La competitividad de la pymi en los países en desarrollo
08 / 2003
RESUMEN
Se sabe están dadas las oportunidades para muchos países ante la Nuevas
aperturas económica., las alianzas, los nuevos mercados en donde Pymis bien
organizadas, dirigidas puedan compenetrase en estos mercados y alcanzar sus
metas establecidas en pro de su crecimiento, de su éxito. Desde luego se debe
contar con una buena gerencia, un equipo humano cohesivo, tecnologías para
adentrase en las nuevas oportunidades que se dan, de ahí la importancia en este
escrito de considerare las valiosas aportaciones de Tilman Antelburg a fin de
que el estudioso de la ciencia administrativa, el futuro profesional que
ejercerá la gerencia o que ya lo está haciendo las considere.
RELEVANCIA, ALCANCE
Comenta Antelburg un aspecto muy interesante, como es, que en
Latinoamérica la estructura industrial está claramente segmentada. Aunque es
cierto que las PYMIs dan empleo a una parte importante de la población
económicamente activa en la industria manufacturera, su aporte al valor agregado
y a las exportaciones es mínimo. Muchas de ellas deben su existencia
precisamente al hecho de que no haya posibilidades de obtener trabajo asalariado
en otras actividades, por lo que el número de PYMIs crece en tiempos de crisis.
Esta es una diferencia esencial frente a los países industrializados y
los países exportadores de Asia, donde los fundadores de empresa, casi sin
excepción, disponen de conocimientos específicos en tecnología y/o
administración de empresa y no se establecen por cuenta propia sin haber
identificado oportunidades prometedoras en el mercado. El gran número de PYMIs
ineficientes en Latinoamérica se explica, además, porque los mercados estaban
desvinculados de la competencia extranjera durante años. Muchas PYMIs fabrican
bienes de consumo masivo para el mercado nacional y, por lo tanto, están
expuestas a la competencia por parte de la gran industria. Se trata de una
especialización desacertada, ya que en condiciones de competencia creciente las
PYMIs podrán subsistir solamente en nichos del mercado o como proveedores de las
grandes empresas. Bien es verdad que la apertura comercial en algunos países
eliminó muchas PYMIs ineficaces, pero al mismo tiempo impulsó la modernización
de las empresas. Si éstas explotan sus potenciales de reducir costos y mejorar
la calidad, tienen buenas oportunidades tanto en los mercados domésticos como en
los regionales.
En la exportación se vislumbran ventajas competitivas para las PYMIs en
la producción intensiva en el uso de mano de obra, y eso no solamente en las
ramas tradicionales, sino también en las de manufacturas de mediana complejidad,
para cuya producción son decisivos los salarios de trabajadores calificados e
ingenieros. Otras opciones de especialización se encuentran en la
industrialización de materias primas.
Nos agrega Altenburg , de que las PYMIs en los países en desarrollo
forman un grupo heterogéneo de empresas cuyos potenciales de desarrollo son
sumamente diferentes. Por regla general, son muy pocas las empresas que son
capaces no sólo de imitar otras firmas en el entorno local, sino también de
identificar nichos de mercado por su propia iniciativa y organizar la producción
y comercialización adecuadas o bien adoptar los procedimientos estandarizados de
empresas líderes en el ámbito internacional. Gran parte de las PYMIs carecen
tanto de capitales como de una buena formación empresarial y técnica. Hecho mu
real en nuestro medio, en donde la ausencia de una buena gerencia,
financiamiento, tecnología ha hecho de las Pymis un fracaso en tratar de
encontrar la forma de cómo desarrollarse. Por eso, sólo están en condiciones de
operar en ramas y segmentos de mercado poco exigentes y caracterizados, en
general, por un exceso de oferta que tiene carácter estructural y que es
atribuible al número exagerado de microempresas y productores por cuenta propia
que buscan autoemplearse en estas actividades.
En estas circunstancias, los ingresos son escasos lo que, a su vez,
conduce a que las inversiones en medios productivos, insumos y capacitación sean
insuficientes y a que los salarios sean bajos, la fluctuación de la mano de obra
grande y la calidad de los productos mala. La experiencia demuestra que tales
PYMIs, salvo pocas excepciones, no son capaces de ascender al segmento moderno
del empresariado ni con el más amplio apoyo en términos de créditos y
asesoramiento.
Otros aspectos que deben considerarse nos recuerda Altenburg, es que en
la mayoría de los países en desarrollo, además, el entorno de las empresas no es
propicio para la cooperación empresaria. Esto aplica tanto a la división del
trabajo entre las empresas como a la cooperación institucionalizada en las
asociaciones empresariales y a las relaciones con las instituciones públicas.
En muchos países, sobre todo en los pequeños y poco industrializados, no
se han formado redes de proveeduría dependientes de una empresa grande, porque
no hay grandes empresas o sólo muy pocas. Además, estas empresas en los países
en desarrollo muchas veces prefieren efectuar todas las funciones productivas en
la propia empresa, puesto que las PYMIs nacionales no son competitivas con
respecto a precios, calidad y fiabilidad de entrega.
Ahora bien, no cabe la menor duda nos agrega Altenburg de que dentro del
grupo de las PYMIs de los países en desarrollo también son excepcionales los
casos en que se aprovechan mutuamente las ventajas resultantes de la
especialización y en que se constituyen alianzas estratégicas. Incluso en
aglomeraciones regionales de empresas de una rama es poco frecuente que se
practique una división marcada del trabajo. En muchos casos es el recelo
profundo frente a otros empresarios que explica la escasa propensión a cooperar.
Factores socio-culturales e históricos, por consiguiente, influyen de manera
decisiva en el éxito de las políticas de fomento dirigidas a la asociatividad
empresarial.
Es muy interesante cuando se nos agrega en este análisis, el tomar en
cuenta, de que en el futuro hay que destinar el fomento de la PYMI más a
aquellas empresas que tienen potencial de crecimiento en mercados competitivos y
pueden contribuir a mejorar la estructura industrial. Ser competitivo en las
condiciones de mercados abiertos requiere que las empresas puedan recurrir a
otras empresas y a instituciones públicas o privadas que ofrecen bienes y
servicios complementarios de suficiente calidad. En este contexto las empresas
pequeñas y medianas de la industria manufacturera, pero también del sector de
los servicios, desempeñan un papel importante como oferentes de bienes y
servicios especializados. Es preciso fortalecer este rol complementario dentro
de una estructura industrial interconectada.
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Carlos
Mora Vanegas
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