Mercantilismo y fisiocracia

Autor: Manuel Andrés Guerrero

Economía pública

02 / 2001  

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En el período de 1500 a 1780 hay una clara tendencia positiva en la actividad económica, y los cambios sociales también se ven reflejados en los mercados; se pasa del feudo a la nación – estado.

MERCANTILISMO: (1500 – 1750)

Surge en Inglaterra y Francia, donde los autores eran mercaderes que escribían acerca de sus intereses y su relación con la política económica. Es la época en la que cada hombre era su propio economista, y eso daba lugar a una gran diferencia en los temas expuestos por cada uno; es decir, que la universalidad en los criterios y temas era muy limitada. Sin embargo, la riqueza y el poder eran los objetivos comunes a todos ellos, y, por tanto, escribían acerca de la política económica más oportuna para lograrlos.

Los supuestos que se manejaban eran muy rudimentarios; asumían la riqueza en el mundo como fija, que era lo mismo que decir que en la relación económica no era posible una ganancia sin incurrir en una pérdida por parte del otro actor (este concepto llega de la Escuela Escolástica). A nivel nacional, es el comercio exterior la llave al poder y la riqueza, a través de una balanza comercial siempre positiva. Por otra parte la línea mercantilista asume que el propósito de la actividad económica es la producción y que la riqueza de la nación es diferente a la sumatoria de las riquezas individuales. Ellos decían que al subir la producción se aumentaría el nivel de exportaciones, pero manteniendo un bajo nivel de consumo doméstico, así que abogaban por bajos salarios como una ventaja competitiva. Para reforzar esta última idea, decían que salarios por encima del nivel de subsistencia reducen el esfuerzo de la mano de obra y de horas de trabajo por trabajador al año, llegando a la conclusión que la pobreza individual beneficia a la nación (el producto nacional es más importante que el consumo nacional).

Entrando más en el tema mercantilista por excelencia, la balanza comercial, estos eran muy precisos al señalar que había que alentar las exportaciones y desalentar las importaciones, para lo cual era necesaria la intervención estatal, tanto en la sustitución de importaciones como en la estimulación de la producción, la creación de aranceles para las manufacturas externas y la importación de materias primas a buen precio.

Para medir la riqueza, utilizaron la cantidad de metales preciosos, así que su acumulación se convirtió en el objetivo y, ya que una balanza favorable inyectaba metales a la nación, era preciso apoyarla.

El punto de discusión de la época era si la balanza comercial tenía que ser favorable con todas las naciones o podía haber excepciones, para lo cual se decía que si el tipo de importaciones era insumos no había ningún problema; de hecho la exportación de oro era una acción rechazada salvo si era para importar materias primas para productos de exportación.

En cuanto al dinero, no fueron muy profundos en sus análisis en lo que tiene que ver con las consecuencias del mismo en una economía. De hecho, el flujo del metal de América a Europa redujo fenómenos especiales que fueron mejor abordados por los llamados Mercantilistas Tardíos, quienes notaron la relación con el nivel de precios, la cantidad del dinero y la velocidad de circulación, como Jean Bodin y Locke, respectivamente. Hume evaluó la Balanza Comercial, la cantidad de dinero y el nivel general de precios dentro de su estudio llamado “Flujo especie – precio”, que señala la imposibilidad de mantener una balanza comercial positiva por mucho tiempo, ya que al aumentar la cantidad de dinero y plata (especie) se elevan los precios con una reacción espejo; de esta manera, las exportaciones disminuyen y las importaciones aumentan como fruto del precio menor en el exterior hasta que finalmente sucede una auto – corrección. Por estos hechos se considera que el lapso entre 1660 y 1776 los avances literarios son muy importantes dentro de la cátedra por la mejor comprensión del efecto del dinero en los precios y la economía.

Un punto importante del pensamiento de corte mercantil es que consideran los factores monetarios como los determinantes del crecimiento y la actividad económica, más allá de los factores reales y, por tanto, consideraban que una oferta monetaria traía cambios en el nivel de producto.

La motivación principal de los mercantilistas puede ser su afán por encontrar elevados niveles de renta, dada su realidad de mercaderes que aprovechan al gobierno y sus decisiones para incrementar su capital, pero, más que eso, su contribución al análisis económico está en esa capacidad de hacerlo por separado de las ciencias sociales y la filosofía, al estilo de las ciencias físicas, adoptando el cuadro de causa – efecto; sin embargo, la transición no es completa y aún se encuentran rasgos moralistas en sus análisis.

Para ellos al conocer las leyes de la causalidad controlarían la economía, pero la intervención no debe complicar las verdades económicas básicas, como el hecho de fijar precios, que pueden crear desequilibrios que llevan a escasez y desarreglos en la demanda.

El hombre era igualado al homo economicus y fijaron que su fin era buscar su ganancia, por lo tanto, lo asumieron con rasgos egoístas.

Los mercantilistas postreros vieron errores en los supuestos de sus antecesores como los siguientes:

1. La moneda no es la medida de riqueza
2. No todos los países pueden tener una balanza comercial positiva
3. Ningún país puede sostener una balanza comercial favorable en el largo plazo
4. El comercio puede ser mutuamente beneficioso para las naciones
5. Las ventajas para países con especialización y mayor especialización del trabajo son mayores
6. La intervención estatal debe reducirse (según niveles planteados por los mercantilistas).

Lastimosamente, la Escuela Mercantilista no fue capaz de mostrar el funcionamiento total de la economía de mercado (formación de precios, asignación de recursos escasos, etc.).

Otra hipótesis mercantilista era la del conflicto entre el interés privado y el bien público, en el cual el estado debía intervenir como canalizador. Esta creencia se rompe con la llegada del clasicismo.

Mercantilismo

Los supuestos que se manejaban eran muy rudimentarios; asumían la riqueza en el mundo como fija, que era lo mismo que decir que en la relación económica no era posible una ganancia sin incurrir en una pérdida por parte del otro actor (este concepto llega de la Escuela Escolástica). A nivel nacional, es el comercio exterior la llave al poder y la riqueza, a través de una balanza comercial siempre positiva.

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Manuel Andrés Guerrero

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