Cambios en la industria colombiana frente a la apertura económica

Autor: Natalia Fernández González

GLOBALIZACIÓN, INTEGRACIÓN INTERNACIONAL Y APERTURA ECONÓMICA

10 / 2001  

ANÁLISIS REFLEXIVO

La política económica de los últimos años se interpreta como la puesta en marcha de un proceso de apertura que pretende la estabilización de la producción y transformación de la estructura productiva.

Como bien se sabe, los procesos de apertura económica constituyen hoy en día una gran tendencia internacional, de la cual no ha escapado Colombia. Y como ha ocurrido en muchos otros países, en éste se ha desatado una amplia controversia respecto a la oportunidad, procedimiento y conveniencia de adoptar dicho modelo de desarrollo.

Esta polémica sea ha generado puesto que, si la economía de un país no se encuentra suficientemente preparada para la globalización mundial, entonces no protege determinados sectores de la producción, lo cuál ocasiona ruinas en algunas empresas, desempleo, retardo en procesos de industrialización y siguen siendo dependientes de productos primarios de exportación.

Resulta triste y desalentador pensar, que las políticas aperturistas de principio de década, más, que un aliciente para el desarrollo, resultaran perversas para la industria nacional, generando grandes perdidas, que se manifestaron en deterioro general de bienestar. Así, ahora que nuestro sector productivo se ve debilitado, con poco poder de competencia en los mercados, ¿ Cuales serían las propuestas más acertadas para conformar un marco de política industrial y comercial que logre llevarnos a nuestros objetivos de desarrollo?


La situación que atraviesa Colombia ha inspirado, o mejor dicho, ha revivido el debate sobre la importancia de una política industrial firme, acompañada de una política comercial activa, que sirvan como plataforma para el desarrollo de la industria y el aprovechamiento de su potencial en los diferentes mercados.

Por otra parte no podemos concebir nuestros problemas, como algo meramente económico, y sustraerlo quirúrgicamente del contexto social, que implica la nación entera, por lo tanto, es responsable aceptar que las cuestiones de mercado, no descansan sobre planteamientos modelados a la luz de la mera teoría económica, sino, que son una manifestación de la cotidianidad.  

Los planes de desarrollo y la política industrial

En lo que respecta al caso colombiano, la generación de las ideas de la política industrial, obedece a los lineamientos generales, de la política económica, es decir, que las posiciones se repartían entre los proteccionistas a ultranza, y los inclinados a la liberalización de los mercados, siendo esta última la postura más asumida luego de los 80.

Las aspiraciones del plan de desarrollo del Presidente Cesar Gaviria,“ La Revolución Pacífica”, lo que pretendía, era crear el ambiente institucional adecuado para que el mercado fuera el medio por el cual se asignaran los recursos; Pero la falta de estímulos reales por parte del Estado, hizo que no se lograran los objetivos de agilizar la industria.

Posteriormente el gobierno de Samper, aborda los compromisos que le hicieron falta a la administración Gaviria y propone no solo un marco institucional, sino que lo acompaña de acciones estatales de apoyo a la competitividad como: diseños de estrategias que permitieran un mejor desarrollo de las empresas, supliendo al mercado en ciertas áreas donde era ineficiente. No obstante la realización del plan chocó contra las posibilidades económicas que dificultaron su realización.

Actualmente, el gobierno del Presidente Pastrana retoma la importancia de desarrollar una Política Industrial, esta vez mediante de la promoción de las exportaciones.

Se propone consolidar el modelo de apertura, mejorando la infraestructura institucional y creando una infraestructura social que responda a las necesidades de los nuevos retos, es así como se proponen de manera más puntual las prioridades en educación y capacitación de mano de obra calificada para las necesidades de las empresas, la participación de las pymes es relevante en toda la propuesta, y la oferta de apoyo crediticio es un instrumento que se pone al alcance de los nuevos empresarios, la creación de zonas especiales, y el interés por descentralizar la producción es uno de los caminos propuestos para el desarrollo regional.

Todo esto debe llevarnos a la ampliación de la oferta exportable y a un crecimiento industrial del país, lo que nos dejará en una mejor posición para enfrentar las situaciones que nos plantea el momento.

Sin embargo la propuesta no es clara en lo que respecta a la inversión extranjera, se limita a señalar su importancia, y que serán necesarios los cambios en la estructura para acoplarnos a las necesidades, pero no se llega a propuestas de procedimiento, ni señalamiento de prioridades como en los otros temas. Tal vez la razón sea por que la mayor garantía que podrían ofrecer los empresarios de todo los países del mundo y a los capitales forasteros es el logro de la paz.

Reorganización de la Industria y Apertura en Colombia

El país que no se modernice, que no adopte las nuevas tecnologías, que no se adapte rápidamente a las circunstancias cambiantes del comercio internacional, que no tenga como objetivo prioritario en el campo económico el aumento constante de su productividad que no compita internacionalmente de manera eficiente, es un país condenado a perder importancia relativa en el contexto internacional, a quedar aislado de las corrientes del comercio mundial y a pagar un alto precio a mediano y largo plazo por semejante miopía.

Pero lo paradójico es que se anuncie que las posibilidades de crecimiento de los países subdesarrollados se encuentran en la apertura económica, cuando al mismo tiempo los países industrializados son cada vez más proteccionistas. La moda de la globalización tiene que ser general para que tenga éxitos, no puede quedarse en los países subdesarrollados. Este proceso exige y reclama un mercado internacional transparente.

El proceso de modernización de la economía no debe entenderse como un simple programa de liberación de importaciones que supuestamente tenga la mágica virtud de hacer automáticamente más eficiente al sector productivo. No, la modernización de la estructura productiva es un proceso mucho más complejo que requiere un programa integral, concertado y gradual.

Integral en el sentido que es necesario abarcar todos los escenarios que afecten actualmente la productividad industrial. Esto es, un manejo macroeconómico adecuado y estable, una política laboral que haga más flexibles las leyes laborales, una mayor eficiencia del sector financiero, una modernización en la infraestructura vial y de transporte, tanto interno como externo, y una mayor eficiencia y agilización de las funciones del Estado que no entraben el desempeño de sector privado.

El programa de modernización de la economía también debe ser concertado entre el Estado y el sector privado para que cada una de las partes asuma compromisos que hagan posible el logro de una meta común de mayor eficiencia del sector productivo. Porque la apertura económica es un tema al que no tiene que enfrentarse solamente el gobierno, las empresas están llamadas a participar efectivamente en ella, debe de haber conciencia de parte y parte, que lo que les interese en primera instancia sea el país. Para lo cuál, el sector privado, debe modernizar sus elementos gerenciales, utilizar la creatividad en la administración, romper con los esquemas del pasado, entender que el mundo no está circunscrito a las cuatro paredes nacionales, sino que es el universo el objetivo a ser alcanzado.

El país tiene aún mucho campo de acción para su industrialización; cuenta con valiosos recursos naturales, con un excelente capital humano, con una situación geográfica privilegiada, equidistante entre los países del norte y del sur de Suramérica, con salida a los océanos Atlántico y Pacífico, que lo sitúa en condiciones especialmente favorables para atender los mercados de exportación, ¿por qué no se aprovecha adecuadamente esas riquezas?

Una de las principales causas del porque la apertura económica no ha dado resultados económicos efectivos, en nuestro país, son las preferencias proteccionistas que manejan nuestras empresas privadas; la burocracia y la ineficiencia del sector público. A esto se debe que no estemos preparados para confrontar la competencia de compañías extranjeras; generando así, en el mayor de los casos, que las empresas nacionales se arruinen, y se forme una cadena de dificultades económicas, sociales y políticas; como el desempleo, el contrabando, entre otras.

Bibliografía

Revista ANDI, julio - agosto 1990, No. 105, Pag. 3 - 10
Revista ANDI, nov. - diciembre 1998, No. 155, Pág. 53 -64
Revista Universidad EAFIT, julio - septiembre 1992, No. 87 Pág. 15
www.gestiopolis.com 
www.google.com 

 

Natalia Fernández González

nafergoarrobahotmail.com

 

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