El presente artículo hará un breve análisis del problema del crédito
enfocado a la Industria en Colombia; el punto principal que se
pretenderá demostrar es que aunque existen instituciones gubernamentales
dedicadas a financiar a la industria, los recursos que manejan son
insuficientes y el problema del riesgo que afrontan los intermediarios
financieros debido a la recesión, limita en gran medida el otorgamiento
de efectivo al sector real, generando problemas de liquidez para el
aparato productivo y el deterioro en la calidad de la cartera de las
instituciones financieras, con lo que los incentivos para otorgar
créditos a los sectores industriales se ven reducidos siendo el Estado
quien debe cubrir estas necesidades. Para terminar se hablará de la
figura de la Banca de Segundo piso y de sus limitaciones.
El problema del crédito
Uno de los problemas que más afecta a la industria en la actualidad es
la obtención de recursos de trabajo para poder ampliar su capacidad
productiva y de esta manera, alentar el proceso de recuperación
económica. Con la recesión que se presentó en los años anteriores el
riesgo crediticio aumentó en gran medida y como consecuencia el sistema
financiero cerró las puertas al sector industrial, generando roces entre
dichos sectores ya que mientras la industria pide recursos nuevos para
el desarrollo de sus actividades el sector financiero disminuye su
crédito y se abstiene a prestar sin garantías.
Ante dichas dificultades aparecen las instituciones públicas como fuente
de garantías para el cumplimiento de los créditos, o como prestamista;
la principal institución gubernamental que presta apoyo a la industria
es el Instituto de Fomento Industrial, que en la actualidad bajo un
esquema de banca de segundo piso apoya a la industria facilitando el
crédito al sector mediante diversos mecanismos, siendo el mecanismo de
redescuento como Banca de Segundo Piso el más utilizado, bajo varias
líneas especiales de crédito.
En cuanto a los montos acumulados de crédito, recientemente se dio a
conocer que desde enero de 1997 hasta octubre de 2000 el IFI ha
desembolsado créditos por $ 2.742.891 millones de pesos habiéndose
beneficiado con ello 88.411 empresas de las cuales 2.400 accedieron por
créditos directos y 86.011 a través de los diferentes programas que
ofrece.
El ultimo dato anual dado a conocer corresponde a Enero - Octubre de
2.000 donde se muestra que $540.848 millones de pesos fueron colocados
por la entidad, $318.097 por mecanismos de segundo piso y $222.750
millones directamente, además de 19.636 empresas beneficiadas por el
método de redescuento.
Desde 1994 el IFI ha colocado un total de $2.121.524 millones siendo
beneficiadas un total de 131.844 organizaciones empresariales de las
cuales la mayoría han sido beneficiadas a través del programa finurbano
(118.594) del cual sería importante destacar que el promedio de cada
crédito es de aproximadamente 2 millones de pesos únicamente, sin
embargo la mayor cantidad de recursos fueron destinados a la gran
empresa (1.041.035) donde también se presenta la mayor concentración
promedio (407.8 millones c/u).
Los montos financiados por el IFI, dependiendo sus diferentes líneas de
crédito, varían mucho y sería importante destacar que los montos
promedios son muy bajos por crédito lo que evidencia aún más el hecho de
que los créditos son insuficientes.
Se supone que en la medida en que el crédito vuelva a irrigarse hacia el
sector real, mejoraría la capacidad de pago de las empresas y, en
consecuencia, también se beneficiarán las entidades financieras al
disminuir su exposición al riesgo, permitiendo a su vez, mayores
préstamos para la reactivación económica.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por reactivar el crédito, éste no
ha conseguido la dinámica requerida y desde 1997 no muestra crecimientos
anuales de más del 3%, mostrando claramente la dificultad de acceso a
crédito de la industria. En este contexto, la actividad de
intermediación
se ha reducido al mínimo y en el caso del sector productivo las
necesidades son cada día más apremiantes.
El sector industrial propone que el gobierno reactive el crédito a las
industrias bajo tres mecanismos fundamentales
*Creación de un Fondo de Capitalización Empresarial:
La propuesta consiste en capitalizar las empresas del sector real para
mejorar de esta forma su capacidad de crédito y además garantizar que la
recuperación sea sostenible. Donde se cuente con una línea de crédito
para que los accionistas fortalezcan patrimonialmente a sus empresas o
se posibilite la creación de empresas nuevas. Se supone que esta
propuesta sería fruto de un crédito de US$500 millones con el BID.
*Riesgo compartido entre el Sector Financiero y el Estado:
Se propone que debido a la crisis económica uno de los principales
cuellos de botella en el otorgamiento de nuevos créditos está en el
mayor riesgo que necesariamente deben asumir los intermediarios
financieros en un período de crisis y por lo tanto la ANDI propone la
posibilidad de que el riesgo sea compartido entre el sector financiero y
el Estado.
*Reestructuración de pasivos de las empresas:
Utilizar líneas de crédito por parte del IFI y Bancoldex, para
reestructurar los pasivos
de las empresas y destinarla a la cancelación o consolidación de
pasivos de la forma en que opera la línea de redescuento de Bancoldex y
de esta manera evitar las figura del concordato.
Respecto a dichas propuesta, y debido al notable acercamiento del
gobierno con los sectores industria y financiero, se han creado
legislaciones muy parecidas a las propuestas por la ANDI, con la ley de
intervención económica y los programas de redescuento del IFI, con sus
líneas especiales de crédito; dichos mecanismos han funcionado, pero los
montos no son suficientes, y ya que la nueva banca de segundo piso
utiliza intermediarios financieros, las condiciones en realidad no
mejorar demasiado para los industriales.
Además, los créditos se enfocan a la reestructuración de las deudas más
que incluso al mismo capital de trabajo. Generalmente las empresas que
reciben este tipo de fomento bajo la ley 550, buscan más exenciones de
impuestos atrasados que capital nuevo, siguiendo la tendencia de la
cultura del no pago.
La Banca de Segundo Piso en Colombia
Una de las propuestas más importantes del Gobierno Nacional en materia
de fomento; sería la creación del Banco Nacional de Redescuento
(BNR) que sería el producto de la fusión de Bancoldex, IFI, Finagro
Findeter, Fonade y otras instituciones, Sin embargo esta
reestructuración de la banca de segundo piso no esta exclusivamente
encaminada a facilitar el acceso a los créditos para las pequeñas y
medianas industrias ni busca ayudar a aumentar la credibilidad de
estas ante el sector financiero, sino que existen otros elementos que
han impulsado al gobierno a revivir esta iniciativa como la
reestructuración del Estado, y la necesidad de simplificar la
administración.
Sobre las experiencias de la Banca de segundo piso, se afirma que los
mecanismos de redescuento no son los más indicados para generar
desarrollo industrial, de hecho en los países desarrollados en la
actualidad son los fondos de capital de riesgo los verdaderos impulsores
de las industrias junto con mercados de capitales fuertes y abiertos que
permiten al empresario contar con recursos frescos y generar mayores
utilidades. Además, existe la noción de que el verdadero desarrollo
empresarial no se financia con crédito de fomento y menos cuando pasa
por la banca privada lo que ha llevado a que en Colombia los créditos
lleguen al usuario final a una tasa del DTF mas 5 ó 6 puntos.
Sin embargo, uno de los argumentos que se esgrimen a favor del BNR es la
concentración de los recursos para una mejor administración y mayor
claridad para el usuario de los mismos cuando necesite acudir a esta
ayuda. Otro elemento importante en el análisis es el contexto en que se
plantea la propuesta, que obedece a las políticas de reestructuración
fiscal que adelanta el gobierno, sin embargo la mayor dificultad para la
fusión puede presentarse a nivel financiero ya que las entidades
llamadas a conformar el nuevo Mega Banco de segundo piso tienen cada una
obligaciones particulares que podrían entorpecer la acción de la nueva
institución, obligaciones que deben cancelarse antes de pensar en la
unión de estas entidades.
A manera de conclusión podemos decir que el financiamiento a la industria en Colombia es muy limitado, debido a los pobres recursos disponibles para el fomento y el crédito a la industria, además de la dificultad para el acceso que se presenta para las pequeñas y medianas empresas a este tipo de ayudas, una débil organización institucional que todavía funciona a manera de banca de fomento de segundo piso, que cuando trabaja con intermediarios financieros, representa las mismas condiciones de mercado. La percepción del sector industrial es clara, se necesitan más recursos, más sin embargo sus propuestas no van más allá de la reestructuración de los pasivos industriales sin preocuparse demasiado por la creación de nuevas industrias. La política crediticia para la industria debe ser reformulada, involucrando nuevas modalidades de financiación para las empresas como los fondos de capital de riesgo o un mercado de capital más activo y fuerte.
Notas, fuentes y recursos
BIBLIOGRAFÍA
Vicepresidencia Administrativa: “Centro de documentación”; Recortes de Prensa IFI (Instituto de Fomento Industrial).
Ministerio de Desarrollo Económico IFI: Vicepresidencia de planeación e inversiones: Informe de gestión de Desembolsos acumulados a Octubre de 2000, Banca de primer y Banca de Segundo piso. Finurbano, Propyme, Redescuento, Gran Empresa. Bogotá, Noviembre de 2000.
CARRASQUILLA Alberto y Arbeláez María Angélica: “la Política Financiera entre 1998 y 2000: “su impacto sobre las entidades de crédito. Informe Abril 2000. Tomado en la CEPAL www.eclac.cl
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