Estamos asistiendo a la aparición de una nueva especialidad laboral.
El trabajo de conseguir trabajo. La gran cantidad de personas
desocupadas, subocupadas o con intenciones de mejorar su actual
ocupación, ha llevado a modificar sustancialmente los requisitos
necesarios para hacer frente a un proceso de búsqueda o reinserción
laboral.
Hasta hace algunos años era frecuente que quien estaba desocupado por
mucho tiempo, era porque no tenía alguna especialidad o profesión que
pudiera exhibir a la hora de presentarse a una búsqueda, por lo cual,
quien sí la tenía marchaba unos pasos adelante en su posibilidad de
éxito.
Es más: no tener trabajo era algo que se trataba de ocultar, pues en una
Argentina “productiva”, quien no trabajaba era porque no quería o no
tenía la capacidad para hacerlo.
Hoy, lamentablemente, la realidad es otra. Ha pasado a ser “casi” normal
el hecho de no tener trabajo. Prácticamente es imposible que no
conozcamos a alguien (familiar, compañero de estudios, amigo o vecino)
que esté sin trabajo.
Nuestros competidores en las vacantes que se ofrecen ahora son de igual
nivel profesional, idéntica experiencia y/o antigüedad, hechos éstos que
dificultan enormemente la tarea del seleccionador. Es así que
situaciones que antes no revestían mayor importancia o eran de carácter
secundario, hoy están presentes en cualquier trámite de selección y
muchas veces son las que deciden el futuro de una búsqueda. Tal
situación ha llevado a pensar seriamente en la necesidad de encarar la
búsqueda laboral como un verdadero “trabajo”.
Al plantearnos tal necesidad, nos encontramos ante un proceso de
selección que, en general, es totalmente desconocido. Y como todo
aquello que no conocemos, genera desconfianza, ansiedad, temor y algunas
cosas más.
Es totalmente cierto que la entrevista laboral dependerá de quién sea el
entrevistador. Nunca mejor aplicado aquello de “cada maestrito con su
librito”. Nadie podrá asegurarnos que siguiendo determinadas formas,
ganaremos la vacante, pues el resultado dependerá de la opinión que se
forma el selector. Pero sí es indudable que podemos entrenarnos y
conocer el ámbito en que se desarrolla normalmente una entrevista, sus
condiciones generales, preguntas y contestaciones más usuales, en fin,
todo aquello que hemos asimilado a lo largo de más de 20 años de
trayectoria como Gerente de Recursos Humanos.
¿Por qué “entrenamiento”? Comparándolo con la actividad deportiva, el
entrenar y tener al mejor Director Técnico no me aseguran ser el
ganador, pero sí que voy a tener muchísimas más probabilidades de éxito
que si no me entreno o no tengo un buen manager.
Es así que se plantea la necesidad de desarrollar toda una técnica para
afrontar la contestación de avisos y las entrevistas laborales.
Podemos definir cuatro componentes: CV, red de contactos, selección de
avisos y, finalmente, entrevista laboral.
1) El CV: “Lo bueno, si breve, dos veces bueno”. No carguemos de datos.
Si soy universitario, no hace falta poner el título primario y
secundario. La idea es mostrar lo principal nuestro a fin de lograr que
nos llamen a una entrevista. Pongamos los últimos trabajos y describamos
los mejores resultados o logros obtenidos. Es importante que el CV
refleje las características que se priorizan en el aviso.
2) Red de contactos: Hoy no es una vergüenza estar buscando trabajo.
Cuantas más personas sepan que lo estamos haciendo, tanto mayor será la
posibilidad de conseguirlo. Llevemos siempre con nosotros tarjetas
personales con la indicación de nuestra especialidad y, de ser posible,
un breve CV.
3) Selección de avisos: No contestar por contestar. Pero... el único
aviso por el que seguro que no nos llaman es... el que no contestamos.
Fijarse bien la palabra “excluyente”. Cuando aparece en el texto del
aviso, está indicando que eso será lo primero que controlen para seguir
adelante con la búsqueda. Si el aviso dice: “inglés conveniente”, y
tenemos una vaga idea del idioma, escribamos igual y manifestemos
nuestro propósito de profundizar el estudio. Ahora bien, si dice
“excluyente inglés”, y no lo sabemos a la perfección, no perdamos
tiempo.
4) Entrevista laboral: IMPORTANTÍSIMO. No queramos aprender todas las
formas de entrevista que hay, ni pretendamos aparentar algo que no
somos. Si nos atiende un profesional, rápidamente se dará cuenta y
jugará en contra nuestra. Seamos naturales. Nada mejor que ser como se
es.
Lleguemos a horario (ni antes, ni después). Dejemos que sea el
entrevistador quien inicie la entrevista. No intentemos tomar el control
de la misma. Tratemos de lograr un acercamiento con él (feeling).
Tratemos de caer bien. Hablemos lo justo y necesario y, si podemos,
hagamos preguntas sobre la posición y la empresa.
No alarguemos la charla si el entrevistador la está terminando.
Preguntemos, si es que el no lo dice, cómo sigue el proceso.
Agradezcamos el tiempo que nos dedicó y si el tono de la entrevista lo
permite, podemos despedirnos con un “la próxima vez espero verlo en la
Empresa”.
Seamos coherentes. Somos como somos y lo peor y más difícil es querer
dar una imagen distinta a la que tenemos.
¡Suerte para todos! Y ojala que estas líneas les hayan servido para
orientarse y poder afrontar su próxima entrevista laboral con la actitud
ganadora necesaria.
Lic. en Administración de Empresas (UADE), con post-grado en Dirección de Personal (UADE). Ttitular de Hugo Zavala Recursos Humanos, es Consultor y Docente en Recursos Humanos, se ha especializado en evaluación de desempeño y análisis de potencial, comunicaciones y formación de equipos de trabajo
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