Doce años del neoliberalismo en Colombia apuntes para un debate

Autor: John Rodríguez Velásquez

ECONOMÍA POLÍTICA

09 / 2003  

Las perspectivas y paradigmas desde los cuales puede abordarse el análisis de esta situación son muchos y quien escribe estas líneas desea plantear la casi imposibilidad de análisis totalizantes o integradores de lo ocurrido doce años después de haberse implantado el modelo Neoliberal en el país, si por ello aceptamos la adopción del Consenso de Washington y sus principios la apertura y la importancia del mercado, la mínima intervención posible del Estado en la Economía y la máxima libertad para los agentes económicos. Habiendo tenido como fuente de inspiración las teorías antiintervencionistas de Ludwig Von Hayeck y el Monetarismo de Milton Friedman y la Escuela de Chicago, sus partidarios implantaron su reinado coincidiendo en la idea que el Keynesianismo es el generador de buena parte de los males que aquejan la economías capitalistas.

Los Neoliberales estiman que el principal defecto del Estado es el estrangulamiento de la actividad privada por la fuerte intervención en la Economía que genera una pésima asignación de los recursos escasos del país, un enorme despilfarro y un burocratismo que genera más desequilibrios de los que corrige.
 
Parece haber consenso en que el 7 de Agosto 1990 cuando asumió la presidencia Cesar Gaviria Trujillo se dio lugar a una de las mas profundas reformas del siglo XX en Colombia. Con la famosa frase “Bienvenidos al Futuro” se dio inicio al entierro del modelo proteccionista de la economía para darle paso a otro modelo que en el gobierno anterior había hecho sus primeros pinitos: la Internacionalización de la Economía. Se continuó el proceso de reducción y eliminación de aranceles con la oposición de muchos empresarios que por largo tiempo habían gozado del proteccionismo. Gaviria embarca a Colombia en el Modelo de la Apertura bajo el esquema gradual y se fijo un plazo de cuatro años para la abolición de todas las barreras al comercio internacional. Pero bajo la sombra de la gradualidad los empresarios le hicieron una jugada al nuevo modelo frenando sus importaciones a la espera de que los aranceles llegaran a cero.

Por ello Gaviria aceleró el proceso y el 27 de Agosto de 1991 se abrieron todas las puertas que cerraban el Comercio Exterior. Los hábitos de los consumidores cambiaron ante la variada oferta de bienes de todas las marcas y precios. La competencia a la producción colombiana dejo muchos damnificados . Muchas empresas que no pudieron competir en calidad y precio cerraron y otras despidieron personal para reemplazarlo por maquinaria importada gracias a la apertura.
 
La creciente tasa de desempleo es definitivamente el principal lunar del modelo en sus doce años de vigencia a fin de 1990 se lo estimó en el 10.6% y a fin del 2001 casi se duplicó al alcanzar una tasa del 20.3%. En lo que se puede anotar un hit es en la lucha contra la inflación pues en 1990 ascendía a 32.3% y 11 años después a fin de 2001 registro un histórico 7.65%. Otra cosa será revisar el precio pagado por la sociedad colombiana. Las cifras anteriores inducen a pensar en una especie de relación inversa entre la tasa de desempleo y la de inflación, al estilo de una curva de Phillips. En relación con el comercio exterior se presentaron problemas como la revaluación de la moneda colombiana, pero definitivamente se le imprimió dinamismo a las transacciones internacionales.
 
Al parecer el neoliberalismo no existe de manera pura en Colombia. Rudolf Hommes afirma que es una corriente de pensamiento tan extrema que solo algunos intelectuales de derecha la aprueban. Plantea un ejemplo que diferencia a un Neoliberal, un socialdemócrata, un tercerviista y un corrupto disfrazado de socialista. “Al ver un pobre en la calle el Neoliberal dirá que el problema es de el, porque no aprovecha las oportunidades que a todos nos brinda el mercado. Para el de la tercera vía se debe crear empleo y generar condiciones para que no exista pobreza, condiciones que da el mercado. El socialista propondría que el Estado controle los medios de producción para combatir la desigualdad, con instituciones que atiendan esas personas. El corrupto disfrazado de socialista lo llamará aparte y le dirá que el hizo nombrar al Presidente del Seguro Social, que le va a dar comida a cambio de que vote por él. 1
 
Hommes plantea en este mismo sentido: “En Colombia puede ser muy violenta, pero es muy moderada en sus planteamientos económicos. A nadie se le ha ocurrido en el país proponer en serio el capitalismo salvaje como modelo porque no es una opción de política económica. Ni siquiera Álvaro Gómez cuando era considerado de extrema derecha planteó o propuso algo así. 2

Determinar el impacto concreto de la aplicación del modelo Neoliberal o más bien de algunas de sus recetas, diría yo, es tarea casi imposible por razones que se pueden extraer de los principios básicos de la Política Económica como disciplina social: a) sus resultados no pueden ser medidos con facilidad, estas mediciones cuando se logran son de dudosa reputación y en muchas ocasiones sus resultados son extemporáneos o inoportunos para los usuarios. Basta solicitar el dato del valor del P.I.B del año anterior a precios corrientes y constantes. O los datos de oferta y demanda y agregadas. b) La Política Económica es siempre motivo de controversias o discusiones pues la relación causa – efecto de los fenómenos económicos es muy debatible. Cito el ejemplo que sobre esto se plantea profusamente en la literatura económica: ¿El bajo crecimiento económico colombiano de la última década fue causado por la Apertura Económica o por el elevado Déficit Fiscal?. Unos opinan que la apertura colocó en desventaja a la industria y la agricultura colombianas lo que creó pobreza en el país y riqueza en los países que nos venden bienes. Otros opinan que el financiamiento del déficit fiscal por la vía del endeudamiento externo causó una apreciación de la tasa de cambio, que a su vez, hizo perder dinamismo y competitividad a la producción. c) El dilema de cuándo debe intervenir el Estado y cuándo no, es de grandes connotaciones técnicas pero también políticas.

No siempre el mercado produce resultados equitativos para los colombianos. El precio del agua no puede ser determinado por el libre juego de oferta y demanda pero si lo puede ser para fijar el de los zapatos y las corbatas. d) Los efectos de la implantación de una Política Económica se dan con retardos a veces muy largos, lo cual dificulta su evaluación por la cantidad de factores de perturbación adicionales al tiempo transcurrido. e) La representación desigual de los sectores de la sociedad ante el Estado explica que quienes tienen mayor influencia tienen mayor posibilidad de ser oídos o atendidos en sus exigencias. Las exenciones tributarias, por ejemplo, tienen detrás un poderoso lobby ante los entes legislativos.
 
Cifrar los resultados del desarrollo por la sola adopción de algunas políticas macroeconómicas me parece desacertado. Atribuirle al Neoliberalismo toda la responsabilidad de los desaciertos tampoco es objetivo. Luce más a apasionamiento que a raciocinio. No puede olvidarse que otra causa fundamental del desarrollo económico de una sociedad es su herencia religiosa, cultural y política. Su actitud frente al tiempo, su grado de responsabilidad y racionalidad, sus actitudes fatalísticas, los conceptos de equidad, igualdad y autoridad, su identificación con otros, el rigor de su sistema ético y la actitud hacia el trabajo, son elementos que no pueden dejarse de lado, so pena de caer en enfoques economicistas.
 
Los problemas de índole cuantitativo – estadístico están a la orden del día atentando contra la posibilidad de adelantar análisis serios. Los economistas, en gran número, somos totalmente acríticos con la información estadística que se publica. Rara vez nos cuestionamos la validez, confiabilidad y oportunidad de los datos sobre los indicadores básicos de la economía como P.I.B, P.N.B., tasa de desempleo, índice de inflación, déficit fiscal, población total, P.E.A., entre muchos. Los investigadores en su gran mayoría callan las vicisitudes, las inconsistencias, la insatisfactoria aplicación entre teoría y práctica, los errores humanos, los acuerdos manipuladores contra los usuarios y los maquillajes de verdades en los procesos de recolección, organización, tabulación y análisis de la información estadística. Dado que estas fallas se dan cotidianamente en lo macroeconómico o sectorial ¿Qué puede esperarse de los datos macroeconómicos?
 
Como hacer entonces análisis confiables de índole cuantitativo, cuando sumado a lo anterior encontramos por ejemplo, que los niveles de desagregación de las estadísticas no son suficientes, para permitir análisis con un aceptable grado de precisión. Si las dificultades de acceso a la información por la dispersión de las fuentes atentan contra cualquier análisis bien intencionado y generan serios inconvenientes al carecer el país de un sistema de información unificado. Si la carencia de relaciones consistentes entre las entidades productoras de información y los usuarios hace que su difusión no satisfaga las necesidades en forma aceptable. Así mismo, buena parte de las series o indicadores carecen de explicaciones acerca de sus métodos de obtención o elaboración.
 
Fundamentado en los argumentos anteriores emplearemos cifras estadísticas macroeconómicas el menor número de veces posible y tenderemos a analizar más lo cualitativo que lo cuantitativo.
 
Como lo ha explicado reiteradamente Eduardo Sarmiento Palacio “Las teorías clásicas que sirvieron para justificar la Apertura predicen que la liberación del comercio conduce a un equilibrio en la balanza de pagos. Así mismo, la Teoría del Banco Central Autónomo considera que las políticas restrictivas aseguran la estabilidad financiera y cambiaria sin alterar la actividad productiva y el empleo”3 Sarmiento argumenta que ambos principios fueron controvertidos en los últimos 10 años a lo largo y ancho de  Latinoamérica y su incumplimiento dejó sin base el modelo único. En consecuencia el denominador común ha sido: a) El deterioro de la distribución del ingreso. b) El aumento de la pobreza, y c) El agravamiento del desempleo.
 
El incumplimiento de la Teoría de la Neutralidad del Dinero y de la Teoría de la Ventaja Comparativa tienen especial significación para aclarar responsabilidades:
 
a) La Teoría de la Neutralidad del Dinero es la base de la organización macroeconómica que gira alrededor del Banco Central Autónomo.

Este es un error conceptual que resulta de derivar las relaciones monetarias, independientemente del conjunto de la economía. Sólo en pleno empleo existen razones serias para afirmar que el dinero no tiene efectos reales y que necesariamente una emisión ocasiona inflación. Sarmiento afirma “por el contrario, la acción directa sobre los recursos de créditos y emisión para crear ingresos y empleo aparece como una de las pocas formas de elevar la demanda efectiva (capacidad de compra) e impulsar la producción.

b) El incumplimiento de la Teoría de la Ventaja Comparativa deja sin piso la apertura y la prioridad única de las exportaciones. La producción de los bienes y servicios que el país está en mejores condiciones de elaborar no garantiza su colocación en los mercados internacionales, ni el equilibrio en la Balanza de Pagos. Como los superávits de unos países tienen como contraparte los déficits de otros, la Balanza de Pagos del país corresponde a un residuo que no depende de sus condiciones especiales sino del resto del mundo. Sugiere Sarmiento “para empezar, convendría echar al cesto de la basura las teorías de la neutralidad del dinero y de las ventajas comparativas y empezar lo mas pronto posible a transformar el Banco de la República y la Apertura Económica”.

A propósito de la prioridad única de las exportaciones, a un artículo que el profesor Juan Tokaltlian escribió en El Tiempo pidiendo el cambio de modelo económico, Rudolf Hommes le responde el 15 de septiembre e 2002, entre varias cosas: “alguien decía sabiamente que a los que no les gusta que los pobres consuman son los ricos de los países pobres y los socialistas de los países ricos”, “en el siglo XXI no se puede decidir cerrar la economía autónomamente cuando dependemos del comercio internacional par crecer y literalmente para sobrevivir”, “a estas alturas debería ser claro para todos que sin comercio internacional, integración andina, y acceso libre a los mercados de Estados Unidos, México y Canadá, no hay la menor probabilidad de que Colombia se desarrolle”.

Para Sarmiento los resultados del cuatrienio 1998-2002 marcan una explosión del modelo Neoliberal. El P.I.B. sólo creció al 5% anual (?). Los colombianos tenemos un ingreso per cápita inferior al observado al principio del gobierno Pastrana y la pobreza pasó del 50% al 62% de la población. El describe el descalabro así: “En 1999 a) el P.I.B cayo el 4.5%, b) el desempleo subió al 20%, c) las empresas industriales perdieron la mitad de su patrimonio, d) un amplio sector de ingresos medios y bajos tuvo que entregar las viviendas a los acreedores, e) el sector financiero se volvió insolvente. Luego del colapso, la economía quedó expuesta a: a) un elevado desempleo, b) una reducción de ingresos laborales que deprimían el consumo  y c) una trampa de la liquidez que interfería la movilización del crédito y al inversión.
 
Se configuró la clásica deficiencia de demanda efectiva que impide la producción y el empleo. Se acudió a una combinación de política monetaria de reducción de la tasa de interés de redescuento y reducción del déficit fiscal.
 
Se presumía que estas medidas propiciarían una expansión de la inversión que compensaría con creces el aumento de impuestos. No se advirtió que este tipo de ajustes no se da en condiciones de recesión y desempleo. Como resultados a) la política monetaria resultó infructuosa, la baja de la tasa de interés de redescuento no afectó mayormente la tasa de interés activa y coincidió con la caída del crédito. b) la política fiscal fue totalmente contractiva: la reforma tributaria provocó una fuerte reducción de la capacidad de compra que borro cualquier vestigio de reactivación y consolidó el estancamiento.4
 
Del lado de la política laboral sucedió algo similar: se despilfarraron cuatro años en negociaciones inútiles para flexibilizar la legislación laboral y se rechazaron las propuestas del mismo Eduardo Sarmiento Palacio de emitir para crear empleos en forma directa.
 
Según Sarmiento el manejo más desacertado se dio en el sector externo: el gobierno confió el crecimiento económico al modelo aperturista de exportación de productos básicos y de ensamble.  El fiasco está a la vista: a) en el cuatrienio las exportaciones descendieron, b) el déficit en cuenta corriente fluctúo alrededor del 3% el P.I.B., c) el saldo de la deuda externa pasó del 32% al 50% del P.I.B., d) se presentó un descenso en los índices de inversión.
 
Lo más grave es que e entró en el umbral en donde los elevados índices de endeudamiento reducen el acceso a los mercados internacionales. La economía colombiana quedó entre grandes devaluaciones que encarecen la deuda y elevadas tasas de interés que devastan la economía.
 
Otra perspectiva de lo ocurrido en Colombia en la década de los 90 la tiene la CEPAL. Sus datos acerca del desempeño económico y social son alarmantes:  

a) En Colombia a una tasa de desempleo del 20% debe sumársele una tasa de subempleo del 30%, el índice más alto en América Latina. Una infame medalla de oro como lo dice el columnista de El Espectador, Carlos Orduz.
b) La mitad del 20% más pobre de los colombianos que están en el mercado laboral es desempleado.
c) De 3.1 millones de personas que se incorporaron a la fuerza de trabajo en el periodo 1988-2000, 1.1 millones no hallaron empleo o lo perdieron.
d) El 65% de los 2 millones de empleos creados en el período 1988-2000, correspondieron al sector informal.
e) Las mujeres empleadas ganaron menos que los hombres y las tasas de desempleo fueron mayores para ellas en cualquier rango de edad.
f) La concentración del ingreso es mayor que hace 10 años.
g) La suma de pobres e indigentes representa el 50% de la población colombiana, 6 puntos por encima del promedio Latinoamericano.

El columnista Rafael Orduz se plantea irónicamente que habiendo hecho Colombia su tarea en forma diligente se hallan obtenido resultados tan negativos. Se han hecho o adelantado:

a) Profundos cambios institucionales, como la elección popular de alcaldes y gobernadores.
b) La descentralización administrativa.
c) La apertura económica
d) La autonomía del Banco de la República
e) Las privatizaciones
f) El incremento del gasto público social
g) La reforma al régimen de salud
h) La reforma a la justicia
i) Nueva legislación laboral
 
¿Explicaciones? Orduz dice que son abundantes y con denominador común: alguien externo a quien ha diseñado y ejecutado políticas públicas tuvo la culpa. El repertorio incluye: Pablo Escobar, el Mono Jojoy, Carlos Castaño, el Proceso 8.000, la inseguridad, la crisis asiática de 1997, el Niño y la Niña, la recesión de Estados Unidos en el 2001, el Congreso de la República, la vicameralidad, la socialdemocracia, la Corte Constitucional, Pastrana y el Caguán, el Neoliberalismo, el F.M.I.
 
El debate sobre el modelo ha dado toda clase de opiniones.  A raíz de la venida a Colombia del profesor Jeffrey Sachs, Eduardo Sarmiento plantea de irreal el diagnóstico que sobre la economía colombiana hace Sachs, y afirma: “el irrealismo del diagnóstico de Sachs se pone de presente cuando intenta trasladarlo al caso colombiano.  Su propuesta central para solucionar la crisis es promover las exportaciones, que es lo mismo que han planteado los tres últimos planes de desarrollo con resultados claramente insatisfactorios”5
 
Sarmiento argumenta además que “la globalización ha colocado a los países de menor desarrollo en desventaja en los mercados de bienes, la que se manifiesta en la balanza de pagos y los ha dejado expuestos a movimientos especulativos que succionan sus ahorros e introducen grandes fluctuaciones cambiarias. Como consecuencia, se conformaron sistemas estructuralmente inestables que son la causa real de las crisis recurrentes, las devaluaciones y las recesiones.  
 
Sarmiento sostuvo también que los resultados de la economía colombiana en la década de los 90 son una clara evidencia del incumplimiento de los axiomas de las teorías que inspiraron las reformas del consenso de Washington.
 
En este mismo debate Rudolf Hommes llega a calificar de “peligrosas” las propuestas de Sarmiento, pero reconoce parcialmente fracasos en el modelo económico. Otro participante Carlos Caballero Argaez, luego de haber sido uno de los grandes gestores de la apertura y de presentarla como un gran éxito, dice que en Colombia no ha habido apertura. Para él, la causa del mal desempeño de la economía no está en el modelo Neoliberal, sino en no haberlo aplicado.
 
Según criterio de algunos observadores de este debate, en lugar de aceptar las pruebas que se ofrecieron y proceder a modificar el modelo en sus fallas fundamentales, se acudió al juego de palabras diciendo que el modelo no se había aplicado, que se había administrado mal, que su discusión e bizantina.
 
Otro ente que ha tomado partido en el debate económico Neoliberal es la Corte Constitucional cuando admitió la constitucionalidad de la emergencia económica dictada mediante el Decreto 2330 de 1999 por Andrés Pastrana para hacerle frente a una supuesta crisis financiera. Con el fallo que se emitió esta Corte planteó un gran debate al modelo establecido en Colombia en el que “por encima de cualquier implicación social está la rentabilidad financiera incluso en tratándose de los temas del Estado”. En un contundente escrito la Corte argumenta que desde comienzos de los años 90 se instaló la idea de que el desarrollo económico está ligado en proporción extrema a lo que hagan los particulares, y lo que haga en este sentido el Estado es marginal. En ese orden de ideas lo que debe hacer el gobierno es favorecer al máximo que la iniciativa privada se desarrolle. Como los particulares son mas eficientes que el Estado, los bienes y activos públicos hay que venderlos a los particulares y lo que no se enajene hay que liquidarlo.
 
Bajo esas opiniones, es mejor que los servicios públicos los presten los particulares, la banca pública sobra, hay que marchitar la educación pública y fortalecer la educación privada, al igual que la salud. Los partidarios de esta manera de pensar se hacen preguntas como: ¿tiene sentido que exista una petrolera estatal cuando eso lo hace mejor el sector privado?.
 
La Corte hace un llamado de atención a quienes han tenido la responsabilidad de manejar la economía nacional cuando declara: “el Estado no puede privilegiar a unos pocos, y más si estos son los más pudientes. El Estado debe dirigirse a hacer ingentes esfuerzos tendientes a mejorar la calidad de vida de los sectores menos favorecidos, lo cual obliga a las autoridades a emplear los instrumentos de dirección de la política económica para corregir las distorsiones que, (en economías cuyo mercado sólo se ha desarrollado de manera incipiente), producen la oferta y la demanda y la acentuada concentración y monopolio de la economía.
 
Añade la Corte Constitucional: “La economía colombiana es dependiente y vulnerable a las fluctuaciones y a la política de las economías dominantes. Esto es una constante histórica de nuestro devenir y por lo tanto tiene carácter estructural. Y se supone que para eso hay una gama de instituciones del Estado cuya principal responsabilidad es monitorear el entorno internacional para prevenir las crisis.
 
Exactamente un año después de posesionado Andrés Pastrana, el 7 de Agosto de 1999 las centrales obreras CUT, CTC, CGTD, CPC, publicaron en el diario El Tiempo un manifiesto en contra del Neoliberalismo que titularon “El Neoliberalismo Profundiza la Crisis” e invitan a un paro general el 31 de Agosto del mismo año. En sus declaraciones rechazan:  

a) La bancarrota del campo y de la industria ocasionada por el modelo.
b) El deterioro social agudizado a extremos nunca imaginados.
c) Un desempleo del 20% en ese momento.
d) Los despidos masivos de trabajadores.
e) El crecimiento de nuevos tributos.
f) El pago de la inaguantable deuda pública externa.

Por afectar gravemente, por supuesto, a las clases más vulnerables: Obreros, campesinos, trabajadores informales, desempleados, pensionados, transportadores, viviendistas, intelectuales, profesionales, sindicatos, gremios, asociaciones comunales y cívicas y movimientos políticos.

Notas, fuentes y recursos

1 Entrevista publicada en el Magazín del Periódico El Espectador, el 31 de Octubre 1999, realizada por José Andelfo Lizcano Caro y Juan Manuel Méndez Matiz.
 
2 De su columna REGISTRO, publicada el 6 de Febrero de 2002 en el diario El País de Cali, con el nombre de Modelitis.
 
3 La tercera década perdida de América Latina, El Espectador, 30 de Septiembre de 2001

4 El Cuatrienio Perdido, El Espectador, Agosto 4 de 2002

5 El Foro sobre el Nuevo Modelo Económico, Febrero 8 de 2000, El Espectador
 

 

John Rodríguez Velásquez.

Economista. 

Decano de la Facultad de Administración de la Escuela de Administración y Mercadotecnia del Quindío (Colombia).

 JVelasquezarrobaeam.edu.co 

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