El hecho de constituir la Administración una actividad humana, ha pesado de manera incalculable en la ausencia de una teorización a escala general de la disciplina y ha presionado a los autores en dicha materia a resolver los problemas específicos que acucian a los practicantes de la Administración poniendo énfasis en las técnicas para administrar. Según P. Drucker (2001), "Calidad Total, Excelencia, Competitividad, Reingeniería, Competencias Nucleares, etc., son herramientas y, como tales, aplicables a una tarea dada. Ninguna es la respuesta. La tendencia para designar a una u otra como la cura para todo, es típica de una disciplina inmadura". Sin embargo en palabras de Yañez (1990, p.22) "las herramientas no existen en abstracto: no hay herramienta ajena a la ciencia y a los mecanismos de su funcionamiento, no hay herramienta que se valga por sí misma, ...lo mismo sucede con las técnicas...
Entonces, evidentemente, no puede haber conocimiento ni estudio de las técnicas en abstracto, sin tener en cuenta la ciencia y los mecanismos... Decimos simplemente que las técnicas tienen una base objetiva y no abstracta".
Eugenio Yañez (1990) destaca que "... con el extraordinario auge de los cursos intensivos sobre técnicas de dirección, paralelamente al desarrollo de nuevos conocimientos y habilidades por los dirigentes económicos, han surgido también interpretaciones erradas relativas al alcance y profundidad del estudio de las técnicas de dirección y a los vínculos entre la ciencia de la dirección, los mecanismos de la dirección y las técnicas de dirección. Existen compañeros que consideran que el estudio de las técnicas de dirección agota el estudio de la dirección, y no logran ver la relación entre técnicas y ciencia y mecanismos. En cierto sentido, y pretendiendo lo contrario, asumen posiciones "tecnocratistas" al reducir la esfera de conocimientos a las técnicas." Yañez (1990. p. 5)
Siendo la administración un rasgo común a la práctica social, determinadas técnicas, experiencias y procedimientos para administrar se han generalizado, de esta manera cada administrador le imprime su impronta personal basadas, en muchas ocasiones, en el voluntarismo y en la reproducción de los métodos impuestos por niveles superiores a la organización de los cuales depende, y no en bases científicas. Es indudables el papel que ha jugado la práctica hasta el momento y el papel que puede jugar en la consolidación de la teoría administrativa pues "...sólo cuando una práctica está lo suficientemente madura, los académicos pueden realizar contribuciones de importancia. Y sin práctica el académico no puede producir contribuciones al management". (Nascimento Rodrigues, 2001).
En opinión del autor se debe construir una base fiable sobre la que edificar un conocimiento, una base hecha fundamentalmente de métodos serios. Por esto resulta de interés fundamental que las escuelas de negocios deriven parte de su esfuerzo desde la propagación de métodos prácticos, más o menos fiables, hacia el estudio científico de la Administración.
Ingeniero Industrial. Profesor Asistente del Centro de Estudios de Gestión Empresarial de la Universidad de Holguín, Cuba. En estos momentos se encuentra realizando su doctorado en Administración, su actividad fundamental se relaciona con la actividad postgraduada y la realización de consultorías.
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