Utilizando cualquiera de las herramientas analíticas de las que
alguien acaba de leer o que acaba de asimilar en un seminario reciente,
estamos tratando de entender una situación difícil. Quizá se trata de
que la productividad es baja o que la moral de los empleados no es la
esperada; o que los programas de producción no van según lo previsto; o
de rediseñar una función. No importa qué sea.
Lo que importa es lo conocido y terrible que son nuestros procesos para
abordar la situación. La sala está llena de papelógrafos, montones de
listas, asuntos, tablas, planes y de “quién hace qué”. Nada de esto
funciona porque listas, tablas y planes no captan nuestras experiencias.
Sólo nos hablan de nuestro deseo de controlar una realidad que es
resbaladiza, evasiva y llena de perplejidades, que superan nuestra
comprensión. Como “shamans” perplejos representamos rituales heredados."
En el mundo de lo cuántico las relaciones no solamente son interesantes.
Según muchos físicos, las relaciones son todo lo que hay en la realidad.
Karl Weick un gran consultor y teórico de las organizaciones acuñó el
término “enactment” (representar o poner en funcionamiento, entrar en
vigor). Weick afirma que participamos en la creación de nuestras
realidades organizativas: “El entorno que preocupa a la organización
está instalado por la propia organización”. No existe una realidad
objetiva, el entorno que experimentamos no está fuera de nosotros. Lo
co-creamos por medio de nuestros actos de observación, lo que decidimos
que nos importa y nos preocupa. Si de verdad adoptáramos esta
sensibilidad en la vida de nuestras organizaciones dejarían de
preocuparnos las características objetivas del entorno. Desaparecerían
los conflictos entre lo que es verdadero y falso y exploraríamos las
percepciones múltiples. Weick nos aconseja dejar de argumentar sobre qué
es verdadero y qué no lo es para centrar nuestra atención en cuestiones
de eficacia (de abordar correctamente lo que hay que hacer en lugar de
hacer correctamente lo que siempre hemos hecho, en palabras de Peter
Drucker); en reflexionar sobre lo que ha ocurrido y qué acciones podrían
habernos sido más fructíferas. Dejar de hablar de la verdad y centrarnos
en lo que funcione mejor.
Es importante ser consciente de los cambios que están ocurriendo en cómo
pensamos acerca de la estrategia y de la planificación. Nos revelan que
hemos gastado muchísimo tiempo y dinero en diseñar procesos de
planificación basados en las creencias newtonianas.¿Cuántas empresas han
conseguido avances significativos, logros estratégicos duraderos y
progreso consistente como consecuencia de planes estratégicos muy
costosos y elaborados? La experiencia nos dice que muchos de estos
trabajos acumulan polvo en estanterías o archivos de la compañía. La
perspectiva cuántica explica estos fracasos. Si no existe una realidad
objetiva externa a nosotros, el entorno y nuestro futuro no existen, no
están creados hasta que no abordemos nuestros presente. Tenemos que
interactuar con el mundo para ver qué podríamos crear. Previamente
tenemos que interactuar entre nosotros ,seres humanos, para ver cómo
asumimos nuestro presente en las empresas de las que formamos parte (y
que contribuimos a formar) para consolidar nuestros grupos de trabajo
que, lógicamente, tendrán mucha mayor variedad si partimos de nuestro
presente como individuos y conocemos las dinámicas grupales que nos
influyen”[1].
Este trabajo estratégico previo también debe abordar la comprensión de
la tarea y de nuestra identidad. Si no logramos tener una visión
compartida de lo que somos como empresa y de lo que deseamos lograr,
efectivamente el entorno nos descontrolará como la turbulencia que
provoca un tornado.
Dice Margaret J Wheatley[2] que todo poder en la organización es
puramente relacional. Añade nuestra autora que una tarde tuvo una larga
y exploratoria conversación con un amigo inteligente quien le dijo que
“el poder en las organizaciones consiste en la capacidad que generan las
relaciones”. Es una energía que existe a través de las relaciones.
Desde que mantuvo esta conversación, cuando Margaret observa las
empresas, los centros de trabajo, se fija sobre todo en la calidad, en
la capacidad de relacionarse de forma saludable. De ahí que en nuestro
programa estratégico uno de los aspectos que abordaremos es esa
capacidad, la calidad de las relaciones grupales, la confianza, la
lealtad, la forma de conversar, de aceptar la diversidad y la
discrepancia, los valores que unen o que separan, descubrir si podemos o
no hablar nuestra verdad con toda libertad, sin miedo a la represalia o
al castigo.
En nuestra exposición del proceso estratégico que defendemos utilizamos
la metáfora de las parejas de electrones. Se han realizado experimentos
para determinar cómo se comporta cada miembro de la pareja cuando se
separan, si continuarán o no actuando como un electrón único. Una vez
que se aparean, si se observa que uno de ellos gira sobre su parte
superior, el otro lo hace sobre la inferior; si el giro de uno es hacia
la derecha, el otro lo hace hacia la izquierda.
A continuación se los separa; en teoría podrían estar en cualquier parte
del universo. Cualquiera que sea la distancia, en el momento que se mide
la rotación de uno, digamos que se elige el eje vertical, el segundo
empieza a girar también verticalmente pero en sentido opuesto.¿Cómo sabe
un electrón tan distante del otro el eje que se ha escogido para hacer
la medición?. No existen explicaciones convincentes. Una de ellas es que
los dos electrones están unidos por conexiones invisibles. De hecho,
constituyen un todo indivisible que no puede dividirse en partes. Si
creemos en el poder de las metáforas, ésta nos va a servir para trabajar
el proceso estratégico desde la perspectiva de la totalidad, de la
integración, lo cual pasa por comprender, abordar e integrar las causas
y las consecuencias de nuestras escisiones; en primer lugar dentro de
nosotros mismos, no reconociendo que lo que llamamos bueno y malo dentro
de nosotros, todo ello, somos nosotros; y lo mismo puede decirse de los
grupos de trabajo en los que muchas veces “ponemos dentro de nosotros”
lo bueno y “proyectamos en los demás” lo malo. Cuando el grupo es
consciente de ello puede entrar en una posición reparadora que es muy
creativa desde el punto de vista de la visión compartida y del proceso
estratégico.
Dice Margaret Wheatley que “a veces recibe llamadas de amigos
consultores que están trabajando a fondo en un proyecto y que
experimentan un alto grado de frustración. En una de estas llamadas, un
colega le decía que su cliente, una empresa, había obtenido datos,
definido cinco áreas de problemas importantes, y creado equipos de
trabajo para abordar cada una de esas áreas. Sin embargo, los directivos
estaban encontrando problemas para coordinar esos equipos. Cuanto más
estudiaban cada una de estas cinco áreas más se daban cuenta de la
interrelación entre ellas. En todas partes existían líneas de
interconexión y sin embargo cada uno de los cinco grupos seguía
trabajando separado de los demás. Como consecuencia, estaban surgiendo
el cansancio y la impaciencia. Sencillamente, lo que querían era avanzar
para poner en práctica algo; cualquier cosa que supusiera un alivio
después de tantas reuniones tediosas y planes detallados.
A medida que escuchaba a mi colega compartía con él su “desesperanza
newtoniana”. Sabía lo que sentía y el camino que tomarían las cosas si
mi compañero insistía en seguir por el sendero de la separación de
actividades. Hablamos un rato acerca de reunir a todo el sistema para
acceder a su inteligencia más profunda, pero se resistía a creer que
ésta era la solución. Quería responder de formas nuevas pero carecía de
una visión más enriquecida de lo que hacer, de cómo estar en este mundo
con mayor confianza. Quise serle mucho más útil pero en ese momento le
fallé.”
La primera edición del libro que estamos glosando es de 1992. Desde
entonces se ha profundizado mucho en entender las empresas como
sistemas, de la misma forma que los individuos lo somos. Al igual que lo
consciente y lo inconsciente forman parte de nuestro sistema humano, se
sabe que también son componentes de los grupos. Se ha trabajado mucho
sobre el inconsciente grupal y cómo integrarlo en la tarea consciente.
Se habla[3] de los componentes “legítimos” de los sistemas y de los
elementos “en la sombra”; de los sistemas recesivos. En nuestro programa
de procesos estratégicos abordamos cómo entender en los grupos estos dos
aspectos y cómo intentar la unificación de ambos como requisito
indispensable para la tarea estratégica.
Hemos visto anteriormente cómo los sistemas en equilibrio tienden a
repetir comportamientos, lo cual puede ser lo más aconsejable cuando los
demás sistemas con los que nos relacionamos se comportan de igual
manera. Pero el equilibrio es un estado en el que todas las influencias
actuantes se contrapesan resultando un sistema estable en el que la
confluencia de todas las fuerzas produce un cero. Estamos en la “Segunda
Ley de la Termodinámica” de la que la vida es una excepción.
Dice Wheatley que cuando veneramos el equilibrio nos cegamos a los
procesos que estimulan la vida. El equilibrio no es el objetivo ni el
destino de los sistemas vivos, sencillamente porque como sistemas
abiertos se asocian con su entorno. Los líderes han de promover el
desequilibrio desde el que es posible el pensamiento estratégico y
creativo.
En la historia del pensamiento humano a menudo surgen simultáneamente
formas de comprensión nuevas de diferentes disciplinas y en lugares muy
alejados. Es el caso de los logaritmos en el siglo XVII que Neper
introduce en nuestra matemática al tiempo que un colega japonés coetáneo
hace lo mismo en su país. Se produce una sincronicidad misteriosa e
inexplicable salvo que justamente la explicación radique en el hecho de
que ese instrumento, esa palanca sea necesaria para seguir progresando
en la interpretación de las ciencias y de la vida.
Estos paralelismos se están produciendo actualmente entre la física y la
ciencia o el arte de la gestión empresarial. Cuando hablamos de redes de
colaboración y de la necesidad de conexión y de conectividad, lo mismo
podríamos referirnos a las nuevas organizaciones empresariales que a la
física cuántica. Sorprendentemente los científicos y los expertos en la
gestión empresarial utilizan un lenguaje muy similar para describir este
mundo nuevo. En su libro, Margaret Wheatley cita al primer ejecutivo de
Levi Strauss, Robert Haas: “estamos en el centro de una red continua de
responsabilidad mutua y de colaboración, una asociación de relaciones y
de compromisos recíprocos sin solución de continuidad”.
Otro paralelismo -sigue diciendo Wheatley- entre el mundo científico y
el empresarial es la comprensión de los sistemas vivos. Esta relación
entre ambos mundos viene de lejos. En el siglo XVII los emprendedores
que estaban dando a luz la revolución industrial se apropiaron del
trabajo de Newton para organizar sus empresas. Ahora, trescientos años
después, el pensamiento newtoniano sigue inspirando la mayoría de
nuestras creencias acerca del diseño y de la estructura de las
organizaciones y de las teorías del cambio de las mismas. Cita nuestra
autora una presentación de un formador de organizaciones en la que
proponía un fórmula bastante larga que, según él, recogía todas las
variables que tendría en cuenta un empleado para decidir sobre su
formación contínua. En otro acto, una mujer asignaba valores numéricos a
las conexiones de una red humana. ”De repente, me vino a la cabeza que
todo ello era una broma. Nosotros, científicos sociales, buscamos la
respetabilidad utilizando la metodología y las pautas mentales de la
ciencia del siglo XVII, al tiempo que los científicos -separándose de
nosotros a más velocidad que la de la luz- se mueven hacia un universo
que requiere formas de comprensión totalmente nuevas. Al mismo tiempo
que los científicos sociales hemos empezado a entender las matemáticas,
los científicos las abandonan para sumergirse en la vasta “polenta del
ser” que describe la nueva realidad”.
En nuestro proceso estratégico vamos a intentar distinguir dos
conceptos: “La mecánica del reloj”[4] y el “ movimiento libre de la
bandada”[5]. La mecánica del reloj es un concepto que describe los
procesos directivos que conocemos, los de producción y organización de
manera racional, planificada, estandarizada, repetible , controlada y
mensurable. El movimiento libre son procesos directivos que exploran
nuevas posibilidades a través de la experimentación, de las pruebas,
autonomía, libertad, intuición, trabajando en la frontera del
conocimiento y de la experiencia. Una visión suficientemente buena,
especificaciones mínimas y las metáforas son ejemplos de este movimiento
libre. Consiste en decir únicamente lo necesario, pintar un cuadro o
describir los límites para a continuación dar libertad a los miembros
del sistema complejo adaptativo que es una empresa moderna para que de
forma activa decidan lo que funciona y lo que no.
Desde el enfoque de la complejidad no se trata de determinar qué opción
es buena y cuál no lo es. Lo adecuado es buscar la mezcla más idónea en
una situación determinada. Cuando tenemos una certeza absoluta sobre el
mundo que nos rodea y existe un alto nivel de acuerdo entre los agentes
(por ejemplo las rutinas de un quirófano durante una operación; o en el
caso “Auto-Parts,S.A” -que presentamos en este trabajo como ejemplo de
proceso estratégico- los requisitos y condicionantes para competir en el
corto plazo) la mecánica del reloj es lo pertinente porque los agentes
han renunciado a parte de su libertad y de sus modelos mentales para
lograr algo sobre lo que colectivamente están de acuerdo. El sistema
complejo adaptativo muestra un comportamiento menos emergente, menos
creativo, y empieza a funcionar como una máquina. Hasta aquí, nada que
objetar.
Sin embargo, cuando el mundo, el entorno, se nos presentan muy distantes
de las certidumbres y los acuerdos vigentes (es decir, un mundo al borde
del caos) se necesitan la adaptabilidad, la apertura a los nuevos
aprendizajes y la flexibilidad, lo más adecuado es el movimiento libre,
que también es necesario en situaciones en las que los viejos procesos
mecánicos dejan de ser adecuados para lograr los propósitos, en
situaciones en que los objetivos están cambiando, o cuando la
creatividad es deseable en si misma.
¿En quién se inspira, de dónde se alimenta el líder para entender la
complejidad ? ¿De dónde genera la fuerza, la seguridad para diseñar la
estrategia en entornos inseguros y caóticos?
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Artículos de esta interesante serie:
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - I . La
tarea de los líderes
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - ll. Los líderes ante la nueva realidad estratégica
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - III. El líder como promotor de conversaciones
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - IV. Razón y Emoción en los líderes
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - V . Liderar no es dar soluciones
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Vl. Estrategia, creación e inconsciente
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Vll. El cuidado de los líderes (Coaching)
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Anexo 1
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Anexo 2: Un caso de "Coaching"
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Anexo 2: Un caso de "Coaching"2
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Anexo 3: Conversación con Gary Hamel
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Anexo4: "Mirar bajo la superficie"
¿QUIÉN CUIDA DE LOS LÍDERES? - Anexo 5: La Empresa viva
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[1] “Leadership and the New Science”. Berret-Koehler Publishers.San
Francisco, 1999
[2] Obra citada
[3] “Strategic Management &Organisational Dynamics, The Challenge of
Complexity”. Ralph D. Stacey.
Financial-Times;Prentice Hall, 1999
[4] En inglés clockware
[5] En inglés swarmware
Facilitador
de procesos de cambio empresariales, ayudando a directivos en el diseño
y ejecución de estrategias. Utilización del pensamiento sistémico en el
análisis estratégico. Entrenador en procesos grupales y de liderazgo.
Formación académica: 1988.- Consultor de Organizaciones modelo Tavistock.Tavistock Clinic. Londres. 1996.- Master of Science in Management. London Business School ,Universidad de Londres Tesis de graduación “ Creative Intelligence, Intra-Firm Ethics and Strategy”. Calificación : Distinction, con la máxima nota, 100 puntos. 1961.- Profesor Mercantil. Escuela Central Superior de Comercio, Madrid. Becario de la Fundación Fulbright en el “Salzburg Seminar in American Studies” 1979 y 1987.- Fellow del Seminario.
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