RESUMEN
Se sabe están dadas las oportunidades para muchos países ante la Nuevas
aperturas económica., las alianzas, los nuevos mercados en donde Pymis
bien organizadas, dirigidas puedan compenetrase en estos mercados y
alcanzar sus metas establecidas en pro de su crecimiento, de su éxito.
Desde luego se debe contar con una buena gerencia, un equipo humano
cohesivo, tecnologías para adentrase en las nuevas oportunidades que se
dan, de ahí la importancia en este escrito de considerare las valiosas
aportaciones de Tilman Antelburg a fin de que el estudioso de la ciencia
administrativa, el futuro profesional que ejercerá la gerencia o que ya
lo está haciendo las considere.
RELEVANCIA, ALCANCE
Comenta Antelburg un aspecto muy interesante, como es, que en
Latinoamérica la estructura industrial está claramente segmentada.
Aunque es cierto que las PYMIs dan empleo a una parte importante de la
población económicamente activa en la industria manufacturera, su aporte
al valor agregado y a las exportaciones es mínimo. Muchas de ellas deben
su existencia precisamente al hecho de que no haya posibilidades de
obtener trabajo asalariado en otras actividades, por lo que el número de
PYMIs crece en tiempos de crisis.
Esta es una diferencia esencial frente a los países industrializados y
los países exportadores de Asia, donde los fundadores de empresa, casi
sin excepción, disponen de conocimientos específicos en tecnología y/o
administración de empresa y no se establecen por cuenta propia sin haber
identificado oportunidades prometedoras en el mercado. El gran número de
PYMIs ineficientes en Latinoamérica se explica, además, porque los
mercados estaban desvinculados de la competencia extranjera durante
años. Muchas PYMIs fabrican bienes de consumo masivo para el mercado
nacional y, por lo tanto, están expuestas a la competencia por parte de
la gran industria. Se trata de una especialización desacertada, ya que
en condiciones de competencia creciente las PYMIs podrán subsistir
solamente en nichos del mercado o como proveedores de las grandes
empresas. Bien es verdad que la apertura comercial en algunos países
eliminó muchas PYMIs ineficaces, pero al mismo tiempo impulsó la
modernización de las empresas. Si éstas explotan sus potenciales de
reducir costos y mejorar la calidad, tienen buenas oportunidades tanto
en los mercados domésticos como en los regionales.
En la exportación se vislumbran ventajas competitivas para las PYMIs en
la producción intensiva en el uso de mano de obra, y eso no solamente en
las ramas tradicionales, sino también en las de manufacturas de mediana
complejidad, para cuya producción son decisivos los salarios de
trabajadores calificados e ingenieros. Otras opciones de especialización
se encuentran en la industrialización de materias primas.
Nos agrega Altenburg , de que las PYMIs en los países en desarrollo
forman un grupo heterogéneo de empresas cuyos potenciales de desarrollo
son sumamente diferentes. Por regla general, son muy pocas las empresas
que son capaces no sólo de imitar otras firmas en el entorno local, sino
también de identificar nichos de mercado por su propia iniciativa y
organizar la producción y comercialización adecuadas o bien adoptar los
procedimientos estandarizados de empresas líderes en el ámbito
internacional. Gran parte de las PYMIs carecen tanto de capitales como
de una buena formación empresarial y técnica. Hecho mu real en nuestro
medio, en donde la ausencia de una buena gerencia, financiamiento,
tecnología ha hecho de las Pymis un fracaso en tratar de encontrar la
forma de cómo desarrollarse. Por eso, sólo están en condiciones de
operar en ramas y segmentos de mercado poco exigentes y caracterizados,
en general, por un exceso de oferta que tiene carácter estructural y que
es atribuible al número exagerado de microempresas y productores por
cuenta propia que buscan autoemplearse en estas actividades.
En estas circunstancias, los ingresos son escasos lo que, a su vez,
conduce a que las inversiones en medios productivos, insumos y
capacitación sean insuficientes y a que los salarios sean bajos, la
fluctuación de la mano de obra grande y la calidad de los productos
mala. La experiencia demuestra que tales PYMIs, salvo pocas excepciones,
no son capaces de ascender al segmento moderno del empresariado ni con
el más amplio apoyo en términos de créditos y asesoramiento.
Otros aspectos que deben considerarse nos recuerda Altenburg, es que en
la mayoría de los países en desarrollo, además, el entorno de las
empresas no es propicio para la cooperación empresaria. Esto aplica
tanto a la división del trabajo entre las empresas como a la cooperación
institucionalizada en las asociaciones empresariales y a las relaciones
con las instituciones públicas.
En muchos países, sobre todo en los pequeños y poco industrializados, no
se han formado redes de proveeduría dependientes de una empresa grande,
porque no hay grandes empresas o sólo muy pocas. Además, estas empresas
en los países en desarrollo muchas veces prefieren efectuar todas las
funciones productivas en la propia empresa, puesto que las PYMIs
nacionales no son competitivas con respecto a precios, calidad y
fiabilidad de entrega.
Ahora bien, no cabe la menor duda nos agrega Altenburg de que dentro del
grupo de las PYMIs de los países en desarrollo también son excepcionales
los casos en que se aprovechan mutuamente las ventajas resultantes de la
especialización y en que se constituyen alianzas estratégicas. Incluso
en aglomeraciones regionales de empresas de una rama es poco frecuente
que se practique una división marcada del trabajo. En muchos casos es el
recelo profundo frente a otros empresarios que explica la escasa
propensión a cooperar. Factores socio-culturales e históricos, por
consiguiente, influyen de manera decisiva en el éxito de las políticas
de fomento dirigidas a la asociatividad empresarial.
Es muy interesante cuando se nos agrega en este análisis, el tomar en
cuenta, de que en el futuro hay que destinar el fomento de la PYMI más a
aquellas empresas que tienen potencial de crecimiento en mercados
competitivos y pueden contribuir a mejorar la estructura industrial. Ser
competitivo en las condiciones de mercados abiertos requiere que las
empresas puedan recurrir a otras empresas y a instituciones públicas o
privadas que ofrecen bienes y servicios complementarios de suficiente
calidad. En este contexto las empresas pequeñas y medianas de la
industria manufacturera, pero también del sector de los servicios,
desempeñan un papel importante como oferentes de bienes y servicios
especializados. Es preciso fortalecer este rol complementario dentro de
una estructura industrial interconectada.
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