Las empresas, sus directivos y sus planes estratégicos, por lo
general, tienen preconcebido un discurso aquel en el que exaltan a "su
gente" y "su cultura" como sus activos más valiosos, pero es raro
encontrar una compañía en la que realmente le den a la gente la
importancia que se merece.
Pocas son las firmas en donde los empleados se encuentran realmente a
gusto y ven sus trabajos como una fuente de alegría y satisfacción que
les impulse a entregar su máximo para el bien de la organización. El
discurso no deja de ser meramente retórico y en mucha medida irónico
porque el común denominador del empleado es la queja y la
insatisfacción. Se sienten desaprovechados, desvalorados, desmotivados y
lógicamente no desarrollan sentimientos que los lleven a brindar todo de
sí por la organización.
Aunque no es tarea exclusiva del área de talento humano de la empresa,
si le cabe mucha responsabilidad del descuido en que se mantienen los
empleados. Los departamentos o secciones de recursos humanos se remiten
a tareas como la gestión de nómina o la seguridad industrial, que a
pesar de ser muy importantes, no tienen el potencial de generar un sitio
de trabajo apasionante.
La idea es llevar más allá la administración del talento humano, es
llegar a conocer a cada persona, qué espera de la empresa, cómo cree que
podría mejorar su trabajo, cuál es la forma en que podría ayudar a
mejorar el desempeño empresarial, qué tan a gusto se encuentra con lo
que hace, se siente satisfecho y comprometido con los objetivos de la
compañía,...
Es muy difícil encontrar un negocio en el que sepan aprovechar las
fortalezas de su gente
La labor del gerente de talento humano consiste en conseguir que todas
las personas que laboran en la compañía se encuentren comprometidas con
ella, pero aquí surge un inconveniente, ¿cómo lograr que la gente se
comprometa si no conozco siquiera cuántos se encuentran comprometidos y
satisfechos o cuántos son no comprometidos y están insatisfechos?
Pues bien, Mark Buckinghman, el autor de "Primero rompa todas las
reglas" y "Ahora, descubra sus fortalezas" desarrolló, a través de un
amplio estudio que involucra más de un millón de encuestas a
trabajadores de firmas de todo el mundo, un cuestionario de 12 puntos
que permite identificar las necesidades de los empleados y sus
comportamientos generales. Mediante la aplicación de este cuestionario
es posible conocer el número de empleados comprometidos (leales y
productivos), no comprometidos (simplemente marcan el reloj) y los no
comprometidos activamente (insatisfechos y contagiando su descontento).
El cuestionario es el siguiente:
1. ¿Sé lo que esperan de mí en el trabajo?
2. ¿Tengo los materiales y el equipo necesarios para realizar bien mi
trabajo?
3. En el trabajo: ¿Tengo la oportunidad de hacer lo que mejor sé hacer?
4. En los últimos siete días: ¿He recibido reconocimento o estímulo por
hacer un buen trabajo?
5. ¿Se interesa mi supervisor o alguien en mi trabajo por mí como
persona?
6. ¿Hay alguien que estimula mi desarrollo donde trabajo?
7. ¿Son importantes mis opiniones en el trabajo?
8. ¿Me hace sentir mi compañía que mi trabajo es importante?
9. ¿Están mis compañeros de trabajo comprometidos a realizar trabajo de
calidad?
10.¿Tengo un buen amigo en el trabajo?
11. Durante los últimos seis meses en mi trabajo: ¿Alguien ha mencionado
mi progreso?
12. ¿He tenido oportunidad de aprender y crecer durante el último año?
La cultura organizacional se construye con base en las fortalezas
individuales
Hay preguntas de todo tipo, uno podría pensar que no es muy novedoso o
que esas preguntas no se relacionan con el desempeño personal y
corporativo, pero esta prueba ha sido aplicada en varias empresa
internacionales que le han permitido a su gente responder abiertamente y
de esta manera han conseguido mejorar sus desempeños, ya sea en ventas,
utilidades, satisfacción del cliente o rotación de personal.
Aunque parece que no hay nada excepcional en el cuestionario, se
convierte en un extraordinario punto de partida para conocer a la gente,
al activo más valioso de la empresa, lo que se debe hacer es identificar
debilidades y fortalezas, no hay que tratar de cambiar a la gente, lo
mejor es dejarla ser como es, no es necesario estandarizar su
comportamiento, más bien hay que tratar de aprovechar lo que llevan
dentro y dejarlo fluir. El talento es escaso y tratar de normalizarlo es
un error imperdonable.
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