La sociedad del conocimiento en calidad y productividad
08 / 2003
RESUMEN
Nos desenvolvemos en escenarios muy dinámicos en donde la información es
abundante , en donde la informática viene desarrollando un rol muy
significativo, especialmente en el caso que nos concierne como es el empresarial
obligando a que la gerencia y su equipo se adentren a los requerimientos que la
Sociedad del conocimiento demanda para ser altamente competitivo y más cuando se
requiere productividad y calidad.
Justamente, una participante del Programa de Calidad y Productividad del
Área de Postgrado de la Universidad de Carabobo la Lic. María Inés Castillo al
respecto nos recuerda de que actualmente la irrupción y desarrollo de las nuevas
tecnologías están conformando una serie de cambios estructurales, a nivel
económico, laboral, social, educativo, político, de relaciones. En definitiva,
se está configurando la emergencia de una nueva forma de entender la cultura. En
esta coyuntura, la información aparece como el elemento clave, aglutinador,
estructurador... de este tipo de sociedad. De ahí la importancia de adentrarse
en estos temas que nos permiten adentrarnos en el alcance y repercusiones de la
Sociedad del Conocimiento.
ALCANCE, REPERCUSIONES
Desde luego es importante como no los recuerda María Inés Castillo
considerar los antecedentes sobre este tópico y al respecto nos señala, de que
fue en la década de los setenta cuando se comienza a hablar de la "sociedad de
la información". Aparece la información como la panacea, el eslogan de "la
información es poder" vino a abanderar toda una serie de cambios que iban a
configurar nuevas pautas sociales, motivadas por el auge del sector servicios.
Ya no se trata de desarrollar bienes tangibles, como se venían desarrollando
hasta ahora en una sociedad industrial. Se destinará a "producir" bienes ligados
a la educación, la salud, la información, el medio ambiente, el ocio, etc. Y que
configuran a grandes rasgos lo que se ha dado en llamar sociedad post
industrial.
Justamente destaxca María Inés Castilo de que esta "sociedad de la
información" se va a definir en relación a mecanismos como la producción, el
tratamiento y la distribución de la información. Va a exigir desde un punto de
vista técnico, la infraestructura necesaria para su utilización en todos los
ámbitos de la economía y de la vida social. Haciendo que muchas de nuestras
acciones se conformen en torno a ésta., como realmente sucede.
Lo cierto de que hoy día, en la sociedad occidental en la cual estamos
inmersos se nos "vende" la información como un elemento accesible, que se puede
poseer, que da poder, que da conocimiento. La información se ha convertido en un
culto, en un mito, algo que otorga autoridad, ventajas, superioridad,
dominio,... Sin embargo, no se considera que la información tenga carácter
informativo, por el simple hecho de ser poseída; o de poder ser asimilada por un
sujeto. Se ha producido un cambio en el concepto de la información.
La información con las nuevas tecnologías, se independiza de los
sujetos. Las personas son despojadas de la posesión, de ser la fuente y
manantial de la información. En último término, no es la información para los
sujetos y gracias a ellos, sino que los sujetos son para la información y, al
final, serán los productos de la misma, es decir, "el mundo físico ha dejado de
ser el destinatario básico de la transformación. El destinatario ahora, es la
totalidad de lo real, los seres humanos incluidos".
Al mismo tiempo, la información ha pasado a ser un bien de consumo. Pero
no sólo este producto entra dentro de esta categoría sino que los modos de vida
de las personas de los países más desarrollados se han transformado de una
manera radical. Asistimos al nacimiento de una nueva sociedad donde la calidad,
la gestión y la velocidad de la información se convierten en factor clave de la
competitividad tanto para el conjunto de los oferentes como para los
demandantes. Las tecnologías de la información y comunicación condicionan la
economía en todas sus etapas. (LIBRO BLANCO DE DELORS, p.99) Por todo ello la
información, es controlada por las condiciones del mercado. Éstas determinan por
un lado, quienes tienen acceso a ella y por otro, qué o quiénes controlan su
creación y su disposición.
Muy importante la aseveración proporcionada por Inés Castillo, de que a
pesar de que el conocimiento se basa en la información, ésta por sí sola no
genera conocimiento. Lo cierto de que la promesa que, insistentemente se nos
hace de acceso global y factible a grandes volúmenes de información desde las
nuevas tecnologías no va a ser garantía de mayor conocimiento, ni de mayor
educación.
Justamente, para que esta información se convierta en conocimiento es
necesario la puesta en marcha, desarrollo y mantenimiento de una serie de
estrategias. En primer lugar, se tendrá que discriminar aquélla información
relevante para nuestro interés. Tras haber seleccionado la información, se debe
analizar desde una postura reflexiva, intentando profundizar en cada uno de los
elementos, deconstruyendo el mensaje, para coconstruirlo desde nuestra propia
realidad. Es decir, en el proceso de deconstrucción vamos a desmontar,
comprender, entender las variables, partes, objetivos, elementos, axiomas del
mensaje. Todo lo contrario, en el proceso de coconstrucción en donde se realiza
el procedimiento inverso.
A partir de variables, axiomas, elementos, etc., se vuelve a componer el
mensaje, desde nuestra realidad personal, social, histórica, cultural y vital.
Es decir, desde nuestra perspectiva global del conocimiento y la persona. Sólo y
no perdiendo esta perspectiva podemos afrontar y enfrentarnos a la evolución y
el progreso de las nuevas tecnologías de tal forma que nos lleve en un futuro a
crear una sociedad más humana y justa donde lo tecnológico y lo humano se
integren al igual que los distintos puntos de mira de las distintas culturas
conformando el crisol de la realidad en la que estamos sumergidos.
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Carlos
Mora Vanegas
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