Esta imagen está fuertemente interiorizada por antonomasia, tanto en
los prestadores como en los usuarios. En los primeros, porque obedece a
un fin básicamente económico mas que social el que se persigue en estas
empresas, aspecto que modifica radicalmente las relaciones contractuales
con la organización y el desempeño de los que allí laboran, pues no hay
puestos eternos de trabajo, los ingresos económicos personales están en
relación directa a su productividad y ésta no es una retórica o un
“derecho” sino, por el contrario, un requisito ineludible para su
estabilidad y su promoción o desarrollo. Obliga por lo tanto, a un
desempeño superior, a un servicio eficiente y de calidad, lo cual se
traduce, especialmente en la permanente búsqueda de la satisfacción del
cliente o usuario, el cual, por supuesto, se diferencia esencialmente de
aquellos que acuden a los servicios públicos, por su capacidad de pago.
En los usuarios, porque éste es el servicio reservado para los que
pueden pagar más y por lo tanto acceder a un servicio de mejor calidad,
hoy en día reservado para tan solo un 25% de la población. Aquellos que
no estén en esa capacidad, sólo les queda una opción, acudir a un
servicio público de salud, donde, afortunadamente para ellos, existen
mecanismos que les permiten acceder a una atención de salud gratuita,
aunque, en el detalle, este mecanismo se haya distorsionado y se haya
vuelto perverso favoreciendo la filtración hacia aquellos que,
precisamente no está destinado.
Siendo dos tipos de servicios de salud con objetivos diferentes y
público objetivo diferente (desde la perspectiva económica al menos), y
un modelo de gestión diferente: cuál es el impacto que tiene el hecho de
tener una Clínica dentro de un Hospital público?, más aún, cómo imaginar
que ésta Clínica, haya sido creada y administrada por el mismo Hospital?
Revisemos algunos posibles efectos :
1) condena a los usuarios, a sufrir la diferenciación de la calidad de la atención de salud en función de su capacidad de pago. De esta manera, al momento que los usuarios acudan a un hospital público, se les planteará la disyuntiva de acceder a una atención de mejor calidad o recibir la atención que ya conoce del hospital. Su decisión pasará esencialmente, por revisar su bolsillo.
2) plantea una crisis de desempeño para el personal de salud: es el mismo personal que trabaja en el hospital el que luego atenderá en la clínica; motivado por esa imagen que comentamos al inicio, el desempeño será diferente, el trato será diferente, ergo, los ingresos serán diferentes.
3) puede contribuir a complicar el clima laboral, pues el ingresar a laborar en la clínica plantea la pregunta de rigor: quienes entran y quienes no?, con seguridad, algunos, sino muchos, que no logren ingresar, albergarán un clima de malestar y rivalidad por los que lo lograron, básicamente por las diferencias económicas de ambas partes, y esto puede repercutir negativamente sobre el desempeño laboral en el hospital con consecuencias desfavorables para el usuario.
4) el aspecto más importante a ser considerado en estas
circunstancias, es fundamentalmente que su práctica se contradice con
los principios rectores de la salud en el país y que, supuestamente
constituye la misión de los hospitales públicos: “..atender a la
población de menores recursos, con calidad, calidez y eficiencia...”. De
allí el enfoque de antítesis.
Y es que, entonces no es posible buscar una nueva forma de
financiamiento a través de estas estrategias? Bajo este enfoque no
resultaría adecuado. Resulta más bien riesgoso, contradictorio y
tremendamente discriminatorio. Más bien, en los Directores o gerentes de
dichos hospitales debería estar la idea de convertir todo el hospital en
un servicio de primer nivel, replanteando sus procesos, redimensionando
el papel que le otorga a sus recursos humanos, orientándose claramente
al usuario, al logro de resultados y a mejorar su reputación como
organización, para así garantizar una rentabilidad futura. No crear una
clínica, si no convertir el hospital en un servicio igual o mejor que el
de una clínica.
Cuál será el destino de estas estrategias? Creo que serán inevitables y
han crecido como la panacea en las nuevas gestiones de los hospitales:
cada quien quiere crear la mejor clínica. La razón es que el mayor
objetivo que se persigue sigue siendo la rentabilidad a corto plazo, ya
sea para darle solución a los problemas internos que los desgasta, o
para el logro de sus metas a mediano plazo. El sector privado representa
una alternativa adecuada para ese grupo poblacional de mejores ingresos,
por lo tanto, no es que debamos competir con más clínicas, sino
ofreciendo mejores servicios públicos para una población que constituye
su razón de ser y para lo que fueron creados.
Bien, ahora imagine su próxima visita a un hospital público buscando
atención, lo primero que le preguntarán es.....bueno, dónde quiere
atenderse, en la Clínica o en el Hospital? Lo que sigue después, es
historia conocida.
Médico Residente III Año, Administración de Salud, UPCH
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