ALCANCE, REPERCUSIONES
Analizando este tema dentro de la cátedra de Tópicos Gerenciales del
Programa de Calidad y Productividad del rea de Postgrado de la
Universidad de Carabobo, los participantes exponen sus opiniones al
respecto y en base a ellas se realiza este artículo, respetándose sus
puntos de vistas, reflexiones, percepciones. Así la Lic. María Inés
Castillo comenta, de que hace más de una década, en nuestro medio por
motivos obvios, se ha puesto de moda en el ámbito empresarial
adjudicarle al "stress" toda una gama de responsabilidades. Más
recientemente, se estandarizó lo siguiente:
a) Las causas son el desempleo, trabajos precarios o mal remunerados;
profesiones de riesgo; exceso de tareas, sea por tener poco tiempo o
porque las mismas sobrepasan la capacidad física o mental del
trabajador; falta de motivación para trabajar en una labor por debajo de
la propia capacidad; tener un jefe muy dominante, mal organizador,
injusto o incompetente; discusiones con compañeros; competencia brutal
con firmas rivales; fricciones dentro de la misma empresa por el afán de
subir puestos en el escalafón; hostigamiento moral (o mobbing) por parte
de miembros de la empresa que toman la forma de clan; miedo a las
sanciones o a la pérdida del empleo por no cumplir las expectativas de
los superiores.
b) Pautas preventivas: localizar el origen del stress a fin de no
quedarse pendiente de asuntos menores; modificar la alimentación y
atemperar adicciones consensuales (tabaco, café, alcohol); practicar
deportes; proponerse ser más extrovertido a fin de que la liberación de
las emociones alivie la tensión; reírse y ser optimista; aprender a
decir 'no' a las responsabilidades excesivas, diseñando un plan de vida
realista que incluya los imprevistos; relajarse y disfrutar de la
familia, amistades y diversiones.
c) Los síntomas más citados del stress suelen ser: sudoración,
nerviosismo, palpitaciones, temblores musculares, crisis de pánico,
mareos, migraña, dolor de espalda, fatiga, alteraciones del sueño,
herpes, caída del cabello, indigestiones, úlcera, inapetencia sexual,
asma, alergia, dolencias cardíacas, trastornos menstruales, etc.
d) Más que una enfermedad, el stress es una "respuesta física y mental"
a las adaptaciones y ajustes del ser humano frente a acontecimientos
vitales. De modo que, cuando las demandas son excesivas, se agotan los
recursos para afrontarlas.
e) Hay que batallar contra el stress, porque es causa de ausentismo y
accidentes. Para lo cual, se requiere enfrentarlo dentro de la empresa,
por ejemplo con un 'mejor trato', una comunicación más fluida entre los
miembros de la empresa; favorecer que el personal realice la función
para la que esté preparado; evitar reciclar personal de manera brusca;
favorecer horarios de trabajo razonables y evitar el concurso de
méritos.
f) La gran reivindicación del futuro no será la salarial, sino la de la
salud laboral.
Ahora bien, si comenzamos por esto último, comenta María Inés Castillo,
es una verdad de perogrullo. Hasta la sabiduría popular se ha encargado
de resaltarlo.
Quien esté muy enfermo o en estado de agonía, difícilmente pueda
trabajar, o en algunas oportunidades no podrá seguir cobrando toda una
diversa gama de restantes salarios.
En cuanto a lo restante, aunque cierto, no siempre es acertado.
1) Por una cuestión práctica y de sentido común, una empresa no puede
ser una terapia de grupo ni individual. Hay cuestiones personales que
requieren ser revisadas en otro ámbito.
2) Aunque compartan vivencias muy límites, nunca puede ser igual la
naturaleza del stress implícito en un desempleado, en un profesional de
la salud que trabaja en terapia intensiva o una guardia médica, en
lidiar con un jefe o en rivalizar con pares dominantes o acomplejados.
Además, tampoco son lo mismo -entre sí- las personalidades
desorganizadas, incompetentes, prepotentes o desalentadoras. Por ende,
difiere bastante el tipo de tensión emocional que cada una de ellas
genera.
3) Además de la concurrencia de otras importantes variantes, en la
práctica se requiere de todo un cambio de mentalidad individual, y por
ende empresarial, para revertir factores tales como -por ejemplo- no
realizar horas extras, o, en vez de reciclar, proponerse adaptar a los
"veteranos" a otras funciones creativas. Quienes pretenden llevar a cabo
tales modificaciones en el entorno empresarial, sin cuestionarse la
convicción individual, solo se expondrán a maquillar un rostro cuando lo
que urge es una cirugía de menor o mayor envergadura. O, seducirán con
ser de avanzada, pero sorpresivamente actuarán de manera diametralmente
opuesta.
4) Algunos de los factores mencionados, por ejemplo, ser más
extrovertido, reirse, relajarse, estar menos pendiente de asuntos
menores, por sentido común, cualquier persona lo sabe. Si no puede
hacerlo de manera espontánea, es porque está inhibido por otras
cuestiones. De hecho, muchas personas suelen repetir cotidianamente diez
veces frente al espejo una consigna determinada, y no por ello sólo se
transmutan en personalidades diferentes a quienes son.
5) Un factor importante se puede esbozar con una simple pregunta: Ante
la misma situación en diversos ámbitos (un peón, un colectivero, un
ejecutivo, un docente, un profesional autónomo, etc) ¿acaso no suelen
sufrir todos de stress?. Para cada uno de ellos, lo suyo es único y
vital. De modo que, el stress no parece ser exclusivo del ámbito
empresarial.
6) Es más, hace poco tiempo se comenzó a hablar -como si fuera un
descubrimiento- del síndrome de 'burn out' o 'de la quema' implícito a
nivel gerencial. En realidad, parece desconocerse que hace tiempo se ha
descrito en los profesionales de la salud vinculados con pacientes con
inmunodeficiencia adquirida. Cuestión que, quizás por pertenecer a un
área laboral tan desprestigiada, se pretende desconocerla o continuar
minimizando la importancia que tiene.
7) El stress nunca puede ser 'origen' de patologías tan disímiles entre
sí (hipertensión, úlceras, depresión, obesidad, infarto, diabetes,
trastornos ginecológicos, etc).
8) En vez de hablar de 'stress' lo adecuado es hablar de 'reacción al
stress'. A nivel fisiológico, contamos con un eje
(hipotálamo-hipófisis-glándula suprarrenal) cuya interacción de
sustancias representa 'prepararnos para un desempeño extraordinario'. En
otras palabras, tal reacción es normal y necesaria para vivir. En la
medida que las situaciones difíciles existen para todos, el resultado
depende de cómo cada persona se posiciona ante lo mismo. Así, ante lo
'estresante' la reacción difiere, lo cual conducirá a resultados
diferentes. Dicho de otra manera, de acuerdo a la propia historia
emocional y a la manera orgánica familiar de enfermar podemos -o no-
reaccionar 'recargando' en exceso la interacción mencionada (eje
hipotálamo-hipófisis-suprarrenales). La reacción a circunstancias
estresantes se entreteje con un órgano o sistema específico, de acuerdo
a la biografía y antecedentes de enfermedades de cada persona.
9) A nuestro entender el meollo del asunto, y por ende, lo más difícil,
radica en establecer un enlace entre la situación estresante y aquellas
situaciones personales que han sido gatilladas por el conflicto actual.
Para ser más claros, la situación actual es tensionante de por sí. Pero,
si se enlaza con equivalentes significativos de nuestra vida personal,
'nuestra reacción' es prepararnos para un desempeño más extraordinario
de lo que en sí es. Esto es equivalente a que la situación presente
refresca todo un expediente pendiente de resolución. Gracias a la
situación actual podríamos resolverlo, pero de acuerdo a las
importancias retroactivas en juego -que queman- también podemos creernos
que la situación actual justifica nuestra reacción de tensión excesiva.
Mientras las personas evitamos, por diversos medios, profundizar en cómo
nos posicionamos individualmente en cada situación de su vida, a la
larga o a la corta, potenciamos lo que denomino una "implosión
emocional". La cual se evidencia, de acuerdo a los antecedentes
familiares y personales, en específicos trastornos 'orgánicos'.
Lo cierto, que la gerencia Venezolana nuestro caso, debe adentrarse en
todas aquellas causas que generan estrés proveniente no solo de lo
externo, sino de lo interno de la organización, estar atento en todo
aquello que merme las capacidades energéticas de las personas
involucradas, que origine depresiones, estados que afecten seriamente a
la productividad y por ende a la calidad.
Se debe estar atento de la ergonomía fundamental en el seno de la
organización de a cuerdo a los requerimientos necesarios del tiempo
presente, de los efectos económicos emanados del exterior por una
deficiencia del Estado al no saber afrontar bien sus responsabilidad
políticas, sociales, económicas y culturales.
Al demandar productividad, calidad, no se puede atentar contra la
persona, dentro de sus funciones normales, las debidamente establecida
en los manuales de organización, funciones que correspondan a una real
división del trabajo de acuerdo a las exigencias del presente.
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