Algunas reflexiones sobre la situación económica latinoamericana

Autor: Alejandro Jáuregui G

COMPETITIVIDAD

02 / 2001  

El presente artículo, mostrará una breve reflexión personal acerca de la situación económica latinoamericana actual...

Las expectativas de crecimiento de América Latina en la década pasada fueron alimentadas por un ingenuo espejismo competitivo. Para la mayoría de nuestros gobernantes fue casi obvio que el solo hecho de abrirse comercialmente era sinónimo de éxito inmediato e inminente, de ahí las grandes expectativas que se formaron sobre el proceso de apertura en toda América Latina. Sin embargo, el marco institucional y la preparación real de nuestros países era insuficiente, e inclusive se podría pensar que bajo la lógica de los mecanismos de mercado los conceptos de Intervención Estatal o de Política Industrial desaparecieron del escenario durante varios años. Hoy parece haber consenso en afirmar que los procesos de globalización están incrementando la brecha entre los países desarrollados y el mundo subdesarrollado.

Nuestro inconsciente colectivo pronto mostró su destructivo alcance al terminar con mercados internos saturados de mercancías importadas que no siempre suponían buena calidad y con miles de desempleados y empresas quebradas; solo hasta entonces se hicieron los estudios de impacto de la apertura en la pequeña mediana y gran empresa, con resultados bastante reveladores y para algunos inesperados. En esto se debe mencionar la explotación de redes de distribución y los problemas de carácter especulativo que evidenciaron la debilidad financiera latinoamericana y nuestra incapacidad de responder adecuadamente a los retos de la apertura, con los consecuentes desarreglos en los agregados de la producción y el empleo.


El panorama económico actual ha puesto en duda los mecanismos automáticos de mercado, que liberados a su propia suerte no necesariamente son óptimos, ya que no vivimos en mercados perfectos. La evidencia nos muestra como ahora las empresas buscan apoyo en el Estado y como la sociedad en general, reclama mejores condiciones de su aparato estatal.

Competir en desventaja y abrirnos al mundo no ha sido satisfactorio, lo que todavía no se puede establecer es si a largo plazo, podremos salir adelante, o simplemente tenemos que volver a cerrarnos y cambiar nuestros paradigmas de desarrollo.

Estructura productiva:

La estructura productiva latinoamericana ha profundizado su deterioro y desarticulación, este proceso esta acotado por la recomposición del mercado mundial, ya que la competencia por espacios económicos de producción y de realización es más intensa, en un marco de lento crecimiento de las economías desarrolladas y de lento crecimiento del mercado mundial.

Otro aspecto que resalta la actual situación, es la debilidad financiera y la pérdida de autonomía de nuestras naciones. Los empresarios latinoamericanos están actuando solo para el corto plazo, y las únicas empresas que triunfan son las que tienen inversión extranjera directa, en otras palabras, las que no poseemos. Las estructuras son débiles y se enfocan a los sectores no productivos o de servicios, acentuando los desequilibrios productivos y sectoriales de las economías latinoamericanas. En este escenario y frente a un mercado interno deprimido, surge con fuerza el sector informal. Al conjugarse en este, la producción y el intercambio de productos, que ha permitido resolver por el momento, la reproducción del grueso de la población y contener el estallido social.

Ante esta situación, la modernización de los aparatos productivos es fragmentada y lamentablemente excluyente. Los proyectos nacionales deben ser más complejos, apoyar la obtención de excedentes económicos nacionales, y deben aumentar el ahorro interno defendiendo a la población, es necesario incentivar la inversión productiva, atender al mercado interno manteniendo las relaciones con el exterior, resolver la crisis y crear empleos, esta comprobado que las recetas aplicadas en América Latina solo han beneficiado a unos pocos y cada día somos más pobres y dependientes.

Necesitamos estados que garanticen educación, seguridad social y capacitación, incorporar otras formas de producción y de organización de la sociedad, que permita visualizar la verdadera complejidad de la situación actual. Latinoamérica vive una especial coyuntura, y las soluciones a nuestros problemas requieren soluciones más agresivas a las realidades que afrontamos los latinos. La falta de preparación de nuestras naciones , se ha evidenciado en los múltiples y graves inconvenientes que hemos sufrido muchos latinoamericanos en los últimos años, cualquier avance nuevo en crecimiento o infraestructura social, simplemente recuperará el terreno que hemos perdido en la última década.

Competitividad:

Los indicadores de competitividad hablan por sí mismos; Latinoamérica no es competitiva aún y serán necesarios muchos años de inversión seria y constante en educación en todos los niveles con un desarrollo mayor en la investigación científica y tecnológica para alcanzar los niveles deseados de aprensión tecnológica, modernización y mejoramiento del capital humano.

Conclusión:

No es una utopía pensar en cambiar muchas cosas, es cierto que debemos ser más abiertos y competitivos pero no es del todo cierto el hecho de que todas las recetas económicas que se nos están imponiendo van a beneficiar a todos los latinoamericanos a largo plazo, más cuando en toda Latinoamérica todavía hay personas que viven en la más completa miseria y fuera de lo que llamamos economía global.

 

Alejandro Jáuregui G

aljagoarrobagestiopolis.com

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