El Mercado Común Centroamericano está integrado por Costa Rica, El
Salvador, Guatemala Honduras y Nicaragua. Se rige por el Tratado de
Managua (1960) y sus protocolos modificatorios. Su población representa
un 6,5% y su territorio un 2,1 % del total de América Latina. Su
producto Interno Bruto un 2,2% del de la región. Actualmente el MCCA
constituye una unión aduanera imperfecta.
Estados Unidos de América es el principal socio comercial de los países
del MCCA. Desde 1991 sus miembros obtienen las preferencias contempladas
en la Iniciativa de la Cuenca de Caribe, las que se han visto
erosionadas por la formación del Tratado de Libre Comercio de América
del Norte (TLCAN). Por otra parte, la Unión Europea otorga un
tratamiento preferencial a las exportaciones del MCCA así como
cooperación en la forma de asistencia técnica. El comercio con el resto
de América Latina y el Caribe es de poca magnitud, excepto en el caso de
México. Hasta hace poco las relaciones formales con los otros países de
la región eran escasas, excepto en el caso del Acuerdo de San José, a
través de este último los países centroamericanos obtienen
financiamiento de México y Venezuela para sus compras de petróleo.
A mediados la década de los ochenta se obtuvieron algunos progresos, a
pesar de las dificultades políticas que enfrentaba la sub-región. En
1985 se firmó el Acuerdo de Cooperación de Luxemburgo con la Comunidad
Europea y se concretó un arancel uniforme para la importación. En 1987
se suscribió el Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y en
1990 se estableció un nuevo sistema de pagos.
En 1990 los presidentes centroamericanos acordaron reestructurar,
fortalecer y reactivar el proceso de integración, así como sus
organismos. En Abril de 1993 se llegó a un acuerdo de libre comercio que
tiene como objeto el intercambio de la mayoría de los productos, la
liberalización de capitales y la libre movilidad de personas. Nicaragua
obtuvo en esta oportunidad un tratamiento diferencial. A partir de 1995
todos los miembros del MCCA pertenecen a la OMC.
La reforma acordada en Julio de 1997 contempla el fortalecimiento del
Parlamento Centroamericano, La reforma de la Corte Centroamericana de
Justicia y la unificación de las secretarías en una sola Secretaría
General con sede única en San Salvador, El Salvador, asumiendo ésta las
funciones administrativas de la Presidencia Pro-Témpore.
ESTRUCTURA INSTITUCIONAL
El Mercado Común está constituido por el Consejo de Ministros de
Integración, el Comité Ejecutivo de Integración Económica (CEIE) y la
Secretaría de Integración Económica Centro Americana (SIECA). Cabe
destacar que las reuniones periódicas a nivel presidencial tienen una
fuerte gravitación en la orientación del proceso de integración. Entre
los organismos de apoyo, debe mencionarse, por su tradición y solidez,
el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).
La estructura institucional del MCCA se ha mantenido, con los cambios
recién señalados, a pesar de los altibajos del proceso de integración.
La proliferación de instituciones condujo a que se planteara la reforma
aprobada en Julio de 1997.
Esta se hará a través de procesos graduales de ejecución progresiva y
flexible y estará basada en un sólo instrumento jurídico, salvo en los
casos del Parlamento Centroamericano y la Corte Centroamericana de
justicia, dadas las naturalezas de sus funciones.
RÉGIMEN COMERCIAL
El Sistema Arancelario Centroamericano (SAC) contempla un Arancel
Externo Común (AEC) con un rango arancelario entre 5% y 15%. El AEC está
dividido en tres partes. La primera abarca aproximadamente 95% de las
partidas arancelarias y es común a los cinco integrantes del MCCA. (Se
autoriza un sobrecargo de 5% a Nicaragua y Honduras). La segunda
comprende un 3% de las partidas y sus aranceles deberán ser equiparados
progresivamente hasta 1999. El 2% restante está constituido por partidas
que no serán equiparadas. Se aplican salvaguardas intrarregionales.
Existe libre comercio entre todos los países, excepto Costa Rica, país
que se está incorporando gradualmente. Anteriormente se aplicaba un
régimen de excepción para productos agropecuarios considerados
vulnerables, ahora solo para servicios. Es posible imponer salvaguardas
intrarregionales cuando un país se considera afectado por prácticas de
comercio desleal. Para la solución de controversias se cuenta con un
cuerpo arbitral compuesto por un representante de cada país miembro.
EVOLUCIÓN DEL COMERCIO
Para 1998 las exportaciones totales del MCCA alcanzaron un monto de
10.573 millones de dólares. Lo que representa, de acuerdo a cifras
preliminares un incremento de 10,2% respecto al año anterior. Entre 1990
y 1998 las exportaciones aumentaron en un 160% (un promedio anual de
12,7%).
Las exportaciones dentro de la sub-región alcanzaron en 1998 a $2.073
millones, cifra superior en 12,1% a la del año anterior. Entre 1990 y
1997 el comercio intrasubrregional casi se triplicó, al pasar las
exportaciones entre los países miembros de $656 millones a $1.866
millones. La tasa anual de crecimiento en el período fue de
aproximadamente 16 %. La participación de las exportaciones
intra-sub-regiónales en el total exportado creció de 16,2% en 1990 a
19,6 % en 1998.
El comercio intrasubrregional se había deteriorado fuertemente durante
la década de los ochenta cuando cayó de un nivel de $1.100 millones en
1980 a solo $450 millones en 1986. Sólo en 1993 se recuperó el nivel
anterior a la crisis. En términos proporcionales, sin embargo, aún no se
ha recuperado totalmente pues ha alcanzado un 20% de las exportaciones
totales, mientras que hasta 1982 representaba alrededor de un 25%.
El principal destino de las exportaciones de los países del MCCA son los
Estados Unidos de América. En 1998 aproximadamente un 45% de las
exportaciones se destinaron a EE.UU. A América Latina fue un 27% y a la
Comunidad Andina un 2%. Cabe destacar el bajo monto de las exportaciones
a CARICOM y en especial a MERCOSUR.
EVOLUCIÓN GENERAL
Para finales de la década de los setenta los países centroamericanos
habían alcanzado un comercio recíproco equivalente a una cuarta parte de
sus exportaciones totales. Se había construido una infraestructura común
y establecido relaciones entre sus mercados y empresarios.
A partir de entonces, y a lo largo de prácticamente toda la década de
los ochenta, la inestabilidad política en la mayoría de los países de la
sub-región, las tensiones que se crearon entre ellos y el hecho de
haberse convertido en un centro de conflictos de alcance internacional
conformaron una situación totalmente adversa a los esfuerzos de
integración. Tales circunstancias se reflejaron en el comercio
subrregional, al punto de que para 1986 su monto se había reducido en
más de la mitad de lo que había sido cinco años antes. Sin embargo, una
vez superadas en lo esencial las crisis políticas, la reanudación de
proceso de integración fue relativamente rápida. Para 1996 el comercio
recíproco alcanzaba a 20% del total de las exportaciones, porcentaje
similar al que presenta para el mismo año MERCOSUR. Esta revigorización
tuvo lugar sin menoscabo del crecimiento de las exportaciones hacia
terceros países (desviación del comercio).
El problema que se presenta ahora a los países centroamericanos es como
continuar avanzando en la integración sin recurrir a políticas que
signifiquen desviación de comercio. La solución más obvia sería obtener
acceso a nuevos mercados y organizar las actividades de la sub-región en
función de ellos. El proyecto de crear una Zona de Libre Comercio con
Panamá y el interés por incorporar a Belice y República Dominicana
manifestado en la reunión de presidentes de Julio de 1997 muestran que
se tiene plena conciencia de la conveniencia de ampliar el ámbito de la
integración subrregional.
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