La "destrucción creativa" no sólo
está presente en el orden económico capitalista sino que vive en la
filosofía empresarial ahora más que nunca cuando se tienen mercados tan
altamente competidos, por tanto, la innovación es un proceso que debe
adoptar toda empresa que busque perdurar a través de los años, no sólo
por conveniencia propia sino porque el mercado así se lo exige.
Cuando uno piensa en el trasfondo de la idea, lo nuevo reemplaza
lo viejo, no se encuentra con nada nuevo. A diario se encuentran
ejemplos en diferentes áreas de la vida, cuando compramos un par de
zapatos nuevos lo más probable es que comencemos a desechar los ya
trajinados, en las relaciones amorosas la cosa viene siendo
"un clavo saca otro clavo", etc. Pero si nos ubicamos en el plano
empresarial nos encontramos con que ese proceso para implantar el cambio
resulta difícil, no solo en las grandes corporaciones sino en las
pequeñas empresas, los gerentes siempre tienen preguntas como ¿cómo
expando mi negocio?, ¿cómo encontrar nuevas ideas? y ¿cómo hacen
empresas como 3M para innovar tan exitosamente?
Las dificultades detrás de estas preguntas yacen en el conflicto entre, la necesidad que tiene la empresa de controlar las operaciones existentes y la necesidad de crear un entorno que permita a las nuevas ideas florecer y a las viejas una muerte oportuna. Este conflicto no es más que la incapacidad de las firmas para cambiar su cultura empresarial, aun cuando tienen evidencias de que el mercado les está pidiendo que la cambien. Muchas empresas, por no decir la mayoría, esperan hasta que el mercado les muestra que deben hacer variaciones en su negocio, sea al producto, al precio o a cualquier otra característica propia, sin tratar de adelantarse a él, sin entender que el mercado siempre gana.
En cierta medida esta cultura del no cambio se presenta por la formación oculta de valores, concepciones o reglas mentales de los directivos que a la larga son las que conforman la filosofía empresarial. Cuando estas concepciones mentales están en sincronía con la realidad del mercado, muy posiblemente la firma se mueva en la búsqueda de la innovación tratando de enfrentar el mercado cambiante, pero cuando esta concepciones no se encuentran sincronizadas con la realidad del mercado, se está abriendo la puerta a nuevos competidores que entrarán al mercado luego de apreciar en él oportunidades de negocio desatendidas, generando así el espacio propicio para la decadencia de la empresa.
Es cierto que ser pioneros en el mercado es importante, es cierto que ser los primeros también lo es, pero cuántas veces se han presentado casos de negocios que eran muy importantes y que después se hundieron por aferrarse a sus tradicionales prácticas o productos porque no tuvieron la capacidad de innovar y dejaron que el mercado les ganara.
Las empresas deben estar dispuestas al cambio, deben buscar oportunidades de negocio sin aferrarse al pasado, los directivos deben abrir su mente a nuevos conceptos y deben impulsar la práctica de la innovación como la herramienta más eficaz para permanecer a través del tiempo, sino lo hacen, el mercado les hará saber de sus fallas y probablemente para ese momento sea tarde.
La llamada nueva economía (no solo la de las empresas puntocom) tiene un gran componente de innovación en cuanto a productos y procesos, pero también en cuanto a la práctica de la innovación en sí. Las empresas de la nueva economía se distinguen por su búsqueda permanente y porque entienden que no basta con ser los líderes hoy sino lo son mañana.
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