El reconocimiento del papel tan importante que juegan los grupos en
las organizaciones goza ya de una cierta tradición. Entre los
principales antecedentes destacan las experiencias que allá por los años
20 y 30 se realizaron en los talleres Hawthorne de la Western Electric
Company en Chicago, por medio de las cuales se observó la importante
influencia que los factores sociales ejercían sobre el rendimiento de
las personas en su puesto de trabajo, y se empezó a tomar conciencia del
valor del "grupo informal".
Estas y otras muchas experiencias posteriores han demostrado que las
organizaciones no sólo están compuestas por individuos en sí mismos,
sino que éstos configuran un entramado de relaciones sociales y son
miembros de diferentes grupos, lo cual marca en buena medida su
comportamiento organizacional.
Efectivamente, la participación de las personas en las organizaciones se
realiza por medio de grupos diversos. Éstos pueden estar estructurados
en función de las tareas, las competencias de sus miembros u otros
criterios orientados a la consecución de los objetivos de la
organización. También se puede tratar de grupos surgidos de forma
espontánea y orientados a la satisfacción de necesidades personales y
sociales no cubiertas por aquélla.
En la actualidad no hay duda de que todos estos grupos, que interactúan
entre sí, constituyen las unidades básicas de las organizaciones y
configuran su estructura tanto formal como informal. El trabajo en grupo
y con grupos se convierte así en algo fundamental para el funcionamiento
de aquéllas, e implica tanto a sus miembros (cualquiera que sea su nivel
y función) como a profesionales externos que realicen algún tipo de
intervención. Todos deben tener presente que el trabajo en grupo y la
colaboración de los grupos no ocurre de forma accidental, sino que debe
planificarse y promoverse, lo cual implica poseer las competencias
adecuadas para dirigir y participar en grupos.
I. ¿QUE SE ENTIENDE POR GRUPO?
Sin pretender entrar en disquisiciones complejas y exhaustivas sobre el
tema, y teniendo en cuenta que las definiciones existentes son muy
diversas, sí podemos concluir una serie de características que
convierten a un mero conjunto de personas en un grupo:
1. Independencia: según este criterio, lo que hace que un conjunto de
personas se convierta en grupo es su interdependencia mutua, esto es,
que dichas personas dependan unas de otras para lograr unos objetivos
determinados. A partir de aquí, se pueden establecer dos precisiones:
Motivación por la pertenencia al grupo: si la pertenencia al grupo es
voluntaria o no.
Objetivos: si los objetivos son establecidos por el propio grupo o le
son impuestos externamente.
Está claro que todo grupo tiene sus objetivos y que, además, en
situaciones en las que hay una alta interdependencia entre sus miembros,
los objetivos e intereses individuales pueden variar con el tiempo y ser
convergentes (comunes), divergentes (antagónicos) o mixtos, lo cual
genera tanto momentos de cooperación como de competición interna.
Por ejemplo, al hablar de los grupos y equipos de trabajo, se destaca la
importancia de compartir objetivos, de que sus miembros compartan una
meta común y bien definida, para lo cual es necesario que sean
interdependientes y mutuamente responsables.
2. Idenditad: se trata de una cierta "conciencia colectiva"; por el
hecho de pertenecer a un grupo en el que sus miembros realizan tareas,
se relacionan, comparten objetivos, etc., o simplemente por compartir
características que en un momento dado se consideran relevantes (aunque
los individuos ni siquiera se conozcan entre sí), se desarrolla una
identidad común: esas personas se perciben y definen como un grupo.
Como es obvio, esta característica no sólo puede darse en grupos
concretos como un equipo de trabajo, un grupo de investigación o un
departamento, sino que se aplica también a grupos mayores, de carácter
social, como por ejemplo: por edad (jóvenes/mayores), por sexo
(hombres/mujeres), por profesión (psicólogos/médicos/abogados...), y así
sucesivamente.
3. Interacción: característica complementaria a las anteriores (la
interdependencia se "materializa" por medio de la interacción, y ésta
puede generar una identidad común) pero que tiene suficiente importancia
por sí misma, ya que es el motor del grupo y la que genera la estructura
social del mismo (produce diferenciación de roles y status, promueve la
creación de normas grupales, puede catalizar la cohesión del grupo,
etc.).
Ni qué decir tiene que los procesos de interacción en los grupos juegan
un papel central en el rendimiento y satisfacción de sus miembros. Todo
ello resulta de gran relevancia para el funcionamiento de la
organización.

Habría que señalar, no obstante, que estas características no siempre se
dan simultáneamente, de modo que podemos encontrar "grupos" con un
fuerte sentimiento de identidad, pero cuyos miembros apenas interactúan
entre sí, o apenas sólo unos pocos lo hacen; también podemos ver, por
ejemplo, grupos en los que se da una alta interdependencia pero una baja
identidad.
Todo esto debe hacernos conscientes de la diversidad de situaciones que
se pueden dar y de lo inadecuado de tomar medidas estandarizadas cuando
intervenimos en o con grupos.
II. LOS GRUPOS COMO
UNIDADES BÁSICAS DE LAS ORGANIZACIONES
Teniendo en cuenta los planteamientos anteriores, podemos referirnos a
los grupos desde tres perspectivas diferentes, todas ellas igualmente
importantes para el funcionamiento de una organización:
1. Los grupos sociales o grupos como categorías sociales
Se trata de grupos que responden a un criterio amplio de clasificación y
que suelen tener un gran tamaño. Estamos hablando, por supuesto, de
grupos que se basan en categorías de sexo, edad, clase social,
procedencia geográfica, pertenencia nacional, profesión, etc. Las
organizaciones recurren a estos grupos para incorporar nuevos miembros.
Por una parte, como todos sabemos, existen grupos sociales (mujeres,
personas en desempleo, discapacitados, etc.) que se encuentran en una
situación desfavorable desde el punto de vista sociolaboral y que
requieren de acciones destinadas a paliar dicha situación.
De otro lado, más allá de lo anterior, aunque relacionado en buena
medida, desde esta perspectiva se corre el riesgo de la generalización
o, mejor dicho, del estereotipo. Todavía se siguen demandando (o
rechazando) personas según su adscripción a unos grupos u otros bajo la
creencia de que, por el mero hecho de pertenecer a los mismos, ya poseen
determinadas características valiosas (o no) para el puesto y la
organización: sigue habiendo ofertas de trabajo exclusivamente dirigidas
a hombres o mujeres, con topes rígidos de edad, etc.
Sin embargo, la "pertenencia" a uno de estos grupos no garantiza nada a
priori, sobre todo en estos momentos en los que asistimos, entre otros
hechos, al desarrollo de nuevos enfoques de intervención (por ejemplo,
el enfoque de competencias, que tiene el potencial para evitar la
discriminación grupal), a una redefinición de los roles de género, a un
mayor acceso a una formación más completa y de mejor calidad, al
desarrollo de nuevas tecnologías, en definitiva, a un cambio en muchos
de los esquemas y marcos de referencia en los que nos movíamos
tradicionalmente.
2. Los grupos "pequeños" como unidades formales e informales de la
organización
Difícilmente se puede establecer cuál es el número de personas que han
de componer un grupo para que podamos decir si es grande o pequeño. Esto
dependerá de la situación, del tipo de tarea, de los objetivos y otras
circunstancias.
En todo caso, y por contraste con los grandes grupos sociales, se habla
aquí de grupos más reducidos, fáciles de delimitar e identificar,
compuestos por miembros de esos diferentes grupos sociales, que están
enmarcados en un contexto concreto (en este caso la organización) y en
los que sus miembros se conocen e interactúan entre sí (al margen de que
se cumplan en mayor o menor medida los criterios de interdependencia
mutua y/o identidad grupal).
Son las unidades básicas de las organizaciones y pueden ser de carácter
formal (de origen planificado y orientados a lograr los objetivos de la
organización) e informal (de origen espontáneo y orientados a satisfacer
necesidades personales de los miembros de la organización).
Los grupos que giran alrededor del trabajo se caracterizan por su
diversidad, la complejidad de tareas que deben abordar y la variedad de
objetivos y funciones que han de cumplir. En ellos coexisten diversas
influencias:
Las derivadas de su propia dinámica interna.
Las que provienen de las estructuras formal e informal (en función de
las relaciones que el grupo y sus miembros mantienen con otras partes de
la organización y las posiciones que ocupen en la misma).
Las que tienen su origen en las relaciones del grupo con el ambiente
externo a la organización.
Buena parte de la influencia que la organización ejerce sobre sus
miembros se produce a través de esos grupos. La percepción que los
sujetos pueden tener de esa influencia, y en general de toda la
organización, está mediatizada precisamente por factores como los grupos
de los que forman parte, los roles y la posición que ocupan.
3. Los grupos "pequeños" como técnica o instrumento
Desde esta perspectiva, se contemplan los grupos como una "herramienta"
que permite intervenir en una situación dada con fines muy diversos:
constituir un grupo de formación para entrenar en habilidades a los
participantes, realizar una dinámica de grupo por medio de la cual
sensibilizar a los asistentes acerca de sus problemas de comunicación,
llevar a cabo una situación simulada que permita evaluar las
competencias de los implicados, desarrollar una entrevista grupal para
obtener información de un colectivo determinado y un largísimo etcétera.
Evidentemente, esta faceta requiere un nivel adecuado de competencias
para utilizar dichas "herramientas" grupales.
III. TIPOS DE GRUPOS EN LAS ORGANIZACIONES
Una de las notas características de las organizaciones es la variedad de
grupos que conviven en su seno, cuya composición, funciones y demás
propiedades difieren notablemente. Se pueden tener en cuenta distintos
criterios para establecer una clasificación de los mismos. Los más
habituales (sin tener un carácter excluyente) son:
1. Según un criterio temporal: tiene que ver con la estabilidad de las
relaciones:
Grupos permanentes: se conciben como estables en el tiempo y se encargan
de las tareas habituales de funcionamiento y mantenimiento de la
organización. La permanencia temporal de estos grupos no impide que haya
cambios en su composición. Valgan como ejemplo los distintos
departamentos que componen una empresa.
Grupos temporales o creados "ad hoc": se conciben para realizar tareas,
proyectos o actividades de carácter transitorio. El grupo tiene una
duración limitada, disolviéndose una vez concluida su función o
alcanzado su objetivo. Se puede tratar de un grupo de investigación y
desarrollo, una comisión de estudio, un comité asesor, etc.
2. Según un criterio de formalidad: tiene que ver con el
origen de los grupos:
Formales: se trata de grupos definidos y planificados para lograr los
objetivos de la organización. Equipos de trabajo, departamentos,
comisiones..., todos ellos, independientemente de otros criterios,
comparten su carácter formal.
Informales: surgen de las relaciones espontáneas entre los miembros de
la organización y están orientados a la satisfacción de necesidades
personales y sociales de sus componentes. Grupos que se constituyen por
lazos de amistad o atractivo, grupos de personas que comparten una misma
problemática, etc.
3. Según un criterio de finalidad: tiene que ver con los
objetivos de los grupos;
Producción: grupos cuyos integrantes realizan conjuntamente determinado
trabajo. Configuran los equipos de trabajo, departamentos y unidades de
la organización.
Solución de problemas: se centran en problemas particulares de la propia
organización. Por ejemplo, los círculos de calidad o los grupos para el
estudio de proyectos.
Resolución de conflictos: orientados a afrontar situaciones de
enfrentamiento entre diferentes partes de la organización o de ésta con
el exterior. Se trata fundamentalmente de grupos de negociación.
Cambio y Desarrollo Organizacional: incluyen diferentes grupos y
técnicas grupales. Entre otros, grupos de entrenamiento, desarrollo de
equipos o grupos de sensibilización.
4. Según un criterio jerárquico: tiene que ver con la
ubicación en la estructura organizacional:
Diferenciación vertical: compuesta por los diferentes grupos que van
desde la alta dirección ("vértice estratégico"), pasando por los grupos
directivos intermedios ("línea media"), hasta los grupos no directivos
("núcleo operativo").
Diferenciación horizontal: incluye fundamentalmente los distintos grupos
funcionales, grupos que proporcionan servicios especializados (relativos
a la producción, investigación, etc.) basados en competencias
particulares, y comités temporales, creados con diferentes misiones,
fundamentalmente de asesoramiento y toma de decisiones.
5. Según un criterio jerárquico: tiene que ver con la
ubicación en la estructura organizacional:
Actividad grupal: grupo con tareas interdependientes, objetivos e
incentivos grupales, relaciones estables, etc.
Actividad individual: el grupo como un contexto en el que predominan la
actividad y los valores individuales. Los miembros apenas tienen más
vínculo entre sí que compartir un espacio, una tarea, una especialidad
profesional o estar a las órdenes de un mismo jefe. Por ejemplo, un
"equipo de ventas" en el que, entre otras condiciones, se proporcionan
comisiones individuales (lo cual genera competición entre sus miembros).

Como se ha dicho anteriormente, estos criterios no son
excluyentes entre sí de tal modo que, por ejemplo, un círculo de calidad
será un grupo temporal, formal, de solución de problemas, relacionado
con la diferenciación horizontal, en cuyo seno se desarrolla una
actividad de carácter grupal.
Identificar los grupos característicos de las organizaciones y reconocer
el papel central que ocupan en su funcionamiento es sólo un primer paso.
Es necesario a partir de aquí considerar y analizar todos aquellos
factores que influyen en el desempeño de dichos grupos.
Tal y como se destacaba al principio de este artículo, el trabajo en
grupo y la participación en y de los grupos no es algo que suceda
"porque sí". Cualquiera que sea la perspectiva que se adopte (la de
quien dirige un departamento, la de quien realiza un proceso de
selección, la de quien lleva a cabo un curso de formación...), la acción
en y por medio de grupos precisa de una oportuna planificación y puesta
en marcha, para lo cual es necesario que los responsables posean las
competencias adecuadas y, en general, posean una buena base en
Psicología de los Grupos.
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