Todo lo que una persona logra en su vida social tiene, en mayor o
menor medida, el apoyo de quienes le rodean. Desde nuestro nacimiento,
pasando por procesos importantes como la educación y la socialización,
contamos siempre con el apoyo de otros. Padres, hermanos, amigos,
compañeros de trabajo y vecinos, forman parte de lo que somos, de lo que
sentimos, de lo que decimos y de lo que hacemos.
Lamentablemente, somos poco conscientes de esto, y eso lo confirman
nuestras tendencias a competir, más que a cooperar, y al conflicto, más
que a la armonización de los vínculos. Basta con mirar las cifras de
divorcios, sociedades comerciales rotas y actos violentos, para notar
nuestra incapacidad para establecer relaciones positivas.
¿Qué es una relación? Una relación es una conexión, un contacto entre
dos cosas o entre varios aspectos de una misma cosa. En el caso humano,
diríamos que una relación es una conexión con nosotros mismos o entre
nosotros y nuestros semejantes. Esa relación "yo-yo" o "yo-ellos" es
positiva, cuando favorece el logro de nuestros objetivos, cuando nos
permite evolucionar y cuando nos genera bienestar.
Crear una buena relación intrapersonal(con nosotros mismos), implica
revisar nuestros pensamientos y evitar el autosabotaje mental que os
daña y destruye. Se requiere estar vigilantes y dispuestos a enfrentar
los hábitos de pensamiento negativos o limitadores, generalmente
aprendidos culturalmente a través de la familia, la escuela, los medios
masivos y otros agentes ideologizantes. Una mentalidad optimista, la
valoración y el cuidado del cuerpo, la autoaceptación, la congruencia
interna, la búsqueda decidida de la paz y la felicidad, y la
internalización de ideas y actitudes del tipo: "valgo", "puedo" y
"merezco", son algunos de los indicadores de autoestima.
Cuando hemos alcanzado un grado de equilibrio y satisfacción con lo que
somos, podemos entonces establecer relaciones positivas con los demás.
Para poder establecer vínculos verdaderamente favorables, necesitamos
tener una escala de valores que así lo permita y, además, aprender a
comunicarnos. ¿Cómo puedo tratar bien a los demás si pienso que la gente
es mala, que nadie cambia, que la vida es una guerra disfrazada y que
para que alguien gane, otro debe perder? ¡Imposible!
Se requiere pensar que hay una reserva positiva en cada ser, que la
gente evoluciona y cambia con la experiencia, que la vida es un reto y
una oportunidad de aprender y experimentar vivencias positivas, y que
son necesarias y posibles la cooperación y la solidaridad. Los altos
valores positivos determinan actitudes y acciones positivas, mientras
que valores mediocres, producen a actitudes y acciones dañinas que
afectan la armonía colectiva.
Aspecto esencial de las relaciones positivas es la "comunicación
asertiva", estilo vincular que plantea, sin timidez ni agresividad,
maneras sanas de vincularse, basadas en el respeto y en la honestidad
con uno mismo y con los demás. La asertividad impide la manipulación,
elemento clave de las relaciones negativas.
Manipulamos, cada vez que obligamos a otros a hacer algo que nosotros
deseamos pero ellos no. Para manipular usamos recursos como la
falsificación, la culpabilización, la intimidación, la
intelectualización y la seducción. Es bueno señalar que cuando
manipulamos, lo hacemos impulsados por miedos al rechazo y al fracaso.
Las relaciones positivas requieren para ser una realidad: la valoración
y el aprecio por los demás, antes que la subestimación y el desprecio;
el respeto antes que el irrespeto, la tolerancia más que la
intolerancia; la integración; la solidaridad antes que la indiferencia o
el rechazo; la justicia antes que la injusticia, y la paz, no la
violencia.
Los conflictos humanos se basan en lafalsa udea de que "los demás son
diferentes a mi (siempre menos que yo) y no merecen lo mismo que yo
merezco". Allí se encuentra la clave de la envidia, los celos, la
crítica, la agresividad y la violencia. Es esa la trampa mediante la
cual el otro es el culpable y yo soy el inocente.
En resumen, una relación positiva es la que nos permite o estimula
nuestra evolución y nuestros logros satisfactorios. Su punto de partida
es una buena relación con nosotros mismos, sobre la base de una sana
autoestima (conocerse, aceptarse y valorarse), para entonces poder
relacionarnos de la mejor manera posible con nuestros semejantes, en
vínculos orientados a la alegría, la armonía y la prosperidad, y no
hacia el miedo, el conflicto y la escasez.
Si vamos a estar rodeados de personas, nada mejor que estar bien con
ellas.
Gracias por leerme.
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