En la actualidad las organizaciones presentan los retos de la
globalización, quienes han contribuido a la creación de niveles
impredecibles de competencia. En los mercados competitivos globales, las
organizaciones necesitan encontrar mejores soluciones de negocios, con
estructuras flexibles y confiables. Mucha de la infraestructura de una
empresa y su organización es permitida por los sistemas de información
que directa o indirectamente apoyan a los procesos del negocio.
Manejando estos procesos de manera más eficiente, una ventaja
competitiva puede ser obtenida mediante la reducción de costos,
desarrollo de productos y mejoras en el servicio al cliente.
El cambio global del mercado se ha convertido en una constante, que
revela una necesidad clara e imprescindible de estar continuamente
mejorando los procesos del negocio. Puesto que dichos procesos son el
pilar de éxito de una organización, las tecnologías de información que
se centran en los procesos y la mejora han sido buenas candidatas para
ayudar a las organizaciones a satisfacer sus visiones corporativas y
para mejorar sus competitividades.
Los sistemas de ERP administran los procesos de negocio. La definición y
administración de dichos procesos, permiten una integración funcional
departamental de información y aplicaciones para que las organizaciones
realicen una mejor toma de decisiones y planeación. Estos sistemas son
implementados alrededor de una idea de aplicaciones prefabricadas, es
decir, los vendedores desarrollan aplicaciones para distintos sectores
de la industria en particular. Las organizaciones adquieren las
aplicaciones de acuerdo a sus necesidades y cada aplicación controla los
procesos desde un punto de vista de la información y de las bases de
datos.
El gran reto de las organizaciones es la selección correcta de un
sistema de información, en este caso un ERP, pero ¿cómo hacer esto
correctamente? Las empresas que son capaces de hacer esto son las que
están dispuestas a invertir bien su capital, que no tienen miedo al
cambio y que sobre todo tienen una actitud “inteligente”. Para dejar más
claro ¿qué es una “empresa inteligente”?; se puede decir que es aquella
organización que es capaz de reaccionar rápido al continuo cambio global
de las circunstancias y que exitosamente enfrenta los problemas y retos
que no han sido definidos con anticipación.
Cuando una compañía implementa por primera vez un ERP es necesario tener
una base de objetivos bien estructurados, esto es, que vaya muy bien
dirigida tanto a los procesos como recursos humanos de la organización.
Un error muy común que se presenta es no tener a los empleados
preparados y convencidos de utilizar las nuevas tecnologías y sistemas
de soporte. Lo más difícil es crear una actitud positiva en los
empleados al cambio y a perder el miedo de trabajar con los sistemas
tecnológicos. Aquí, cuando se interponen estos obstáculos y no los saben
enfrentar las organizaciones, la consecuencia es un fracaso total e
inevitable.
Me gustaría terminar con esta reflexión: sólo las empresas inteligentes
dominarán el mercado del futuro, tenemos que empezar a usar la
información al día y en tiempos reales para generar mejores procesos
tanto administrativos como operativos con el apoyo de los sistemas ERP.
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