En tanto los colombianos no aprendamos de nuestro pasado, no podremos pensar en construir nuestro futuro.
Durante los últimos años, la construcción de una nueva organización
económica y la aplicación de un modelo de desarrollo innovador, han sido
los pilares fundamentales en la construcción de una nueva economía de
mercado, que se suponía moderna, eficiente, y que nos dijo que la
prosperidad sería encontrada bajo las bondades de la competencia abierta
y de la globalización cultural y financiera de nuestra sociedad.
Sin embargo, después de diez años de aplicadas las reformas, los
resultados no han podido ser peores; Colombia afronta la peor crisis
social y económica de su historia, la calidad de vida de nuestra
población ha disminuido y la violencia e inseguridad social arropan a
una sociedad que vive entre el miedo, la desesperación y la
indiferencia.
Encontramos que esta realidad es una consecuencia clara de nuestros
actos, y de la falta de coherencia entre la realidad social y las
políticas aplicadas por quienes dicen ser los grandes expertos en el
manejo económico. Por esto y como un simple ejercicio teórico, nombraré
los siete pecados capitales que destruyen la economía colombiana.
La Ira:
Nuestro país es sin duda alguna la nación más violenta del mundo; la
guerra no se detiene y lamentablemente tenemos la costumbre de resolver
nuestros problemas "peleando" y casi nunca buscando soluciones conjuntas
por el beneficio común.
En términos de economía, se podría afirmar que en muchas ocasiones las
protestas por derechos propios se expresan obstruyendo la actividad
económica de los demás: los bloqueos de carreteras, los paros, la
interrupción de actividades, las "operaciones tortuga" y muchas formas
de protesta se aplican bajo la lógica de "Si yo no obtengo lo que deseo,
no dejaré que lo obtengan los demás". La protesta social es un derecho,
pero no puede ser sinónimo de desorden e ira por quienes pretenden
obtener derechos obstaculizando los derechos ajenos.
Seven
Ira, Envidia, Gula, Lujuria, Pereza, Avaricia, Soberbia
La Gula:
Nos "tragamos" los presupuestos, la planificación financiera no existe y
la costumbre de gastar ahora para pagar después no se detiene.
Colombia es una de las naciones que ha vivido momentos de prosperidad
"al debe", hoy estamos pagando las consecuencias de esto, ya que la
mayoría de los impuestos que se recaudan se usan para pagar obligaciones
constituidas en el pasado. Sería valioso aprender de la experiencia de
ciudades como Bogotá, que tras administraciones financieras eficientes
muestran niveles importantes de inversión o ahorro y pueden utilizar los
dineros recaudados para el desarrollo social de su comunidad.
La Envidia:
Uno de los principales errores de nuestra sociedad, es "envidiar" a las
naciones desarrolladas, para aplicar discursos como el de la "lucha de
clases" o el "imperialismo", para justificar la riqueza de los países
del "centro" y la pobreza que viven los países de la "periferia".
Es nuestra propia capacidad de organización la que nos puede sacar del
"hueco", no la organización de los demás.
La Lujuria:
Los colombianos nos dejamos "seducir" por el dinero fácil, soñamos con
fortunas no construidas, burlamos a las autoridades para el beneficio
propio y acudimos en muchas ocasiones a ejercer actividades ilícitas
para enriquecernos.
Lo más triste de la historia es que dichas acciones se justifican en la
pobreza, en muchas ocasiones los ladrones, narcotraficantes o ladrones
de cuello blanco son más respetados que quienes trabajan día a día por
sus familias sin darnos cuenta de que legalmente también podemos
construir prosperidad.
La Pereza:
La productividad del trabajador colombiano es baja, no existe mano de
obra calificada y a pesar de múltiples esfuerzos por ser más eficientes,
no se muestran mejorías importantes en este campo, donde sería oportuno
recordar que el capital humano y el conocimiento son los pilares
fundamentales de la "nueva economía".
"La productividad no es un problema educativo exclusivamente", si
generamos una cultura de trabajo y dejamos de buscar excusas para todos
nuestros errores muy probablemente saldremos adelante siendo más
productivos y sin sacrificar nuestro derecho al esparcimiento y al
descanso.
Colombia puede salir adelante...
La Avaricia:
Ser avaro, no es negar una limosna, es dejar de responder con las
obligaciones sociales para mantener un beneficio personal.
Cuando los colombianos ejercen el contrabando, dejan de pagar impuestos
o roban, resultan más avaros que cualquiera. La red de solidaridad más
importante, se teje entre el colombiano y su patria. La mejor manera de
ser solidario es responderle a nuestro país cumpliendo con las
obligaciones sociales que nuestras leyes nos piden; cuestión que no es
tan complicada, ¿o sí?.
Deberíamos...
Ser más humildes y realistas en las cuestiones importantes, sería muy
valioso en la construcción de una sociedad en paz, rica y prospera
La Soberbia:
Nuestro pueblo "jura y come mocos", de que somos los más vivos, los más
inteligentes, los más avezados los más bonitos etc. Nuestra soberbia nos
impide ser más realistas y las inmensas potencialidades de nuestro
pueblo se pierden en la retórica facilista del populismo, de la imagen y
de la trivialidad.
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