Los datos de que se dispone sugieren que las opciones estratégicas
que se contemplan están más limitadas por las capacidades cognitivas y
perceptivas de los directivos que por factores más objetivos y tangibles
como los recursos de las empresas o el clima competitivo del sector. Por
lo tanto, es posible que sea insuficiente la definición de los procesos
estratégicos como la búsqueda de la adaptación o complementariedad entre
los factores o recursos internos de la organización y las demandas o
posiciones de quienes conforman el entorno de la empresa: clientes,
proveedores, competidores, sustitutos, etc, lo que los autores
anglo-sajones llaman “stakeholders”. A todo esto habría que añadir la
comprensión, las características personales, las limitaciones, los
temores, las esperanzas, las fantasias, las intuiciones, de quienes son
responsables del diseño y de la ejecución de las estrategias.
La literatura del management está plagada de ejemplos clamorosos que
prueban que esos factores personales, a veces no evidentes, sumergidos,
inconscientes, influyen decisivamente en la estrategia y en cómo se
lleva a la práctica. Por citar sólo el más conocido, el caso de Apple es
paradigmático. Steve Jobs y John Sculley crearon los íconos que
permitieron que el ordenador personal tuviera un interfaz de
características mucho más amigables para los usuarios y se
universalizara su utilización.(Creo que fue alrededor de 1980 cuando un
ejecutivo de IBM declaró que el mercado potencial de los PCs era de
apenas unos cientos de miles).
Estaban tan orgullosos de su producto-jaleados por algunos usuarios
que, aún hoy, constituyen una especie de secta enamorada de sus
máquinas- que decidieron que no iban a abrir el sistema ni a fabricantes
de PCs ni a empresas diseñadoras de aplicaciones. La entrada en el
mercado de Microsoft y su sistema operativo Windows con una política
diametralmente opuesta fue la causa de la práctica desaparición del
mercado de Apple. ¿Qué es lo que ocurrió?. Que unos magníficos
empresarios se enamoraron de su producto hasta el ensimismamiento y no
fueron capaces de captar las señales que enviaban los competidores, Bill
Gates entre ellos. Estos procesos son relativamente frecuentes , entre
otras razones ,porque, según Edgar Schein, en todas las empresas
conviven tres culturas, a menudo no demasiado pacíficamente. Una de
ellas es la que Schein, llama la “cultura de la ingeniería”; las otras
dos son la “operativa” y la “gerencial”. Sin una visión integradora, la
balanza se inclina del lado de una de ellas con olvido de las otras dos.
Se dice que Bill Gates no es experto en sistemas operativos( cultura de
la ingeniería) sino que, más bien, pertenece a la “gerencial” con
especiales capacidades para “leer” los entornos. Pero a su lado necesita
excelentes expertos de las otras dos culturas.
El trabajo de coaching con ejecutivos está muy relacionado con la
estrategia y con el cambio de las organizaciones. No porque los
profesionales del coaching tengan forzosamente que ser expertos en
estrategia( aunque ese conocimiento nunca estorbe); sino porque el
diseño y la ejecución de la estrategia son las tareas principales de los
directivos con los que trabajamos. Con respecto al cambio no hace falta
explicar al lector su relación con la estrategia ;una y otro son casi
hermanos siameses.
Declaraba anteriormente mi convicción de que no es necesario que el
coach sea un experto en estrategia. En lo que tiene que ser experto es
en acompañar al directivo en el auto-descubrimiento de los factores,
condicionantes, revisión de experiencias, traumáticas o no, historia
personal, etc. que influencian las capacidades cognitivas y perceptivas,
porque el objetivo desde el punto de vista estratégico consiste en que
el trabajo de coaching le permita ensanchar y ampliar esas capacidades.
Así, el mismo ejecutivo, sin la ayuda de nadie, dispondrá de más
herramientas para no tener que depender de asesores externos.
Todo el coaching consiste en eso, en lograr que el directivo pueda ser
el diseñador y el arquitecto de su propio destino y del de la empresa.
Ningún asesor externo podrá sustituirle en la planificación estratégica.
Habrá dejado de ser dependiente. Los coach trabajamos para que no se nos
necesite en el futuro.
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Carlos Herreros de las Cuevas
MSc. in Management. London Business School
Consultor de Organizaciones Modelo Tavistock
Madrid-Santander
chc@mundivia.es
942-310962 91-4133232
Facilitador
de procesos de cambio empresariales, ayudando a directivos en el diseño
y ejecución de estrategias. Utilización del pensamiento sistémico en el
análisis estratégico. Entrenador en procesos grupales y de liderazgo.
Formación académica: 1988.- Consultor de Organizaciones modelo Tavistock.Tavistock Clinic. Londres. 1996.- Master of Science in Management. London Business School ,Universidad de Londres Tesis de graduación “ Creative Intelligence, Intra-Firm Ethics and Strategy”. Calificación : Distinction, con la máxima nota, 100 puntos. 1961.- Profesor Mercantil. Escuela Central Superior de Comercio, Madrid. Becario de la Fundación Fulbright en el “Salzburg Seminar in American Studies” 1979 y 1987.- Fellow del Seminario.
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