Hablar de captar el mejor talento representa uno de los cambios más
importantes que ha experimentado Recursos Humanos en la última década,
aunque en la practica todavía nos encontremos muy distantes de coincidir
con la teoría.
Si bien es cierto que las nuevas tendencias sugieren la selección basada
en competencias, siempre se recurren a elementos tradicionales, tales
como el grado de instrucción, tiempo de experiencia, nivel supervisorio,
entre otros; elementos que poco o nada agregan al proceso en sí, si no
se observa objetivamente y se sigue con cuidado la visión que poseen las
nuevas practicas.
Sin duda alguna, habrán profesionales que se preguntarán cómo debe ser
entonces el proceso de selección si constantemente se cuestionan las
practicas tradicionales, pues no pareciera advertirse ninguna otra forma
que garantice la captación sin pasar por los filtros existentes.
Tal vez la respuesta a esta inquietud no se encuentra en el proceso
mismo sino en el porcentaje que se le otorga a cada uno de los elementos
que lo integran y es justamente allí donde pueden observarse los tres
nuevos paradigmas que habrán de liderar la selección del nuevo talento
en lo sucesivo.
Primer paradigma: "No importa cómo se obtuvo el conocimiento, lo
esencial es poseerlo".
En nuestra era, el conocimiento no puede ser respaldado únicamente con
la simple presentación de las credenciales que así lo sugieran. Los
títulos no son garantía de sabiduría ni experiencia, sólo demuestran la
culminación de un proceso de aprendizaje que habilita a la persona como
profesional, pero no como experto.
Si bien es cierto que durante el periodo de aprendizaje se exploran suficientemente bien las nuevas teorías y modelos, e incluso que éstas son evaluadas con un nivel específico de exigencia, no es menos cierto que nada garantiza que el conocimiento ha quedado como residente en aquel experimenta el adiestramiento. Solo se ha cubierto un requisito de forma satisfactoria, existe evidencia de haber recibido la información, pero ninguna de su amplitud y utilidad. Es por ello que en la selección del talento no debe ser una limitante el nivel académico, mas sí la profundidad del conocimiento.
Conocer suficiente de algo en concreto no puede ser restringido a la existencia de documentos que así lo avalen, es como suponer que alguien habla algún idioma tan sólo porque un diploma lo certifica como bilingüe.
El conocimiento es un elemento inmensurable pero totalmente
disponible, y más aún en un mundo globalizado donde con solo acceder con
responsabilidad a Internet se abre un abanico de oportunidades, por
citar un ejemplo. El saber, en el siglo XXI, ha de ser medido por la
amplitud, alcance e impacto que este pueda y deba causar en las
organizaciones.
Basados en esta premisa, los responsables de seleccionar deben
establecer el proceso de perfeccionamiento y certificación del personal
que posea el conocimiento de manera empírica y no formal, orientándolo
al desarrollo de sus competencias y, a la vez, haciendo uso de su
potencial.
Evidentemente no todas las personas que poseen el conocimiento lo ponen
en practica o lo emplean en beneficio del proceso y la organización,
dependiendo del nivel que ha de ocupar el individuo en la empresa no
será suficiente para seleccionarlo el sólo hecho de saber.
Segundo paradigma: "el valor no está en saber, sino en lo que se hace
con lo que se sabe".
Como ya se ha dicho poseer el conocimiento tampoco es suficiente, puede
saberse mucho y a la vez ser un elemento completamente inútil para las
organizaciones. Cuando el conocimiento no se pone en practica puede
igualarse a no poseerlo.
La selección del talento habrá de orientarse investigar la capacidad
creativa que posea el candidato, su elemento transformador, basado en la
premisa: "El profesional es lo que el profesional hace, no lo que dice
saber". Es precisamente en la practica que puede medirse la profundidad
del conocimiento, cuando se demuestra la factibilidad de transformar un
hecho abstracto, una idea, en un hecho concreto capaz de ser medido y
cuantificado.
El personal que sea sometido a este paradigma debe demostrar su
capacidad de transformar el entorno, pues ha traspasado la barrera que
exige ser "eficaz y eficiente" para convertirse en un ente "efectivo".
A la hora de traducir la teoría en la practica, en cualquier
situación, es posible observar otros elementos fundamentales en las
competencias del individuo, pues de su rol de generador de ideas o
soluciones basadas en el conocimiento pasa a convertirse en un
"ejecutor" del programa y es allí donde su destreza como líder de acción
quedará demostrada.
Tercer paradigma: "lo que se hace con lo que se sabe debe agregar
valor".
Basado en los dos planteamientos anteriores, podemos observar que de
acuerdo al nivel de exigencia se van agregando elementos que conducen a
orientar la búsqueda en un sentido distinto al tradicional. Si antes lo
importante era el documento que certificara como conocedor, hoy lo
importante es conocer, pero más allá de ello el producto del
conocimiento determina la profundidad del mismo, sin embargo se puede
generar una respuesta sin que esta cubra todas las expectativas que se
desean y es en ese preciso momento donde "generar valor" hace la
distinción entre lo que se sabe y lo que se hace con lo que se sabe.
Poseer el conocimiento y ponerlo en practica para responder un hecho
inmediato tiene valor, pero no es suficiente para considerar que el
individuo posee el talento que la empresa desea, de acuerdo a una
búsqueda determinada.
La demanda constante de personas que no se casen con la tarea ni con
el proceso, pues de lo contrario serían eminentemente operativas; se ha
incrementado en los últimos años. Se debe agregar valor en cualquier
posición de la empresa de manera constante y sostenida, de lo contrario
el producto del conocimiento no trasciende, se pierde en el tiempo y
esto merma la calidad del capital intelectual de la organización.
La búsqueda de talento debe orientarse a aquellos individuos que son
capaces de agregar valor a su gestión a través del producto de su
conocimiento, siendo capaces de mejorar su entorno, transferir
conocimiento y captarlo a la vez. El impacto positivo que el personal
posea imprimirá en la empresa la energía suficiente para alcanzar sus
metas y objetivos con calidad, simplemente se estaría evocando el
concepto de sinergia en este caso.
Estos tres nuevos paradigmas no sugieren la ausencia de los títulos
académicos, ya que de hacerlo se estaría restando importancia al
esfuerzo y a la motivación de muchos profesionales, sin embargo sí
cuestionan el hecho de dar predominio a este elemento sobre el que
realmente importa a la organización.
Las empresas no progresan por el simple hecho de contratar un
talento diplomado en diferentes áreas, lo hacen por el producto
eficiente, la respuesta eficaz y el resultado efectivo que su personal
posea.
Cuando se posee conocimiento, se pone en practica y el resultado genera
valor agregado nos encontramos ante un personal de impacto estratégico
con capacidades operativas que redundarán en beneficio de la
organización, de lo contrario estaremos alimentando una estructura
ficticia basada en la presunción de un conocimiento por el simple hecho
de estar certificado.
Tal vez no será tan sencillo asimilar los nuevos paradigmas, sin embargo
será un error no hacerlo.
El
Dr. Socorro es Especialista en Gerencia, mención Gestión de Negocios,
Licenciado en Administración mención Recursos Humanos y Técnico Superior
Universitario en Gerencia mención Gestión de Negocios, en los tres casos
graduado Cum Lauden. Ha trabajado en el área de Investigación y
Desarrollo, conjuntamente con Recursos Humanos desde 1989. Ha sido Jefe
y Gerente de Administración de Recursos Humanos desde 1995, en empresas
de Telecomunicaciones, Consultoras y de Consumo Masivo. Actualmente se
desempeña como Director General de Recursos Humanos en una importante
universidad privada. Ha escrito y publicado varios artículos y trabajos,
entre ellos: El Zeitgeist Gerencial, La Filosofía TEA, Las
Organizaciones Horizontales (1º premio como ensayo), La delgada línea
mortal del profesional (en sus cuatro versiones), Gerencia por Herencia,
Gerencia Emocional, entre otros. Ha obtenido como reconocimiento a su
trabajo distinciones de 1º, 2º y 3er lugar en ensayos y Premios a la
Excelencia, entre otros. Temas: Recursos Humanos, Gerencia,
Administración y Nuevos Modelos. País de residencia: Venezuela
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