Estructura del tipo de cambio y los factores determinantes en su variación

Autor: José Orlando Morera Cruz.

FUNDAMENTOS DE ECONOMÍA

01 / 2004  

INTRODUCCIÓN
 
Los factores que inciden sobre los mercado de divisas, mercados de creciente volatilidad por las características que hoy los singularizan son: la libertad de movimientos de capital, la rapidez de las transacciones, la existencia de una gama muy amplia de activos financieros, y la importancia de la inversión institucional. El mercado cambiario implica el sistema de cambio el cual está influenciado por la oferta y la demanda de divisas; en la presente investigación se definirá tipo de cambio, los factores que intervienen en la oferta y la demanda de divisas, el mercado cambiario, las modalidades o tipos de cambio, las modificaciones de la paridad y el control de cambio.
 
El presente papel investigativo es bastante relevante, ya que nos permite conocer cómo funciona, desde un punto de vista más objetivo el mercado cambiario, el cual establece la cotización de una moneda frente a otra, y que depende del control de cambio que exista en el país y de las relaciones entre la oferta y la demanda.
 
DESARROLLO
 
Sistema de tipo de Cambio
 
La cotización de una moneda en términos de otra moneda es el tipo de cambio, el cual expresa el número de unidades de una moneda que hay que dar para obtener una unidad de otra moneda. 
 
Modalidades de Tipos de Cambio
 
Entre las modalidades de tipo de cambio se encuentran: 
1. Tipos de cambio rígidos y flexibles. 
2. Tipos de cambio fijos y variables.
3. Tipos de cambio únicos y múltiples. 
  
Cambio Rígido

 
El tipo de cambio rígido es aquel cuyas fluctuaciones están contenidas dentro de un margen determinado. Este es el caso de patrón oro, en que los tipos de cambio pueden oscilar entre los llamados puntos o límites de exportación e importación de oro, por arriba o por debajo de la paridad.
 
Su funcionamiento exige la posibilidad concreta de dichos movimientos de oro y se asegura, además, mediante un mecanismo operativo de movimientos de capital a corto plazo, ligados a una relación entre los tipos de cambio y las tasas monetarias de interés. 
 
Cambio Flexible
 
El tipo de cambio flexible es aquel cuyas fluctuaciones no tienen límites precisamente determinados, lo que no significa que tales fluctuaciones sean ilimitadas o infinitas[1]. Son los propios mecanismos del mercado cambiario y, en general, la dinámica de las transacciones internacionales del país, los que, bajo la condición esencial de la flexibilidad, permiten una relativa estabilidad de los cambios, dadas las elasticidades de oferta y demanda de los diversos componentes de la balanza de pagos. 
 
Cambio Fijo
 
Es aquel determinado administrativamente por la autoridad monetaria como el Banco Central o el Ministerio de Hacienda y puede combinarse tanto con demanda libre y oferta parcialmente libre, como con restricciones cambiarias y control de cambios. La variabilidad de los tipos de cambios puede interpretarse en sentido restringido[2] o en sentido amplio[3].

Cambio Único
 
El tipo de cambio único, como su nombre lo indica, es aquel que rige para todas las operaciones cambiarias, cualquiera que sea su naturaleza o magnitud. Se tolera cierta diferencia entre los tipos de compra y de venta de la divisa como margen operativo para los cambistas en cuanto a sus gastos de administración y operación y beneficio normal. De modo distinto, los tipos de cambio múltiples o diferenciales permiten la discriminación entre vendedores y entre compradores de divisas, de acuerdo con los objetivos de la política monetaria, fiscal o económica en general.
 
Factores que intervienen en la Oferta y la Demanda
 
La cotización o tipo de cambio se determina por la relación entre la oferta y la demanda de divisas; alternativamente, puede decirse que el tipo de cambio se determina por la relación entre oferta y demanda de moneda nacional para transacciones internacionales del país[4].
 
Las variaciones de la relación oferta - demanda de divisas determinan las fluctuaciones del tipo de cambio; sin embargo, hay un tipo de cambio normal o de equilibrio en torno al cual se efectúan las variaciones y que debe corresponder al equilibrio de los pagos internacionales. 
 
En régimen de patrón oro el tipo normal o de equilibrio se identifica con la paridad oro, o sea, la relación entre los contenidos de oro de las monedas. En régimen de patrón de cambio dicho tipo se determina por la tendencia de las cotizaciones. En régimen de papel moneda inconvertible ese tipo se determina por la relación entre los poderes adquisitivos de las monedas supuesta una estabilidad comparativa de los niveles de precios. En régimen de Fondo Monetario Internacional el tipo de cambio normal debe ser declarado a la Institución, en base del contenido de oro de la moneda o, alternativamente, de la relación con el dólar de Estados Unidos.
 
En algunos casos los tipos de cambio, como cualquier precio, son administrados por la autoridad monetaria del país respectivo. La autoridad fija el o los tipos de cambio y se asegura, mediante el control absoluto o determinante de la oferta de divisas, la vigencia de tales tipos de cambio. 

Origen de la Oferta de Divisas
 
La oferta de divisas se origina en las transacciones activas o créditos de la balanza de pagos, tales como: exportación de bienes y servicios, ingresos sobre inversiones del país en el extranjero, donaciones y remesas recibidas por residentes o importación de capital no monetario. 
 
El componente más estable de la oferta es el que se origina en la exportación de bienes y servicios

Origen de la Demanda de Divisas

La demanda de divisas se origina en las transacciones pasivas o débitos de la balanza: importación de bienes y servicios, pagos por rendimientos de la inversión extranjera en el país, donaciones y remesas enviadas por residentes y exportación de capital no monetario; el componente más estable de la demanda es el referido a la importación de bienes y servicios. 
 
Los movimientos de capital son los componentes menos estables, más dinámicos, del mercado de divisas.
 
Mercado Cambiario
 
El mercado cambiario está constituido, desde el punto de vista institucional moderno, por: el Banco Central[5] como comprador y vendedor de divisas al por mayor cuando la oferta está total o parcialmente centralizada, la banca comercial como vendedora de divisas al detal y compradora de divisas cuando la oferta es libre o no está enteramente centralizada, las casas de cambio y las bolsas de comercio. 
 
Control de Cambios
 
El control de cambios es una intervención oficial del mercado de divisas, de tal manera que los mecanismos normales de oferta y demanda quedan total o parcialmente fuera de operación y en su lugar se aplica una reglamentación administrativa sobre compra y venta de divisas, que implica generalmente un conjunto de restricciones cuantitativas y/o cualitativas de la entrada y salida de cambio extranjero. 
 
Para algunos autores es control de cambios cualquier intervención oficial en el comercio de divisas o en su disposición[6]: así, por ejemplo, la fijación de un tipo de cambio por la autoridad, aunque se deje libre la demanda; pero centralizando la oferta en totalidad o en parte decisiva, puede interpretarse como una forma de control y en efecto lo es; pero los mecanismos del mercado siguen operando en lo sustancial.
 
Frecuentemente, el control de cambios va acompañado de medidas que inciden sobre las transacciones mismas que dan origen a la oferta o la demanda de divisas. 
 
Diversas modalidades de control pueden implantarse, de acuerdo con las características del mercado, la índole del problema y la gravedad del mismo: 
 
El control de cambios absoluto, o sea, la reglamentación total de la oferta y la demanda de divisas, es prácticamente imposible de implementar, por las inevitables y múltiples evasiones y filtraciones que tienen lugar cuando la economía no es enteramente centralizada. 
 
El control parcial o de mercados paralelos ha sido practicado en diferentes países y oportunidades: consiste en un control parcial, determinante, de la oferta de divisas, a precios determinados, con cuyas divisas se atienden necesidades esenciales de la economía, y un mercado marginal es permitido en el cual se compran y venden cantidades de divisas procedentes de operaciones que se dejan libres y se determinan precios de mercado.
 
Otra modalidad de control es el régimen de cambios múltiples, en que para cada grupo de operaciones, de oferta o demanda, se fija un tipo de cambio: tipos preferenciales, más favorables, para determinadas exportaciones y entradas de capital y para determinadas importaciones y salidas de capital; y tipos no preferenciales, para las restantes operaciones.
 
Modificaciones de la Paridad
 
Los desequilibrios persistentes, o fundamentales, de la balanza de pagos exigen, por lo general, modificaciones de la paridad monetaria, o valor de cambio externo de la moneda, para inducir ajustes en los diversos componentes de la balanza y en la actividad económica nacional que faciliten la recuperación del equilibrio. 
 
La paridad puede ser modificada en el sentido del alza (revaluación) o de la baja (devaluación), según se trate de un desequilibrio por superávit o de uno por déficit.
 
Los países evitan en lo posible la revaluación, porque ocasiona desventajas comerciales, ya que afecta el poder de competencia de las exportaciones y favorece las importaciones, así como las salidas de capital. Si el mercado internacional de los productos exportables es bastante competitivo, el país que revalúa no puede aumentar los precios de sus exportaciones para compensar los efectos de la revaluación y los exportadores recibirán menores ingresos en moneda nacional, aunque, por otra parte, se podrán adquirir más bienes y servicios extranjeros por la misma cantidad de moneda nacional que antes de la revaluación[7].
 
La devaluación permite que los exportadores reciban mayores ingresos en moneda nacional, sin alteración de los precios internacionales de sus productos, o aun con una baja de proporción menor que la de devaluación; en este último caso podrá lograrse, si la demanda externa es algo elástica, un incremento de la exportación, que es una meta perseguida para el reequilibrio de la balanza de pagos; por otra parte, los importadores tendrán que desembolsar mayor cantidad de moneda nacional para adquirir determinado volumen de importaciones y, dada la elasticidad de la demanda de éstas, podrá ocurrir una disminución de las mismas, que es otra de las metas de ajuste que se persigue con la medida.

CONCLUSIONES
 
El tipo de cambio de una moneda hoy o mañana, es el precio de equilibrio entre la oferta y la demanda de esa moneda en cada momento. Son entonces los flujos internacionales de comercio y capital los que determinan ambas curvas; la oferta de una divisa dependerá de las exportaciones de los bienes y servicios del país, de las referencias recibidas de otros países, y de las entradas de capital exterior; la demanda por su parte, dependerá de la importación de bienes y servicios, de las transferencias hechas a otros países y de las salidas de capital por diferentes motivos.
 
Existen diversas formas en que los países controlan y establecen los tipos de cambio. En los sistemas de tipos de cambio fluctuantes, el precio de cada moneda lo establecen los mercados. Cuanto mayor sea la demanda de una moneda, mayor será su precio[8]. Algunas veces, el banco central puede intervenir en los mercados para lograr un tipo de cambio favorable. Esta intervención se conoce como fluctuación dirigida. 
 
Cuando el tipo de cambio es fijo, la moneda tiene un valor medio que podrá revaluarse[9] o devaluarse[10] cuando las autoridades monetarias lo consideren necesario. Los sistemas de tipos de cambio fijos suelen fijarse en relación a una moneda: en el sistema de Bretton Woods el dólar estadounidense; en África occidental el franco francés, a los DEG’s[11] del FMI o a una cesta de monedas. 
 
En Latinoamérica numerosos países fijan su moneda con respecto al dólar, mantienen paridades fijas o deslizantes y por tanto forman parte del denominado "bloque del dólar".
 
[1] Este es el caso del patrón de cambio puro y del papel moneda inconvertible.
[2] Como en el caso del patrón Oro.
[3] Como en régimen de patrón de cambio y de papel moneda inconvertible.
[4] Efectivamente, la oferta de divisas tiene como contrapartida la demanda de moneda nacional y la demanda de divisas tiene como contrapartida la oferta de moneda nacional.
 
[5] Banco de la República
[6] Otros autores sostienen que el control de cambios existe cuando se reglamenta, restringe y fiscaliza el uso o aplicación de las divisas compradas por los particulares.
 
[7] Sujeto a que los precios internacionales de la importación no suban.
[8] Tipo de cambio.
[9] Aumentar.
[10] Disminuir.
[11] Derechos Especiales de Giro.

Notas, fuentes y recursos

REFERENCIAS 

ALVIAR, Oscar. Instrumentos de dirección monetaria en Colombia. Octava Edición. Colección Manuales Universitarios. Editorial Tercer Mundo. Bogotá, 1984
 
Diez, José Ignacio. El Banco Nacional, 1880-1904: El fracaso de la moneda legal, Lecturas de Economía, No. 28, Medellín, enero-abril de 1989
 
FLUHARTY, Vernon Lee. La Danza de los Millones, Régimen Militar y Revolución Social en Colombia, (1930-1956), El Ancora Editores, Bogotá, 1981
 
GAVIRIA, Fernando. Moneda, banca y teoría monetaria, Biblioteca Banco Popular, Bogotá, 1981
 
ORTIZ, Gómez Alberto. Gerencia Financiera, Editorial Mc Graw Hill, Colombia, 1999.
 
STEINER, Roberto. Veinte Años del Régimen de cambios y de comercio exterior, Banco de la República, Bogotá, 1987
 
VANLTORNE, James C. Administración Financiera.  Editorial Prentice Hall, México, 1997.
 
INTERNET
www.banrp.gov.co
www.casamoneda.gov.co
www.dinero.com
www.elespectador.com.co
www.eltiempo.com.co
www.lablaa.org
www.presidencia.gov.co

 

José Orlando Morera Cruz.

moreraarroba007mundo.com

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