Para nadie es un misterio que cuando escuchamos la palabra sindicato,
vienen a nuestra mente otras no muy positivas como discusión, pelea,
enfrentamiento, huelga, etc. Pero, ¿es en realidad un sindicato sinónimo
de todas las palabras anteriores? El siguiente artículo tratará de
despejar las dudas que sobre el tema del sindicalismo hayan, explicando
el por qué es importante éste dentro de una organización.
LA NECESIDAD DE ORGANIZAR SINDICATOS
Desde temprana edad, una de las necesidades más básicas de los seres
humanos, es poder contar con alguien para realizar cualquier labor;
jugar, conversar, trabajar, viajar, no es lo mismo si lo hacemos solos
que con un amigo o un grupo de éstos.
En la parte laboral, la necesidad de agruparse en sindicatos ha surgido
por la idea de que solamente uniendo esfuerzos se pueden conseguir
mejores condiciones de trabajo y el trato será mucho mejor, entendiendo
esto como la búsqueda de mejores salarios, horas, condiciones laborales
y prestaciones.
Los sindicatos primero que todo buscan seguridad para ellos mismos, son
el agente negociador ante cualquier situación problemática o de
contratación de personal y luchan por mejorar la situación de cada uno
de sus miembros. Son como un gran clan en el cual cada miembro vela por
la seguridad de los demás y se lucha por la satisfacción de todos.
RECONOCIMIENTO DE UN SINDICATO
Así como en cualquier sociedad democrática en donde la campaña y
posterior elección de un candidato son la base de la misma, para que un
sindicato busque el reconocimiento de representar a los empleados, se
deben seguir ciertos pasos, el primero de ellos llamado contacto inicial
en donde el sindicato determina los intereses de los empleados en cuanto
a organización y se establece un comité organizador en el cual se
instruirá a futuros prospectos sobre los beneficios de formar un
sindicato, además se creará todo un ambiente de "mercadotecnia" ya que
se piensa "vender" la idea de que una agrupación sindical es buena y se
distribuirá propaganda y se contratarán asesores para incentivar la
participación de todos los empleados.
Un segundo paso es la obtención de tarjetas de autorización, las cuales
deben ser firmadas por los obreros que estén de acuerdo con el proceso
de elección. En cada empresa es diferente el porcentaje de firmas
necesarias para llevar a cabo este proceso. Para motivar a los
trabajadores, los sindicalistas, como cualquier candidato político,
prometen mejorar las condiciones de trabajo, elevar los sueldos, mejorar
prestaciones y en general ofrecen gran cantidad de beneficios si se
adhieren al sindicato.
No sobra recordar que todo lo anterior debe estar enmarcado dentro de un
clima de concordia donde no existan amenazas, ni sobornos o se implante
un ambiente de terror dentro de la organización.
El deseo de luchar por mejores condiciones de trabajo y mayores
beneficios, ha sido el mayor aliciente para la creación de sindicatos.
Como tercera actividad para el reconocimiento de un sindicato, se
encuentra el realizar una audiencia, la cual se realizará si la empresa
no está de acuerdo con la elección de un sindicato que represente a
todos los trabajadores. Si por el contrario las tarjetas de autorización
muestran un gran apoyo al movimiento y la empresa percibe que se puede
contar con un buen grupo ante una posible negociación, este paso será
obviado.
Ya entrando en la recta final, se encuentra la campaña, en la cual el
sindicato tratará de convencer con más fuerza a los empleados para que
voten a favor de la representación del sindicato en los temas netamente
laborales a que haya lugar.
Se repartirán panfletos, mensajes, indicando los muchos beneficios que
generaría la implantación de un grupo sindical. Pero no sólo hace
campaña este último, también la empresa podrá persuadir a los empleados
haciéndoles caer en cuenta que un sindicato no es necesario o que no
aportará nada a las relaciones laborales o que se presentarán problemas
y huelgas, derivando esto en un problema tanto para los trabajadores
como para la empresa.
Finalmente llegamos al último y más importante paso, el proceso de
elección que como cualquier votación existente, es secreta y gana el que
más votos tenga. El sindicato se convierte en representante de los
trabajadores si vence en la elección o de lo contrario tendrá que
ahorrar esfuerzos hasta otra oportunidad.
Como se vio anteriormente, el "poder" está en las manos de los
trabajadores, ellos son los que deciden si quieren ser representados o
no, lo importante es que exista siempre un trato justo por parte de la
organización y un trabajo serio y responsable que luche por los
intereses de los trabajadores, por parte del sindicato.
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