Esto es el resultado de la gestión de las competencias de la
inteligencia emocional "El éxito del liderazgo empresarial no se apoya
solamente en la capacidad de tomar decisiones acertada en el momento
oportuno. Implica muchas otras cosas desde el punto de vista emocional.
El pretender ignorarlas en aras de las razones objetivas de negocios
lleva al descalabro, ya que como bien dijo el filósofo Blas Pascal hace
ya más de 300 años, el corazón tiene sus razones, que la razón no puede
comprende. Por lo general se acepta que el manejo de las emociones es el
resultado de las experiencias individuales, lo que se implica el ensayo
y error que a veces conlleva a un enorme desgaste personal. Es por eso
que es importante que el individuo desarrolle habilidades que le
permitan entender e identificar sus emociones y las de los demás a fin
de lograr una mayor estabilidad emocional.
Lo anterior nos lleva a la consideración concepto de inteligencia
emocional, útil para explicar y enfrentar las exigencias de la vida
cotidiana. Anteriormente las explicaciones del éxito se apoyaban en el
concepto de inteligencia, entendiéndose esta como aquel conjunto de
habilidades intelectuales que le permiten al individuo conocer la
realidad y resolver problemas. Posteriormente ante el hecho de que el
cociente intelectual no es necesariamente un indicador de éxito
profesional, se comienza a buscar respuestas en el mundo de las
emociones.
Estudios realizados por Peter Alovey y John Mayer en 1990 permiten
identificar los componentes del coeficiente emocional: autoconfianza,
autocontrol, persistencia, empatía y dominio de las relaciones. Los tres
primeros indicadores, se refieren a la gestión de uno mismo y se
relacionan con la motivación al logro; las dos últimas son competencias
relativas a la afiliación y el poder social, siendo las más difíciles de
desarrollar. La autoconciencia consiste en conocer las propias
emociones. El autocontrol es la capacidad de cambiar o frenar emociones.
La persistencia es la capacidad de estimularse ante situaciones
adversas. Empatía es la capacidad de conocer a otras personas, intuir la
condición emocional de los demás. Finalmente, dominio de las relaciones
es la capacidad de ser oportuno ante diversas situaciones.
El liderazgo es una habilidad que se desarrolla en la medida en que el
individuo cultiva la autoconfianza, el autocontrol y la perseverancia.
Liderar implica empatía y capacidad de ilusionar a otros. En otras
palabras, no es otra cosa que una gestión tanto de talento propio como
el ajeno, resultante de la gestión emocional.
La inteligencia emocional se puede cultivar y contribuir al desarrollo
de la capacidad de liderazgo del individuo. En este proceso, hay que
aprender a hacer las cosas diferente hasta encontrar la satisfacción en
aquellas actividades en las que antes no se encontraba. Esto lleva a
cultivar dos aspectos básicos del liderazgo: visión positiva y un equipo
de trabajo comprometido con el logro. En la medida en que el individuo
conoce mejor su propia dimensión emocional, tiene un mejor control de su
vida. De igual manera comprende mejor a los otros y finalmente logra
optimizar su inteligencia racional.
Dentro del mundo empresarial el desarrollo de habilidades relativas a la
inteligencia emocional le da al individuo herramientas para mejorar su
desempeño. Es el manejo inteligente de las emociones lo que
eventualmente va a garantizarle el éxito dentro de la organización, ya
que es lo que le va a facilitar la creatividad, motivación y seguridad.
Carmen Quintero Russo es Panameña, socióloga, egresada de la Pontificia Universidad Javeriana de Santa Fé de Bogotá y de Loyola University of Chicago. Gerente de Proyectos de ODISEA EMPRESARIAL www.odiseaempresarial.com
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