Las contribuciones en México y las tecnologías de información. Parte I

Autor: Carlos Alberto Campos Ortiz

POLÍTICA ECONÓMICA

03 / 2002  

En este artículo se analizan algunos aspectos de las tecnologías de información y de los sistemas de información que impactarán la forma de recaudación en nuestro país. La fiscalización total en México se dará a raíz de los cambios radicales en materia tecnológica ya que el fisco tendrá información total de los movimientos en cuentas bancarias y todo tipo de transacciones realizadas por Internet.

1. Introducción:

Es sin duda un tema interesante pensar en el cómo van a influir las tecnologías de información con los métodos de fiscalización en nuestro país, entendiendo que fiscalización es el proceso mediante el cual el gobierno federal, estatal y municipal obtiene recursos que son aportados por los mexicanos y que son destinados al gasto público.

El artículo 31 fracción IV de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos menciona lo siguiente: “Es obligación de los mexicanos, contribuir para los gastos públicos, así de la Federación como del Distrito Federal o del Estado y Municipio en que residan, de la manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes”. Esta disposición ha estado vigente desde 1917, en la cual el gobierno en su carácter de ente recaudador se encarga de recibir los recursos necesarios para destinarlos a los gastos públicos del país. Entre las contribuciones que conocemos se encuentran: los impuestos, las aportaciones de seguridad social, las contribuciones de mejoras, y los derechos.

Ha sido materia de estudio y de legislaciones especiales la “evasión fiscal”, en donde muchos nos hemos dado cuenta que aún son muchos los mexicanos que no se encuentran contribuyendo a los gastos públicos de la manera que marcan las leyes, y en el mejor de los casos se trata de personas que aún no cuentan con su registro federal de contribuyentes.


Las continuas reformas fiscales que nuestro país ha experimentado año con año en las últimas décadas, siempre han sido destinadas a los contribuyentes cautivos, es decir, a aquellas personas físicas o morales que actualmente cuentan con su Registro Federal de Contribuyentes y que cumplen con sus obligaciones fiscales normalmente. Los incrementos de impuestos siempre van dirigidos a incrementar la carga de los contribuyentes cautivos, sin tomar muchas veces en cuenta que existen muchas personas que deberían ser contribuyentes y aún no lo son. No se trata de inculpar a nadie en este tipo de situaciones ya que obviamente nuestro esquema tributario es tan complicado que las personas que actualmente no tributan debiendo hacerlo, ven un perjuicio muy alto no sólo en pagar sus impuestos sino en buscar a algún especialista que se encargue de hacerles el trabajo necesario para el cálculo del mismo, luego entonces, el costo de tributar resulta muy alto y por ende las personas exigen las opciones más cómodas.

Hoy en día muchas transacciones de las empresas se manejan de manera electrónica, y la tendencia a nivel mundial indica que las transacciones en papel van a desaparecer, esto es, como la los negocios van a realizarse 100% de manera electrónica vamos a desaparecer los procesos en donde intervenga cualquier tipo de documentación física, aún no hemos llegado a ese nivel en nuestro país, sin embargo, no descartemos que en algunos años estos comentarios se vean firmemente respaldados.

Podría ser que se manejaran en el país tarjetas inteligentes para todos los habitantes de la población y eso sería “fiscalización total” ya que el gobierno tendría acceso a la información de transferencias bancarias, gastos y todo tipo de operaciones que realicen todos los habitantes de país, claro es que aún todos los habitantes no contamos con una tarjeta inteligente bancaria, no obstante, en Europa ya es uno de los medios más conocidos para realizar operaciones.

Todo indica que las fuentes de información que tendrá el gobierno serán cada vez mayores y mejores, ya que los sistemas de información como ya lo hemos visto están revolucionando nuestra forma de vida.

2. Las tecnologías de información en general:

La información ha evolucionado y ha revolucionado nuestra forma de vivir haciendo que los cambios que antes tardaban años hoy sólo es cuestión de días y hasta de unos pocos minutos. El Internet es uno de los pilares de la era de la información que hoy en día forma parte de nuestras empresas, organizaciones o negocios. Nos hemos percatado de la gran pelea que ejercen los mercados por obtener la supremacía en los negocios, logrando que muchas empresas se esfuercen por desarrollar estrategias de cambio impresionantes pero que sin la información con la que cuentan hoy en día no sería posible este tipo de ventajas competitivas.

Quizás más de alguna vez nos hemos preguntado ¿cómo será nuestra empresa en 10 o 15 años? ¿Como la empresa será transformada en la siguiente década por la tecnología de información? El Internet ha transformado en gran medida la forma en que actualmente trabajamos ya que una gran parte de nuestras actividades las realizamos detrás de una computadora, además “es la tecnología que hasta ahora ha roto los récords de penetración en el mercado, ya que le tomó sólo cuatro años llegar a 50 millones de usuarios.

Comparativamente hablando, la PC tardó 16 años en llegar a esa cantidad de gente, el televisor 13 años, la radio 38 y el teléfono 65 años. Lo relevante de la Internet es que para finales de 1999 el número de usuarios en el ámbito mundial sobrepasó los 200 millones y se estima que para el año 2003 la cifra se duplique y llegue a más de 500 millones de usuarios de los cuales el 44% estará en Estados Unidos” (1). No cabe la menor duda que estamos en la era de la comunicación, en donde las perspectivas son reales de que se desarrolle activamente el comercio electrónico.

En las tecnologías Web, hoy se habla de Internet, Extranet e Intranet, términos que están cambiando ahora las reglas de juego. El Internet implica la realización de negocios con el mundo a través de la relación entre los clientes. El Extranet llega a negocios con negocios e implica a clientes y proveedores. Mientras el intranet implica a empresas con empleados.

El Internet en general debe estar orientado a apoyar las estrategias empresariales, mismas que dependen de factores internos y externos en la organización. Los factores externos se refieren al mercado, esto es, qué tanta conectividad existe, qué está haciendo actualmente la competencia y de qué tecnología poseen nuestros clientes; mientras que los factores internos a analizar se encuentra la capacidad que tiene la empresa y sus sistemas de información. De la eficiencia de la información en la organización dependerá los costos que puedan ser ahorrados.

Es ahí donde se sugiere pensar en una reingeniería de los procesos operativos, directivos y de apoyo, los cuales deben permitir integrar los recursos de información, mismos que facilitarán la toma de decisiones.

El comercio electrónico en México está adelantado al resto de América Latina por unos 8 o 9 meses, sin embargo, comparado con Estados Unidos lleva ocho años de atraso, lo que indica que nos queda aún un camino muy largo por transitar.

En México, son cuatro los factores que inhiben el crecimiento del e-commerce:

a) Marco regulatorio.
b) Cultura “electrónica” de oferta y demanda
c) Seguridad y privacidad de la información
d) Instrumentos para realizar el pago electrónico. (2)

El mercado en México requiere de capacitación y esto conlleva a un reto que vinculan estrechamente con las universidades, ya que son instituciones que deben diseñar programas de estudio, crear nuevos carreras, maestrías acordes con la forma de hacer negocios actualmente.

Vivimos una época en la que el asombro está quedando en la historia, todo lo extraordinario se está volviendo normal para los ojos de todos, nosotros mismos nos desesperamos cuando nuestra computadora tarda más de tres segundos en procesar la información, siendo que hace no muchos años ese proceso tardaba semanas.

Ahora vemos mercancías que saben a dónde quieren ir, bodegas que se reordenan automáticamente (hacen pedidos cuando hay poca mercancía), mercancías que notan que nadie las compra, y sugiere bajar (o subir) el precio, automóviles que conversan con las garitas de pago y preguntan directrices para llegar a un cierto sitio en determinada ciudad, agentes que “viajan mi recorrido de vacaciones” antes que yo, y me traen información interesante, agentes que conocen mi perfil de interese y qué idiomas leo y viajan por la red coleccionando artículos y videos que me interesen, equipo complejo que recuerda cuándo debe dársele mantenimiento, licencias de manejo que me avisa que están próximas a expira, edificios y puentes que avisan que están sobrecargados próximos a fallar, vivimos en la era en que la tecnología de información y los sistemas de información están ocupando un lugar importante y trascendente (3).

En general, como lo dice Lluis Merino Villagrasa (2002) el tercer milenio será el milenio de las máquinas. Por primera, vez, las máquinas estarán interesadas en que se comuniquen no sólo con seres humanos sino con otras máquinas. El ser humano podrá interaccionar con ellas, a través de un agente (otro programa) que conocerá las limitaciones del ser humano (baja velocidad de procesamiento, limitada memoria, con fallas, con olvido, con tendencias a almacenar una cosa y recordar otra) y trata de modelar a este “receptor imperfecto” (el ser humano) a fin de introducirle suficiente información a pesar de lo estrecho del canal (12).

3. El ambiente tributario del gobierno mexicano y las tecnologías de información

El gobierno de un país cada día se vuelve más complejo. No sólo por el crecimiento demográfico, sino por todos los fenómenos que representan presiones que no pueden ignorar los que rigen los destinos de una sociedad organizada. También se presenta como un fenómeno cíclico la crisis económica, la cual esta condicionada a múltiples variables dependientes, incluso de carácter internacional.

Constantemente tienen que introducirse correcciones económicas que afectan las normas en materia tributaria. Antes existía el principio de anualidad, esto es que las leyes en materia tributaria eran modificadas cada año, lo cual era un elemento de seguridad para los gobernados, pero hoy en día las leyes fiscales se pueden modificar en unos meses. Esto muchas veces ocasiona que disminuyan los inversionistas debido a la incertidumbre jurídica que pueda existir en materia fiscal, regularmente la inversión extranjera es la más sensible a estos cambios, ya que nuestro país genera una imagen de inestabilidad fiscal.

A todo lo anterior deben añadirse los conflictos políticos derivados de una democracia en germen en la que no llega a entenderse, mucho menos la hemos visto en práctica. En este ambiente, el gobernado, se resiste a apoyar las decisiones de quienes establecen sus deberes tributarios a menos que le convenza de sus bondades. Cuando el gobernado ve disminuida su retribución o las utilidades de su negocio, soportar el pago de un cargo adicional al costo de una mercancía o de un servicio, no es fácil de entender, especialmente cuando no se ven traducidas esas aportaciones en obras públicas que le favorezcan directamente. Por ende, la carga tributaria es algo que el gobernado no puede entender, esta situación se ve intensificada por el complejo y para la mayoría indescifrable conjunto de normas tributarias.

En efecto, muchos ordenamientos de distinta jerarquía, expedidos en fechas diferentes, que presentan cambios constantes, lo que implica abrogaciones y derogaciones de las disposiciones, pretenden regular una situación fiscal concreta. Justificar, o al menos explicar las obligaciones fiscales dentro de ese panorama no es una labor sencilla. No obstante, la misma es inaplazable ya que la vida moderna no puede prescindir de ellas, y su adecuada comprensión debe ser la base de un sistema equilibrado en el que la justicia y la equidad rijan simultáneamente las cargas y los gastos.

En este clima de cambios constantes surge paralelamente la tecnología de información donde nuestro gobierno mexicano ha comenzado a entrar aunque a pasos muy lentos. La vida de hoy exige rapidez en la información y sin duda alguna, los cambios constantes en las legislaciones fiscales exige al gobierno informar de las mismas a los contribuyentes de una manera rápida y expedita.

La legislación tributaria como no lo enmarca nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos tiene como cámara de origen a la cámara de diputados y como cámara revisora a la cámara de senadores, en el congreso de la unión es donde nacen nuestras leyes fiscales. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público es el órgano encargado de recaudar las contribuciones en materia federal, y a nivel estatal las encargadas son las secretarías de finanzas en cada una de las entidades federativas.

Nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo 31 fracción IV de la menciona lo siguiente: “Es obligación de los mexicanos, contribuir para los gastos públicos, así de la Federación como del Distrito Federal o del Estado y Municipio en que residan, de la manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes”. Del mismo modo el Código Fiscal de la Federación en su artículo primero señala: “Las personas físicas y las morales están obligadas a contribuir para los gastos públicos conforme a las leyes fiscales respectivas”. Los mexicanos estamos obligados a contribuir a los gastos públicos mediante el pago de contribuciones, como los son los impuestos, las aportaciones de seguridad social, contribuciones de mejoras y derechos. Aunque estos principios tiendan a permanecer en el tiempo la forma de fiscalizar cambiará sustancialmente.

En materia de contribuciones pues, nuestro gobierno deberá estar preparado para efectuar legislaciones en materia de transacciones efectuadas por Internet, o que estén involucradas en las telecomunicaciones, ya que la tendencia indica que el uso del papel en las transacciones que efectúan las empresas está tendiendo a desaparecer, este es un proceso que ha comenzado en nuestro país y que a comparación de los Estados Unidos de América vamos retrasados por años, sin embargo, nuestro país está efectuando sus primeros pasos en esta materia, ya que vemos que muchas de las operaciones en las empresas se efectúan mediante el uso de computadoras y de softwares adaptados a las empresas.

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Carlos Alberto Campos Ortiz

Gerente Corporativo de Impuestos Consorcio Hogar de Occidente, S.A. de C.V. TEL: Conmutador 36-48-20-00 / Directo 36-48-21-26.

ccamposarrobahogar.com.mx 

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