Ciclo de pensamiento económico. - Los neoclásicos Jevons, Mengler Y Walras

Autor: Manuel Guerrero

PENSAMIENTO ECONÓMICO

04 / 2001  

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LOS NEOCLÁSICOS
JEVONS, MENGLER Y WALRAS

El surgimiento de la escuela Neoclásica tiene sus orígenes en la década de 1870, cuando por separado, tres profesores, publican sus obras, donde consignan que el valor o precio de una mercancía, depende de la utilidad marginal que proporciona al consumirse.

Estos pensadores fueron:

· W.S. Jevons con su obra Teoría de la Economía Política de 1871.
· Carl Menger con su libro Principios de Economía también de 1871.
· Leon Walras con su trabajo Elementos de Economía Pura de 1974.

Paralelamente podemos mencionar a Alfred Marshall quien publica sus ideas en 1890.

Pese a todo la aceptación de las ideas marginalistas no fueron aceptadas sino después de un largo camino. De hecho ya antes de los anteriores autores se habían presentado las ideas de la utilidad; empezando por Aristóteles con su valor de uso, luego Bentham aplico el concepto en la filosofía y en fin otros ya habían tenido la idea que al consumir cantidades crecientes de un bien la utilidad marginal recibida de este era decreciente, pero fue desde finales del siglo XIX que su aplicación a los temas económicos fue mas clara y contundente.


Estos tres autores aplicaron el análisis marginal de la utilidad a la teoría de la demanda, concibiendo la idea de la utilidad marginal. Los tres estaban de acuerdo en que la asignación de los recursos era el tema principal de la economía. Este era un contundente punto de distanciamiento con la anterior teoría ya que las nuevas ideas reflejaban un análisis claramente Microeconómico, sin embargo diferían en sus métodos. Jevons optó por las pruebas empíricas, mientras que Mengler se acercaba mas a la lógica deductiva abstracta, por ultimo Walras aplico las matemáticas.

Primero descubrieron que la teoría clásica del valor no llegaba a explicar satisfactoriamente los precios de las mercancías ya que existían excepciones que no podían asumirse adecuadamente.

Afirmaban que los altos costos de producción no necesariamente resultarían en altos precios finales ya que el valor depende del consumo y la utilidad se genera en el futuro y no en el pasado, es decir que el precio de un bien al llegar al mercado dependerá de la utilidad que el comprador espera recibir por su consumo, es decir de la demanda.

En este orden de ideas, lo que se discutía era si los factores creaban el valor de los bienes finales, o si al contrario eran los bienes finales los que daban el valor a los bienes intermedios. Para lo cual los Marginalistas explicaban que el valor de los factores era determinado por la utilidad marginal del bien final que se fabricaba con esos factores pero que estos a su vez no conferían valor alguno a los bienes finales.

Era obvio que el error de los anteriores modelos radicaba en que el precio no depende de la utilidad total ni de la utilidad promedio sino de la utilidad marginal.

Con esto es mucho más sencillo explicar las paradojas como la del agua y los diamantes de Smith.

Los Neoclásicos no desecharon todo el material clásico, por ejemplo, adoptaron la idea de la racionalidad de los agentes así que las familias toman sus decisiones de consumo respecto a la utilidad marginal que esperan recibir.

Surgen dos cuestiones, ¿Qué es la utilidad?, ¿Cómo se mide la utilidad?. Resulta paradójico que estos escritores no las hubiesen asumido de forma directa, de hecho ninguno utilizo la expresión Utilidad Marginal. Se limitaron a dar por sentada su existencia y a delegar a los gustos personales la decisión de diferenciar entre las utilidades de los bienes, dando a entender que consideraban la utilidad como un fenómeno Psicológico no medible, pero que estaba en los bienes de consumo. Ahora bien, para los bienes intermedios y de intercambio se dio el concepto de Utilidad Adquirida.

Luego de estas concesiones pasaron a dar por aceptado el concepto de la Utilidad Marginal Disminuida que no es otra cosa que la idea de que conforme un bien es consumido su utilidad marginal disminuye; sin embargo esta afirmación acepta que la utilidad marginal puede medirse. Y contrario a sus afirmaciones los tres supusieron en sus ejemplos la mensurabilidad cardinal de la utilidad.

Para sus representaciones Walras y Jevons utilizaron funciones de utilidad continuas ya que con variaciones pequeñas en la cantidad y en la utilidad la igualdad en las canastas de consumo continua, no así con las curvas discontinuas donde se maximizaría pero no habría igualdad.

Mengler y Walras no se ocuparon de explicar si se podían hacer comparaciones interpersonales de utilidad; por su parte Jevons afirmó que eso era imposible, sin embargo lo hizo. Pero si estaban de acuerdo en que una persona podía sopesar la utilidad de dos mercancías.

En cuanto a las funciones de utilidad que desarrollaron estos pensadores debemos decir que estaban de acuerdo pese a la diferencia en la metodología de exposición. Según ellos la utilidad que una persona recibía por el consumo de un bien x dependía únicamente de la cantidad que de ese bien se haya consumido y no de las cantidades de otros bienes y & z que también se hayan consumido, no importa que sean sustitutos o complementarios. Por eso se considera la función de utilidad total como una función aditiva.

Por otro lado Jevons, Mengler y Walras trataron de señalar las condiciones bajo las cuales se maximizaría la utilidad de los individuos conjuntamente con un teoría del intercambio y en el caso de Jevons y Walras investigaron la relación entre la utilidad y la demanda.

Walras derivó matemáticamente las ecuaciones que rigen la maximización mientras que los otros dos con técnicas más rudimentarias expusieron el concepto según el cual un consumidor maximiza su utilidad si gasta su ingreso de tal forma que la ultima unidad gastada en un bien le reditúe la misma utilidad marginal que si la hubiera bastado en cualquier otro bien. Este postulado es conocido como la segunda ley de Gossen.

Recordemos que la utilidad del individuo es la causa de la demanda, entonces debe haber una relación entre las funciones de utilidad y las curvas de demanda. Solo Walras pudo solucionar este problema demostrando que el motor que mueve la demanda es la utilidad marginal, pero finalmente los tres trataron de hallar las relaciones entre la utilidad marginal, la maximización de la utilidad y el intercambio de bienes. En esta oportunidad fue nuevamente Walras quien se llevó los primeros honores.

No pasemos por alto las diferencias en la concepción de causalidad de los precios, ya que Jevons y Mangler sostenían que el precio de los bienes intermedios estaba dado por la utilidad marginal de la mercancía final. La diferencia con Walras radica en que este asumió el análisis a través de un modelo de equilibrio general lo que le dio una gran ventaja en la comprensión de la causalidad que lo llevo a entender que las relaciones eran mucho mas complejas.

En cuanto a la teoría del valor propusieron que dada una oferta la demanda determina el precio, pero no la complementaron con la versión contrapuesta, pese a que a través de sus ejemplos pueda entenderse que tanto oferta y demanda juegan un papel fundamental. Pero más adelante Jevons se retracta de que el valor dependa por completo de la utilidad y demostró que con una oferta fija, de dos mercancías y dos agentes los precios y las cantidades que se intercambian dependen de las utilidades marginales que ambas mercancías tengan para cada uno de los individuos. En el caso de la oferta variable, elabora la siguiente línea de causalidad.

1. La oferta esta determinada por el costo de producción.
2. A su vez la oferta determina la utilidad.
3. Esta utilidad determina el valor de la mercancía.

De ser esto así podemos eliminar el eslabón segundo con lo que se desvirtuaría el análisis. Jevons y Mengler no entendieron que el costo, la oferta, la demanda, y el precio son interdependientes y no forman una cadena causa efecto simple como ellos proponían. Este error es el mismo de los clásicos. Por fortuna Walrras y Marshall pudieron comprender mejor estos supuestos.

Los tres desarrollaron el concepto de utilidad marginal pero Walras y Jevons aplicaron el análisis a la teoría de la empresa, sin embargo solo Walras fue mas allá y formuló su análisis del equilibrio general. Pero ninguno llega a los mercados de los factores ni desarrollaron la noción ni las aplicaciones de la productividad marginal. Esto quiere decir que por haber hecho tanto hincapié en el lado de la demanda cometieron el mismo error que los clásicos con la oferta.

Una anotación importante es la gran influencia que Mengler ejerció en la Universidad de Viena con lo cual se ha dado por llamar a sus seguidores la Escuela Austríaca quienes continuaron con la tradición del análisis al estilo de Mengler. Desafortunadamente su iniciativa de estudiar el conocimiento como factor de desarrollo no fue explotada posteriormente.

Los siguientes desarrollos metodológicos han seguido principalmente las líneas de Jevons a través de los modelos econométricos y las de Walras que utiliza el razonamiento abstracto por medio de las matemáticas. 

Los pensadores

W.S. Jevons con su obra Teoría de la Economía Política de 1871. Carl Menger con su libro Principios de Economía también de 1871. Leon Walras con su trabajo Elementos de Economía Pura de 1974.

Siguiente: La aplicación del análisis marginal

Manuel Guerrero

manuelguerreroarrobagestiopolis.com

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"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"
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