A comienzos del 3er milenio resulta evidente que asistimos a un
cambio de magnitud de la economía mundial. Por un lado, la globalización
de la economía es un hecho; es decir, el Planeta se va a convertir en un
único y gran mercado. Esta es una verdad incontrastable que no podremos
cambiar, nos guste o no.
Por el momento visualizamos la regionalización de la economía con la
constitución de poderosos mercados regionales como los de Japón, China y
el Sudeste asiático, el N.A.F.T.A. (EE.UU., Canadá y México), el Mercado
Común Europeo y el MERCOSUR. Este último, en pañales y altamente
condicionado a la decisión y al accionar de los dirigentes políticos y
empresarios de los países miembros, pero no podemos negar su potencial
económico.
En el presente estado de incertidumbre de las empresas frente a los
mercados internos desaparecidos y la rotura de la cadena de
financiación, entre otras preocupaciones, se le plantea al mundo
empresario un inmenso desafío más dramático aun: producir en el corto
plazo de manera competitiva (calidad-precio) y posicionar su producto en
"EL MERCADO MUNDIAL". ESTE, ES EL DESAFÍO.
¿CON QUE ACTORES ENFRENTAREMOS ESTE DESAFIÓ?
Teniendo en cuenta que durante los años '70, se retiraron de la
República Argentina grandes empresas transnacionales que funcionaban
como "escuelas de formación profesional", que luego trasvasaban al resto
de las empresas y que los gerentes-dueños de PYMES se resistieron al
cambio, cobijados en el pensamiento: "si mis ancestros hicieron las
utilidades de esta manera, por qué yo voy a cambiar, si así lo vivencié
(mamé) de chico", la INDUSTRIA NACIONAL sufrió un estancamiento en el
tiempo, lo que equivale a un retroceso, en materia de competitividad
internacional. Hoy y aquí, el desafío consiste en adquirir la
conciencia, y tener la voluntad, de mejorar el grado de eficiencia en el
control de la operación, en la asignación de recursos y, además, en el
planteo de planes alternativos
Esto me lleva viajar hacia atrás en el tiempo; al año 1982 cuando
dirigía una planta de fabricación de semiconductores en Buenos Aires. En
una de las reuniones de revisión por parte de nuestro Gerente de
Latinoamérica, americano él, nos sentenció: "deberán producir un 80%
para el mundo exterior (exportar), a nivel de unidades, para que tenga
sentido la fabricación en la Argentina (obviamente que se refería a la
generación de utilidades).
La primera Orden de compra que nos fue colocada desde EE.UU. para ser
cumplida en 30 días representó la duplicación del nivel de producción de
entonces. Con gran esfuerzo se embarcó en la fecha prevista. Grande fue
nuestra sorpresa cuando a las semanas nos informaron que el embarque
había sido rechazado.
Varias pautas no se habían cumplido dado que desconocíamos la exigencia
de Calidad que era requerida internacionalmente (es de hacer notar que
producíamos el producto desde hacia 10 años para el 85% del mercado
electrónico local de ese entonces). Esto, nos obligó a reentrenar a
nuestros Ingenieros, Técnicos y operarios en la normas de Calidad de la
Corporación, pero también en la detección y solución de problemas, lo
que nos llevó a cambios profundos en los procesos de fabricación.
No sólo se cambiaron los procesos de fabricación, sino también se pasó
al análisis diario de la producción y al control permanente de los
índices de rechazo que se generaban.
Alcanzados los requisitos, en la siguiente reunión con el Gerente de
Latinoamérica, se nos planteó un nuevo y mayor DESAFIÓ (si con
mayúsculas): producir 10 veces más unidades, pero de un dispositivo
especial (un Circuito Integrado), para las subsidiarias de Japón,
Alemania, Francia, Italia y EE.UU., con costo internacional y con la
calidad del proveedor anterior (TAIWAN).
Para ello, se nos aprobó una inversión en equipamiento de ultima
generación, manejado por computadoras digitales (1ª época de la
robótica), por valor de 1,5M U$S. Esto significó establecer un control
de producción "on line" (en 1982) por estación de producción, sobre la
red internacional de comunicaciones de la Corporación, donde cada
subsidiaria conocía, en tiempo real, el status de progreso en la línea
de producción de su propio producto.
Para la generación del presupuesto mensual y trimestral se definían los
objetivos de productividad, de rendimiento de la materia prima, de
calidad medida en Partes por Millón (no ya en por ciento) y de costos.
El área de Planeamiento, operaba sobre "home computers" utilizando el
primer software tipo planilla de calculo "múltiplan", predecesor del
"excel" actual. En más de una oportunidad algún gerente se refería al
área en forma peyorativa, como "EL IMPERIO" por el peso especifico de
dicha área en la ORGANIZACIÓN. Debo mencionar que fue mi primera
exposición, a lo que luego, en tiempos modernos, se lo llamó LOGÍSTICA.
La selección del personal técnico y profesional y la constitución de
equipos de trabajo fue la llave para enfrentar el desafío, pues la
operación funcionaba 7 días a la semana en 3 turnos. Para poder mantener
una linealidad de producción a lo largo del mes, se realizaban reuniones
operativas todos los días hábiles, donde cada sector informaba la
evolución por medio de gráficos que correspondían al tablero de control
de cada sector, donde se discutían las alternativas de desvío menor.
Para los casos de desvíos mayores, se determinaba un equipo de trabajo
por cada turno con un curso de acción conjunta, (cosa complicada, dado
que las experiencias y vivencias de cada turno eran distintas).
El entrenamiento en técnicas de resolución de problemas fue encarado
desde 2 escuelas: Kepner & Tregoe y Juran on Productivity Improvement.
Para ello, se realizaron cursos de capacitación en EE.UU. y luego se
dictaron en cascada en la Planta hasta el nivel de operarios
especializados, cada curso duraba 16 sesiones semanales de 4 horas, con
aplicación a los problemas operativos reales.
Dada la complejidad del equipamiento, se efectuaron viajes de
entrenamiento de Ingenieros de procesos y de mantenimiento y operadores
claves, a Taiwan, Alemania y EEUU.
El conjunto de operadores en más de una oportunidad se quejó de la
estructura disciplinaria cuasi militar que adquirió la operación, pero
fue dicha disciplina, la que nos convirtió en la estrella de las
operaciones internacionales, dados los resultados de productividad por
persona, rendimiento de materia prima y niveles de calidad.
Reuniones estructuradas al detalle, con un horario de comienzo
absolutamente estricto, el mantener el pasaporte continuamente
actualizado para poder viajar en el día a Europa o EE.UU. para discutir
un problema y su posible solución; que en algunos casos tenia que ver
con fallas en el diseño del dispositivo semiconductor, u otras con
errores en el programa de tests que debería cumplir el dispositivo. Todo
esto, vuelvo a recordar y recalcar, dentro de una disciplina férrea a la
cual se subordinaban todos los mandos en función de los resultados y
nominaciones que obteníamos desde las subsidiarias que usaban, en
distintas aplicaciones, nuestros productos.
Hubo resistencia, se dialogó, se combatió la inercia y el desgano, para
lo que no había tiempo, se inculcó el sentido de urgencia, dada la
dinámica del control de la producción del hora en hora, de turno en
turno, de día a día y de semana a semana.
Debo mencionar que dicha operación jamás tuvo un operario, un técnico,
un ingeniero o un gerente extranjero, todos eran argentinos, salvo
durante el tiempo de la instalación y arranque del nuevo equipamiento.
Todos, claro está, puntillosamente seleccionados, conscientes del
objetivo, de las estrategias y de las tácticas diarias a ser
introducidas. La revisión de desempeño se realizaba, empleado y jefe
cara a cara, una vez al año.
Toda esta experiencia de implementación de objetivos, por operación, por
área, el control por medio de sistemas informáticos de la producción del
rendimiento de la materia prima (reducción de rechazos y descartes), de
los objetivos de reducción de costos, fueron aplicados en una Empresa
familiar de primer nivel en el ramo electrometalúrgico, entre los años
1987 y 1993, obteniendo incrementos de rendimiento de la mano de obra
(directa e indirecta) del 32% en los tres primeros años.
Con los años me convertí en asesor Senior, con la idea-objetivo de
mejorar la competitividad global de la Empresas asesoradas. El salto que
debían realizar el dueño-director y su primera línea de gerentes, en el
corto plazo, el salto tecnológico de cómo estaban haciendo el día a día
y cómo deberían hacerlo en el futuro próximo, el reentrenamiento de sus
ingenieros, técnicos y supervisores que entendían que deberían cambiar
en el corto plazo, pero no sabían cómo, me hicieron ver en el campo de
la realidad dos elementos sustanciales: la necesidad de un fuerte
liderazgo y el reconocimiento de la aparición de la resistencia al
cambio durante el proceso de aggiornamento.
Ambos elementos, aparecían en lo alto de la pirámide gerencial y surge
entonces la diferencia; entre gerenciar un cambio y asesorarlo con la
implementación de otros, que poseen un bajo nivel de liderazgo y además,
no vislumbran en su verdadera dimensión la resistencia al cambio, dado
que confían, una vez más, en sus propios conocimientos, experiencias y
vivencias contra las recomendaciones de quien sabe lo que vendrá.
Volviendo al HOY y AQUÍ, concluyo que si este sistema de organización
funcionó en varias empresas, también puede funcionar en otras,
advirtiendo que requiere: LIDERAZGO, FORMACIÓN, DISCIPLINA, ORDEN,
VERIFICACIÓN DEL DESVIÓ, y ESPIRITA DE EQUIPO.
Si bien suena descabellado en los tiempos actuales, me hago una pregunta
académica. ¿No debería funcionar también, el esquema mencionado en las
instituciones gubernamentales, como municipalidades y/o gobernaciones?
Claro, siempre y cuando los mandos intermedios enquistados, con
estabilidad garantizada de por vida, adhieran al cambio o puedan ser
REENTRENADOS, o....
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