1. Introducción:
Es sin duda un tema interesante pensar en el cómo van a influir las
tecnologías de información con los métodos de fiscalización en nuestro
país, entendiendo que fiscalización es el proceso mediante el cual el
gobierno federal, estatal y municipal obtiene recursos que son aportados
por los mexicanos y que son destinados al gasto público.
El artículo 31 fracción IV de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos menciona lo siguiente: “Es obligación de los mexicanos,
contribuir para los gastos públicos, así de la Federación como del
Distrito Federal o del Estado y Municipio en que residan, de la manera
proporcional y equitativa que dispongan las leyes”. Esta disposición ha
estado vigente desde 1917, en la cual el gobierno en su carácter de ente
recaudador se encarga de recibir los recursos necesarios para
destinarlos a los gastos públicos del país. Entre las contribuciones que
conocemos se encuentran: los impuestos, las aportaciones de seguridad
social, las contribuciones de mejoras, y los derechos.
Ha sido materia de estudio y de legislaciones especiales la “evasión
fiscal”, en donde muchos nos hemos dado cuenta que aún son muchos los
mexicanos que no se encuentran contribuyendo a los gastos públicos de la
manera que marcan las leyes, y en el mejor de los casos se trata de
personas que aún no cuentan con su registro federal de contribuyentes.
Comparativamente hablando, la PC tardó 16 años en llegar a esa
cantidad de gente, el televisor 13 años, la radio 38 y el teléfono 65
años. Lo relevante de la Internet es que para finales de 1999 el número
de usuarios en el ámbito mundial sobrepasó los 200 millones y se estima
que para el año 2003 la cifra se duplique y llegue a más de 500 millones
de usuarios de los cuales el 44% estará en Estados Unidos” (1). No cabe
la menor duda que estamos en la era de la comunicación, en donde las
perspectivas son reales de que se desarrolle activamente el comercio
electrónico.
En las tecnologías Web, hoy se habla de Internet, Extranet e Intranet,
términos que están cambiando ahora las reglas de juego. El Internet
implica la realización de negocios con el mundo a través de la relación
entre los clientes. El Extranet llega a negocios con negocios e implica
a clientes y proveedores. Mientras el intranet implica a empresas con
empleados.
El Internet en general debe estar orientado a apoyar las estrategias
empresariales, mismas que dependen de factores internos y externos en la
organización. Los factores externos se refieren al mercado, esto es, qué
tanta conectividad existe, qué está haciendo actualmente la competencia
y de qué tecnología poseen nuestros clientes; mientras que los factores
internos a analizar se encuentra la capacidad que tiene la empresa y sus
sistemas de información. De la eficiencia de la información en la
organización dependerá los costos que puedan ser ahorrados.
Es ahí donde se sugiere pensar en una reingeniería de los procesos
operativos, directivos y de apoyo, los cuales deben permitir integrar
los recursos de información, mismos que facilitarán la toma de
decisiones.
El comercio electrónico en México está adelantado al resto de América
Latina por unos 8 o 9 meses, sin embargo, comparado con Estados Unidos
lleva ocho años de atraso, lo que indica que nos queda aún un camino muy
largo por transitar.
En México, son cuatro los factores que inhiben el crecimiento del
e-commerce:
a) Marco regulatorio.
b) Cultura “electrónica” de oferta y demanda
c) Seguridad y privacidad de la información
d) Instrumentos para realizar el pago electrónico. (2)
El mercado en México requiere de capacitación y esto conlleva a un
reto que vinculan estrechamente con las universidades, ya que son
instituciones que deben diseñar programas de estudio, crear nuevos
carreras, maestrías acordes con la forma de hacer negocios actualmente.
Vivimos una época en la que el asombro está quedando en la historia,
todo lo extraordinario se está volviendo normal para los ojos de todos,
nosotros mismos nos desesperamos cuando nuestra computadora tarda más de
tres segundos en procesar la información, siendo que hace no muchos años
ese proceso tardaba semanas.
Ahora vemos mercancías que saben a dónde quieren ir, bodegas que se
reordenan automáticamente (hacen pedidos cuando hay poca mercancía),
mercancías que notan que nadie las compra, y sugiere bajar (o subir) el
precio, automóviles que conversan con las garitas de pago y preguntan
directrices para llegar a un cierto sitio en determinada ciudad, agentes
que “viajan mi recorrido de vacaciones” antes que yo, y me traen
información interesante, agentes que conocen mi perfil de interese y qué
idiomas leo y viajan por la red coleccionando artículos y videos que me
interesen, equipo complejo que recuerda cuándo debe dársele
mantenimiento, licencias de manejo que me avisa que están próximas a
expira, edificios y puentes que avisan que están sobrecargados próximos
a fallar, vivimos en la era en que la tecnología de información y los
sistemas de información están ocupando un lugar importante y
trascendente (3).
En general, como lo dice Lluis Merino Villagrasa (2002) el tercer
milenio será el milenio de las máquinas. Por primera, vez, las máquinas
estarán interesadas en que se comuniquen no sólo con seres humanos sino
con otras máquinas. El ser humano podrá interaccionar con ellas, a
través de un agente (otro programa) que conocerá las limitaciones del
ser humano (baja velocidad de procesamiento, limitada memoria, con
fallas, con olvido, con tendencias a almacenar una cosa y recordar otra)
y trata de modelar a este “receptor imperfecto” (el ser humano) a fin de
introducirle suficiente información a pesar de lo estrecho del canal
(12).
3. El ambiente tributario del gobierno mexicano y las tecnologías de
información
El gobierno de un país cada día se vuelve más complejo. No sólo por el
crecimiento demográfico, sino por todos los fenómenos que representan
presiones que no pueden ignorar los que rigen los destinos de una
sociedad organizada. También se presenta como un fenómeno cíclico la
crisis económica, la cual esta condicionada a múltiples variables
dependientes, incluso de carácter internacional.
Constantemente tienen que introducirse correcciones económicas que
afectan las normas en materia tributaria. Antes existía el principio de
anualidad, esto es que las leyes en materia tributaria eran modificadas
cada año, lo cual era un elemento de seguridad para los gobernados, pero
hoy en día las leyes fiscales se pueden modificar en unos meses. Esto
muchas veces ocasiona que disminuyan los inversionistas debido a la
incertidumbre jurídica que pueda existir en materia fiscal, regularmente
la inversión extranjera es la más sensible a estos cambios, ya que
nuestro país genera una imagen de inestabilidad fiscal.
A todo lo anterior deben añadirse los conflictos políticos derivados de
una democracia en germen en la que no llega a entenderse, mucho menos la
hemos visto en práctica. En este ambiente, el gobernado, se resiste a
apoyar las decisiones de quienes establecen sus deberes tributarios a
menos que le convenza de sus bondades. Cuando el gobernado ve disminuida
su retribución o las utilidades de su negocio, soportar el pago de un
cargo adicional al costo de una mercancía o de un servicio, no es fácil
de entender, especialmente cuando no se ven traducidas esas aportaciones
en obras públicas que le favorezcan directamente. Por ende, la carga
tributaria es algo que el gobernado no puede entender, esta situación se
ve intensificada por el complejo y para la mayoría indescifrable
conjunto de normas tributarias.
En efecto, muchos ordenamientos de distinta jerarquía, expedidos en
fechas diferentes, que presentan cambios constantes, lo que implica
abrogaciones y derogaciones de las disposiciones, pretenden regular una
situación fiscal concreta. Justificar, o al menos explicar las
obligaciones fiscales dentro de ese panorama no es una labor sencilla.
No obstante, la misma es inaplazable ya que la vida moderna no puede
prescindir de ellas, y su adecuada comprensión debe ser la base de un
sistema equilibrado en el que la justicia y la equidad rijan
simultáneamente las cargas y los gastos.
En este clima de cambios constantes surge paralelamente la tecnología de
información donde nuestro gobierno mexicano ha comenzado a entrar aunque
a pasos muy lentos. La vida de hoy exige rapidez en la información y sin
duda alguna, los cambios constantes en las legislaciones fiscales exige
al gobierno informar de las mismas a los contribuyentes de una manera
rápida y expedita.
La legislación tributaria como no lo enmarca nuestra Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos tiene como cámara de origen a
la cámara de diputados y como cámara revisora a la cámara de senadores,
en el congreso de la unión es donde nacen nuestras leyes fiscales. La
Secretaría de Hacienda y Crédito Público es el órgano encargado de
recaudar las contribuciones en materia federal, y a nivel estatal las
encargadas son las secretarías de finanzas en cada una de las entidades
federativas.
Nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su
artículo 31 fracción IV de la menciona lo siguiente: “Es obligación de
los mexicanos, contribuir para los gastos públicos, así de la Federación
como del Distrito Federal o del Estado y Municipio en que residan, de la
manera proporcional y equitativa que dispongan las leyes”. Del mismo
modo el Código Fiscal de la Federación en su artículo primero señala:
“Las personas físicas y las morales están obligadas a contribuir para
los gastos públicos conforme a las leyes fiscales respectivas”. Los
mexicanos estamos obligados a contribuir a los gastos públicos mediante
el pago de contribuciones, como los son los impuestos, las aportaciones
de seguridad social, contribuciones de mejoras y derechos. Aunque estos
principios tiendan a permanecer en el tiempo la forma de fiscalizar
cambiará sustancialmente.
En materia de contribuciones pues, nuestro gobierno deberá estar preparado para efectuar legislaciones en materia de transacciones efectuadas por Internet, o que estén involucradas en las telecomunicaciones, ya que la tendencia indica que el uso del papel en las transacciones que efectúan las empresas está tendiendo a desaparecer, este es un proceso que ha comenzado en nuestro país y que a comparación de los Estados Unidos de América vamos retrasados por años, sin embargo, nuestro país está efectuando sus primeros pasos en esta materia, ya que vemos que muchas de las operaciones en las empresas se efectúan mediante el uso de computadoras y de softwares adaptados a las empresas.
Gerente Corporativo de Impuestos Consorcio Hogar de Occidente, S.A. de C.V. TEL: Conmutador 36-48-20-00 / Directo 36-48-21-26.
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