Introducción
En las últimas décadas -en todo el mundo- la tasa de crecimiento de la
prestación de servicios es mucho más alta que la correspondiente a la
producción industrial. Lo mismo sucede con respecto a la contribución al
PTB en los países desarrollados y en vías de desarrollo: de hecho -en
ellos- el porcentaje de costos originados por la prestación de servicios
externos e internos, directos e indirectos de cualquier producto
industrial es muy superior al 50%.
Por otra parte el creciente grado de tecnologización y automatización de
todo tipo de actividades, ha tenido tal incidencia en la prestación de
servicios que ello -unido a la violenta extensión de la telemática, el
intranet y el internet- ha empezado a tener incidencia también en la
creciente prestación de servicios desde y hacia los hogares, vía
outsorcing u otras modalidades: en los países desarrollados ya ha
comenzado a observarse el impacto que esto tiene -a su vez- en la
disminución del apoyo secretarial tradicional, las dimensiones y
virtualidad de las oficinas y comercios, el transporte urbano e
interurbano y el consumo de energía, etc, etc.
Nuestra extensa e intensa experiencia en consultoría de empresas
industriales y de servicios nos permite asegurar que en general la
gerencia de empresas de servicios -que realmente satisfacen a sus
clientes- es más compleja: esta complejidad crece en la misma medida que
crece la intangibilidad o el carácter público o sin fines de lucro del
servicio prestado. A la inversa el carácter monopólico la disminuye.
En cambio la prestación de servicios implica bien diferentes grados
de contacto con el prestatario, todos ellos implican una relación muy
directa con él: de hecho puede ir desde contactos cercanos como en el
caso de los prestadores de servicios médicos y cosméticos hasta la
"lejanía" de los prestadores de servicios de electricidad o de
televisión por cable, sin embargo en cualquiera de ellos el usuario
percibe de inmediato casi cualquier problema que afecte al prestador de
servicios o a la prestación que efectúa: dada la simultaneidad entre
producción y consumo, no pueden haber amortiguadores intermedios que
permitan sobrellevar la situación sin efecto directo sobre el servicio
prestado al usuario.
De allí entonces la muchísima mayor importancia que tiene la formulación
e implementación de la estrategia de prestación de servicios, para
asegurar competitivamente una calidad sostenidamente elevada y a
satisfacción del cliente, a precios y costos rentables para ambas
partes.
Consideraciones Estratégicas
Es a raíz de ello que según Beny -uno de los más destacados
especialistas a nivel mundial sobre gerencia y mercadeo de servicios- la
estrategia de servicios debe integrar necesariamente cuatro principios:
· confiabilidad del servicio: niveles de fiabilidad; tranquilidad,
disponibilidad, seguridad y empatía.
· sorpresas placenteras para el cliente: detalles y esfuerzos extras
apreciados por el cliente.
· Superación de fallas: velocidad en detectar, resolver y prevenir y ,
· equidad en las relaciones: más allá de cumplir solamente lo legal.
Complementariamente Beny plantea la implementación de la estrategia de
servicios a través de la organización, la tecnología y la gente:
· organización: armonía en estructura, sistemas, símbolos, valores,
personas, competencias, asignación de responsabilidades y recursos.
· tecnología: automatización y control aplicado a materiales, métodos e
información, para mejorar los servicios prestados.
· gente: competencias críticas en la prestación de servicios,
competencia por el talento, desarrollo de las destrezas y conocimientos
para prestar los servicios, empowerment y trabajo de grupo, medición del
desempeño y compensación variable.
Los objetivos a alcanzar en cuanto a competencias de la gente pueden
enlazarse o concatenarse en forma de árbol y configurar la "perspectiva
humana o de aprendizaje y crecimiento" del Balanced ScoreCard de la
empresa, perspectiva que necesariamente debe empatarse con la
"perspectiva de excelencia en los procesos internos de negocio"
necesarios para satisfacer a clientes y accionistas.
De allí que las consideraciones más importantes a tener en relación a
cada uno de estos aspectos, para lograr que los clientes digan ¡ guau !
se basan en promover :
· fiabilidad: habilidad para proveer los servicios prometidos en forma
segura, cuidador y puntual, etc. desde el primer momento.
· tangibilidad: apariencia y consistencia de facilidades físicas,
equipos, personal, materiales, comunicacionales, etc.
· disponibilidad: accesibilidad y buena voluntad para atender las
necesidades de los clientes y proveerles un servicio rápido, cumpliendo
a tiempo los compromisos contraídos.
· seguridad: conocimiento y cortesía del personal y su habilidad para
ganar la fe y confianza de los clientes
· empatía: afecto, pasión, cuidado en la atención individualizada de los
clientes, comprendiendo la emoción en que se encuentran y actuando en
consecuencia inteligencia emocional.
Balanceando Objetivos
Todos estos objetivos de calidad -que miden la "satisfacción de los
clientes"- pueden expresarse a través de ratios y enlazarse entre sí en
forma de árbol facilitando la construcción de la "perspectiva de los
clientes" del Balanced Scorecard© de la empresa de servicios: un alto
nivel en la "satisfacción de los clientes" contribuirá tanto a la
retención de los clientes como a la captación de otros nuevos, lo a cual
su vez podría aumentar la participación de mercado y por tanto las
ventas y por tanto la "satisfacción de los accionistas".
Ahora bien -para ser realmente excelentes- la calidad del servicio hay
que lograrla también con calidad, efectividad y eficiencia en los
procesos que conducen a la prestación del servicio, para poder alcanzar
niveles elevados de productividad que posibiliten la venta de los
servicios a precios costo/beneficiosos para los clientes y rentables
para los productores.
La razón entre el costo unitario de los servicios prestados a 100% de
productividad y el costo unitario real de los servicios prestados
permite calcular el nivel de productividad al que se trabaja: no es
posible lograr un 100% de excelencia si es que no se logran
simultáneamente niveles de excelencia en la calidad, la efectividad y la
eficiencia de los procesos conducentes a la prestación de los servicios.
Estos tres subjetivos fuertemente relacionados con las competencias de
las personas son medibles a través de indicadores o ratios entre
variables que miden atributos de los servicios prestados o utilizados.
Estos objetivos de excelencia en los procesos pueden enlazarse o
concatenarse en forma de árbol y configurar la "perspectiva de los
procesos internos de negocios" del Balanced ScoreCard de la empresa de
servicios: perspectiva que a través de la calidad de los servicios se
enlazaría con la "perspectiva de satisfacción de los clientes", y que a
través de la productividad y los costos se enlazaría con la "perspectiva
de satisfacción de los accionistas".
Poniendo todo junto
Nuestro desarrollo previo nos ha permitido exponer resumidamente los
aspectos principales que es necesario diseñar e implementar
estratégicamente para satisfacer a los clientes a través de procesos
internos excelentes basados en competencias y tecnologías adecuados a
ellos.
Esto implica generar valor para los clientes (satisfacción) a través de
procesos excelentes (productivos) lo que a su vez requiere generar valor
para los trabajadores (motivación, formación, comprensión) en consonacia
con la generación de valor por parte de ellos a través de sus
competencias, pero además todo ello debe organizarse para satisfacer
también adecuadamente a los accionistas a través de la generación de
valor para ellos.
La satisfacción de los accionistas pasa tanto por generar imagen y tener
buenas relaciones con la comunidad como por agregar valor
económico/financiero.
El valor económico agregado puede medirse a través del EVA (Economic
Value Added): interesante y útil modalidad creada por Stern Stewart de
NY (utilidades operativas netas después de impuestos menos el costo
total de oportunidad del capital inmovilizado en los activos operativos
netos empleados para generar la utilidad).
Si el EVA como objetivo lo enlazamos en forma de árbol y las variables
impulsoras que lo determinan (objetivos intermedios), podemos configurar
la "perspectiva de los accionistas" del BSC de la empresa que nos
interesa, y desagregar -a partir de ella- las otras 3 perspectivas. Ello
permite no tan sólo sintetizar el conjunto de objetivos estratégicos de
la empresa de servicios, sino reflejar su visión, misión y estrategia,
facilitando el darnos cuenta de las palancas generadoras de valor en que
deberíamos apoyar nuestra gestión de servicios para asegurar el éxito
empresarial en el logro de lo que queremos: objetivo final de la
gerencia estratégica de empresas de servicio.
Con esta guía podemos caracterizar entonces -sistemáticamente- la
empresa prestadora de servicios y sus unidades componentes, relacionando
sus objetivos con los objetivos de sus clientes, las necesidades de
estos a satisfacer competitivamente, los servicios a prestar con que
mejor lo lograríamos, los procesos para producir productivamente estos
servicios, las necesidades que llevan a cabo estos procesos implicarían
y los proveedores a los que deberíamos reunir para satisfacerlas,
conjuntamente con caracterizar la organización e infraestructura
adecuadas para la prestación rentable de los servicios ofrecidos.
Complementariamente deberíamos formular el plan de negocios,
establecidos nuestros planes de mercadeo y ventas, de prestación de
servicios, de mantenimiento de las instalaciones, de abastecimiento y
compras, de recursos humanos, de administración y finanzas, y establecer
los mecanismos de aseguramiento de la gestión que nos permitan ajustar
el rumbo y la marcha, en concordancia con el aprendizaje estratégico que
nuestros aciertos y errores nos vayan señalando: el desafío es la
búsqueda de un muy alto desempeño pese a la turbulencia de los
escenarios que se presentan o perciban, la utopía es pensar lograrlo sin
construirle viabilidad, sin ir abriendo caminos mientras se anda...
El Dr. Dezerega es Presidente de D&A, Coach Ontológico (1996), The Newfield Group; Master en Administración de Empresas (1980), IESA; Ingeniero Electricista (1977), UCV; Ingeniero Civil Electricista (1965), U. Chile.
Conéctate con GestioPolis
¿Qué hay de nuevo?
Lo que se está compartiendo
Otros artículos que te van a interesar
Explora todas las publicaciones por tema