Liderazgo de corazón
10 / 2001
El liderazgo también tiene que ver con los sentimientos, con la
capacidad de inspirar a los demás. El corazón puede llegar a ser el que
guíe la empresa hacia el camino del éxito.
Hace ya varias décadas Abraham Maslow planteo el concepto de
"Jerarquía de Necesidades", en el cual demostró que la máxima
satisfacción humana se presenta cuando el individuo logra saciar sus
necesidades de reconocimiento y auto superación. Pues bien, aunque las
teorías de Maslow son enseñadas en todas las escuelas de negocios en los
primeros años y la gran mayoría de los ejecutivos de alto nivel tiene
conocimiento de ellas, la verdad es que son muy poco aplicadas al
interior de las empresas.
El "liderazgo de corazón", que seguramente no se encuentra en ninguna
cátedra de estilos de liderazgo cimienta sus bases en una razón lógica y
muy clara: Si los individuos tienen la necesidad esencial del
reconocimiento y la aprobación, el líder verdadero es aquel que entiende
que ofreciendo reconocimiento y aprobación no está mostrando debilidad
sino más bien mucha tenacidad.
Es lógico que el lector se pregunte ¿qué clase de discurso romántico y
soñador es este?, el mismo autor de este artículo cuando escuchó del
"estilo de corazón" pensó que sería algo utópico y poco realizable, pero
cuando se entiende mejor el concepto seguro que la percepción cambia.
Liderazgo de corazón
Si los individuos tienen la necesidad esencial del reconocimiento y la
aprobación, el líder verdadero es aquel que entiende que ofreciendo
reconocimiento y aprobación no está mostrando debilidad sino más bien
mucha tenacidad
Existen varias destrezas que se pueden aprender y que resultan claves
para un líder, la habilidad de negociación, la oratoria, el centrarse en
resultados, la capacidad de escuchar y el pensamiento estratégico son
algunas de ellas, pero todas siempre se enfocan en habilidades
"tradicionales" del líder como se conoce habitualmente, ninguna de ellas
en otro tipo de líder que se enfoque más en lograr resultados y en la
forma de conseguirlos que en simplemente conseguir resultados.
Suena enredada la cuestión pero no es así. Cuando se consiguen
resultados a toda costa, despidiendo empleados "improductivos" o cuando
los directivos sólo se dedican a impartir órdenes que permitan alcanzar
las ventas presupuestadas, se está dejando de lado el factor más
importante de toda organización, la gente. Cuando se logran los
resultados, se hace un esfuerzo conjunto entre todos los miembros de la
organización, se convierte a la empresa en un magnífico sitio para
trabajar, las personas disfrutan y no se levantan todos los días
pensando "otra vez a recibir órdenes del jefe" porque saben que ellos
cuentan en la compañía.
El buen líder equilibra la consecución de resultados con la forma de
alcanzarlos
No es que conseguir resultados o mejorar las cifras trimestre tras
trimestre sea malo, lo que ocurre es que sería mejor obtener estas
mejoras en el desempeño a la vez que se crea o implementa una cultura en
la que las emociones sean las creadoras de la ventaja competitiva.
Tampoco quiere decir que el directivo deba transformarse en psicólogo y
que atienda a sus compañeros en un diván para buscar terapias que les
ayuden a superar sus problemas. Lo que quiere decir el "liderazgo de
corazón" es que acreditarle los buenos resultados a toda la gente
partícipe de ellos y reconocerle a cada uno su importancia, son factores
que generan mejores relaciones personales y ambientes de trabajo más
productivos.
La responsabilidad del líder es motivar a todas las personas de la
organización
La trama del asunto está en la motivación con base en el reconocimiento,
pero no solo a un pequeño grupo de personas que se encuentren rodeando
al líder sino a todos y cada uno de los miembros de la organización. Si
es pequeña será fácil la tarea del líder, pero si es grande tiene que
esforzarse y salir a hacer "trabajo de campo", conocer a sus vendedores,
a los gerentes de cada sucursal y hacerles sentir que su contribución
personal es esencial para el éxito de la organización.
La clave se encuentra en motivar a las personas con base en el
reconocimiento
El directivo puede pensar que demostrar sus emociones puede ser
considerado como síntoma de debilidad, pero al final de cuentas, se
trata simplemente de interesarse realmente por las demás personas y
demostrárselo con humildad, generosidad y respeto.
¿Te gustó? Compártelo con tu mundo
Carlos
López
calbarrobagestiopolis.com