En el inicio de la década del ´90, con la desintegración de la Unión
Soviética y el proceso de reformas en los países del Este, que estaban
en la órbita del poder de Moscú, Corea del Norte sintió agudamente la
pérdida de interlocutores y, principalmente el impacto del retorno de
las relaciones diplomáticas entre Corea del Sur y los países socialistas
del caído “Pacto del Comecón”.
Esa realidad de aislamiento internacional y retracción de sociedades que
pudiesen cooperar con el proceso económico norte-coreano, se acentuó más
cuando en noviembre de 1992, Rusia reanuda relaciones diplomáticas con
Corea del Sur. En ese proceso de aproximación, el gobierno de Seúl se
compromete a reabrir y am pliar líneas de crédito para intensificar el
comercio bilateral, como la realización de estudios de viabilidad de
conformación de un emprendimiento conjunto para la exploración de las
reservas de gas natural en Yakutia.
Para concretar esa sociedad, el gobierno de Corea del Sur, Rusia debe
presentar alteraciones en sus relaciones con Pyongyang. Seúl está
exigiendo un precio para recoger ayuda, de forma que Rusia disminuya o
variase su aprovisionamiento de material militar a Corea del Norte,
Altos Jefes militares que acompañaron en aquella ocasión a Yelsin
dijeron que no solamente quieren interrumpir el flujo de tecnología
nuclear y armas a Corea del Norte, como también rever artículos
relevantes del Tratado de Asistencia Mutua con Pyongyyan, por el cual la
antigua Unión Soviética se comprometía a ayudar a Corea del Norte en el
caso de un ataque por un tercer Estado .
COREA DEL SUR REANUDA RELACIONES CON MOSCÚ
La relevancia de la normalización de las relaciones bilaterales entre
Seúl y Moscú es más ampliada cando se constata que Corea del Sur -en
agosto de 1994, tenía también acuerdos en su relaciones con Beijing y
que uno de los compromisos asumidos había sido la promesa china de
empeñarse diplomáticamente en la desnuclearización de la península
coreana.
Las opiniones en esa última década del siglo XX eran divergentes
respecto a la reacción de Corea del Norte, Algunos consideraban que el
aislamiento a que Pyongyang estaba siendo sometida, podría conducirla a
escoger a favor de un proceso de reunificación. Otros analistas, en
tanto, consideraban que la pérdida de dos aliados tan importantes,
ampliaría la posibilidad de un ataque de Corea del Sur y redundaría en
la aceleración del desarrollo de la capacidad nuclear.
Ante tal disyuntiva, aparentemente, Corea del Norte optó por acelerar su
capacidad nuclear e instrumentar exactamente esos recursos nucleares
como factor de negociación.
COREA SE INTEGRA AL “CLUB NUCLEAR”
El régimen norcoreano comenzó a mostrar interés por el desarrollo del
programa nuclear en la mitad de los años 1950. Luego, el programa
prosiguió y, en los inicios de la década del ´80, la construcción de un
centro de investigación nuclear, a gran escala, comenzó en la zona de
Yongbyun al norte de la capital de Corea del Norte.
Tal acción, naturalmente, generó profunda preocupación a la comunidad
internacional en cuanto a los términos de prevención de proliferación
nuclear. En tanto, como Corea del Norte finalmente firmó el Acuerdo TNP
en 1985 luego de sufrir una fuerte presión de la Unión Soviética, la
comunidad internacional quedó más tranquila.
Pero, esa aparentemente tranquilidad se rompió, cuando en 1989 los
Estados Unidos por intermedio de fotografías satelitales confirmaron que
el programa norcoreano estaba muy desarrollado y a punto de ser
construida una fábrica de procesamiento de plutonio en Yongbyun
-fundamental para la construcción de la bomba nuclear- y, que además
estaba Corea del Norte ensayando un detonador para la misma.
En lo que se refiere a las relaciones intercoireanas, bajo el impacto de
esa cuestión nuclear y de la amenaza de la retirada del Tratado de TNP,
el entonces presidente de Corea del Sur -Kim Young-Sam- transfirió a los
Estados Unidos la responsabilidad de negociar directamente con Corea del
Norte. Responsabilidad que ahora le preocupa a >>>George W. Push, por
cuanto una falta de entendimiento en el tema podría causar una grave
desestabilización en esa zona estratégica de Asia.
REFLEXIONES e HIPÓTESIS
Muchos analistas en cuestiones asiáticas, sostienen la hipótesis de que
el desarrollo nuclear de Corea del Norte pasar a convertirse como
pretexto para el establecimiento de nuevos programas de defensa de esa
región asiática, para evitar una inestabilidad regional y de amenaza
militar.
De este modo, aunque a mi parecer discutible, la decisión estadounidense
de desarrollar un sistema de Defensa Nacional de Misiles (“National
Misile Dfense – NMD”), apunta a Corea del Norte entre otros países, como
un factor determinante en su implementación.
El verdadero problema radica en que el principal objetivo del Régimen de
Control de Tecnología de Misiles (MTCR), con el objetivo de contener la
proliferación no está siendo alcanzado principalmente en Oriente Medio y
en Asia. En este sentido, el presidente Bush denominó como “eje del mal”
la amenaza que representó Irak y lo mantiene -supuestamente- Irán y
Corea del Norte.
El misil norcoreano “Taepodong 1”, en agosto de 1998, violando e espacio
aéreo japonés ante de caer al océano Pacifico, asusto al gobierno
japonés aunque sirvió para redefinir la política externa del gobierno e
Tokio. Conforme a la certeza de que Corea del Norte está desarrollando
el “Taepodong 2” con capacidad intercontinental, hace dos años Japón
presentó a la Casa Blanca y al Pentágono un “memorando” de entendimiento
con el propósito de aunar el desarrollo de tecnologías para el sistema
de defensa, acordando invertir aproximadamente 280 millones de dólares
para la investigación en los próximos cinco o seis años.
Un sinnúmero de hipótesis pueden ser aceptadas a partir de ese juego de
intereses en función de las perspectivas de amenaza nuclear por parte de
Corea del Norte. Por un lado -aparentemente- el gobierno norcoreano está
consiguiendo revertir su posición de debilidad que décadas atrás
presentara, luego de la desintegración de la Unión Soviética, al
presionar por un reorientación del sistema de seguridad del Nordeste
Asiático, llevando a una reducción del poder surcoreano y restaurando
una balanza de poder estratégica en la región.
Por otra parte, para los estrategas civiles y militares japoneses, la
crisis norcoreana representa un sistema complejo de amenazas tanto para
la seguridad interna como para la externa. Es muy posible que la
posición de Japón aliado con los Estados Unidos y la presencia de una
comunidad norcoreana en diversas regiones niponas, no carezcan de
presentarse como que puedan afectar la inestabilidad doméstica, provocar
una agitación civil y alentar la actuación del terrorismo.
Habría que sumar a esas hipótesis de conflicto, el hecho que Japón
mantiene un conjunto de problemas con Corea del Norte que,
aparentemente, son difíciles de alcanzar un acuerdo feliz, como lo
demostraron los acuerdo que los dos países mantuvieron a principios del
2001, temas que se remontan a las épocas del período de colonización
japonesa a la península entre 1910 y 1945.
Por último: una posible reunificación de ambas Coreas, obligaría al
retiro de 37-000 soldados estadounidenses estacionados en el Sur, lo que
llevaría a conformar un nuevo teatro geopolítico: a), una fuerte
península coreana amenazando a Japón; b) una oscilante balanza de poder
regional a favor de China; c) una confrontación económica y militar de
Estados Unidos con el gobierno de Beijing que sigue en lento, pero firme
crecimiento.
Aunque finalmente, en mi concepto, el Imperio del sistema internacional
actual desaparecería para dar paso a una balanza de poder tripartita:
Estados Unidos, Europa ampliada, Asia.
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