De la misma forma en que la vida de un producto o servicio tiene un
ciclo de vida (entrada, crecimiento, saturación y madurez o abandono del
mercado) dentro de una empresa, es posible establecer tres diferentes
Directores de nuestra empresa durante las diversas etapas sucesivas de
la evolución de la compañía.
Para cada una de las etapas se requiere de un Director con diferentes
habilidades, liderazgo y conocimiento de la empresa y su entorno.
Por ejemplo, el primer Director tiene que formar de la nada el equipo
que le ayudará a sacar adelante a la empresa, diseñar el producto o
servicio que se ofrecerá en el futuro, marcar el rumbo del mercado y
estar profundamente enamorado de su empresa para convencer a socios
iniciales. También tendrá a su cargo reunir el dinero y conseguir a los
clientes iniciales para echar a andar el negocio. Dar de alta el negocio
pasando por las trabas burocráticas. Este primer Director necesita ser
altamente ingenioso y tenaz.
El segundo Director, es el que deberá hacer crecer la compañía
mediante la búsqueda del mercado y poniendo a prueba el negocio. Tiene
que formar al equipo operativo de la empresa y estar muy atento a todos
los resultados operativos para lograr el punto de equilibrio. Necesita
tener un estricto sentido de la dirección y habilidades operativas y
gerenciales.
Por último, el tercer Director será responsable de tirar de una compañía
cada vez más pesada con muchas responsabilidades con clientes,
proveedores, gobierno, etc. Necesita ser constante pare enfrentar los
problemas diarios y continuar con el crecimiento de la empresa.
Ninguno de los tres directores es mejor que el otro, cualquiera de los
tres tiene mucha importancia y solo difieren en las habilidades que son
requeridas en cada una de las diferentes etapas de la empresa. Tampoco,
es necesario que se contraten a tres diferentes directores durante estas
etapas, es posible que el primer director o director fundador modifique,
aprenda y adecue las habilidades requeridas durante cada una de las
diversas etapas. Lo que considero importante son dos situaciones.
Primero, es reconocer que las habilidades son diferentes y siempre
existe la posibilidad de contratar o promover a un nuevo director dentro
de la empresa para que nos apoye con las diferentes funciones requeridas
en la nueva etapa de nuestra empresa. Y segundo, dentro del reconocer
que las habilidades son diferentes, es importante realizar un pequeño y
honesto examen de conciencia y saber si nosotros como primer director
contamos con las habilidades y actitudes necesarias para sacar adelante
nuestra compañía en una nueva etapa.
Un ejemplo, de los tres directores es lo que vive Microsoft, Bill Gates
fue el primero y segundo director de su compañía. Hasta que hace
aproximadamente dos años nombro a un nuevo director, el tercer director
para hacer cargo de la pesada operación de Microsoft. El, es un intimo
amigo de Bill Gates que se llama Steve Balmer, quien cuenta que al
principio este cambio no fue fácil, ya que Gates quería seguir
interviniendo en todo el proceso gerencial de Microsoft. Finalmente, el
cambio se dio y Gates regresó a lo que más le gusta, a crear y diseñar
el nuevo sistema operativo del futuro.
Como caso similar esta Yahoo donde Jerry Yang y David Filo han dejado en
manos de otra persona las cuestiones administrativas de la compañía.
Es claro que estos ejemplos son mayúsculos, pero alguna vez tanto
Microsoft como Yahoo fueron PyMes y debido a una buena y diversa
administración han llegado a ser compañías exitosas.
Asesor de Planes de Negocio / Coordinador del CIAE Tecnológico de Monterrey-Campus Estado de México.
El autor es entre cosas ingeniero, administrador, catalizador de aventuras de negocio y estudioso de las relaciones socio-tecnológicas
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