Desde hace tiempo los seres humanos buscamos la manera de conocer
mejor a nuestros semejantes, el carácter de las personas y su actitud
para desarrollar tareas y funciones están estrechamente conectadas.
Los lideres y sus seguidores obedecen a patrones de conducta diferentes
e inclusive su forma de reaccionar y de tomar decisiones es en algunos
casos diametralmente opuesta.
Desde el punto de vista de la psicología se han podido identificar
cuatro tipos de caracteres, esto no quiere decir que se esté ante el
paradigma del comportamiento sino que contamos con parámetros definidos
para identificar más fácilmente el tipo de persona con la que
interactuamos.
Aún cuando este tema colinda con los terrenos de la psicología, ningún
gerente que se respete lo ha menospreciado por no ser específicamente
técnico. De hecho lo consideran vital.
Ya hemos identificado tres factores importantes:
1. Los tipos de carácter no son los únicos patrones a través de los
cuales debemos juzgar a las personas. Es necesario combinar esta
clasificación con otras para acercarnos a la verdad.
2. Aun cuando la clasificación es estricta; solo se trata de modelos
extremos; por lo tanto es necesario que maticemos nuestras observaciones
ya que el mismo individuo puede mostrar características combinadas.
3. La alta gerencia de las empresas exige este tipo de información y la
considera fundamental para la negociación y la toma de decisiones.
Estamos en la era del conocimiento y nuestras empresas la conforman
personas, no máquinas.
En lo que concierne estrictamente al emprendedor, conocer y aplicar la
clasificación del carácter de los individuos, no solo es un ejercicio de
ingenio para pasar unos momentos de esparcimiento. Se trata en cambio de
una poderosa herramienta de selección y enfoque.
Podremos entonces conocer quien es apto para una tarea arriesgada o con
quien podremos contar en el largo plazo; incluso nos ahorrará mucho
dinero en el montaje de la empresa o ganaremos un inversionista al saber
negociar en su "idioma".
A continuación describiremos los cuatro tipos de carácter con sus puntos
fuertes y débiles.
· PERSONA DOMINANTE: Su prioridad es poseer el control. A través de él,
logra sus objetivos; lo motiva la libertad de acción que ostenta en esa
posición. Son amantes de los retos que los exijan a fondo y los obliguen
a tomar decisiones.
Sobre todo se caracterizan por ser persistentes. Son directos y lógicos
en sus respuestas y concentrados en los temas que estén discutiéndose.
Detestan la inactividad y la perdida de tiempo. Consideran irracional no
invertir bien sus energías y eso los lleva a veces a ser insensibles e
impacientes. Suelen ser inflexibles y arriesgados; esto es, que pasan
por alto detalles importantes.
Piensan que lo pueden hacer todo. No delegan plenamente; les es difícil
relajarse y descuidan su vida privada.
La dictadura y autocracia son errores comunes pero en general se trata
de buenos lideres. Tienen iniciativa y son capaces de concentrar toda su
energía en los proyectos que se les ha encomendado.
· PERSONA INFLUYENTE: Su prioridad es lograr el respaldo de otros, para
llegar a la meta trazada. Son amables, sociables, amigables y se
muestran como personas muy interesantes. Se motivan cuando se los acepta
y se los reconoce en sociedad. Les gusta relacionarse con la gente y a
menudo construyen relaciones profundas. Son entusiastas y optimistas,
tanto así que contagian su positivismo al grupo.
Por otra parte son desconcentrados, participan en tantas actividades que
pueden ser incumplidos. En sí es un problema de administración del
tiempo. Confunden lo que es importante, con lo urgente y vital.
Un desaire o un rechazo puede ser motivo para que el influyente
reaccione negativamente; en definitiva son muy sensibles al aislamiento.
Suelen ser buenos líderes de equipo. Explotan la comunicación.
Entusiasman y motivan al grupo. Toman decisiones rápidas y se enfocan al
éxito.
· LA PERSONA SÓLIDA: Son reconocidas por su estabilidad emocional. Son
perfectos seguidores y son indispensables en los equipos de trabajo.
Siempre están dispuestos a cooperar con el jefe o líder para lograr la
culminación de los proyectos.
Su principal motivación es el afecto y el aprecio que se les demuestre.
Su concepto de amistad es muy profundo. Son leales y complacientes. Se
los reconoce por su postura callada, tranquila y pacífica. Laboran con
sosiego y sus decisiones no son rápidas. Temen salir de la rutina.
Son muy productivos sin presión y en ambientes de baja tensión.
Prefieren trabajar solos. Sin embargo son buenos mediadores e
integradores de nuevos miembros.
Siguen bien las instrucciones, saben comunicarse y tienen el talento de
escuchar. Prefieren la tranquilidad en su vida y la defenderán a
cualquier costo; sin embargo sus decisiones están influenciadas por
terceros.
· LA PERSONA CONDESCENDIENTE: Encuentran motivante hacer las cosas
correctamente, la calidad de su trabajo es su motor. Por sobre todo son
ordenados, cuidadosos, analíticos y metódicos. Encuentran interés en los
detalles, lo que los hacen excelentes analistas de información.
Se alimentan de la experiencia y suelen trabajar lentamente con tal de
lograr a la perfección, su comunicación es aceptable.
La misma cautela y detallismo suele convertirlos en seres atemporales,
lo que les dificulta el cumplimiento de cronogramas.
Requiere de mucha información para tomar una determinación lo que
retarda su decisión final.
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