Si el talento humano es vital para el buen desempeño de las
organizaciones ¿por qué los empleadores no se preocupan por el
desarrollo del mismo?
Cuando se entra a analizar el área de capacitación del recurso humano en
cualquier compañía (que tenga diseñada esta área), resulta sorprendente
encontrar que son muy escasos los recursos destinados al área, tal vez
porque los empleadores piensan que el talento brota innatamente de su
personal o porque no entienden que cuanto más desarrollado es su recurso
humano, mayores serán los beneficios empresariales en términos de
sentido de pertenencia y obviamente de desempeño.
El primer gran error cometido por los empleadores yace en la concepción
de que su personal está satisfecho en las condiciones en que se
encuentra. Esto se debe a que no se realizan evaluaciones periódicas que
permitan medir los niveles de motivación del recurso humano y mucho
menos el sentido de pertenencia por la empresa. Las compañías creen que
con el hecho de pagar salarios a niveles de mercado pueden exigir
avances en el desempeño de la organización, sin tener en cuenta que
afuera, en el mismo mercado, hay firmas que sí se interesan por el
desarrollo de su recurso humano. Aquí descansa uno de los factores
principales por los cuales las empresas entran en decadencia.
El segundo gran error consiste en creer que la mejor forma para contar
con el recurso humano óptimo es el reclutamiento a través de fuentes
externas. Las compañías que cometen este error prefieren contratar
ejecutivos que han demostrado su talento en otras firmas, sin tener en
cuenta si estas operan en un sector similar o se encuentran relacionadas
de alguna manera con la propia.
Esta estrategia resulta más costosa que el entrenamiento y desarrollo de
la planta propia y lo que es peor, con ella se sacrifican los conceptos
de cultura organizacional, sentido de pertenencia y memoria
institucional, además, los ejecutivos que son reclutados de esta manera
tienden a convertirse en "mercenarios" a los que no les interesa
demasiado si en dos años cambian más de dos veces de empresa con tal de
ganar más. Asímismo, genera total desmotivación a los empleados propios
que observan cómo un personaje externo llega a ocupar el cargo que ellos
ambicionan.
Mala estrategia
Las empresas que son incapaces de desarrollar el talento humano
propio resultan, por lo general, incapaces también de reclutar gente
talentosa externamente
Aunque las organizaciones desarrollan a su personal de diferentes
maneras, por ejemplo, capacitación externa, retroalimentación y
coaching, las empresas exitosas en desarrollar su talento humano
coinciden en que la experiencia, desempeñando los cargos adecuados,
resulta ser la mejor formadora de las habilidades del personal.
Para adelantar la estrategia de desarrollo del recurso humano a través
de la experiencia, resulta necesario considerar cuatro factores clave
(1):
1. La estructura del cargo
2. Rotación de puestos
3. Retos del cargo
4. Acompañamiento
El primer factor tiene que ver con la estructura de los cargos a
desempeñar por los entrenados. Estos cargos deben tener una doble
dimensión, por un lado deben contener niveles mayores de autoridad y
responsabilidad y, por el otro, deben tener mayor alcance y variedad que
el que venía desempeñando regularmente. Las organizaciones
descentralizadas en las que las decisiones están ligadas a evaluaciones
de desempeño (tipo gerencia basada en valor) son más apropiadas para
aprovechar este factor.
El segundo consiste en rotar al entrenado por diferentes cargos, los
empleados con alto potencial deberían ser movidas durante dos o tres
años a través de una serie de cargos en los cuales se incremente su
conocimiento global de la firma, eso sí, realizando evaluaciones
periódicas que permitan conocer si la curva de aprendizaje de la persona
está aumentando y si su habilidad le está permitiendo crecer.
El tercero, estos cargos por los que rota el entrenado deben presentar
retos mayores cada vez. Se pueden utilizar elementos como traslados a
oficinas más grandes o a áreas que requieran rediseños y mejorías, con
lo cual se estimulará a la persona a mejorar constantemente, además
aprenderá a interactuar con diferentes colegas, equipos de trabajo y
superiores, con lo que se desarrollarán sus habilidades para
relacionarse y liderar.
Cuarto y último, el entrenado debe ser acompañado durante el proceso por
personas con mayor experiencia de las cuales pueda aprender el "arte"
(por no decir las mañas) de su oficio. El liderazgo y el pensamiento
estratégico pueden ser aprendidos con base en la observación y la
interacción con personas que posean estas habilidades, difícilmente
serán aprendidas y desarrolladas si se trabaja al lado de mediocres.
Solo el 3% de los seis mil ejecutivos que ocupan los 200 puestos más
altos en las 50 corporaciones más grandes de los Estados Unidos
reconocen que sus organizaciones desarrollaron rápida y efectivamente su
talento humano (2)
En ocasiones resulta difícil realizar este tipo de entrenamiento en las
empresas debido a que se hace "a plena luz del día", generando así
resquemores entre quienes son o fueron compañeros del individuo con alto
potencial ya que se tiende a pensar que el entrenado es un "protegido
del jefe", para contrarrestar estos problemas se debe explicar a todo el
personal el alcance de estos programas y la importancia que pueden tener
para el desempeño de la empresa, además, si se realiza adecuadamente,
esta estrategia genera altos nivele de motivación ya que lleva a los
individuos a esforzarse por estar dentro del programa de desarrollo de
talentos de la firma.
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