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Las computadoras se han apoderado casi en su totalidad del mundo
contemporáneo y hoy en día resulta casi imposible imaginar la vida
cotidiana sin su presencia, más aún, se han hecho tan indispensable que
a veces es inadvertible su presencia.
Pero la tecnología, en realidad, es menos de lo que aparenta, pues aún
con lo sofisticado de sus componentes y el enorme alcance que posee
requiere de la intervención del hombre, su decisión y criterio para
operar.
Sin el ánimo de generar una discusión técnica de la materia, es
importante señalar que es precisamente cuando se conjuga el hombre y la
máquina que se hace necesariamente la presencia de un instrumento o
herramienta que permita el uso optimo de sus bondades sin caer por ello
en un ilusorio estado tecnócrata.
Para ello es preciso recordar que a finales de los ochenta y principio
de los noventa, en pleno auge de ese desarrollo tecnológico a gran
escala, surgió una herramienta que cuestionaba la administración del
momento y planteaba cambios radicales que transformaran a las
organizaciones en entes dignos de la evolución electrónica, esa
herramienta es conocida como la reingeniería.
La reingeniería supone un cambio total de la concepción del negocio,
desde la manera de observar el proceso hasta la forma de concebir el
resultado, en líneas generales parecía la panacea de finales de siglo,
pues permitía a las organizaciones asumir el reto de repensarse de
manera concienzuda y responsable.
Una de las características más comunes de las empresas que se
aventuraron a hacer uso de la reingeniería para ajustarse a los nuevos
tiempos consistió en la adquisición de la tecnología de punta que
ofrecía el mercado, suponiendo y esperando ahorro en tiempo, costos y
personal.
Las estadísticas demostraron que la mayor parte de las empresas que
asumieron el reto de cambiar radicalmente sus procesos, repensar su
estructura, funciones y orientación, además de haber invertido altísimas
sumas de dinero para lograrlo en tecnología y firmas consultoras,
fracasaron en su intento. Pero ¿Cómo fue posible? ¿Acaso la reingeniería
no era una buena herramienta gerencial? Y si lo era, ¿por qué la mayoría
no logró el éxito esperado? ¿Dónde estuvo la falla?
Cuando las organizaciones deciden realizar cambios importantes en su
estructura, funciones y procesos deben hacerlo en forma de cascada,
primero los que la dirigen deben entender y aceptar el cambio como un
hecho para luego transmitir ese convencimiento a sus subordinados, pero
no es ahí donde se encuentra la respuesta, es posible encontrarla sólo
en dos hechos simples y comúnmente olvidados: la cultura del común y la
necesidad de gerenciarla.
La mayoría de las empresas que fracasaron en la implementación de
tecnología como parte de su cambio radical parecen haber olvidado el
impacto que ésta tiene en el personal y la necesidad que posee el
individuo de conocer, entender e internalizar la importancia misma de su
presencia, por lo tanto no se trataba simplemente de implementar una
nueva forma de manejar y observar el negocio, sino de gerenciar de
manera eficaz esa nueva visión, lo cual es pieza fundamental del
concepto que encierra la palabra Cybergerencia.
La Cybergerencia es la acción de administrar, dirigir y controlar de
manera eficiente y efectiva el conocimiento tecnológico y su impacto en
la vida organizacional, su presencia en las empresas no puede ser
considerada como una moda pasajera, ya que es una herramienta permanente
que ha de formar parte del perfil de quienes dirigen el destino de una
organización.
La Cybergerencia conjuga la administración y la transferencia del
conocimiento con el uso racional y óptimo de la tecnología, no con la
intención de desplazar al hombre por la máquina, sino con el propósito
de orientar su desempeño al uso eficiente de la misma, con la finalidad
de ahorrar costos e incrementar las ganancias.
Esta herramienta gerencial asume como reto la necesidad de adiestrar,
capacitar y desarrollar al individuo en lo que a la tecnología se
refiere, no desde el concepto básico del empleo de la máquina para fines
puramente operativos, pues de ser así su existencia carecería de
sentido. Se refiere a la visualización del empleo de la tecnología como
un instrumento estratégico.
Cuando se hizo uso de la reingeniería como herramienta de cambio se
infundió en el recurso humano un temor a ser desplazado con la
tecnología que luego fue corroborado por muchos a la hora de observar
los resultados del cambio y con ello la perdida de sus empleos. Lo
anterior no pretende suponer que las organizaciones estaban obligadas a
sostener una carga laboral innecesaria una vez reorientado sus procesos
y actualizada su tecnología; se refiere precisamente a la falta de
vinculación entre el individuo y el ambiente cambiante de la era y la
importancia que posee el manejo de la tecnología en el día a día
laboral, esto como consecuencia de la ausencia de programas y planes de
desarrollo que algunas empresas presentan aún en la actualidad y que no
alteran de manera positiva y significativa la cultura tecnológica de la
organización.
Todavía la tecnología, en la mayoría de los casos, es subutilizada por
las organizaciones que las adquieren, limitando su uso a los
procesadores de palabras, presentaciones digitales y, en algunos casos a
hojas de cálculo. La presencia del correo electrónico interno, aunque
ampliamente difundida, no necesariamente es utilizada por todos los
entes involucrados y, el uso de herramientas como Internet apenas si son
orientadas a agregar valor a la gestión diaria, no obstante es común
observar como quienes poseen estas facilidades técnicas hacen alarde de
las mismas aun cuando su utilidad apenas se aprecie.
Aun cuando podría señalarse que sólo las empresas que requieren y están
en contacto permanente con la tecnología deberían hacer uso de la misma
de una manera más administrativa que otras, tal afirmación serviría para
demostrar la carencia de una gestión tecnológica basada en principios
propios de la gerencia contemporánea.
La Cybergerencia supone la visión de la tecnología como pieza
complementaria del desempeño administrativo y no como un medio lineal y
operativo para registrar y almacenar los resultados, pues de lo
contrario se estaría traduciendo el concepto primario de las tarjetas
perforadas de los otrora computadores al uso electrónico del disco,
entendiéndose al computador como la acción que originó su nombre y no
como la herramienta en la que se ha convertido.
Algunas empresas todavía gastan grandes sumas de dinero trasladando
mensual y hasta quincenalmente a sus gerentes o directores para
reuniones cuya finalidad pretende actualizar u ofrecer nuevas
directrices, todo ello sin advertir el ahorro que generaría el uso de
teleconferencias y trasmisión simultánea de datos. Este es un simple
ejemplo del desempeño estratégico del cybergerente, ubicar opciones de
inversión tecnológica que se traduzcan en la disminución de aquellos
costos que la organización asume como comunes.
La Cybergerencia posee las siguientes características:
* Considera el uso de la tecnología como complemento del talento humano.
* Involucra al individuo con el uso consciente de la tecnología para
facilitar sus procesos y los de la empresa.
* Está presente en empresas cuya cultura esta orientada a la innovación.
* No restringe el uso de la tecnología, lo promueve.
* Incentiva el pensamiento creativo del capital humano en la búsqueda de
mejorar los procesos a través de la tecnología.
* Promueve la inversión con base en la disminución de costos e
incremento de utilidades.
* Exige el uso colectivo de los dispositivos tecnológicos disponibles en
la empresa.
* Facilita la transferencia de conocimiento.
Asimilar la tecnología no es tarea fácil, en la mayoría de los casos
sólo se termina por aceptarla como un requisito, algo que conociendo
estrictamente lo básico resulta suficiente para enfrentar un mínimo de
retos en las empresas contemporáneas. Hoy se sabe que eso no es
suficiente, hay que administrarla, y una herramienta como la
Cybergerencia ofrece las alternativas para afrontarla con éxito. Quien
no gerencie la tecnología sólo está ante la ilusión del avance
tecnológico, sin duda no lo ha alcanzado.
Félix
Socorro Magister Scientiarum en Ciencias Gerenciales, mención Recursos
Humanos. Especialista en Gerencia, mención Gestión de Negocios.
Licenciado en Administración mención Recursos Humanos y Técnico Superior
Universitario en Administración mención Gerencia Administrativa
(Graduado con honores). Diplomado en Docencia y en Human Resources
Management (Cornell University). Actualmente cursa un Doctorado en
Ciencias Administrativas en la Universidad Nacional Experimental Simón
Rodríguez. Ha trabajado en el área de Recursos Humanos, conjuntamente
con Investigación y Desarrollo desde 1989.
Ha sido Jefe y Gerente de Administración de Recursos Humanos desde 1995, en empresas Consultoras, de Telecomunicaciones, Consumo Masivo, Educación y Servicios Médicos. Se desempeñó como Director General de Recursos Humanos de la Universidad Gran Mariscal de Ayacucho, en Barcelona, Venezuela, donde también ejerció la docencia.
Actualmente se desempeña como Consultor Independiente, docente e investigador en las áreas de Recursos Humanos, Gerencia y Administración, trabajando en nuevos modelos y nuevas teorías. Es profesor ocasional de Relaciones Laborales y Recursos Humanos en el Postgrado de Servicios de Salud de la Universidad Católica Andrés Bello en Venezuela, donde también realiza tutorías. Ha escrito y publicado varios artículos y trabajos de su autoría en revistas especializadas de corte internacional como: "Conocimiento y Dirección" (C&D) en Argentina, "Pauta" en Panamá, "ARPrensa" en Colombia y "Recursos Humanos" (ANRI) en Venezuela, destacándose entre ellos: El Zeitgeist Gerencial, La Filosofía TEA , El Síndrome de Cronos, la Coestima y la Gerencia Bizarra , e investigaciones y reflexiones tales como La delgada línea mortal del profesional (Selección y Subjetividad), Las Organizaciones Horizontales (1º premio como ensayo), Gerencia por Herencia, Gerencia Emocional. Es colaborador de la Universidad Virtual San Martín de Porres de Perú. Es representante de la Organización Latinoamericana de Administración (OLA) para Venezuela desde Mayo de 2005 Ha obtenido como reconocimiento a su trabajo distinciones de 1º, 2º y 3er lugar en ensayos y Premios a la Excelencia.
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