continuación, pasar el pedido a los productores y
cooperativas agrícolas. Un minorista aislado no tenía la capacidad ni el
tamaño para pedir directamente al productor. Esencialmente, su tarea
primaria era agregar pequeños pedidos para sumergirlos en un mar formado
por todos ellos. Hoy, las grandes superficies prescinden totalmente de
esta cadena de suministro y tienen la capacidad y organización
suficientes para comprar directamente del productor.
¿Qué ha pasado con el asentador? O ha rediseñado radicalmente su
empresa, su cadena de valor y de suministro, o ha desaparecido. En
España la banca tiene una red de oficinas tremendamente diseminada y
eficaz para contactar con los clientes cuando los costes tenían una
estructura diferente de la actual. El modelo europeo es de menos
oficinas aunque, eso sí, con mayor número de empleados por término
medio. Y luego viene Internet donde el acceso a la información es
prácticamente inmediato y gratuito. Como ves, un enorme conjunto de
incertidumbres: ¿Dónde y cómo va a añadir valor la banca universal?
¿Cómo encajará en ella la banca de inversiones y de negocios en la que
yo trabajo?. Por otra parte las actividades de banca ya no pueden
definirse solamente como de intermediación entre depositantes y
prestatarios. Tomemos el ejemplo de una hipoteca. Ha dejado de ser una
simple operación entre hipotecante e hipotecado. Ahora intervienen
también los expertos en titulización que incluye colocar los títulos
entre los inversores. Y lo que es más, como antes te sugería, serían
perfectamente separables las actividades de préstamo de las de tomar
depósitos. Hay compañías como General Motors que tienen una filial
financiera tan poderosa y rentable que los analistas le atribuyen a ésta
más valor que al conjunto de la empresa. O, en otras palabras, la
actividad tradicional de fabricación de automóviles tiene un valor
negativo según la bolsa. Hay bancos, como Citibank que son fuertes en el
mercado de tarjetas de crédito pero también existen empresas no
bancarias que las distribuyen. En España, piensa en el enorme poder de
“El Corte Inglés” con los millones de tarjetas que tiene en circulación.
Y.- Me describes un sector lleno de incertidumbres pero en eso no es tan
diferente de otros. Te invito a que pensemos si la incertidumbre es un
valor estratégico, es decir, una oportunidad más que una amenaza.
C.- No veo cómo un entorno incierto puede contribuir a aclarar la
estrategia y la dirección de la banca en general y de este Banco en
particular.
Y.- Yo tampoco, pero te invito a que lo exploremos juntos.¿Por qué no
pensamos juntos acerca de lo que significa la incertidumbre, lo que
algunos llaman la complejidad,[5] en términos de oportunidades y de
amenazas que deben incluir las que se les plantean o temen las personas
que trabajan en organizaciones como ésta.
C.- Quizá por mi carrera de origen, que siempre tengo muy presente, me
preocupa el impacto de la tecnología en el funcionamiento de las
organizaciones modernas, especialmente en este Banco. Mira lo que acabo
de leer en el Financial Times[6]: “Los analistas creen que el número de
bancos en Europa disminuirá un 30% en los próximos diez años porque
continuará la oleada de fusiones y adquisiciones. Creen que muchas de
ellas serán defensivas a medida que la nueva tecnología elimina barreras
de entrada en el mercado de servicios financieros, atrayendo a grupos
con fuertes habilidades de distribución y/o marcas, como por ejemplo,
las grandes superficies”.
“En un informe reciente sobre el sector de los servicios financieros,
Datamonitor, un grupo de investigación de mercados describía así la
incertidumbre: “A medida que la tecnología se incrusta más en las
estrategias de los bancos al por menor y otras instituciones financieras
las decisiones que afectan a la tecnología de la información se están
trasladando del nivel de los informáticos al de los ejecutivos y la
inversión se ha disparado en los últimos años.
Dicho informe añade:”Movidos por el deseo de lograr economías de escala,
impulsados por el temor a la globalización y apesadumbrados por la
jaqueca de la complejidad de los sistemas los bancos están reevaluando
sus estrategias para concentrarlas en la marca en valor de la
clientela”.
Un reciente informe de OASIG, patrocinado por el gobierno británico arroja los siguientes datos:
Entre el 80% y 90% de las inversiones en tecnología no cumplen con los objetivos de rendimiento planeados.
Aproximadamente un 80% de los nuevos sistemas implantados se terminan con retraso y con mayor coste que el presupuestado.
Aproximadamente un 40% de los nuevos proyectos fracasan o se abandonan.
Menos del 40% abordan integralmente las necesidades de formación y de habilidades nuevas.
Menos del 25% integran adecuadamente los objetivos de la empresa con
la tecnología.
Sólo entre un 10% y un 20% cumplen todos los criterios de éxito.
Este mismo informe resalta que la tecnología casi nunca es
responsable de la “brecha” o diferencia que se produce entre lo esperado
y lo conseguido. El núcleo del problema es la poca atención que se
presta al papel esencial que desempeñan los factores humanos y
organizativos para lograr que funcionen los sistemas.
“En lugar de preguntarse cómo la tecnología puede ayudar al negocio, los
directivos deberían investigar cómo las nuevas tecnologías pueden
cambiar, reformar la empresa”.
Y.- Impresionante. Ya sabes que yo no soy experto en estas áreas, pero
lo que me cuentas da que pensar. Con toda seguridad, no serás tú la
única persona del Banco preocupada por estas cuestiones. ¿Conoces, te
reúnes, con otros que estén en la misma “longitud de onda”?
C.- Seguro que los hay, pero yo no los conozco. Te recuerdo que mi
trabajo aquí es otro.
Y.- Si ya sé cuál es tu trabajo. O mejor dicho, en qué trabajas. Lo que
todavía no sé es cuál es tu misión, tu tarea primaria o principal.
C.- A mi me han contratado para dirigir este departamento y no creo que
pueda ni deba abordar cuestiones estratégicas de alto porte.
Y.- Veamos. Seguro que podrías y en cuanto a si deberías o no, te
devuelvo la pregunta.
C.- La verdad es que nunca he intentado hablar de estas preocupaciones
mías con otros directivos del Banco. No sé qué cómo reaccionarían. Se me
ocurre que quizá estuvieran más dispuestos a escuchar a alguien como tú,
que tienes un enfoque de consultoría que me parece original y diferente.
Y.- Permíteme que te hable de algo de lo que sí sé. Llevamos ya unas
cuantas horas trabajando juntos y estoy seguro de que lo que voy a
decirte no te resultará del todo excéntrico. Está demostrado que todo
tipo de trabajo produce ansiedad. Incluso la vida, vivir, la produce. Un
cierto grado de ansiedad puede resultar creativo pero el exceso es
paralizante, destructivo. Una manera , pero no una solución, de abordar
la ansiedad es esconder la cabeza debajo del ala, la técnica del
avestruz: “Sé que existe un problema pero alguien me lo resolverá”. Yo
no estoy aquí, no hago este trabajo para “resolverte” nada. Mi función
es hacerte ver que tú puedes resolverlo. A veces tenemos ideas
estereotipadas de las organizaciones en las que trabajamos ,y pensamos y
decimos cosas como ésta: “Cierto que soy un directivo alto del Banco,
pero al final soy sólo un eslabón del engranaje. Alguien con más poder
que yo resolverá el problema”.Y yo te pregunto: ¿ Y si ese alguien –
pensemos incluso en el Presidente o en el Consejero Delegado-tiene la
misma ansiedad que otros directivos porque es consciente de los cambios,
vive las turbulencias del entorno y piensa que no tiene colaboradores
con los que compartir sus preocupaciones?. Otra variante para represar
la ansiedad es tratar de reducir el alcance de la tarea que uno tiene
encomendada: “me han contratado para esto y esto será lo único que
haga”.Que sepas que nadie estamos libres de ansiedades. Yo tampoco lo
estoy en este trabajo. Quiero que sepas que es el primero que hago en el
sector financiero, aunque he trabajado mucho en otros servicios y en el
sector industrial ,y que tengo suficiente trabajo para no estar
angustiado por convertirme en un parado. Me estás invitando a que yo
hable con otros directivos del Banco, a los que tú me presentarías, y mi
primera reacción es pensar que a través tuyo puedo trabajar más con los
ejecutivos de esta organización. Pero, a continuación, reacciono y me
digo que, con la mejor intención que te agradezco, sigues adoptando una
posición reduccionista de tu trabajo en esta organización y quieres
pasarme a mí una responsabilidad que quizá deberías asumir. En este
contexto, prefiero que no me presentes a ningún colega tuyo. Piénsalo.
C.- Lo haré. La verdad es que yo no había utilizado conscientemente la
palabra “ansiedad” pero cuando reflexiono sí que encuentro en mí cierto
miedo y a la vez cierta frustración en mi trabajo.
Y.-Trata de re-enmarcar ,de repensar tu tarea primaria e incluso la de
todo el Banco. Y por supuesto la de tu Departamento y su relación con
los demás.
C.- Parte de ese malestar que tengo, y ahora voy cayendo en la cuenta de
por qué te he contratado, es porque de vez en cuando, cuando me pongo a
pensar sobre lo que hago y lo que hacemos en mi Departamento , me digo
que cualquier día de estos seremos sustituidos por un sistema
informático que realizará los controles mejor que nosotros. O que en un
proceso de fusión o de absorción, el Departamento equivalente al mío en
el banco absorbente o absorbido, que todo puede ocurrir, asumirá la
jefatura, el liderazgo o que, por unas u otras razones, cultura,
política, poder, etc, yo ya no sería el Director General de la
organización resultante.
Y.- Y claro, todo esto lo saben tus colaboradores, las personas de tu
departamento.
C.- Jamás se me ocurriría hablar con ellos de estas cosas. Te las estoy
contando a ti ;y de esta manera tan consciente, tan real, quizá no las
he hablado con nadie más, ni siquiera con mi mujer.
Y.- Y si no se habla, parece que no existe. No lo pienso ,luego no
existe. Es el mismo principio cartesiano en forma de oración negativa.
En primer lugar, tú mismo me dices que lo piensas; y en cuanto a que no
lo dices, que no lo verbalizas, tú que eres músico sabes que la palabra
no es la única forma de comunicarse.¿Y si tus empleados directos
“supieran” lo que tú crees que no saben? ¿Cómo reaccionarían, cómo están
reaccionando ya?
C.- Reconoce que eres un poco rarillo. Imaginar que mis empleados saben
cosas que ni siquiera yo tengo claras del todo es ir un poco lejos. Yo
no creo en la transmisión del pensamiento.
Y.- Bueno, quizá tengas razón. Más adelante veremos cómo encajan todas
las piezas del puzzle. Ya sé que yo no tengo toda la verdad. Permíteme
que volvamos a la preocupación que me dijiste el otro día de que algún
día tu trabajo y el de todo el Departamento pudiera ser realizado por un
sistema informático.
C.- La verdad es que lo que hacemos, los controles que ejercemos, los
procesos que monitorizamos pueden realizarlos un buen sistema
informático. Después de todo, dentro de los objetivos del Banco están
los de liderar en España y en Europa la utilización de la tecnología
para dar el mejor servicio al cliente y para maximizar el valor para el
accionista.
Y.- Hace pocos días me facilitaste una información del Financial Times.
Ahora me toca a mi darte otra. ¿Y si los controles y las mediciones que
hacéis, que hacen todos los bancos y los analistas financieros, fueran
insuficientes para asegurar a los propios inversores y a vuestros
clientes la salud a largo plazo de las empresas objeto de vuestra
atención y de vuestros dineros?. Vamos a leer juntos un extracto de un
artículo de esta revista.[7]
C.- Impresionante, dame una fotocopia y yo te daré otra del artículo del
Financial Times. Hacemos algunas de las cosas que cita ese artículo,
pero otras no. Tal como los autores presentan su estudio y las
conclusiones de que los aspectos no financieros y no medibles con las
herramientas tradicionales son de la máxima importancia, tendría que
replantearme mi trabajo y el de mi departamento. Quizá tendría que
asumir tus funciones, ser yo también un consultor. Te quitaría trabajo.
Y.- ¿Por qué no ibas tú a ser también un consultor y quizá mejor que
yo?. Yo no tengo la exclusiva de nada .En cuanto a que me quitarías
trabajo, ese sería mi problema, pero no te preocupes. Estoy bastante
ocupado y quiero que sepas que uno de mis trabajos es supervisar el de
otros consultores como yo, -profesionales que participamos del mismo
estilo y método de trabajo -aunque con menos experiencia que la mía.
Esto lo hacemos por cuestiones de calidad y para asegurarnos que el
cliente recibe lo mejor que somos capaces de darle. O sea, de ser un
consultor tuyo directo podría pasar a supervisarte. Lo importante es que
descubras si con un re-enfoque de tu trabajo le das nuevo sentido. ¿A
quién dirigirías tu oferta de consultoría?.
C.- En primer lugar a mi propio departamento; luego quizá a otros del
Banco. Y, luego ¿por qué no a directivos y a ejecutivos de las empresas
en las que participamos?.Después de todo, deberían, deberíamos, diseñar
sistemas de mediciones de factores no financieros y hacer el
seguimiento, la interpretación y comunicación de los mismos sobre todo
al mercado de los analistas e inversores institucionales. Desde luego si
fuéramos absorbidos o absorbentes o fusionados, y yo -y mi equipo-
tenemos habilidades o saberes más escasos, más nuevos, probadamente más
eficaces, lo probable es que en lugar del riesgo de postergación o de
ser dejado de lado, fuera yo quien tomara el liderazgo del departamento
nuevo.
Y.- ¿Harías todo eso sin cobrar, gratis?.
C.-Hombre, es una buena pregunta. Desde luego ya cobro por hacer este
trabajo pero el Banco podría tener una fuente de ingresos, pequeña si
quieres, por prestar servicio a directivos a analistas, etc. En todo
caso, si nuestros informes y análisis son mejores que los de la
competencia, podremos retener y aumentar nuestra base de clientes y
seguramente sería ésta la mejor retribución.
Y.- Hablemos de esta posible metodología para el resto del Banco.
C.- Llevamos ya trabajando más de uno de los dos meses que hemos pactado
y durante este tiempo he ido reflexionando sobre lo que hemos hablado.
Recuerda mi preocupación con la tecnología y con los cambios que estaba
produciendo. Recuerda también que los bancos nacieron para intermediar.
Es decir, la tecnología está eliminando la intermediación y puede estar
socavando los cimientos de la banca, salvo que descubra un nuevo
cometido en un mundo desintermediado.
Y.- Me parece muy interesante tu reflexión, pero dime algo más,
elabóralo.
C- Como te digo, ya lo llevo haciendo desde hace dos o tres semanas. Te
explico. Hemos pasado de un estadio donde la información era escasa a
otro en el que existe un exceso. Y quizá los usuarios no saben cómo
digerirla. De manera que puede ser necesario un nuevo tipo de
intermediario, el Financial Times los llamaba recientemente
“info-mediarios”.[8] Se caracterizan por utilizar la tecnología de la
información para reunirla, analizarla y redistribuirla. Ya hay empresas
que recogen información de diversas fuentes electrónicas, la filtran y
la “envasan” para adaptarse a las necesidades de diversos sectores o
segmentos. Por ejemplo, E-Loan ,una Caja de Ahorros de Palo-Alto en
California ofrece un servicio de información de créditos hipotecarios.
La casa de bolsa americana “Charles Schwab” está trabajando bajo el
supuesto de que antes de mucho tiempo el Internet será la espina dorsal
de todas las inversiones de particulares.
La combinación de tecnología con consultoría interna y con nuestra marca
puede ofrecer oportunidades estratégicas muy competitivas y
diferenciadoras.
Y.- Estoy seguro de ello. Pero ya sabes que tenemos el acuerdo de que no
me contarás tus estrategias. En primer lugar, porque son tuyas, te
pertenecen, En segundo, porque evitamos el riesgo de que, aún sin
querer, algún día pudiera yo aprovecharme de ellas. Como sabes, estamos
ya acabando nuestro contrato y todavía nos queda algún trabajo por
hacer. Volvamos a la tarea primaria del Banco y luego a la de tu
departamento. Ya me has dicho que se trata de maximizar el valor para el
accionista. Pero como dice un antiguo profesor mío [9], este objetivo se
logra mejor mediante la oblicuidad. Es decir, intentando metas que sean
más comprensibles para quienes trabajamos en las organizaciones. Nadie
se levanta de la cama por la mañana -dice mi profesor- pensando cómo
creará valor para el accionista en la jornada de trabajo que le espera.
Sin embargo, sí pensará cómo innovar, cómo mejorar procesos, cómo
mejorar el producto o el servicio al cliente. Y todo esto produce más
valor para el accionista. Es lo que llama “el principio de la
oblicuidad”.
C.- Pues tendríamos que convencer a nuestro Presidente y al Consejero-
Delegado.
Y.- Quizá. Pero no creo que empresas como ésta que tienen fundaciones,
patrocinan conciertos, aportan cuantiosos fondos para museos y para
conservación de catedrales ,sean totalmente insensibles a enfoques como
el que estamos haciendo.
C.- Ya; ¿y qué me dices de la reconversión de la banca porque la de los
astilleros, las minas, la siderurgia, etc. estuvieron en el foco de
atención de la opinión pública. Pero la de este sector , aunque menos
traumática, ha sido tremenda.
Y.- Estoy de acuerdo, con matices. Me explico con una pequeña confesión
personal. Escribí mi tesis de post-grado sobre estrategia y ética en la
empresa. En mi trabajo defendía una idea que, te confieso, me pareció
muy arriesgada. Era la siguiente. Sostenía yo entonces -y aún sostengo-
que para cualquier empresa, su supervivencia, y mejor aún su
crecimiento, era la opción más estratégica y también la más ética porque
a mi juicio es ético que todas las organizaciones humanas deseen
supervivir y lo consigan. El siguiente razonamiento era que para lograr
la supervivencia la empresa y todos sus componentes tendrían que estar
continuamente innovando, adaptando, cambiando, mejorando los recursos
necesarios para competir, y con la misma finalidad, eliminar los
inservibles, obsoletos, etc. Me refería a los recursos materiales ,
tangibles e intangibles, y también a los humanos. En este contexto
cabría entender que en aras de la supervivencia- que necesita de la
rentabilidad a largo plazo- una empresa o un sector entero tuvieran que
reestructurarse; para no hablar con circunloquios, que despedir a parte
de su personal. Con estas premisas, interés a largo plazo, defensa de
los miembros de la organización que continúan, aprovechar el cambio
traumático para avanzar tecnológicamente; y, por supuesto, ofreciendo
todas las ayudas, mate-riales y morales, yo creo que sería ética una
reconversión. Te recuerdo que esta conclusión ,a la que llegué después
de meses de estudio y de pensamiento, me asustó porque no la había visto
escrita ni la había oído a ninguno de los “gurus” de la gestión
empresarial. Pues bien, dos años más tarde, he leído en varias fuentes,
que te proporcionaré si lo deseas, planteamientos similares cuando no
idénticos.[10]
C.- Tengo que confesarte que algunas de tus exposiciones me confunden.
No sé si incluso me provocan. La imagen, la impresión ,que tenía de ti
era la de un defensor de las personas y de sus derechos en las
organizaciones y ahora me sales con un planteamiento que parecer
alinearse con el de los consejeros- delegados y presidentes de las
grandes empresas.
Y.- Te ruego que lo entiendas bien. Puedes seguir teniendo una imagen
mía como la de una persona interesada en que existan organizaciones
sanas en las que trabajar sea placentero o al menos no muy angustioso.
Ahora bien, esto puede ser compatible con decisiones dolorosas para
algunos miembros de la empresa. Ya sé que en la práctica será a veces
muy difícil distinguir entre los verdaderos intereses de las
organizaciones y los de algunas personas que las dirigen. Como también
será difícil saber quién toma la decisión y qué autoridad o información
tiene para adoptarla. Pero si presuponemos o buscamos la existencia de
organizaciones sanas habrá que suponer también la salud de quienes las
integran y las dirigen. Si no fuera así, estaríamos ante un problema de
difícil solución: quien vigila al vigilante, quiénes y cómo deciden qué
medidas para asegurar la supervivencia de la empresa.
C.- Necesito tiempo para digerir y para mostrarte mi acuerdo o
desacuerdo con este planteamiento que creo está muy ligado al de la
tarea primaria de mi departamento y la de todo el Banco.
Y.- ¿Por qué no me hablas de tu trabajo como miembro del consejo de
varias compañías?¿ Cómo son los consejos?¿Cómo se toman las decisiones?
C.- Represento al Banco o a clientes importantes en once consejos y
puedo decirte que hay de todo. En primer lugar, la periodicidad. En
algunos consejos las reuniones son al menos mensuales; en otros
trimestrales, porque existe una comisión delegada o ejecutiva que se
reúne con más frecuencia o incluso es permanente porque sus miembros son
todos ejecutivos de la compañía. También es muy diverso el estilo o el
modelo de las reuniones. En algunos casos , cierto que los menos, los
presidentes o consejeros- delegados llevan al consejo cuestiones que ya
han decidido previamente. Y aunque puedan adornarlas como quieran, lo
cierto es que se nota la “cocina”. En la mayoría, los presidentes están
verdaderamente interesados en conocer la opinión de los consejeros, en
discutir y pedir el debate de las propuestas que llevan o de las que
reciben en la misma reunión. Se dedica mucho tiempo – y creo que es
bueno-a analizar el entorno: mercados, competidores, barreras de
entrada, clientes y su poder, etc. También se analiza el entorno digamos
menos próximo. Tendencias internacionales, fusiones y adquisiciones,
evolución de los mercados de valores, la globalización, la coyuntura
económica en España y en el mundo.
En general, mi impresión es que se trabaja muy bien en lo que
respecta al exterior de la organización. Las mayores carencias o vacíos
– incluso defensas-las percibo cuando hablamos específicamente de la
compañía por dentro. Por supuesto, se presentan las cuentas, los
presupuestos y su cumplimiento, planes estratégicos y toda la
parafernalia de cifras. Cierto que hablando de los entornos
inevitablemente se pasa a los aspectos internos porque están muy
interrelacionados. El documento que hemos comentado sobre la medición
del desempeño no financiero me ha dado que pensar. No sé hasta qué punto
podría proponerlo en algún consejo, porque es como si los primeros
ejecutivos quisieran tener acotado o apropiado el interior de la
organización. Cuando alguna vez y tímidamente he planteado alguna
cuestión de este tipo se me ha contestado que hay que vivir el día a día
de la empresa para poder entenderla. En ocasiones, he intentado tratar
de evaluar el potencial de los ejecutivos, cómo ven la empresa e incluso
cuál es su percepción del mundo. Tratando de explorar, incluso
ofreciendo mi colaboración, los horizontes, las cuestiones estratégicas
que no pueden expresarse numéricamente; cómo manejan y utilizan el
conocimiento, tácito o explícito; cómo ven la compañía dentro de diez o
quince años; cuáles son las fuerzas y las tendencias del cambio
tecnológico y organizativo que van a influir en la evolución de la
empresa; tengo que confesarte que no he tenido mucho éxito; más bien
poco. Con frecuencia me pregunto por qué. Incluso alguno me ha
contestado que el propio Informe Olivencia dice que los consejos no son
los órganos adecuados para llevar la administración de las empresas.
Pero yo no me refiero ello.
Y.- Quizá tú mismo tienes la respuesta. O, en todo caso, te corresponde
buscarla. Sólo deseo sugerirte que analices si existe alguna relación
entre el poco éxito que tienen en los consejos tus planteamientos con la
visión que tienes de tu Departamento en el Banco.
C.- ¿Quieres decir que la respuesta -mejor dicho, la falta de respuesta-
a los planteamientos que hago en algún consejo tiene que ver con la
concepción de mi trabajo y el de mi Departamento en el Banco? Yo creo
que es llevar las cosas un poco lejos. Los consejeros no saben cómo
trabajo de puertas hacia adentro; sólo me ven y me oyen en las
reuniones. Son dos tipos de tareas diferentes que exigen actitudes
diferentes.
Y.- Ya te he dicho que es a ti a quién corresponde determinarlo. Cuando
empezamos este trabajo yo dejé bien claro quién era el experto: tú.
C.- De nuevo me parece que vas un poco lejos. De todas formas, lo
pensaré. Déjame que siga con el tema de los consejos, hablándote ahora
de los consejeros al hilo de una observación que me hizo hace unos meses
un analista de la Bolsa de Nueva York. Me dijo que una de las cuestiones
que más le preocupaban de algunas grandes empresas españolas era que los
consejos estaban poco profesionalizados; que en todas las partes del
mundo siempre hay consejeros que proceden de la nobleza ,o de las
grandes familias, o de la política; pero que en el caso de España los
había en exceso y los consejos adolecían una carencia de verdaderos
profesionales que fueran, además, independientes. Acabo de referirme al
Informe Olivencia y también lo hice casi al principio de nuestro trabajo
¿conoces este Informe?
Y.- Sólo superficialmente.
C.- Creo que abre nuevas perspectivas y quizá sirva para revalorizar el
papel de los consejeros profesionales independientes entre lo que me
cuento. A partir de 1999, según la Comisión Nacional del Mercado de
Valores, todas las empresas que cotizan en bolsa deberán incluir en sus
memorias si han adoptado o no las recomendaciones de este Informe. Una
de las cosas que detalla es el cometido de los consejos y lo hace así:
Aprobación de las estrategias generales de la sociedad
Nombramiento, retribución y, en su caso, destitución de los más altos directivos de la sociedad.
Control de la actividad de gestión y evaluación de directivos.
Identificación de los principales riesgos de la sociedad e implantación y seguimiento de los sistemas de control interno y de información adecuados.
Determinación de las políticas de información y comunicación con los accionistas, los mercados y la opinión pública.
Por cierto, el Informe afirma que el último objetivo de la compañía
es la creación de valor para el accionista – es decir lo que dicen el
Presidente y el Consejero-Delegado- aunque añade que también hay que
considerar los intereses de otros grupos implicados en la empresa y en
la propia comunidad en la que se ubica.
Y.- Es muy interesante. En cuanto a que el último objetivo es la
creación de valor para el accionista puedo estar bastante de acuerdo,
aunque yo lo formularía como la supervivencia y prosperidad, es decir,
de forma oblicua como dice el Profesor Kay. Pero ,como ves, es una
cuestión de matiz pues prosperidad y longevidad seguramente son
consecuencia y causa de la creación de valor para quien financia las
empresas. Y de lo que estamos hablando aquí es de convertir la creación
de valor o, si quieres, los objetivos de supervivencia y de beneficios
en conceptos que sean más fácilmente asumibles por la organización.
Algunos de los objetivos de los consejos, tal como los presenta el
Informe, coinciden con la medición del desempeño no financiero tal como
hablamos hace unos días. Por ejemplo los c),d) y e). Pero me decías que
tienes esperanza en que este Informe cambie las cosas ¿Cómo?
C.- Serán el Informe y la presión de los mercados mundiales. El efecto
de imitación que tendrá inevitablemente en las empresas españolas.
Tendrá que cambiar mucho la composición de los consejos y la entrada de
los profesionales aportará ideas como las que estamos hablando nosotros.
Habrá más personas que opinen como yo y no estaré sólo.
Y.- ¿Y no podría ocurrir que en ese momento te cesaran en los consejos
de los que eres miembro precisamente porque no aportas las ideas que se
esperan de un profesional?
C.- ¿Cómo me dices eso?.Acabo de decirte que allí donde lo he intentado
no se me ha hecho mucho caso.
Y.-Cuando algún ejecutivo te ha planteado, citando el Informe Olivencia,
que los consejos no son los órganos más adecuados para llevar la
administración de las empresas, ¿has sugerido una lectura de todo el
documento?.
C.- Pues la verdad, no. Pero todos sabemos todo lo que dice el Informe.
Y.- Hay maneras muy diferentes de saber y a veces en un grupo conviene
contrastarlas para estar seguros que todos sabemos y sobre todo
entendemos lo mismo. Pero volvamos a la cuestión: me dices que sería una
contradicción que precisamente cuando los consejos se profesionalizan te
dejaran de lado. Por cierto, cuando se generalice la implantación de las
recomendaciones del Informe, ¿también tú estarás sometido al escrutinio
de tu Consejo y de los profesionales que se sienten en él en virtud del
objetivo de controlar la actividad de gestión y la evaluación de
directivos?
C.- No sé lo que quieres decir. O mejor dicho, estoy entendiendo que me
estás sugiriendo que a lo mejor soy el alguacil alguacilado y, la
verdad, me parece muy fuerte.
Y.- Yo he dicho lo que he dicho. Eres libre para entender lo que quieras
y no seré yo quien te lleve la contraria. Quisiera, sin embargo,
recordarte lo que ya hemos hablado: analiza si es o no contradictorio
comportarte de una manera determinada en tu Departamento e incluso en el
Banco, y de otra en los consejos de los que eres miembro. Es como si te
escindieras en dos.
C.- Son dos papeles diferentes en los que actúo también de forma
diferente y eso no es escindirme, sigo siendo el mismo.
Y.- La cuestión no es sólo cómo eres sino cómo te ven. O, mejor dicho,
cómo quieres que te vean. ¿Suelen preguntarte en los consejos sobre tu
trabajo en el Departamento?
C.- Por supuesto, les interesa mucho. Y a mi también que sepan el
estrecho “marcaje” a que sometemos a nuestras participadas. Que sepan
que nuestra tarea consiste en analizar y escrutar hasta lo que pueda
parecer más nimio o intranscendente y que cuando no estamos seguros o
cuando no vemos las cosas claras, preguntamos a fondo porque esa es
nuestra obligación.
Y.- ¿Sabes que uno de los grandes consultores del mundo es un director
de orquesta?.
C.- No me digas, cuéntame.
Y.- Se llama Benjamin Zander; es inglés con residencia en Boston, y
acaba de escribir un libro publicado por la Editorial de Harvard[11];
también imparte clases en la London Business School. Entre sus clientes
se cuentan compañías como Hewlett-Packard, Disney,Coopers&Lybrand, y en
Francia Matra Hachette. Dice Zander que a través de la música se puede
lograr que los ejecutivos entren en contacto con sus emociones. En sus
cursos combina la palabra con la música. Un ejecutivo de la empresa
alemana Fresenius, que fabrica material médico dice que “Sus palabras
(de Zander) son simples; y los principios no son nuevos. Dice a sus
audiencias que los problemas tienen más de una perspectiva y que si se
miran desde un ángulo diferente se puede descubrir cómo abordarlos.
Declara que su profesión consiste en hacer de recordatorio de la gente.
Cuando un entrevistador le preguntó por qué la gente, los empresarios,
en muchos casos han perdido el contacto con su parte humana o sensible
contesta: “El ser humano es un animal expansivo, apasionado y
relacional. Pero cuando son jóvenes empezamos a cerrar sus mentes. Y
luego entramos en un sistema que en lo fundamental está midiéndonos
continuamente, lo cual nos genera miedo. No es que esté en contra de las
mediciones: todas las empresas las necesitan, necesitamos medir para
competir. Las empresas han caído en la trampa de generar un enorme
volumen de energía en el área de la competencia olvidando lo que era su
propósito original. Recientemente pregunté a tres primeros ejecutivos
cuál era su misión y todos me contestaron:”ser el número uno”.Es
ridículo, todos no pueden ser el número uno. Yo invito a mis clientes a
que re-afinen( como los músicos hacen dirigidos por el primer violín
antes de cada concierto) sus preguntas. El líder empresarial debe ser
como el director, cuya fuerza proviene no de gritar sino justamente de
guardar silencio. El poder del director de orquesta consiste en hacer
poderosos a otros. No se trata de dominarlos sino de ilustrarlos”
Así, pues, te recuerdo: tarea primaria y reencuadre de la situación.
C.- Qué interesante, voy a leer su libro. Cuando me pides que reencuadre
la situación, ¿me estás pidiendo que utilice los conocimientos de
dirección de orquesta en mi trabajo?.
Y.- Sabes que en esta relación que hemos establecido ,una de las
condiciones es que yo no te pediré nada. Eres tú quien, si quieres,
tienes que pedírtelo a ti mismo. ¿Qué te sugiere la figura de Zander?
____________
Artículos de esta interesante serie:
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - I . La
tarea de los líderes
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - ll. Los líderes ante la nueva realidad estratégica
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - III. El líder como promotor de conversaciones
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - IV. Razón y Emoción en los líderes
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - V . Liderar no es dar soluciones
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Vl. Estrategia, creación e inconsciente
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Vll. El cuidado de los líderes (Coaching)
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Anexo 1
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Anexo 2: Un caso de "Coaching"
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Anexo 2: Un caso de "Coaching"2
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Anexo 3: Conversación con Gary Hamel
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Anexo4: "Mirar bajo la superficie"
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Anexo 5: La Empresa viva
Facilitador
de procesos de cambio empresariales, ayudando a directivos en el diseño
y ejecución de estrategias. Utilización del pensamiento sistémico en el
análisis estratégico. Entrenador en procesos grupales y de liderazgo.
Formación académica: 1988.- Consultor de Organizaciones modelo Tavistock.Tavistock Clinic. Londres. 1996.- Master of Science in Management. London Business School ,Universidad de Londres Tesis de graduación “ Creative Intelligence, Intra-Firm Ethics and Strategy”. Calificación : Distinction, con la máxima nota, 100 puntos. 1961.- Profesor Mercantil. Escuela Central Superior de Comercio, Madrid. Becario de la Fundación Fulbright en el “Salzburg Seminar in American Studies” 1979 y 1987.- Fellow del Seminario.
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