Los aportes de los griegos y los escolásticos

Autor: Manuel Andrés Guerrero

Pensamiento económico

01 / 2001  

Para empezar debemos entender el entorno en que se desarrollaron estas ideas era muy diferente al de hoy en día, las sociedades se caracterizaban por ser principalmente agrícolas, donde se presentaban intercambios de productos pero en una escala muy baja ya que la producción de las familias era para el autoconsumo, este periodo abarca desde 800 AC. al año 1.500 DC. durante estos 2300 años los avances fueron pocos y se caracterizó por los estudios no sistemáticos de la economía.

La economía de ese entonces no estaba sujeta a la dependencia mercantil para la producción ni para el consumo ya que la característica de la autosuficiencia de las familias hacia que los mercados resultaran intrascendentes, por otro lado la autoridad era la principal directriz para la asignación de los recursos, y de hecho los primeros pensadores carecían de una visión clara del significado de la escasez. Así empezaron los primeros pasos hacia el análisis de la economía.

Los primeros pensadores se centraban en los mecanismos de distribución de ese entonces y su reflejo en la calidad y justicia de vida de las personas. Podemos reconocer dos temas que eran los que mas tiempo ocuparon a los pioneros.

a) estos pensadores estaban preocupados por el nivel correcto de investigación para el apropiado análisis de la sociedad, es decir , no estaban de acuerdo con la separación de los temas de estudio respecto a las actividades que se desarrollaran , o pudo ser que ni siquiera entendieran la posibilidad de la separación de dichos temas como por ejemplo: la economía en el caso que nos ocupa era parte de la filosofía misma. b) el énfasis de las disertaciones estaba dirigido a los asuntos filosóficos mas profundos, como la imparcialidad, la justicia, la equidad todos con una mirada critica de los precios y de las actividades de intercambio.

Los griegos fueron los primeros en intentar descubrir las intimidades del funcionamiento de la economía, representados por filósofos como Hesiodo, Jenofonte, Platón y Aristóteles, fue gracias al primero que se inicia esta gran carrera ya que Hesiodo encontraba muy obvio que la escasez no correspondía a la interacción de los deseos de las personas y la existencia de recursos sino que daba por hecho que este era un maleficio desatado sobre la humanidad gracias a la irresponsable apertura del cofre de Pandora; Esto nos da a entender la poca conciencia que del mercado tenían estos escritores, el cómo muchos otros de los filósofos griegos era de origen y de estilo de vida campesino, y por tanto se interesaban por los problemas de la eficiencia entendida esta como el rendimiento que pueda lograrse de los insumos para que resultara la mayor cantidad de producto. Y ya que eran sociedades de autoconsumo familiar no se interesaban por los agregados como la eficiencia de la sociedad.

Jenofonte por su parte retoma el concepto mismo de economía en su libro OECONOMICUS que trata sobre la administración de eficiente a nivel del productor y/o de la familia pero lo aplica estadios mas complejos como la milicia y la administración publica, así mismo llega a aceptar que la eficiencia mejora con el grado de división del trabajo que exista en la actividad.

Antes que Aristóteles hiciera su aparición, pensadores como Demócrito y Platón se habían pronunciado sobre la propiedad privada y su importancia en la sociedad. El primero ensalzó las ventajas de esta ya que propendía al desarrollo y facilitaba el progreso, por su parte Platón considero que dentro de su sociedad ideal , los militares y los filósofos deberían excluirse de la posesión privada ya que esto acarreaba problemas que distraían su atención de las ocupaciones principales; en su lugar el concebía la propiedad comunal como la solución para estos grupos.

Finalmente llegamos al pensamiento aristotélico, este abogaba por la no-limitación de la propiedad privada lo cual podía mal interpretarse como un choque de inconsistencia con su doctrina de que la búsqueda de ganancias económica era innatural. Para comprender mejor los argumentos debemos regresar a la discusión moral del uso del dinero en el intercambio en lugar del trueque directo entre productores; este discurso partía de la diferenciación entre la necesidad y el deseo de los agentes; es decir, que se entendía que las necesidades eran moderadas no así los deseos que eran ilimitados, de tal manera que lo natural era producir bienes para cubrir necesidades mas no los deseos. Sin embargo, esta interesante propuesta se encontró con un difícil obstáculo, en el mercado no es sencillo distinguir los intereses en el momento del intercambio o transacción. Para dilucidar el conflicto Aristóteles llego a una solución. El trueque reflejaba el cubrimiento de necesidades sin incurrir en ganancia económica, pero si se hacia con dinero entonces se podía entender que su objetivo era la ganancia pecuniaria.

Por otra parte consideró que la escasez era un problema que podía tener solución si se llegaba a la utopía de disminuir el consumo gracias al cambio de la actitud humana.
Cerca del año 1.300 el pensamiento había dado algunos pasos hacia delante con las importantes contribuciones de los llamados Escolásticos que en cabeza de Santo Tomás de Aquino habían asimilado la fundamentación feudal en sus escritos. Este periodo abarca desde la caída de Roma hasta la aparición de la escuela Mercantilista alrededor del año 1.600.

La economía feudal se caracterizó principalmente por sus rasgos agrícolas de subsistencia donde la tradición, las costumbres, y la autoridad eran los rectores de las actividades sociales y económicas de hecho había una cuádruple división de grupos: los ciervos, los terratenientes, la realeza y el clero.

En este orden de ideas la propiedad de la tierra estaba dada a la iglesia y al rey así que este la asignaba a los señores los cuales debían una obligación a la corona por su uso; claro que la relación contractual no era como la plantearíamos hoy en día, sino que se heredaba de padre a hijo por tradición los bienes, servicios, y obligaciones.

Así mismo la relación entre siervos y el señor feudal se caracterizaba por un intercambio donde el señor permitía al siervo el uso de la tierra a cambio de un tributo ( en especie o metal ) y se asumía que el siervo estaría bajo la protección del noble.

Esto hizo que cada feudo se comportara como una unidad económica y política independiente salvo su relación de devoción a la corona.

Por su parte la iglesia era el mayor terrateniente y de hecho gracias a la formación del clero esta era la tierra mejor administrada. El derecho divino de propiedad recaía sobre el rey lo que generaba automáticamente el choque entre la autoridad y los derechos de los siervos y nobles. Es aquí donde la iglesia y su doctrina juegan un papel vital para mantener el equilibrio ya que se evangelizaba enseñando que el revelarse contra esa autoridad ponía en peligro la salvación del alma y que la entrada al reino de Dios estaba dada solo para los conformes. Lógicamente esta enajenación provocó que los bienes, el capita, y el trabajo no fueran considerados en el mercado. Pero había de llegar el fin del feudalismo a manos del progreso técnico el cual redujo la necesidad de la mano de obra y la fuerza humana.

Los Escolásticos eran monjes que se dedicaron a escribir reglamentaciones al comportamiento económico que fueran coherentes con las doctrinas religiosas. Como ya lo mencionamos el principal escolástico fue Santo Tomas de Aquino quien al igual que los demás centro sus esfuerzos en la discusión de la propiedad privada y en la discusión de los conceptos del precio justo y la usura; Aquí habrá de mencionarse la gran influencia del pensamiento Aristotélico, pero mas que nada es interesante ver como se inicia una carrera por reconciliar las doctrinas de la religión con los cada vez mas acelerados adelantos y transformaciones socioeconómicas de la época.

Aquino se encuentra con el gran trabajo de ajustar los textos bíblicos a la enseñanza de Aristóteles, ya que estos condenan la propiedad privada, la riqueza y como no la ganancia económica, dado que la propiedad comunal era el estilo de vida de Jesús y sus apóstoles, lo cual respaldaba la idea de la ley natural; fue entonces cuando Santo Tomas argumento que la propiedad privada no es contraria a la ley natural, aunando bajo los supuestos de esta toda propiedad es de carácter comunal y bien encaro el dilema diciendo que la propiedad privada era un añadido como la ropa al desnudo y que por tanto se inclinaba por el bien del hombre.

Desaprobó la regulación de la propiedad por parte del estado y acepto que podía haber una división desigual de la distribución pero por otra parte abogaba por el profundo compromiso religioso de la iglesia, el cual necesitaba de mucha dedicación, por lo cual lo ideal para el clero era seguir las ideas de Platón respecto a la propiedad comunal.

En lo correspondiente al precio de los bienes los aspectos éticos como la justicia y la equidad eran los ejes de la discusión más que los aspectos monetarios que hoy evaluamos.

Al igual que Aristóteles Santo Tomas asumía la diferencia entre necesidad y deseo como un punto de partida. Sin embargo trato de suavizar los conceptos que se tenían sobre el dinero, ya que decía que cuando el intercambio se realiza en el mercado para satisfacer necesidades esto no era motivo para involucrar elementos éticos. Pero cuando expresamente se producía para el mercado anticipando la utilidad, solo se era virtuoso si los motivos para esto eran caritativos y los precios a los que se realizaban eran justos. Ahora bien, el precio justo según él estaba caracterizado por ser el que cubría los costos del trabajo pero también puede ser interpretado como el equivalente en términos de utilidad o en términos de costo total de la producción.

Esta concepción esta estrechamente ligada a la defensa del status social existente ya que los intereses de la jerarquía feudal no podían aceptar que por medio del mercado hubiese un ascenso de los siervos, es decir, que ésta evaluación del precio justo mantenía el conjunto de fuerzas económicas y sociales como estaban, ya que no permitía la acumulación misma de capital fruto de la ganancia gracias a la actividad económica, sin embargo esta visión no puede considerarse una teoría de los precios.

Esta postura de los Escolásticos trajo consigo numerosos choques entre la iglesia y los negociantes, sobretodo cuando el tema era la usura, como consecuencia de la consideración Escolástica de que cualquier interés como carga utilitaria era perjuiciosa, tal como Aristóteles lo habría planteado al asumir que la ganancia por préstamo no era natural porque según él, el dinero es en si improductivo (estéril), claro que pasado algún tiempo y variados los intereses, el concepto se suavizó al menos para los márgenes que indicaban fines netamente comerciales.

Para concluir podemos aseverar que el moralismo de Santo Tomas pudo en algún momento entorpecer el ritmo del crecimiento y del mismo pensamiento económico, sin embargo hizo gala de una interesante cualidad para el planteamiento de los temas de una manera abstracta.

 

Manuel Andrés Guerrero

Esta es la primera entrega de una serie de artículos a través de los cuales revisaremos de una manera sintética los principales aspectos de la historia del pensamiento económico; para esto haremos un recorrido por las principales escuelas señalando los avances más importantes en cada una de ellas para que así podamos tener una idea más ordenada de cómo han ocurrido en el tiempo. Por supuesto esta serie no pretende ser el sustituto de ningún curso formal; nuestro interés es brindarles una herramienta útil para el mejor aprovechamiento de sus lecciones - para quienes están estudiando o iniciarán el curso próximamente - ó como una guía de repaso. – para quienes ya han estudiado el tema - De hecho, consideramos que lo más recomendable es el estudio directo de los textos originales, con lo cual se logra un óptimo entendimiento de las ideas de los autores. La bibliografía que puedes consultar para profundizar en la lectura de los artículos es: HISTORIA DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO. LANDRETH HARRY, COLANDER DAVID.   HISTORIA DE LAS DOCTRINAS ECONÓMICAS. ROLL, ERIC.

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