Son muchas las definiciones que se han dado acerca de lo que es el liderazgo, las características de un buen líder y el concepto que nosotros mismos podamos tener sobre el tema. En muchas ocasiones tendemos a endiosar a personas que por sus cualidades, trabajo y el éxito logrado en el mismo han tenido determinada trascendencia, esto hace que se vean ante nuestros ojos como superiores, inalcanzables y difíciles de imitar.
En realidad esto no es así, si observamos con detenimiento, muchos de
los grandes líderes no pertenecen a una determinada clase social, grupo
étnico o religioso, simplemente son personas que con mucho esfuerzo han
convertido su pequeño sueño en una realidad constante y muy cautivadora
para sus seguidores. Son personas que se han hecho a base de trabajo y
la experiencia que sólo se consigue a través de los errores cometidos.
Podemos encontrar muy frecuentemente como habilidades principales en
ellos:
La capacidad de traducir las miles de ideas que existen en su mente en un objetivo concreto que se podrá ampliar en la medida del tiempo, esto es lo que se conoce como tener visión.
La segunda habilidad es poder transmitir este sueño a un determinado grupo de seguidores de manera tal que ellos se quieran comprometer con dicha causa y lo hagan de manera voluntaria y sin manipulación. Para lograr transmitir un concepto no se necesita ser un gran orador, simplemente se requiere mucho conocimiento sobre el tema y un lenguaje práctico y sencillo lleno de ejemplos y analogías que cualquiera pudiera dilucidar con facilidad.
De la anterior, es decir, de la forma como se transmitan los conceptos depende mucho la tercera habilidad que es la de generar confianza y credibilidad, esto logra un mayor grado de compromiso y se refleja en un mayor esfuerzo que finalmente se traduce en el éxito del trabajo puesto en marcha.
Pero creo que tal vez la habilidad más importante de un líder es sembrar la semilla en sus colaboradores para que cada uno sea un líder individual comprendiendo que por más alto, gordo o flaco, tímido o audaz que pueda ser, siempre podrá explotar y transmitir lo que se ha mencionado anteriormente.
Un líder no nace y tampoco se hace de la noche a la mañana, un líder se forja a través de trabajo, dinamismo, fe en lo que se quiere, optimismo, confianza en el grupo de trabajo y mucha dedicación.
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