RESUMEN
La gerencia moderna, especialmente la que nos concierne la de las Pymes
venezolana, no puede pasar por alto las características que los actuales
escenarios empresariales presentan, en donde se manifiesta una dinámica
competitividad en donde la calidad y productividad son requisitos
fundamentales para permanecer en los mercados.
De ahí, la importancia de este artículo, a fin de invitar al lector
interesado en estos tópicos el inculcar la relevancia que es para la
Pyme el rol que actualmente desempeña la calidad y productividad a fin
de ser competitivo.
Téngase presente de que la columna vertebral del desarrollo económico de
los países la conforma el conjunto de pequeñas y medianas empresas que
prosperan en la sociedad, de ahí que se debe contar con una buena
gerencia efectiva a fin de favorecer su desarrollo productivo.
ALCANCE, DEBILIDADES Y REPERCUSIONES
Es sabido que en Venezuela las Pymes aportan más del 13% del PTB, y dan
empleo al 55% de toda la población activa, quedando el 17% empleado en
la gran empresa, el 16% ocupado en el sector público y el 12%
desempleado (aunque actualmente por la situación política y crítica del
país, esto ha aumentado).
Tomando pos base el sector privado solamente, es sabido , que las pymes
generan el 77% del empleo de ese sector. Lo cierto, que en Venezuela hay
alrededor de 1,300.000 microempresas y unas 68.000 pequeñas y medianas
empresas, de las cuales 56.000 activas en comercio y servicio y 12.000
en manufacturas, aunque al momento de escribir este artículo han
disminuido por las razones de todos sabido como es la inestabilidad
política y crisis económica del país.
A todo ello se agrega otros datos que son importantes de ser
considerados, tales como: el que el 18% de las organizaciones
venezolanas nunca realizan actividades de entrenamiento; 51% de ellas
invierten esporádicamente en el desarrollo de su capital humano y sólo
31% invierte de manera sistemática; es decir, casi de 7 de cada 10
organizaciones venezolanas, no están convirtiendo el conocimiento y el
aprendizaje organizacional en una herramienta rentable para apalancar el
desarrollo de ventajas competitivas.
Seis de cada diez gerentes prefieren una estructura organizacional
jerarquizada, de alto control y baja y delegación de equipos
autodirigidos, estando más orientados al poder, al mando, que al
aseguramiento de resultados, lo que no favorece el uso del empowerment y
el desarrollo de la competitividad entre el personal. Seis de cada diez
evitan el conflicto, tienen una orientación de corto plazo y pobres
habilidades para planificar; tres de casa diez gerentes consideran que
la competitividad entre los empleados origina mas daños que beneficios.
Ahora bien, como nos los recuerda María Inés Castillo, las pymes
venezolanas están muy lejos de un paradigma industrial moderno y
competitivo, dado a que una minoría (5%) utiliza tecnología avanzada,
basa su competitividad en la calidad de diseños, la flexibilidad
productiva y la oportunidad de las entregas y exporta directamente como
proveedora de productos intermedios para empresas grandes que exportan.
La gran mayoría son empresas familiares y atienden solo a consumidores
nacionales, esto significa que el sector empresarial todavía no posee
gran desarrollo de las pymes las cuales en la actualidad son una gran
ventaja competitiva en el mercado mundial.
A ello se agrega, que la gran mayoría de las pymes venezolanas orientan
sus relaciones a corto plazo, buscando soluciones inmediatas aun a costa
del deterioro del futuro de las relaciones, las decisiones son
centralizadas y rápidas, más intuitivas que racionales y en cuanto al
manejo del cambio es visto como una imposición a la cual hay que
reaccionar con urgencia, convirtiéndose en una gran causa ya que la
competitividad en el ámbito global exige una orientación más a largo
plazo.
Lo cierto, que la Pyme venezolana en un gran porcentaje, no ha sabido
inculcar la relevancia de hacer uso de las normativas de la calidad,
dejando una gran vacío en este aspecto, lo que es fácil de ser atacada
por empresas competidoras que si se preocupan de ello. Hay muy pocos
especialistas de calidad y productividad, así como muy poca atención a
ello, por lo que ya se ha comentado, ausencia de una filosofía de
calidad, cultura de ésta y baja productividad de acuerdo a índices que
permitan ser altamente competitivos. De ahí, que no nos debe sorprender
que se comente, el que no existe una aplicación dinámica de las nuevas
tecnologías, el proceso de adaptación al cambio del nuevo paradigma
económico mundial ha sido muy lento y con un poco de resistencia
contribuyendo de esta forma a la falta de utilización y mejora de las
tecnologías y ser más competitivo. Es necesario de que la gerencia asuma
y aplique las estrategias acompañada de los nuevos tópicos gerenciales,
nuevas herramientas organizativas para enfrentar as la competencia, a la
demanda de las necesidades que los mercados actuales requieren.
Se sugiere, que la gerencia de las empresas venezolanas cultiven una
visión con mayor horizonte hacia el futuro, con una capacidad superior
de anticipar y sobre todo, una mayor disposición a actuar con constancia
y disciplina sin que ello implique necesariamente un sacrificio de la
flexibilidad y adaptabilidad ante el cambio, de lograse se obtiene una
gran ventaja competitiva.
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