LA APLICACIÓN DEL ANÁLISIS MARGINAL
OTRAS APLICACIONES DE LA TEORÍA DEL ANÁLISIS MARGINAL
Comencemos por la aplicación del marginalismo a la teoría del empleo.
Bajo los supuestos de equilibrio parcial si aumenta el precio del
trabajo aumenta entonces se contratará menos mano de obra hasta que el
valor del producto marginal del trabajo sea igual al precio mas alto de
la mano de obra, entonces esta decisión de las empresas hará que aumente
el producto físico marginal del trabajo por ende subirá el valor del
producto marginal del trabajo. Esto quiere decir que el precio del
trabajo dependerá de su demanda.
Si consideramos al trabajo como una mercancía, entonces el excedente
será controlado a través de los precios, que en este caso son salarios
flexibles. Según el análisis de oferta y demanda el desempleo disminuirá
conforme disminuyan los salarios y así el desequilibrio desaparecerá.
Sin embargo se consideró un desempleo friccional del 3%.
Muchas consideraciones de política surgieron de esta conclusión ortodoxa
que en definitiva predica que el desempleo y las depresiones pueden
eliminarse permitiendo que el mercado actúe sobre los salarios
disminuyéndolos. Es decir que el desempleo depende de un desequilibrio
temporal del mercado y de los factores que impiden la disminución de los
salarios. Esta posición es criticada por Keynes, quien pone al
descubierto que el planteamiento ignora la demanda agregada.
Pasemos ahora al tema de la ganancia y el interés desde la óptica de la
segunda generación.
En primer lugar el análisis marginal resulto efectivo para explicar y
hasta justificar el rendimiento del capital, J. B. Clark explicó que el
rendimiento del capital está justificado porque el capital es
productivo, es decir que el rendimiento no es un robo sino algo
completamente transparente es decir, que se recompensa a los factores
por su contribución al producto social. Aquí se incluye tanto a la
tierra como al trabajo.
La nueva generación supo distinguir entre los conceptos de ganancia e
interés, sin embargo aceptaron que se necesitaban desarrollos más
complejos para comprender las verdaderas implicaciones de ellos.
Para la teoría de la ganancia pudieron distinguir que el concepto
clásico (pago por el uso del capital + pago por administración + pago a
los riesgos = ganancia) era erróneo. En su lugar -como Clark lo planteó-
el pago por administración no es una ganancia sino un salario, el pago
por el uso del capital es el interés y la ganancia es el remanente que
queda después del pago de los factores. En mercados competitivos con una
función de producción homogénea de grado 1 esta ganancia es cero.
La ganancia puede asumirse mejor como producto del desequilibrio que a
su vez es producto de una movilización a una nueva posición de
equilibrio de largo plazo.
Estos shocks pueden ser de demanda o de oferta, así que la ganancia está
asociada con los elementos dinámicos de la economía. Fuera de la
competencia perfecta las fuerzas que empujan la ganancia pueden estar en
el grado de monopolio o monopsonio del mercado.
Por el lado de la teoría del capital y del interés es bueno aclarar que
se tarta de un conocimiento aún controvertido ya que implica horizontes
temporales e incertidumbre, sin embargo existen tres fuentes que
pretenden dar explicación: las monetarias, las no monetarias y las
neokeynesianas.
Las teorías monetarias afirmaron que los incrementos en el volumen de la
masa monetaria aparte de inflar los precios y mermar la capacidad
adquisitiva del dinero haría decrecer la tasa de interés. Esta fue la
tesis hasta el periodo clásico cuando las ideas de las fuerzas reales
reclamaron una mayor importancia. Los economistas afirmaron que las
variaciones en la tasa de interés dependen de la tasa de rendimiento de
los gastos de inversión, es decir que en el largo plazo el capital
productivo es el factor real de influencia.
Para los neoclásicos (también no-monetaristas) el problema del interés
se resume en que si el capital es producido por la tierra y el trabajo,
el rendimiento de este es igual al valor de los factores, entonces de
donde surge el interés. Se plantean tres posibles respuestas. Primera,
que no son dos sino tres los factores y el interés es el pago del
tercero, segunda, que el planteamiento de que en equilibrio de largo
plazo los ingresos son iguales a los costos es erróneo, la tercera es
una critica a la metodología estática y perfecta de la teoría marginal.
Los desarrollos de Eugen Von Bohm-Bawerk y de Irving Fisher resuelven de
alguna manera la contradicción del problema del interés diciendo que en
un equilibrio competitivo de largo plazo se presenta el interés porque
los agentes de la economía prefieren los bienes presentes a una cantidad
igual de dichos bienes pero en el futuro, esto quiere decir que el pago
que se hace a los factores será menor que el precio del bien final que
se presenta en el futuro. Así que podemos inscribir esta discusión
dentro del análisis de oferta y demanda.
Los planteamientos neokeynesianos reunieron las visiones monetarista y
no-monetarista pero ese es un tema que trataremos posteriormente.
Hasta aquí esta exposición. En la siguiente entrega seguiremos repasando
a la escuela neoclásica a través de los ojos de León Walras y su modelo
de equilibrio general.
La nueva generación
Supo distinguir entre los conceptos de ganancia e interés, sin embargo
aceptaron que se necesitaban desarrollos más complejos para comprender
las verdaderas implicaciones de ellos
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