El proceso de descentralización en Colombia

Autor: Alejandro Jáuregui Gómez

Economía pública

01 / 2001  

En el presente artículos consideraremos algunos elementos para entender un poco mejor el proceso de descentralización en Colombia.

1. Consideraciones teóricas acerca de la descentralización:

En general, la descentralización, busca que las necesidades y preferencias locales, se expresen, se escuchen y se resuelvan desde el nivel de gobierno que se encuentre más cerca de las personas y que sea capaz de hacer los diagnósticos correctos y responder a las necesidades de los habitantes de una manera eficiente y eficaz.

Si retomamos el principio de equivalencia fiscal[1], podríamos decir que en términos de bienes públicos, deben existir tantos niveles de gobiernos, como bienes públicos haya por suplir, y se podría afirmar que cuando los límites, de la prestación del servicio público, son los mismos que los de la jurisdicción que las provee, se encuentra el punto de mínimo costo, el cual es el óptimo.

Cuando los límites de prestación del servicio público son mayores o menores que la jurisdicción que la provee, se darán problemas de ineficiencia, ya que en los casos extremos, se cobrarían servicios que no se necesitan, o se dejarían de pagar servicios prestados. Si retomamos el principio del Federalismo Económico[2], deberíamos preferir la estructura de gobierno descentralizada que internalice todas las externalidades económicas sujeta a la restricción política o constitucional de que las políticas del gobierno central son decididas por un planificador central.

Los departamentos

En general, algunos departamentos y municipios grandes cuentan con la capacidad económica y de recursos humanos para cumplir con sus competencias de una manera eficiente. Sin embargo, existe otro grupo de entidades que ha demostrado una gestión fiscal y administrativa pobre por no decir miserable.

Existen funciones que pueden ser cubiertas por los niveles intermedios de gobierno como la salud, bomberos, educación etc, dejando a los gobiernos nacionales cuestiones como la defensa, la política monetaria, o las relaciones internacionales; sin embargo, esto tendría sentido únicamente si los niveles intermedios de gobierno cubrieran los requisitos mínimos para poder desarrollar políticas serias en cuestiones como la salud, la educación o la prestación de servicios públicos.

2. El fenómeno de la descentralización en Colombia:

Respecto del fenómeno de la descentralización en Colombia, existe cierto consenso en afirmar que es un proceso joven, incompleto, pero que va por buen camino y que se debe profundizar y afinar ya que es la mejor opción a largo plazo para el desarrollo del país.

En este sentido, en general se afirma que el proceso de descentralización en Colombia aún no se ha consolidado[3]; a pesar de varios logros en materia de descentralización fiscal y administrativa, se afirma que existen razones sociales, económicas y políticas que interfieren en el proceso. Por otro lado, se observan deficiencias en los instrumentos que definen las relaciones fiscales intergubernamentales y en la implantación de la descentralización en niveles sectoriales.

Se entiende que aún así, el proceso es relativamente nuevo y se encuentra en una etapa de transición, en donde Colombia opta por un proceso de descentralización fiscal y administrativa a mediados de los años 80, el que se concreta explícitamente en la Constitución de 1991. Diez años después de aplicadas las reformas, se entiende la descentralización como un proceso incompleto con consecuencias sobre la prestación de los servicios y sobre el equilibrio macroeconómico de la nación.

Entre las críticas más comunes al proceso se encuentra que la reglamentación y la organización administrativa es compleja y en algunos casos inconsistente, cuya expresión más clara es la falta de consenso en las responsabilidades de los distintos niveles de gobierno. Un punto importante que me gustaría resaltar, es el hecho de que en general, el apoyo político que se dio al proceso de descentralización en 1991 ha perdido fuerza y que se ha manifestado en una nueva tendencia centralista, que es atribuida a la falta de claridad en las normas y a problemas administrativos, pero que en mi concepto, tiene que ver con la incapacidad de muchos gobiernos departamentales y municipales de realizar las funciones que le corresponden; simplemente son insostenibles.

En este escenario, mientras el gobierno central, tiene más responsabilidades de gasto, los gobiernos intermedios no tienen mayor autonomía real, ni poder económico para desarrollar sus funciones, terminando siempre la nación rescatando a los departamentos de sus crisis y sus problemas de solvencia.

Si miramos el desarrollo regional, encontraremos que las entidades territoriales son un universo sumamente heterogéneo. En general, algunos departamentos y municipios grandes cuentan con la capacidad económica y de recursos humanos para cumplir con sus competencias de una manera eficiente. Sin embargo, existe otro grupo de entidades que ha demostrado una gestión fiscal y administrativa pobre por no decir miserable. En mi concepto, el problema en últimas, no tiene que ver con administración, tiene que ver con tamaño y capacidad real de influencia para los habitantes.

Funciones...

Existen funciones que pueden ser cubiertas por los niveles intermedios de gobierno como la salud, bomberos, educación etc, dejando a los gobiernos nacionales cuestiones como la defensa, la política monetaria, o las relaciones internacionales.

3. Consideraciones finales:

Colombia es un país pequeño, y no se compadece tener más de 30 gobiernos subnacionales, con atribuciones fiscales débiles y que se favorecen principalmente de las transferencias de la nación; es necesario reducir sus funciones y atribuciones, los gobiernos departamentales son una traba, más no polos de desarrollo y progreso.

Sería más adecuado pensar en gobiernos intermedios más fuertes, que aprovechen las economías de escala en las regiones, sería bastante productivo organizar el mapa de la nación, no con criterios políticos sino económicos con el fin de lograr mayor progreso real.

Existen demasiados municipios sin ninguna capacidad fiscal, y sin oportunidad de aprovechar algunos tipos de economías de escala, sería valioso hacer un esfuerzo para evitar los gastos de funcionamiento generales, crear jurisdicciones municipales más amplias para pensar en hacer mayor inversión sin pasar por tantas etapas de manejo administrativo, que en últimas no representa ningún gasto productivo. En Colombia tiene más sentido, tener un esquema más centralizado, con mayor capacidad real para influir sobre los habitantes, que un sistema descentralizado y con limitadas capacidades de acción, en otras palabras, tener menos puestos de escritorio, y mas puestos de pico y pala con trabajo productivo.

Notas, fuentes y recursos

[1] Mancur Olson Jr: THE PRINCIPLE OF "FISCAL EQUIVALENCE", THE DIVISION OF RESPONSABILITIES AMONG DIFFERENT LEVELS OF GOVERNMENT. Lecturas de clase.
[2] Robert P. Inman and Daniel L Rubingeld "RETHINKING FEDERALISM", Lecturas de clase.
[3] "DESCENTRALIZACIÓN EN COLOMBIA: NUEVOS DESAFÍOS", Martin Rafael Hernández y Carlos Oliva. Banco Interamericano de Desarrollo en www.iabd.com

 

Alejandro Jáuregui Gómez

aljagoarrobagestiopolis.com

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